Director: Gregg Mottola
Intérpretes: Simon Pegg, Nick Frost, Kristen Wiig
Web: http://www.quienespaul.es/
La pareja formada por Simon Pegg y Nick Frost es impermeable a los géneros. Desde su físico de cuarentañeros nerds han (re)escrito, para su (nuestro) goce y disfrute, aventuras que reaniman a narrativas en hibernación: el serial de treintañeros (“Spaced” en la BBC), el cine de zombies (“Zombie’s Party”) o el misterio a la inglesa (“Arma fatal”), nada se les resiste. Con “Paul”, su tercer filme, desvelan lo cercano que está el humor de la aventura a través de la historia de dos “freaks” ingleses que, mientras hacen un tour guiado de los lugares de avistamiento OVNI en Estados Unidos, se topan con un alien en fuga. Estructurada como “road movie” (el gobierno y un esplendoroso fundamentalista persiguen al extraterrestre), “Paul” utiliza los saludables hábitos postmodernos de desmitificación, referencia y remezcla (en un alarde, Spielberg participa descubriendo los secretos de “E.T.”) como motor de un metraje altamente recomendable que, de paso, aprovecha para ridiculizar a la ultraderecha religiosa de Estados Unidos.
Sobreponiéndose a la ardua tarea de sustituir en la dirección a su habitual Edgar Wright (“Scott Pilgrim contra el mundo”), Greg Mottola (“Adventureland”) recicla las entregas británicas previas de presupuesto medio en un menos afortunado (y amable) “tempo” de superproducción norteamericana; un objetivo que, a ratos, se anima con el apoyo de un reparto espectacular (una gran parte de “Saturday night live”, con una destacada: la magnífica Kristen Wiig), de unos cuantos gags muy efectivos, y de su permanente baile de arquetipos (el alien es un gamberro postadolescente; los héroes son un gordo y un flaco). Homenaje explícito a esos filmes que germinaron al calor comercial de “E.T.” (incluso se enorgullece de ello con un chiste en referencia a “Mi gran amigo Mac”), la cinta de Mottola tiene la desvergüenza artística de situarse, mediante el humor, por encima del “trash” comiquero que adora. En lugar de concluir su trilogia, la dignísima “Paul” nos obliga a pedirles a Pegg & Frost que continúen sus lustrosas peripecias con otro subgénero “freak” y conviertan su amistad ¡ya! en serial cinematográfico.
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sábado, 23 de julio de 2011
sábado, 18 de octubre de 2008
CORREDOR DE FONDO
Director: David Schwimmer
Intérpretes: Simon Pegg, Thandie Newton, Hank Azaria
Web: http://www.runfatboyrunmovie.com/
Ser lamentable es un arte. A punto de casarse con la mujer ideal (y embarazadísima), Dennis (Simon Pegg) echa a correr hacia la libertad. Cuatro años más tarde, este inglés barrigón se da cuenta de que le gustaría volver con ella, aunque lo tenga que demostrar completando un maratón y compitiendo con su actual novio, Whit (Hank Azaria).
Buen conocedor del medio televisivo (ha dirigido capítulos de “Friends” y “TV movies”), David Schwimmer (nuestro querido Ross en “Friends”) necesitaba el impulso que le ha regalado el guión de Simon Pegg para dar el salto a la dirección cinematográfica. Amable, bienintencionada y cuentista, “Corredor de fondo” pisa los acordes exactos de la comedia romántica: un puñetero perdedor (con el que tod@s nos identificamos); una princesa inalcanzable; un malvado pretendiente y una situación vital que los revuelva en competición de amoríos.
Mientras que otras producciones cojean al rellenarse de crema en sus enredos pasionales, la pequeña sorpresa de Schwimmer combina a cucharadas exactas lo escatológico (pus y pus), lo cómico (Pegg se descubre como el perfecto “clown”) y, obviamente, lo romántico. Con unos actores semidesconocidos (Simon Pegg se agiganta a medida que estrena película) y eficaces, el realizador debutante entiende que no se requieren mayores razones: las escenas se preparan, se grita “acción”, se corta y, en la sala de montaje, se construye un buen celuloide. Tan simple y tan complicado, especialmente en un mundo plagado de “artistas”, sin maestros del género como Blake Edwards o Peter Bogdanovich. Gracias al saber artesano de Pegg & Schwimmer y aún reconociendo en ella incontables películas similares (rechina “Nothing Hill”), “Corredor de fondo” nos agrada como primerizos: ¿quién no lleva a un Simon Pegg dentro? ¿Quién no golpearía al genial Hank Azaria? Recalquemos ésta, ¿quién no correría tres maratones por Thandie Newton?
Intérpretes: Simon Pegg, Thandie Newton, Hank Azaria
Web: http://www.runfatboyrunmovie.com/
Ser lamentable es un arte. A punto de casarse con la mujer ideal (y embarazadísima), Dennis (Simon Pegg) echa a correr hacia la libertad. Cuatro años más tarde, este inglés barrigón se da cuenta de que le gustaría volver con ella, aunque lo tenga que demostrar completando un maratón y compitiendo con su actual novio, Whit (Hank Azaria).
Buen conocedor del medio televisivo (ha dirigido capítulos de “Friends” y “TV movies”), David Schwimmer (nuestro querido Ross en “Friends”) necesitaba el impulso que le ha regalado el guión de Simon Pegg para dar el salto a la dirección cinematográfica. Amable, bienintencionada y cuentista, “Corredor de fondo” pisa los acordes exactos de la comedia romántica: un puñetero perdedor (con el que tod@s nos identificamos); una princesa inalcanzable; un malvado pretendiente y una situación vital que los revuelva en competición de amoríos.
Mientras que otras producciones cojean al rellenarse de crema en sus enredos pasionales, la pequeña sorpresa de Schwimmer combina a cucharadas exactas lo escatológico (pus y pus), lo cómico (Pegg se descubre como el perfecto “clown”) y, obviamente, lo romántico. Con unos actores semidesconocidos (Simon Pegg se agiganta a medida que estrena película) y eficaces, el realizador debutante entiende que no se requieren mayores razones: las escenas se preparan, se grita “acción”, se corta y, en la sala de montaje, se construye un buen celuloide. Tan simple y tan complicado, especialmente en un mundo plagado de “artistas”, sin maestros del género como Blake Edwards o Peter Bogdanovich. Gracias al saber artesano de Pegg & Schwimmer y aún reconociendo en ella incontables películas similares (rechina “Nothing Hill”), “Corredor de fondo” nos agrada como primerizos: ¿quién no lleva a un Simon Pegg dentro? ¿Quién no golpearía al genial Hank Azaria? Recalquemos ésta, ¿quién no correría tres maratones por Thandie Newton?
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