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domingo, 27 de diciembre de 2009

NO ES TAN FÁCIL

Directora: Nancy Meyers
Intérpretes: Meryl Streep, Alec Baldwin, Steve Martin
Web: http://www.itscomplicatedmovie.com/



Una generación de mujeres cineastas de Hollywood, primero, guionistas, después, directoras, han dedicado estos años a darle vueltas a una figura que les es muy familiar: la fémina trabajadora que, en sus cincuenta, se ha independizado de familia, amantes y ex – maridos. En su biblia “El cuello no engaña y otras reflexiones sobre ser mujer” (Ed. Alba), la realizadora Nora Ephron (“Algo para recordar”, “Julie & Julia”) ofrece multitud de recetas con las que afrontar la madurez femenina, asentadas en dos conceptos volátiles y arriesgados: el de “seguridad en sí misma” y el de “inteligencia”. Pero no esta sola en su análisis hollywoodiense de menopáusicas de clase alta. “El club de las primeras esposas” de Hugh Wilson o “Las mujeres perfectas” de Frank Oz, también apoyan a Ephron en su loa a una tipología femenina históricamente insólita y mucho más poliédrica y complicada que la mostrada en estas cintas bicromáticas.

La cineasta Nancy Meyers, que ya bordeó la cuestión en “¿En qué piensan las mujeres?”, se ha metido de lleno en ella en las casi consecutivas “Cuando menos te lo esperas” (2003) y en el estreno de este fin de semana, “No es tan fácil”. Meryl Streep interpreta a una divorciada de “cincuentaytantos” que se debate entre regresar con su ex – marido (Alec Baldwin) o comenzar una relación con un arquitecto que trabaja para ella (Steve Martin). De tono menor, durante la película no se entiende qué quiere Meyers, si entretenernos o tratar con cierta seriedad los vericuetos de la vida de ese tipo de mujeres burguesas, divorciadas, liberadas y, contradictoriamente (esto se intuye de forma muy vaga en el amable metraje), caldo de cultivo de trastornos psicológicos. El gran fuerte del filme (¿cuántas veces hemos dicho esto en ocasiones anteriores?) se encuentra en Meryl Streep y sus compañeros de reparto. Ella y sólo ella, Baldwin y sólo Baldwin, Martin y sólo Martin, proporcionan a un guión de saldo (con sus trucos de vodevil, sus insertos de un “Sexo en Nueva York” caduco y sus diálogos impostados) un empaque que no se merece. Fíjense en la prueba empírica del asombroso talento del trío principal al compartir planos con cualquiera de los mediocres secundarios.

En un punto y aparte y a pesar de que no nos solamos detener en el diseño de vestuario de películas que no sean de época (fallo nuestro o poco espacio o los dos), la referencia a la ovetense Sonia Grande resulta obligada. Una carrera escalonada y trabajada, que combina vestuarios tan deslumbrantes como “La niña de tus ojos” o “Volver”, tan delicados como “Vicky Cristina Barcelona” o “Los otros”, debía dar el salto a una megaproducción hollywoodiense. Atrapa en telares Sonia la afición al azul de Meryl Streep, el elegante desgarbo de John Krasinski y Steve Martin y, esto sí que no es fácil, la gordura “punk” del gran Alec Baldwin. Se agradece, dentro del olvidable total del largometraje de Meyers, la esforzada artesanía de Grande.

domingo, 8 de noviembre de 2009

JULIE Y JULIA

Directora: Nora Ephron
Intépretes: Meryl Streep, Amy Adams, Stanley Tucci
Web: http://julieandjulia.com/



Winterbottom, engaña. Lynch, nos engaña. Almodóvar, se engaña. Nora Ephron, no engaña. Eso podemos sacar en conclusión mientras recorremos en imdb.com su filmografía: un conglomerado muy desigual que reitera géneros (comedia) y temáticas (la pareja y sus circunstancias). Tras la estela de Woody Allen y Rob Reiner, la cineasta jamás ha repetido su trabajo de referencia: el texto de "Cuando Harry encontró a Sally", una obra maestra que debería estudiarse en cada una de las facultades de Comunicación del mundo mundial. Apartando este caso extraordinario, la suma de sus producciones (uno no se atrevería a distinguir cuándo funciona de guionista y cuándo de directora) resulta irregular: desde la (personalísima) "Se acabó el pastel" o la mediocre "Algo para recordar" hasta las vergonzantes "Michael" o "Embrujada", la filmografía de Ephron apunta siempre al olvido.

"Julie y Julia" se enlista en los quehaceres habituales de la producción de la realizadora. Un reparto dignísimo (Streep y Smart, aquí en compartimentos estancos, ya habían intervenido juntas en "La duda"; Tucci no sabe no deslumbrar) y un planteamiento acertado (un par de historias entrecruzadas, solas no ocuparían un largo), ni siquiera permiten obviar la insensible corrección del total. Existen los "gags" (sus dos tramas interlazadas obligan a alguna media sonrisa) y determinados instantes donde la Streep y Tucci elevan el tono del guión (especialmente, durante un rato de ternura en un sofá). Mínimos detalles que no salvan a "Julie y Julia" del anonimato y que lo único que provocan (así de mal estoy) es recordar a Diane Keaton, una contemporánea de Ephron que, como ella, anda bastante perdida.

sábado, 31 de enero de 2009

LA DUDA

Director: John Patrick Shanley
Intépretes: Meryl Streep, Phillip Seymour Hoffman, Amy Adams
Web: http://doubt-themovie.com/



“La duda puede ser un lazo [con Dios] tan potente como la certeza. Cuando estás perdido, no estás solo”. Con este sofisma de púlpito arranca “La duda”, premio Pulitzer a la mejor obra teatral, ahora un largometraje adaptado por el propio autor, John Patrick Shanley. Sobre una trinidad de personajes incompletos, resuella un texto entre claroscuros, quicios e incertidumbres. No extraña entonces que hace dos años Polanski la dirigiese en un teatro parisino: la sospecha de “La muerte y la doncella”; la fragilidad infantil de “Oliver Twist” y la orfandad de Dios de “El pianista” recorren los minutos de la película de Shanley.

Arrastran sus fotogramas la inevitable sensación de visionar una obra teatral filmada, con sus espacios milimetrados, sus transiciones innecesarias o su dependencia de las interpretaciones. Aún así, y valorando que cualquier metraje se empequeñece al lado de dos tótems como Meryl Streep y Phillip Seymour Hoffman, “La duda” posee la suficiente contundencia para ensamblar un discurso fílmico impecable. Quizá más burda en su crítica a la jerarquía eclesial y a su tolerancia con los casos de pederastia en sus filas (este propósito se alcanza con la demoledora “Líbranos del mal” de Amy Berg), lo realmente apreciable del filme se halla en la búsqueda de los protagonistas de una verdad hacia la que dirigir sus existencias. Arrasados por las circunstancias (una madre destrozada), por la tragedia (una religiosa viuda) o por su condición sexual (un cura enmascarado), Shanley nunca presenta una foto de cuerpo entero de sus personajes, sólo les permite formular preguntas dolorosas sin respuesta.

En una “Pietá” inversa, mientras la hermana Beauvier llora y llora las dudas, los azares, las violencias, en suma, mientras llora y llora la vida, parece que el consuelo que busca no se encuentra en las sagradas escrituras, sino en la joven monja que alivia su regazo.

sábado, 9 de agosto de 2008

MAMMA MÍA

Director: Phillida Lloyd
Intérpretes: Meryl Streep, Pierce Brosnan, Colin Firth
Web: http://www.mamma-mia-lapelicula.es/

El éxito universal del musical “Mamma mía!”, armado con canciones del grupo sueco “ABBA”, encuentra esta semana continuación en los cines. Con Meryl Streep imitando a Raffaella Carrá, la película de Phillyda Lloyd serpentea los vaivenes amorosos de una mujer que se reúne con los tres “posibles” padres de su hija. Basta de cháchara, lo confirmamos: suenan “Dancing queen”, “Chiquitita”, “Voulez vous”, “Knowing me, knowing you”... la retahíla indispensable para contentar a los fans del cuarteto “popero” menos, muy mal, “Waterloo”.

El filme de Lloyd evidencia que habría que tratar de buscar otro término si queremos definir a los musicales nacidos entre finales del siglo XX y principios del XXI. Las producciones actuales guardan demasiadas diferencias con sus antedecesoras (a saber; “Un día en Nueva York”, “Ellos y ellas” o “Cantando bajo la lluvia”) como para meterlas en el mismo saco. De salida, se han eliminado los planos secuencia. Así, gracias a un montaje inteligente, se simulan los bailes de Colin Firth o de Pierce Brosnan (o de Santiago Carrillo). En el número de “Mamma mía”, a la Streep le ruedan infinitas tomas con el objetivo de recrear una coreografía. No cuela. Otra barrera: ya no importa que ¡en un musical! los actores canten mal. Escuchen a Brosnan entonar “SOS”… sin palabras: “Camela” en inglés (o sea, ABBA).

Aderezando todo con un guión “a posteriori” (primero, las coplas de los suecos; después, pensamos la peli), sería pecado etiquetar a “Mamma mía” como “musical”. Le vendría mejor “video musical”.