sábado, 7 de marzo de 2009

WATCHMEN

Director: Zack Snyder
Intérpretes: Malin Akerman, Billy Crudup, Matthew Goode
Web: http://watchmenmovie.warnerbros.com/



Después de varios años de espera, después de rondar por diferentes estudios y directores (previos a Snyder, Gilliam y Aronofsky), se estrena la adaptación cinematográfica de la novela gráfica de Alan Moore, “Watchmen”. De la misma manera que determinadas novelas son difícilmente abarcables en cine (fíjense en “El almuerzo desnudo” o “Ensayo sobre la ceguera”), sus hijas ¿menores? (descendientes también del cómic) presentan una dura batalla a los cineastas que tratan de domarlas. Más en un papel de luchadores acorralados que de solitarios “transductores”, estos hombres no sólo tienen que bregar con el texto sino que deben enfrentarse a las hordas de “fans” que piden cuentas ante cada fotograma, ante cada imagen extraña al original o a su propia (y original) memoria.

Su asombroso arranque de ficción que se revuelve hacia el siglo XX, reitera la increíble habilidad hollywoodiense al presentar personajes y situarlos en espacio y tiempo (el paroxismo: cualquier episodio piloto de la HBO). Dylan recorre con “The times are a’ changin’” la Historia trastocada, empujada a un lugar cuyo primer habitante fue Alan Moore. Billy Wilder recomendaba a los jóvenes directores que nunca comenzasen un metraje con un gran golpe de efecto. Así, razonaba, sería muy difícil que el resto de fotogramas le hiciesen justicia. A medida que avanza “Watchmen” entendemos a Wilder. Aún con una estructura trabajada de “flashbacks” y revelaciones, el todo no alcanza la congruencia y el esplendor de los títulos iniciales.

Snyder posee el material (maravillosa idea de Moore: unos superhéroes decrépitos, imperfectos) y los medios pero le falta lo esencial, la profundidad dramática. Y da igual que tire de inventiva visual (alguna brillante, una puerta pendular que supura sangre). Cuando hay poco que contar, nada sirve: ni siquiera aprovecharse de Cohen, Simon o Dylan (mínimo “fair play” aquí, esas obras maestras reavivarían una película checa). A pesar de ser un mediometraje inflado de minutos, sí hay que valorar a Snyder varios méritos: su compromiso con la búsqueda de nuevos lenguajes cinematográficos, su valor al abordar un tótem y, un respeto, su madurez al acompañar a sus personajes hasta el Apocalipsis y juzgarlos allí, limítrofe la paz a la extinción.

No hay comentarios: