sábado, 10 de enero de 2009

CUANDO ELLA ME ENCONTRÓ

Director: Helen Hunt
Intérpretes: Helen Hunt, Bette Midler, Matthew Broderick
Web: http://www.thenshefoundmefilm.com/

En el comienzo de la primera película de Helen Hunt, es imposible no acordarse de Woody Allen. Admiradora confesa del director neoyorquino, incluso trabajó casi gratis en “La maldición del escorpión de Jade”, la actriz arranca su metraje con una infidelidad (como hiciera Allen en “Maridos y mujeres”). April (Hunt), espera tener un hijo con Ben (Matthew Broderick) cuando descubre que éste ha estado acostándose con otra y que la abandona. En medio de ese cruce de caminos, una desconocida, Berenice (Bette Midler), le revela que ella es su verdadera madre y no la mujer que acaba de fallecer.

En medio de esta serie de dilemas (retomar su vida y aceptar a su madre), coloca Hunt a su protagonista. Aunque su carrera se haya enfriado, atisbando un menor recorrido del que le augurábamos en “Mejor, imposible”, a Helen Hunt hay que alabarle el atrevimiento de debutar en la autoría completa de un filme. Sobreponiéndose al “síndrome Debra Winger” (esas actrices de cuarenta años que no encuentran papeles), la intérprete esculpe un cinta amable, con dejes de telefilme, que apoya su principal valía en su presencia. A pesar de la afición al lagrimeo, a pesar de la insufrible Bette Midler, nos reconcilia con Hunt ese epílogo agridulce, esa mujer felizmente sola.

QUARANTINE

Director: John Erik Dowdle
Intérpretes: Jennifer Carpenter, Columbus Short, Jay Hernández
Web: http://movies.filmax.com/quarantine

En ocasiones, realizar un “remake” de una película significa, literalmente, triturarla para el consumo de audiencias foráneas. Estos casos suelen producirse con adaptaciones de largometrajes al gusto estadounidense. Si un chavalote de Texas no quiere ir a ver el taquillazo de la temporada española, no pasa nada: se trasplantan los personajes, las situaciones e incluso las tomas y todos (especialmente el productor, Don Julio Fernández) tan contentos. “Quarantine” serviría como paradigma de esta práctica. Sin nada nuevo que contar, sin nada nuevo que aportar, un mediocre (John Eric Dowle) se dedica a repetir lo que Balagueró y Plaza proponían en su magnífica “REC”. Y, ya no por demérito de Dowle, también se pierden en el camino la bizarría “spaniard”, las teles locales patrias, Manuela Velasco e incontables detalles que serían dolorosos de enumerar.

sábado, 3 de enero de 2009

ROCKNROLLA

Director: Guy Ritchie
Intérpretes: Gerard Butler, Tom Wilkinson, Thandie Newton
Web: http://wwws.warnerbros.es/rocknrolla/

En una escena de “Recuerdos” (1980), el director de cine Sandy Bates (Woody Allen) se enfrenta a una turba de fans fellinianos que le reciben a las puertas de un festival. Además de los autógrafos, los flashes y los abrazos, la multitud “freak” repite: “Sandy, nos encantan tus películas. Especialmente las primeras, las graciosas”. Como le ocurre a Woody Allen (recuerden que evolucionó del “slapstick” de “Toma el dinero y corre” al Bergman de “Interiores”), a Guy Ritchie el público le pide que regrese a sus largometrajes de debut, “Lock & Stock” y “Snatch”. Tras la horrible “Barridos por la marea” y pendiente de estreno en España “Revolver”, el ex-marido de Madonna se reconcilia con su marca de la casa en “Rocknrolla”.
Arranca el filme, escrito por el propio Ritchie, y uno ya sabe que se encuentra en el cosmos del realizador británico: los personajes se presentan en un mosaico “punk” de apuntes biográficos que sirven, a la vez, para apuntalarlos y para ofrecernos pequeños “sketches” del habitual vodevil “noir” al que nos tiene acostumbrados el cineasta. Ensamblada su obra sobre caracteres periféricos, desde el gitano Mickey O’Neil (Brad Pitt) al magnate Uri (Karel Roden), en “Rocknrolla” Ritchie sigue apostando por ese emponzoñamiento del cine negro (la clase alta, la especulación urbanística, la “femme fatale”) con la roña de los barrios bajos (mención especial a los yonquis circenses). En dicha mezcla, casi se trata de enmarronar un “Cardhu” con “Meca-Cola”, halla Richie su fuerza; ahí consigue arremolinar los clásicos norteamericanos (Chandler, Hammet) con el “neo-negro” inglés (de “Asesino implacable” a “Mona Lisa”). Esta capacidad de manipular tradiciones y mover dameros corruptos, gran Tom Wilkinson mediante, conserva el interés de “Rocknrolla” durante sus dos horas de metraje.

Diez años después de su debut, únicamente notan desgaste algunos dejes del cine de Ritchie. Unos poco evidentes, su afición a esbozar personajes y abandonarlos (ejemplo, los productores musicales de “Rocknrolla”); otros más sobresalientes, su reiteración de estilo (se insiste en la “voz en off”, los flashbacks, la BSO, los planos superimpuestos). Terminada “Rocknrolla”, uno tiene la impresión de que sólo Guy Ritchie podría estancar la filmografía de Guy Ritchie. Arriesgar en nuevas formas como hizo Woody Allen (aún siendo éstas muy fallidas, sufran “Barridos por la marea”), parece el solitario camino para asentar una obra memorable. En cambio, optar por convertirla en una repetición de sí misma conlleva dos maldiciones: el aplauso efímero y el olvido perenne.

CUESTIÓN DE HONOR

Director: Gavin O’ Connor
Intérpretes: Edward Norton, Collin Farrell, Jon Voight
Web: http://www.prideandglorymovie.com/

La espléndida “Tumbleweeds” fue la primera y última semilla que Gavin O’Connor plantó en España de su talento como director y guionista. Han transcurrido casi diez años y, la verdad, de aquella historia maternofilial, cercana a “Alicia ya no vive aquí” de Scorsese, se esperaba que germinase una filmografía más amplia que la producida por el realizador hasta la fecha. También alrededor de una familia, en este caso de policías, desarrolla su acción “Cuestión de honor”. Pero, antes que el nombre de O’Connor o su temática, llama la atención en el cartel la participación de cuatro actores de serie “A”: Edward Norton, Collin Farrell, Jon Voight y Noah Emmerich.

En la línea argumental de producciones del Hollywood reciente (la oscarizada “Infiltrados” o la esencial “La noche es nuestra”), el filme rasca la superficie de una estirpe policial desenclaustrando un mundo sórdido de engaños y traiciones. Demuestra el largometraje (de nuevo) que es muy difícil que un guión bien construido y bien interpretado decepcione; el “tour de force” entre Voight y Norton, aderezado con Collin Farrell (muchos le subestimamos), basta a O’Connor para carburar los ciento veinte minutos de “Cuestión de honor”. Queda, desgraciadamente, la sensación de que las cosas podrían haber salido mejor. Quizá sea porque el texto no deja nada a la sugerencia (O’Connor apuesta por lo manifiesto y se aleja del género: la inculpación del buen polícia, los asesinatos de la banda latina...); quizá sea porque está rodada con mínimo brío (hay escenas apoyadas exclusivamente en los actores) o quizá sea, mea culpa, por una cierta saturación de este tipo de películas. El hecho es que, cuando finaliza “Cuestión de honor”, uno no alcanza a decidir si ha visto una película correcta o una película que podría haber sido.

sábado, 27 de diciembre de 2008

THE SPIRIT

Director: Frank Miller
Intérpretes: Gabriel Macht, Eva Mendes, Samuel L. Jackson
Web: http://www.sonypicturesreleasing.es/sites/thespirit/



Hasta “The spirit”, las adaptaciones cinematográficas de la obra de Frank Miller han avanzado en paralelo a su creador. Por mucho que hayan recibido su bendición (“300”), por mucho que haya colaborado en ellas (“Sin city”), al espectador le quedaba la duda de hasta qué punto el propio Miller influía en la visión fílmica de su obra o si, por contra, eran los “adaptadores-homenajeadores” (Rodríguez, Snyder) los encargados de acercar sus películas al estilo de los “comic-books”. Definitivamente, vista “The spirit”, deberíamos pedir al cineasta que institucionalizase en un documento (como Von Trier con su “Dogma”) una opción formal “Miller” que combine todos los elementos en juego: la “voz en off”, la colorización del fotograma, los juegos de sombras, la creación 3D o la post-producción digital. Con esta guía, podría titularse “Frank Miller para torpes”, haría un favor inmenso a los siguientes directores que aborden su literatura.

Eso sí, tengan cuidado los que vengan detrás. Aquello que podía fascinar en “Sin city”, aquí comienza a notar un desgaste pútrido. Robert Rodriguez, cineasta de claroscuros, entendía perfectamente que para sostener una hora y media de cine se necesita algo más que una opción formal. Por eso, enganchó tres historias, tres cortometrajes y ensambló una película irregular que, probablemente, envejezca bastante mal. Este es el problema de “The spirit”: su envoltorio posee mayor entidad que lo que guarda dentro. Recuerda uno, mientras soporta a Gabriel Macht en la piel de superhéroe vacuo (y pedante), a ese filme fallido titulado “Sky captain y el mundo de mañana”. Poco tiene que tramar Miller (ni siquiera la tradición de Will Eisner le vale) y dedica su tiempo a reiterar esbozos de personajes (Johansson o Vega rozan el ridículo), a plantar chistes malos (los clones idiotas) o a engalanar un guión mediocre. Desde mi posición de pobre columnista de página par, cabrea reprochar a un contador de historias, a un tipo con talento, que no haga su trabajo. ¿Por qué, en lugar de imponer decálogos visuales, Miller no se dedica a narrar? Quizá sea menos lustroso pero, se lo aseguramos, es muchísimo más emocionante.

domingo, 21 de diciembre de 2008

COMO EN CASA EN NINGÚN SITIO

Director: Seth Gordon
Intépretes: Vince Vaughn, Reese Witherspoon, Robert Duvall
Web: http://www.fourchristmases.com/

El subgénero de las comedias navideñas se ha mimetizado de tal forma con la época del año retratada que la temática fílmica ha adquirido la principal característica de las vacaciones invernales: ser capaz de lo mejor y de lo peor. En Navidad, tan rápido podemos encontrar a un niño feliz abriendo un regalo como a la plasta de la mujer de tu primo dando la barrila durante Nochebuena. En las comedias navideñas, tan rápido podemos encontrar subproductos blandengues como “Elf”, “El grinch” o “Un padre en apuros”, como sátiras hirientes del estilo de “¡S.O.S! Ya es Navidad”, “Pesadilla antes de Navidad” o “Bad Santa”. La nueva película de Seth Gordon, obligada visión de su anterior “The king of kong”, se decanta por el lado sensiblero.

A priori, la idea de obligar a una pareja (Witherspoon y Vaughn) a sufrir a sus cuatro familias (padre, madre, padre, madre… menudo suplicio) de una sola tacada, tiene la suficiente mala baba e interés. En cambio, en lugar de diseccionar con sus “gags” de medio pelo a ese ente de contradicciones y traumas llamado “familia”, los creadores de “Como en casa en ningún sitio” deciden realizar un canto al núcleo familiar. De esta manera, el discurso final de Jon Voight proponiendo a la familia (a la suya, claro) como solución para todos los males, chirría demasiado frente a la supuesta ligereza anterior. Quizá sean esas intenciones soterradas las empujen a este filme de lo malo a lo peor.

sábado, 13 de diciembre de 2008

MY BLUEBERRY NIGHTS

Director: Wong Kar Wai
Intérpretes: Norah Jones, Jude Law, Natalie Portman
Web: http://www.myblueberrynights.es/

Sabe Wong Kar Wai que, una vez escrito epitafio al amor, sólo permanecen los objetos. Elizabeth (Norah Jones) aparece una noche en el bar de Jeremy (Jude Law) y descubre que de su última relación únicamente quedan las llaves de un apartamento vacío. Sobre la barra, un bote de cristal guarda otras llaves olvidadas, otras historias caducas, otros amantes que nunca van a volverse a ver. Así arranca “My blueberry nights”, una película que ha tardado dos años en estrenarse en España. Menos, justo doce meses, dura el viaje que emprende Elizabeth a través de las carreteras de Estados Unidos para enterrar sus recuerdos.

Con la inusitada calidez de la fotografía de Darius Khondi (incluso los azules queman), con la música de Ry Cooder (de nuevo, “Paris, Texas”), el realizador chino estructura su película en una serie de episodios que sobrepasan a cómo Elizabeth “re-conduce” su vida. Robert Johnson, mítico “bluesman” de los años veinte, escribió en “Crossroads blues” las siguientes líneas: “Fui al cruce de carreteras e intenté que alguien me llevase/ Nadie me conocía, todo el mundo pasaba de largo”. El demoníaco Johnson entendía, había sufrido sus golpes, dolía en su carne de esclavo, la esencia de Norteamérica. Asimismo, el artífice de “My blueberry nights” (y de “In the mood for love” y de “Happy together” y de…) disuelve el habitual discurrir estadounidense de carreteras secundarias en su paleta de barroquismo oriental. Amores violentos a los que no sobrevive ni la memoria, jugadoras adictas a perder mucho muchas ocasiones… un mosaico de personajes, abordados por un reparto solidísimo (Strathairn, Law, Weisz, Portman), circundan el viaje de Elizabeth cual fotografías de Robert Frank y revelan el espíritu fronterizo, polvoriento de Estados Unidos.

Parece mentira que Norah Jones, una debutante, soporte el peso de “My blueberry nights” con semejante esplendor. Como el protagonista de una novela “beat”, Jones asiste fascinada (¡qué guapa, qué talento!) a existencias que atrapa en sus cartas. Tras su larga travesía vital, Elizabeth cierra el metraje con una de las escenas más dulces (en el mejor sentido) del último cine norteamericano. Apagados los títulos de crédito, faltaría reprocharnos que este filme no se haya estrenado antes.

sábado, 6 de diciembre de 2008

BOLT

Director: Williams & Howard
Web: http://disney.go.com/disneypictures/bolt/

La sombra de John Lasseter es alargada. El creador que colocó a Pixar en cabeza de las “majors” de animación con “Toy Story”, “Bichos” o “Cars”, estrena en Disney una nueva película para las navidades, “Bolt”. Salvo el habitual cortometraje previo (por ejemplo, la reciente “Wall-E” venía acompañada de “Presto”), todo en la nueva película de Lasseter recuerda a sus anteriores trabajos en Pixar. Esto, revisando el histórico, florece como un mérito. Al igual que Buzz Lightyear en “Toy story”, el can Bolt se siente otro, un “súpersabueso” con poderes extraordinarios, cuando en realidad no pasa de pobre perrucho. Su ilusión está hábilmente construida por una cadena de televisión que necesita la mejor de las actuaciones: aquella en la que el protagonista crea realmente que es el personaje interpretado. Pensando que “verdaderamente” han secuestrado a su amiga Penny, Bolt comienza un viaje hacia el exterior del estudio que transforma al filme de Williams & Howard en una “road-toon movie”.

El “Barking at the moon” de Jenny Lewis que acompasa el discurrir de “Bolt” podría resumir el carácter de la cinta. Con tempo “country”, la carretera que recorre el perro funciona de dos maneras: una, derruyendo su antiguo personaje (magnifica desmitificación del “súperladrido”) y la otra, construyendo uno nuevo. Al mismo tiempo que Bolt choca con la realidad (a ratos, el metraje se asemeja a la esencial “El show de Truman”), Lasseter vuelve a ofrecer un rosario de secundarios inolvidables: un hamster espídico (gran primer paso fuera de su bola), una minina racionalista o unas palomas internacionales.

A pesar de bordear el habitual sentimentalismo de producción Disney, a pesar de ciertos esquemas reconocibles, “Bolt” reitera la colosal artesanía de Lasseter (& Williams & Howard). En un mundo donde los Lean, De Mille o Griffith han desaparecido, parece que únicamente la manufactura digital, miles y miles de diseñadores detrás, conserva la monumentalidad del cine. Mientras hordas de coches maléficos atacan a Bolt, uno se siente como al descubrir que Charlton Heston era capaz de seccionar el Mar Rojo.

CREPÚSCULO

Director: Catharine Hardwicke
Intérpretes: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner
Web: http://www.crepusculo-lapelicula.es/

En nuestro querido siglo XXI, casi todos los productos cinematográficos son susceptibles de “juvenilizarse”. Extraño término para una táctica barata mediante la cual las distribuidoras alcanzan un público joven que piensa (ingenuos) que se le está tratando como adulto. La épica se pasa por el “turmix” y sale “Harry Potter”; los musicales se ablandan y tenemos “High School Musical”; las películas de vampiros se coagulan y se titula “Crepúsculo”.

Bella (Kristen Stewart) acaba de instalarse con su padre en un pueblecito del medio oeste norteamericano. En su primer día de instituto, conoce a Edward (Robert Pattinson), un vampiro “súperatractivoquetecagas” que no bebe sangre humana, claro. Con estos mimbres, sabemos ya el resultado final. Muy alejada de “teen movies” ochenteras como “Jóvenes vampiros”, “Crepúsculo” no vale ni como anécdota. Pero no son su realización plana, sus actores guapetes o su guión lo que más aburre. Su principal punto de asqueo es la pose “quinceañerogoticoatormentada” que, cual flema verde, supura el metraje. Esa postura detrítica y no tanto su mínimo interés artístico, constituye el principal motivo para aborrecer este tipo de filmes.

viernes, 5 de diciembre de 2008

DE PERSONAJE FICTICIO EN "MI VIDA INSUSTANCIAL"

Habitar el blog de Ángel Ramos como un personaje de ficción (¿o no?) es un honor.

Ángel tiene a Baroja, a Berlanga y a Ferlosio dentro.

Aquí, en nuestro paseo inventado (¿o no?) por una Ciudad de la Imagen desértica, se demuestra:
http://mividainsustancial.blogspot.com/2008/12/memorias-de-madrid.html

Lean el blog de Ángel. Se harán un favor.