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martes, 30 de noviembre de 2010

SALIDOS DE CUENTAS

Director: Todd Phillips
Intérpretes: Robert Downey Jr., Zach Galifianakis, Michelle Monaghan
Web: http://wwws.warnerbros.es/duedate/mainsite/



Que Zach Galifianakis es uno de los cómicos esenciales en la última hornada estadounidense lo prueba ya, sin bromas, la bienvenida de su página web: “el vivir una vida contradictoria te deja confundido y feliz”, además de sus apariciones en series (“Bored to death”), en “stand up” (“Zach Galifianakis live at the purple onion”), en experimentos web (“Between two ferns”, véanlo en “Funnyordie.com”) y en películas. En este capítulo resulta significativa su relación con el director Todd Phillips, que le introdujo a las audiencias masivas con el estupendo “Resacón en Las Vegas”, y con el que vuelve a la gran pantalla en “Salidos de cuentas”.

Phillips, experto en “road/buddy movies” (“Viaje de pirados”, la imponente “Aquellas juergas universitarias” o el citado “Resacón…”), se desvía aquí hacia una comedia más amable de las que nos tiene acostumbrados. Si la temática de la mayoría de filmes del norteamericano eran las patéticas intentonas de cuarentañeros por asemejarse a adolescentes, este “Salidos de cuentas” parte de una premisa de corto recorrido: un cuarentañero queriendo ser un cuarentañero. Asumir su edad (un empeño limitadamente gracioso), eso busca Peter Highman (Robert Downey Jr.) cuando se bate por llegar a Los Ángeles a tiempo para poder disfrutar del nacimiento de su primer hijo. En ese objetivo se le interpone Ethan Tremblay (Galifianakis), un aspirante a actor en viaje a Hollywood que, en la buena tradición de un Peter Sellers fofo, descoyunta todo orden.

Al despojar a una comedia de su premisa humorística de base, ya que nuestro protagonista persigue una meta noble y congruente a sus características personales (visitar a su bebé, en lugar de irse de colocón con sus amigos o resucitar el folleteo universitario), “Salidos de cuentas” se abandona a los “gags” de dúo cómico. Ahí el torbellino Galifianakis deja temblando a Downey Jr., un actor que últimamente vive su segunda juventud. Una masturbación ¿zoofílica?, una confrontación con un inválido o una escaramuza en la frontera evidencian que la función se la merienda el gordo pelirrojo, aunque ésta sea, más que un viaje coherente, una serie de etapas independientes, mal ensambladas.

miércoles, 23 de mayo de 2007

RETRATO DE UNA OBSESIÓN

RETRATO DE UNA OBSESIÓN
Director: Steven Shainberg
Intérpretes: Nicole Kidman, Robert Downey Jr., Ty Burrell
Web: http://www.furmovie.com/

Ya desde su afortunado título original, “un retrato imaginario”, nos avisa el cineasta Steven Shainberg (“Secretary”) de sus intenciones: transmutar a ficción una de las etapas críticas en la vida de la artista Diane Arbus; justo aquel vital momento en el que abandonó su existencia como ama de casa burguesa y pasó a convertirse en una de las fotógrafas esenciales de los años 60. Así, en el medio de su biografía, coexistiendo con personajes reales que habitaron con ella (sus padres, su futuro ex marido Allan,…), se introduce en el guión una relación ficticia con un insólito vecino (Downey Jr.). Con él, Arbus irá descubriendo su arte, dominado por lo peculiar de unos retratados que marcan los límites de la realidad física.
Al igual que otros biopics imaginados (viene a la cabeza “Buñuel y la mesa del Rey Salomón” de Carlos Saura), “Retrato de una obsesión” tiene un importante déficit: remezclar biografías de por sí suficientemente cinematográficas. Esto, aderezado por la densidad formal del metraje a imitación de la estética de la fotógrafa (ambientes oscuros, pretenciosa música de Carter Burwell,…), forma una película sobrecargada por los artificios que hubiera sido mucho más ajustada si, ¿sencillamente?, contase la vida de nuestra protagonista. Por mucho que se esfuercen dos actores tan dotados como Nicole Kidman o Robert Downey Jr., el filme sobrepasa sus bordes y, salvo a los conocedores de la obra de Arbus (atención a los guiños), la historia va perdiendo interés a medida que avanza.