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domingo, 4 de julio de 2010

TENÍAS QUE SER TÚ

Director: Anand Tucker
Intérpretes: Amy Adams, Matthew Goode, John Lithgow
Web: http://www.teniasquesertu-lapelicula.es/



En “€®0$” ("Eros"), reciente premio Anagrama de ensayo, Eloy Fernández Porta sitúa a la comedia romántica como uno de los principales mecanismos socializadores del amor romántico en nuestro hábitat de consumo. Nos coloca el autor en un vuelo trasatlántico y allí ennumera las películas, siempre "para todos los públicos", que se suelen emitir justo cuando nos encontramos encapsulados a miles de metros de altura, sin escapatoria posible. Nueve horas de viaje igual a tres filmes: uno de acción, uno familiar y una comedia romántica. Antes de haberlas experimentado, en sus pubertades precoces de aerolínea, las pre y los preadolescentes acceden a un manual cinematográfico y potentísimo sobre relaciones amorosas que, muy oportunamente, Fernández Porta cataloga como una combinación de "drama moderado (en la primera parte de la película) y comedia con final feliz (en la segunda parte)". No resulta extraño, entonces, que la adultez actual se nutra de quimeras del querer. Ellos (nosotros) esperamos a la medio loba, medio sierva que nos ate a la cama, nos pegue y nos sirva, después, un tazón de leche con miel; y ellas (nosotras) aguardamos a contrahacernos tras el duro y cabrón "outsider" de culo prieto que nos susurre al oído, lo aprendimos de Flanders y la difunta Maude, "chiquirrinina de mi corazoncín".

"Tenías que ser tú" del director tailandés Anand Tucker ejemplifica esa combinación de "drama ligero" y "comedia feliz" de la que el profesor catalán nos habla en su libro. Una moza (Amy Adams) tiene una vida estresada que adivina que podría acabar en la monotonía si sigue con el plasta de su novio (Adam Scott). Aún así, se propone pedirle matrimonio en Dublin el 29 de febrero (de ahí el original título original, “Año bisiesto”). Una fecha que, según el infalible calendario mitológico irlandés, empuja a todo este tipo de declaraciones de amor a terminar en el altar. En su recorrido por la ciudad lluviosa, la joven choca con Declan (Matthew Goode), un atractivo taxista, ideal para el trueque por su prometido (aquí arranca el “drama moderado”, no les digo cómo continúa). Dirigida a un público femenino (no se me mosquee la chavalada, eso reza el plan de márketing de las distribuidoras), a uno le ocurre lo mismo que a Fernández Porta (pero con un evidente menor talento). Más que la tontería de Anand Tucker, interesan los espectadores con los que se comparte sala y, más que ellos, interesa la moza con la que se entrelaza la mano y a la que se susurra "chiquirrinina de mi corazoncín".

domingo, 8 de noviembre de 2009

JULIE Y JULIA

Directora: Nora Ephron
Intépretes: Meryl Streep, Amy Adams, Stanley Tucci
Web: http://julieandjulia.com/



Winterbottom, engaña. Lynch, nos engaña. Almodóvar, se engaña. Nora Ephron, no engaña. Eso podemos sacar en conclusión mientras recorremos en imdb.com su filmografía: un conglomerado muy desigual que reitera géneros (comedia) y temáticas (la pareja y sus circunstancias). Tras la estela de Woody Allen y Rob Reiner, la cineasta jamás ha repetido su trabajo de referencia: el texto de "Cuando Harry encontró a Sally", una obra maestra que debería estudiarse en cada una de las facultades de Comunicación del mundo mundial. Apartando este caso extraordinario, la suma de sus producciones (uno no se atrevería a distinguir cuándo funciona de guionista y cuándo de directora) resulta irregular: desde la (personalísima) "Se acabó el pastel" o la mediocre "Algo para recordar" hasta las vergonzantes "Michael" o "Embrujada", la filmografía de Ephron apunta siempre al olvido.

"Julie y Julia" se enlista en los quehaceres habituales de la producción de la realizadora. Un reparto dignísimo (Streep y Smart, aquí en compartimentos estancos, ya habían intervenido juntas en "La duda"; Tucci no sabe no deslumbrar) y un planteamiento acertado (un par de historias entrecruzadas, solas no ocuparían un largo), ni siquiera permiten obviar la insensible corrección del total. Existen los "gags" (sus dos tramas interlazadas obligan a alguna media sonrisa) y determinados instantes donde la Streep y Tucci elevan el tono del guión (especialmente, durante un rato de ternura en un sofá). Mínimos detalles que no salvan a "Julie y Julia" del anonimato y que lo único que provocan (así de mal estoy) es recordar a Diane Keaton, una contemporánea de Ephron que, como ella, anda bastante perdida.