Director: James Gray
Intérpretes: Joaquin Phoenix, Eva Mendes, Robert Duvall
Web: http://www.sonypictures.com/movies/weownthenight/
Clarea “La noche es nuestra” y ya nos avisa de qué va a hablar. El saxo recorre instantáneas de policías monocromáticos y acaba mimetizándose con el color de “Heart of glass” mientras un alucinado Bobby Green (Joaquin Phoenix) utiliza su lengua en Amada Juárez (Eva Mendes). De la transición del “establishment” al “disco”, de “Canción triste de Hill Street” a “Boogie Nights”, se sirve James Gray para resumir la historia de un hombre entre dos mundos: la policía, donde habita su “antigua” familia, y la mafia rusa, donde se incuba la “nueva”. Su posterior condición de hijo pródigo, en sentido inverso a Michael Corleone, constituye el reproche inicial con el que se topa este trabajo: su supuesto conservadurismo. Y, con el objeto de desembarazarnos cuanto antes de una polémica absurda, no vamos a negar su carácter. Cierto, al igual que en la película (y en la filmografía) de Coppola, James Gray subraya al núcleo familiar como lo único estable, lo único cierto dentro de una realidad mezquina. Eso sí, atrancarse solamente con esa idea (reiteramos, ideológicamente discutible pero válida) de entre ciento veinte minutos impecables de thriller, dice bastante más de sus detractores que del propio filme.
Porque fuera de discusiones morales, mezclado con inevitables referencias (de marketing) como Scorsese y (de justicia) como Lumet, el celuloide del director norteamericano es una prueba notable de saber hacer. El engranaje de Gray chirría relativamente poco: un personaje plano (Mark Whalberg) al que debería haber inflado mayor contraste o una cierta afición a la réplica de género (viene a la cabeza De Palma) no son suficientes deméritos para denigrarlo. Además, no lo son si colocamos en la balanza sus aciertos: reivindicar una realización clásica en tiempos de videoclip; dirigir con mesura a un reparto rocoso (Duvall, Phoenix, excepcional Mendes); y ensamblar un desarrollo de libro en el que planteamiento, nudo y desenlace no suenan a extraterrestre. Aunque, si hay que presentar una muestra definitiva (y que, lamentablemente, ensombrece al resto), ésa es una emboscada lluviosa a través de asfaltos secundarios. Planos cortos, medios, lentos, tempos ajustados y un sonido desnudo, otro mérito de Gray, asuelan al protagonista, asombran al espectador ante tanta habilidad.
lunes, 31 de marzo de 2008
DESPIERTO
Director: Joby Harold
Intérpretes: Hayden Christensen, Jessica Alba, Lena Olin
Web: http://www.awakethemovie.com/
“Colapso”, el séptimo episodio de la primera temporada de “Alfred Hitchcock presenta”, relata las últimas horas de un hombre paralizado que observaba cómo, dándole por muerto, los visitantes de la morgue no eran conscientes de estar enterrando en vida a un ser humano. Arrastrada por el espiritu de Poe, la cámara desvela un pequeño movimiento del dedo meñique que, atrapado en un cuerpo inmóvil, intenta avisar a los inconscientes de la terrible equivocación que están cometiendo.
El guión de Joby Harold para “Despierto” evoca el trabajo del maestro ingles. Decimos “evoca” porque las artimañas de uno y del otro son muy diferentes. Si lo que, en principio, arranca como una película melosa con dos protagonistas asépticos, de pronto se transforma engañosamente en un suspense deshonesto. “Despierto” lo tiene todo para cabrear al espectador inteligente: su vuelta de tuerca a la mitad (¡qué desvergüenza!), su recurso fácil (y difícil de sostener) de mantener a Christensen “fuera” de su cuerpo, los diversos “gotelés” de guión que sonrojan (un ejemplo, Lena Olin descubriendo el pastel),… Perdonando estos trucos de trilero malo, resulta muy sencillo encontrar el ingrediente esencial que separa a “Colapso” de “Despierto”: se llama “suspense”. Aún siendo la palabra más repetida por el cineasta británico, Joby Harold no la hace suya nunca y su trabajo, sin los mínimos necesarios, da la impresión póstuma de no superar jamás la mediocridad.
Intérpretes: Hayden Christensen, Jessica Alba, Lena Olin
Web: http://www.awakethemovie.com/
“Colapso”, el séptimo episodio de la primera temporada de “Alfred Hitchcock presenta”, relata las últimas horas de un hombre paralizado que observaba cómo, dándole por muerto, los visitantes de la morgue no eran conscientes de estar enterrando en vida a un ser humano. Arrastrada por el espiritu de Poe, la cámara desvela un pequeño movimiento del dedo meñique que, atrapado en un cuerpo inmóvil, intenta avisar a los inconscientes de la terrible equivocación que están cometiendo.
El guión de Joby Harold para “Despierto” evoca el trabajo del maestro ingles. Decimos “evoca” porque las artimañas de uno y del otro son muy diferentes. Si lo que, en principio, arranca como una película melosa con dos protagonistas asépticos, de pronto se transforma engañosamente en un suspense deshonesto. “Despierto” lo tiene todo para cabrear al espectador inteligente: su vuelta de tuerca a la mitad (¡qué desvergüenza!), su recurso fácil (y difícil de sostener) de mantener a Christensen “fuera” de su cuerpo, los diversos “gotelés” de guión que sonrojan (un ejemplo, Lena Olin descubriendo el pastel),… Perdonando estos trucos de trilero malo, resulta muy sencillo encontrar el ingrediente esencial que separa a “Colapso” de “Despierto”: se llama “suspense”. Aún siendo la palabra más repetida por el cineasta británico, Joby Harold no la hace suya nunca y su trabajo, sin los mínimos necesarios, da la impresión póstuma de no superar jamás la mediocridad.
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PAPÁ POR SORPRESA
Director: Andy Fickman
Intérpretes: The Rock, Kyra Sedgwick, Madison Pettis
Web: http://www.gameplanmovie.com/
Junto a “La noche es nuestra”, se estrena esta semana “Papá por sorpresa”, otra cinta que hace referencia a los vínculos filiales. Ya que de aquella hemos hablado sobradamente, toca abordar las formas de la factoría Disney para producir un manifiesto blando y barato a favor de la procreación, aunque ésta provoque una niña repelente y chillona. Uno, que la ha sufrido en versión original, puede asegurar que pocas veces se han apelmazado en pantalla dos actores de la talla de The Rock y su acompañante pipiola, Madison Pettis. El primero, parapetado en su altura de jugador de rugby, ofrece una sesión de musculitos, ternura (uy, he revelado cómo acaba) y desproporción ¿interpretativa? (atrévanse con sus “raticos” cómicos, amigos). Delante está la enana que le descubre su paternidad justo en el momento de mayor éxito de su carrera al frente de un equipo de rugby. Tremenda papeleta que soportamos con una mueca de incredulidad al ver en ella a la, en otro tiempo, encantadora y salada Kyra Sedgwick.
Intérpretes: The Rock, Kyra Sedgwick, Madison Pettis
Web: http://www.gameplanmovie.com/
Junto a “La noche es nuestra”, se estrena esta semana “Papá por sorpresa”, otra cinta que hace referencia a los vínculos filiales. Ya que de aquella hemos hablado sobradamente, toca abordar las formas de la factoría Disney para producir un manifiesto blando y barato a favor de la procreación, aunque ésta provoque una niña repelente y chillona. Uno, que la ha sufrido en versión original, puede asegurar que pocas veces se han apelmazado en pantalla dos actores de la talla de The Rock y su acompañante pipiola, Madison Pettis. El primero, parapetado en su altura de jugador de rugby, ofrece una sesión de musculitos, ternura (uy, he revelado cómo acaba) y desproporción ¿interpretativa? (atrévanse con sus “raticos” cómicos, amigos). Delante está la enana que le descubre su paternidad justo en el momento de mayor éxito de su carrera al frente de un equipo de rugby. Tremenda papeleta que soportamos con una mueca de incredulidad al ver en ella a la, en otro tiempo, encantadora y salada Kyra Sedgwick.
CASI 300
Director: Friedberg & Seltzer
Intérpretes: Sean Maguire, Carmen Electra, Kevin Sorbo
Web: http://www.casi300.es/
Hacer comedia parece fácil; más aún si se trata de seguir la rueda de “Aterriza como puedas”, ese extraordinario “slapstick” postmodernista que inauguró la factoría ZAZ (Zucker, Abrams & Zucker) y que continuó con maravillas como “Agárralo como puedas”, “Hot Shots” o “Scary Movie 3”. Desde entonces, han aparecido muchos sucedáneos en las cunetas: “¡Mafia!”, “Spaceballs”, “Espía como puedas”,... y ahora le toca el turno a “Casi 300”. En ella se demuestra empíricamente lo complicado de conseguir cachondeo mediante una sucesión de “gags” (aparentemente) incoherentes entre sí. Vale, inoculados como “emepetreses” graciosos nadie podrá negar una sonrisa al admirar a Kevin Sorbo haciendo el idiota, a Carmen Electra mostrando cacho o al gran Ken Davitian (“Borat”) replicando a Xerxes (“300”). Pero he aquí la infinita distancia con los ZAZ: una vez montados en el metraje, estos pequeños chispazos desaparecen, perdidos en un mogollón de chistes de saldo, en un conglomerado de idioteces sin gracia.
Intérpretes: Sean Maguire, Carmen Electra, Kevin Sorbo
Web: http://www.casi300.es/
Hacer comedia parece fácil; más aún si se trata de seguir la rueda de “Aterriza como puedas”, ese extraordinario “slapstick” postmodernista que inauguró la factoría ZAZ (Zucker, Abrams & Zucker) y que continuó con maravillas como “Agárralo como puedas”, “Hot Shots” o “Scary Movie 3”. Desde entonces, han aparecido muchos sucedáneos en las cunetas: “¡Mafia!”, “Spaceballs”, “Espía como puedas”,... y ahora le toca el turno a “Casi 300”. En ella se demuestra empíricamente lo complicado de conseguir cachondeo mediante una sucesión de “gags” (aparentemente) incoherentes entre sí. Vale, inoculados como “emepetreses” graciosos nadie podrá negar una sonrisa al admirar a Kevin Sorbo haciendo el idiota, a Carmen Electra mostrando cacho o al gran Ken Davitian (“Borat”) replicando a Xerxes (“300”). Pero he aquí la infinita distancia con los ZAZ: una vez montados en el metraje, estos pequeños chispazos desaparecen, perdidos en un mogollón de chistes de saldo, en un conglomerado de idioteces sin gracia.
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martes, 25 de marzo de 2008
SEDA
Director: François Girard
Intérpretes: Michael Pitt, Keira Knightley, Alfred Molina
Web: http://www.silkmovie.com/
Teniendo en cuenta el enorme éxito comercial de “Seda”, la novela de Alessandro Baricco, su transmutación en celuloide era simplemente cuestión de negociar los derechos. Once años después de su publicación, llega a nuestros cines la adaptación cinematográfica de François Girard, reconocido por el gran público gracias a “El violín rojo” (1998). A lo largo del metraje, el director francés sigue fielmente las líneas del escritor italiano cuando cuenta la biografía de Hervé Joncour (Michael Pitt), un mercader decimonónico, llevándole de Occidente a Oriente en la búsqueda de gusanos de seda para la fábrica de su pequeño pueblo. El descubrimiento de Japón, con sus colores y olores, supondrá la ruptura con su pasado.
Si, una vez enterrados los créditos, nos preguntan por una palabra para definir “Seda”, sería gelidez. El problema de esta taxonomía implacable aparece cuando hacemos cuentas y no discernimos de dónde proviene dicha sensación. De factura impecable (su producción y su dirección artística rozan el sobresaliente); de BSO memorable (a los mandos, Ryuichi Sakamoto); de hábil sentido visual (mérito de Girard, una voz en off ajustada)… ¿qué impide a “Seda” poseer la emotividad de, escogiendo una cinta reciente y próxima, “El velo pintado”? Primero, lo más evidente: la pareja principal. Michael Pitt, actor limitado, y Keira Knightley, actriz limitada, jamás logran eliminar la distancia emocional que nos podría acercar a su complicada relación de idas y venidas. Segundo, el “tempo” del relato: a pesar de tratarse de una narración literaria, Girard requeriría más brío (y un uso más racional de las elipsis) en determinados pasajes.
Pero estos detalles no bastan, habría que desenmascarar la esencia de esta frialdad. ¿Cómo conseguirlo? Pues desmontando el motor del relato, es decir, la aventura japonesa; entonces contemplaremos su falta de solidez. Miren algunas piezas: no se acaba de justificar la obsesión de Joncour con el regreso al país oriental; ni se desarrolla efectivamente la relación epistolar con la “madame” asiática; ni entendemos (quizá déficit nuestro) la fascinación desmedida del protagonista por una joven japonesa aséptica y, esto la uniría con el correcto metraje de Girard, gélida.
Intérpretes: Michael Pitt, Keira Knightley, Alfred Molina
Web: http://www.silkmovie.com/
Teniendo en cuenta el enorme éxito comercial de “Seda”, la novela de Alessandro Baricco, su transmutación en celuloide era simplemente cuestión de negociar los derechos. Once años después de su publicación, llega a nuestros cines la adaptación cinematográfica de François Girard, reconocido por el gran público gracias a “El violín rojo” (1998). A lo largo del metraje, el director francés sigue fielmente las líneas del escritor italiano cuando cuenta la biografía de Hervé Joncour (Michael Pitt), un mercader decimonónico, llevándole de Occidente a Oriente en la búsqueda de gusanos de seda para la fábrica de su pequeño pueblo. El descubrimiento de Japón, con sus colores y olores, supondrá la ruptura con su pasado.
Si, una vez enterrados los créditos, nos preguntan por una palabra para definir “Seda”, sería gelidez. El problema de esta taxonomía implacable aparece cuando hacemos cuentas y no discernimos de dónde proviene dicha sensación. De factura impecable (su producción y su dirección artística rozan el sobresaliente); de BSO memorable (a los mandos, Ryuichi Sakamoto); de hábil sentido visual (mérito de Girard, una voz en off ajustada)… ¿qué impide a “Seda” poseer la emotividad de, escogiendo una cinta reciente y próxima, “El velo pintado”? Primero, lo más evidente: la pareja principal. Michael Pitt, actor limitado, y Keira Knightley, actriz limitada, jamás logran eliminar la distancia emocional que nos podría acercar a su complicada relación de idas y venidas. Segundo, el “tempo” del relato: a pesar de tratarse de una narración literaria, Girard requeriría más brío (y un uso más racional de las elipsis) en determinados pasajes.
Pero estos detalles no bastan, habría que desenmascarar la esencia de esta frialdad. ¿Cómo conseguirlo? Pues desmontando el motor del relato, es decir, la aventura japonesa; entonces contemplaremos su falta de solidez. Miren algunas piezas: no se acaba de justificar la obsesión de Joncour con el regreso al país oriental; ni se desarrolla efectivamente la relación epistolar con la “madame” asiática; ni entendemos (quizá déficit nuestro) la fascinación desmedida del protagonista por una joven japonesa aséptica y, esto la uniría con el correcto metraje de Girard, gélida.
COMO LA VIDA MISMA
Director: Peter Hedges
Intérpretes: Steve Carell, Juliette Binoche, Diane Wiest
Web: http://www.daninreallife-themovie.com/
Todo cómico, y especialmente los norteamericanos, debe pasar el trago de protagonizar una película romántica en algún momento de su carrera. Por ejemplo: Steve Martin en “Roxanne”, Billy Cristal en “Cuando Harry encontró a Sally”, Jim Carrey en “Olvídate de mí”... y ahora Steve Carell en “Como la vida misma”. Dan (Carell), un periodista viudo, describe en sus columnas sus supuestos valores vitales: honradez, amor, fidelidad... serán sus tres hijas y una desconocida (Binoche) las encargadas de descubrirle que su existencia no se rige exactamente por estos principios.
“¿A quién ama Gilbert Grape?” sirvió para dos cosas: abrir las puertas hollywoodienses de Lasse Halstrom y descubrir a un novelista desconocido, Peter Hedges. Diecisiete años después, Hedges apuesta por contar sus historias en celuloide con “Dan in the real life”, juego de palabras desmontado en la versión española, y la cosa no se eleva sobre las buenas intenciones. En esa marcha está el realizador cuando apuesta por una narración sentimental, de poco calado y, básicamente, previsible. Todos los asistentes sabemos qué va a pasar (incluso Hedges se digna a remarcarlo en un final blanquísimo), cómo van a actuar las chiquillas, cuáles van a ser los consejos de la madre protectora... contradictoriamente, ahí reside el mayor acierto del filme; no se puede devolver la entrada por estafa. Incluso el extraordinario Steve Carell, irregular en un papel arquetípico, olvida a la miserable “The Office” y se acerca a la bondad de “Sigo como Dios”. Eso sí, mención aparte merece la Binoche en un rol alimenticio. Su interpretación resumiría el resultado final del largometraje: está tan forzada que ni molesta.
Intérpretes: Steve Carell, Juliette Binoche, Diane Wiest
Web: http://www.daninreallife-themovie.com/
Todo cómico, y especialmente los norteamericanos, debe pasar el trago de protagonizar una película romántica en algún momento de su carrera. Por ejemplo: Steve Martin en “Roxanne”, Billy Cristal en “Cuando Harry encontró a Sally”, Jim Carrey en “Olvídate de mí”... y ahora Steve Carell en “Como la vida misma”. Dan (Carell), un periodista viudo, describe en sus columnas sus supuestos valores vitales: honradez, amor, fidelidad... serán sus tres hijas y una desconocida (Binoche) las encargadas de descubrirle que su existencia no se rige exactamente por estos principios.
“¿A quién ama Gilbert Grape?” sirvió para dos cosas: abrir las puertas hollywoodienses de Lasse Halstrom y descubrir a un novelista desconocido, Peter Hedges. Diecisiete años después, Hedges apuesta por contar sus historias en celuloide con “Dan in the real life”, juego de palabras desmontado en la versión española, y la cosa no se eleva sobre las buenas intenciones. En esa marcha está el realizador cuando apuesta por una narración sentimental, de poco calado y, básicamente, previsible. Todos los asistentes sabemos qué va a pasar (incluso Hedges se digna a remarcarlo en un final blanquísimo), cómo van a actuar las chiquillas, cuáles van a ser los consejos de la madre protectora... contradictoriamente, ahí reside el mayor acierto del filme; no se puede devolver la entrada por estafa. Incluso el extraordinario Steve Carell, irregular en un papel arquetípico, olvida a la miserable “The Office” y se acerca a la bondad de “Sigo como Dios”. Eso sí, mención aparte merece la Binoche en un rol alimenticio. Su interpretación resumiría el resultado final del largometraje: está tan forzada que ni molesta.
LLAMADA PERDIDA
Director: Eric Valette
Intérpretes: Shannyn Sossamon, Edward Burns, Ana María Talancón
Web: http://wwws.warnerbros.es/onemissedcall/
Últimamente, cada poco aterriza una adaptación norteamericana de cine de terror japonés. La semana pasada, “The Eye”, hace un tiempo, “The Ring”… con “Llamada perdida” seguimos esta tendencia. Además, existe otra característica soterrada que une a (casi) todas ellas: no aportan nada al original. El filme de Valette no podía ser una excepción a la regla. Aquí lo que importa es replicar una historia (pero sin ojos rasgados), para eso contratamos a la salada Sossamon, al plasta de Edward Burns y a la perdida Talancón. ¿El resto? La misma cantinela de siempre… por ahí se sacan cerezas de la boca, por el otro lado surgen niñas fantasmagóricas y en los fondos habitan objetos punzantes perfectos si no estás acostumbrado a los sustos. Verdaderamente, y haciendo un esquema fácilmente comprensible, “Llamada perdida” es una pérdida de tiempo para aquellos que no son estrictamente fans de género. ¿El resto de humanos? Se pueden bajar el politono que anuncia la distribuidora. Da mucho miedo.
Intérpretes: Shannyn Sossamon, Edward Burns, Ana María Talancón
Web: http://wwws.warnerbros.es/onemissedcall/
Últimamente, cada poco aterriza una adaptación norteamericana de cine de terror japonés. La semana pasada, “The Eye”, hace un tiempo, “The Ring”… con “Llamada perdida” seguimos esta tendencia. Además, existe otra característica soterrada que une a (casi) todas ellas: no aportan nada al original. El filme de Valette no podía ser una excepción a la regla. Aquí lo que importa es replicar una historia (pero sin ojos rasgados), para eso contratamos a la salada Sossamon, al plasta de Edward Burns y a la perdida Talancón. ¿El resto? La misma cantinela de siempre… por ahí se sacan cerezas de la boca, por el otro lado surgen niñas fantasmagóricas y en los fondos habitan objetos punzantes perfectos si no estás acostumbrado a los sustos. Verdaderamente, y haciendo un esquema fácilmente comprensible, “Llamada perdida” es una pérdida de tiempo para aquellos que no son estrictamente fans de género. ¿El resto de humanos? Se pueden bajar el politono que anuncia la distribuidora. Da mucho miedo.
sábado, 15 de marzo de 2008
LOS FALSIFICADORES
Director: Stefan Ruzowitzky
Intérpretes: Karl Markovicz, August Diehl, Devid Striesow
Web: http://www.thecounterfeitersfilm.com/
“Oscar” a la mejor película extranjera, “Los falsificadores” retrocede en su montaje desde los guetos burgueses de postguerra hasta el campo de concentración de Sachsenhausen. El nexo de tiempos es Salomon Sorowitsch (Karl Markovicz), un extraordinario timador judío al que se le “encomienda” una enorme responsabilidad: replicar el dólar y la libra. Durante el Apocalipsis nazi, el barracón de la ‘Operación Bernhard’ permanece como un edén de sábanas limpias, fuera del horror gracias a un plan que puede acabar con la economía del enemigo.
A medida que avanzan, los agobiantes e incesantes planos medios de “Los falsificadores”, construyen un filme desigual. Su esfuerzo en desvelar departamentos estancos de la existencia (un casino de clase alta, un bar clandestino y una jaula dorada) por mucho que evidencie su honestidad, no consigue imbuir en el espectador la sensación de estar delante de un relato sólido. Y, llega lo raro, nadie le va a negar a Ruzowitzky que no ponga todo de su parte: ahí está su actor principal (obsérvenle en la mimesis del derrumbamiento), sus escenas terribles (la denigración mingitoria de un prisionero) o su extraña habilidad, quizá en su uso de la cámara, quizá en nuestro recuerdo del Holocausto, para dejar la pantalla sucia de cenizas humanas. Incluso, Ruzowitzky rueda unos minutos inolvidables que desbordan al metraje total: en la liberación del campo, los prisioneros “burgueses” descubren el más allá. Con lo dicho hasta ahora, ¿qué le falta a “Los falsificadores”? Puede que sea una excesiva autoconciencia, quizá algún recurso dramático muy sobado… el caso es que, cuando llegan los títulos de crédito, uno sabe que le ha gustado sin entender por qué no más.
Intérpretes: Karl Markovicz, August Diehl, Devid Striesow
Web: http://www.thecounterfeitersfilm.com/
“Oscar” a la mejor película extranjera, “Los falsificadores” retrocede en su montaje desde los guetos burgueses de postguerra hasta el campo de concentración de Sachsenhausen. El nexo de tiempos es Salomon Sorowitsch (Karl Markovicz), un extraordinario timador judío al que se le “encomienda” una enorme responsabilidad: replicar el dólar y la libra. Durante el Apocalipsis nazi, el barracón de la ‘Operación Bernhard’ permanece como un edén de sábanas limpias, fuera del horror gracias a un plan que puede acabar con la economía del enemigo.
A medida que avanzan, los agobiantes e incesantes planos medios de “Los falsificadores”, construyen un filme desigual. Su esfuerzo en desvelar departamentos estancos de la existencia (un casino de clase alta, un bar clandestino y una jaula dorada) por mucho que evidencie su honestidad, no consigue imbuir en el espectador la sensación de estar delante de un relato sólido. Y, llega lo raro, nadie le va a negar a Ruzowitzky que no ponga todo de su parte: ahí está su actor principal (obsérvenle en la mimesis del derrumbamiento), sus escenas terribles (la denigración mingitoria de un prisionero) o su extraña habilidad, quizá en su uso de la cámara, quizá en nuestro recuerdo del Holocausto, para dejar la pantalla sucia de cenizas humanas. Incluso, Ruzowitzky rueda unos minutos inolvidables que desbordan al metraje total: en la liberación del campo, los prisioneros “burgueses” descubren el más allá. Con lo dicho hasta ahora, ¿qué le falta a “Los falsificadores”? Puede que sea una excesiva autoconciencia, quizá algún recurso dramático muy sobado… el caso es que, cuando llegan los títulos de crédito, uno sabe que le ha gustado sin entender por qué no más.
LAS CRÓNICAS DE SPIDERWICK
Director: Mark Waters
Intérpretes: Freddie Highmore, David Strathairn, Mary-Louise Parker
Web: http://www.spiderwickchronicles.com/
Mark Waters, experto en comedias ñoñas (“Ponte en mi lugar” u “Ojalá fuera cierto”), da un ¿giro? de género y se apunta a la fábula infantil con “Las crónicas de Spiderwick”. La sinopsis no debería maravillar a nadie: dos niños gemelos (interpretados por Freddie Highmore) se mudan a una casa familiar en el campo junto a su madre y su hermana adolescente. Un libro escrito por su tío Arthur con sus “fantasías” servirá para ir revelando la existencia de una dimensión paralela donde habitan criaturas extraordinarias, pero también peligrosos monstruos dispuestos a controlar nuestro mundo.
Este cuento, rodado con presupuesto “major” y corrección aplastante, se ubica en la corriente actual hollywoodiense de rodar grandes relatos para niños fuera de la animación (“Stardust”, “Harry Potter”, “Las crónicas de Narnia”...). De esta manera, lo que lo que en la antigüedad eran producciones de dibujos, ahora ha sido suplido, con la aparición de las enormes productoras de efectos digitales, por un inmenso despliegue de criaturas sobre pantalla verde. Un asombroso Nick Nolte digitalizado y verosímil (recuerden “Beowoulf”), representa perfectamente la fusión entre las técnicas de creación 3D y el cine de acción real, entre píxel y carne. Aunque no se engañen, el gran reto de este tipo de producciones sigue siendo exactamente el mismo que el de sus progenitoras: contar una historia atractiva. Esto lo alcanza “Las crónicas de Spiderwick” casi en el “photo finish”. Freddie Highmore, en dos papeles arquetípicos, no repugna como protagonista (¡gran logro!) y las diversas aventuras transcurren con la agradable estandarización de este tipo de productos. Además, es esencial poner las cartas sobre la mesa: si se le añadiese la fuerza necesaria, el riesgo deseado o una rebaja en el almíbar, “Las crónicas de Spiderwick” dejaría de pertenecer a la industria de Hollywood y pasaría a ser un filme checo.
Intérpretes: Freddie Highmore, David Strathairn, Mary-Louise Parker
Web: http://www.spiderwickchronicles.com/
Mark Waters, experto en comedias ñoñas (“Ponte en mi lugar” u “Ojalá fuera cierto”), da un ¿giro? de género y se apunta a la fábula infantil con “Las crónicas de Spiderwick”. La sinopsis no debería maravillar a nadie: dos niños gemelos (interpretados por Freddie Highmore) se mudan a una casa familiar en el campo junto a su madre y su hermana adolescente. Un libro escrito por su tío Arthur con sus “fantasías” servirá para ir revelando la existencia de una dimensión paralela donde habitan criaturas extraordinarias, pero también peligrosos monstruos dispuestos a controlar nuestro mundo.
Este cuento, rodado con presupuesto “major” y corrección aplastante, se ubica en la corriente actual hollywoodiense de rodar grandes relatos para niños fuera de la animación (“Stardust”, “Harry Potter”, “Las crónicas de Narnia”...). De esta manera, lo que lo que en la antigüedad eran producciones de dibujos, ahora ha sido suplido, con la aparición de las enormes productoras de efectos digitales, por un inmenso despliegue de criaturas sobre pantalla verde. Un asombroso Nick Nolte digitalizado y verosímil (recuerden “Beowoulf”), representa perfectamente la fusión entre las técnicas de creación 3D y el cine de acción real, entre píxel y carne. Aunque no se engañen, el gran reto de este tipo de producciones sigue siendo exactamente el mismo que el de sus progenitoras: contar una historia atractiva. Esto lo alcanza “Las crónicas de Spiderwick” casi en el “photo finish”. Freddie Highmore, en dos papeles arquetípicos, no repugna como protagonista (¡gran logro!) y las diversas aventuras transcurren con la agradable estandarización de este tipo de productos. Además, es esencial poner las cartas sobre la mesa: si se le añadiese la fuerza necesaria, el riesgo deseado o una rebaja en el almíbar, “Las crónicas de Spiderwick” dejaría de pertenecer a la industria de Hollywood y pasaría a ser un filme checo.
EL MENOR DE LOS MALES
Director: Antonio Hernández
Intérpretes: Carmen Maura, Roberto Álvarez, Verónica Echegui
Web: http://www.filmax.com/
Tres personajes intercalan subtramas en una casa de campo: un político en ascenso, su hermana solterona y su amante adolescente. La amenaza de un chantaje que podría acabar con la carrera del insigne hombre de familia acecha sobre sus cabezas y proporciona las dosis suficientes para ennegrecer el guión de Galeano y Hernández. Finalmente, los despropósitos derivados de esta empresa la dejan en el subgénero de comedia “noir”.
Antes de empezar, se requiere un reconocimiento a la labor de Antonio Hernández. Diez años después de su debut en la recomendable “Lisboa”, el director castellano (y siempre si nos olvidamos de su labor alimenticia “El gran marciano”) ha conseguido escribir (doble mérito) una serie de películas dignísimas con absoluta discreción y modestia, virtudes desconocidas en el cine español actual: “En la ciudad sin límites” (su mejor metraje), “Oculto” y “Los Borgia”. Con su nuevo proyecto, “El menor de los males”, aborda un cine tragicómiconacional que le relaciona con Berlanga, Fernán-Gómez o Ferreri; y probablemente este sea el mayor de los males de Hernández: en ningún momento supera esa pátina y atrapa la esencia de los filmes clásicos. Los trabajos del correcto Álvarez (magnífico secundario, discreto protagonista), la dispersa Maura (aquí sería achacable a su papel “adramático”) y la niña Echegui (veremos su potencial cuando haga un cambio de registro), se diluyen en un guión deslavazado. Porque, aún con aciertos (el séptico “the end”) y desaciertos formales (una escena de sexo absurda), no se le puede achacar ninguna de las oscuridades del filme a otra cosa que no sea su irregular escritura. Lo que aguantaría como episodio piloto de cualquier serie, en cine tiene todas las papeletas para convertirse en aburrido. Bastaría seccionar el sobrante (entre otras cosas, el personaje de Maura se desecharía), cabruñar la mala leche y, en vez de en una obra muy menor, este filme quedaría como otra prueba del buen hacer de Antonio Hernández.
Intérpretes: Carmen Maura, Roberto Álvarez, Verónica Echegui
Web: http://www.filmax.com/
Tres personajes intercalan subtramas en una casa de campo: un político en ascenso, su hermana solterona y su amante adolescente. La amenaza de un chantaje que podría acabar con la carrera del insigne hombre de familia acecha sobre sus cabezas y proporciona las dosis suficientes para ennegrecer el guión de Galeano y Hernández. Finalmente, los despropósitos derivados de esta empresa la dejan en el subgénero de comedia “noir”.
Antes de empezar, se requiere un reconocimiento a la labor de Antonio Hernández. Diez años después de su debut en la recomendable “Lisboa”, el director castellano (y siempre si nos olvidamos de su labor alimenticia “El gran marciano”) ha conseguido escribir (doble mérito) una serie de películas dignísimas con absoluta discreción y modestia, virtudes desconocidas en el cine español actual: “En la ciudad sin límites” (su mejor metraje), “Oculto” y “Los Borgia”. Con su nuevo proyecto, “El menor de los males”, aborda un cine tragicómiconacional que le relaciona con Berlanga, Fernán-Gómez o Ferreri; y probablemente este sea el mayor de los males de Hernández: en ningún momento supera esa pátina y atrapa la esencia de los filmes clásicos. Los trabajos del correcto Álvarez (magnífico secundario, discreto protagonista), la dispersa Maura (aquí sería achacable a su papel “adramático”) y la niña Echegui (veremos su potencial cuando haga un cambio de registro), se diluyen en un guión deslavazado. Porque, aún con aciertos (el séptico “the end”) y desaciertos formales (una escena de sexo absurda), no se le puede achacar ninguna de las oscuridades del filme a otra cosa que no sea su irregular escritura. Lo que aguantaría como episodio piloto de cualquier serie, en cine tiene todas las papeletas para convertirse en aburrido. Bastaría seccionar el sobrante (entre otras cosas, el personaje de Maura se desecharía), cabruñar la mala leche y, en vez de en una obra muy menor, este filme quedaría como otra prueba del buen hacer de Antonio Hernández.
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