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miércoles, 10 de septiembre de 2008

WOODY PONE ASTURIAS POR LAS NUBES

Un tercio de la película transcurre en el Principado, el nombre de Oviedo sale casi veinte veces y el personaje de Bardem es asturiano


Dos turistas estadounidenses, Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson), cenan tranquilamente en un restaurante barcelonés cuando descubren en una de las mesas contiguas al artista Juan Antonio (Javier Bardem). Ambas conocen las andanzas amorosas del español; Cristina no para de mirarle. El pintor se acerca y, sin rodeos, las invita a un viaje al norte de España. «¿Nos pides que volemos contigo a... Oviedo y volvamos?», pregunta la racional Vicky. «No, pasaremos el fin de semana. Comeremos bien, beberemos buen vino, haremos el amor», responde. «¿Y quién va a hacer el amor exactamente?», replica la chica. «Espero que los tres», concluye Juan Antonio.

Ésa es la segunda ocasión, de las casi veinte, en la que aparece el nombre de Oviedo en «Vicky Cristina Barcelona», la nueva película de Woody Allen a cuyo primer pase de prensa en España asistió LA NUEVA ESPAÑA. La cinta tendrá su primera exhibición al público el día 18 en el Festival de San Sebastián, 24 horas antes de su estreno nacional en salas comerciales.

De su hora y media de metraje, el Principado de Asturias ocupa un tercio. No se limita su presencia al «viaje de fin de semana» que realizan los tres protagonistas a la capital: algunas de las localizaciones asturianas (las escenas en el Naranco, un paseo en bicicleta...) son utilizadas por el director estadounidense para recrear escapadas a las afueras de Barcelona.

Pero empecemos por el principio. Extrañada y ofendida, Vicky está muy poco dispuesta (todo lo contrario que su amiga Cristina) a dirigirse a «una pequeña ciudad del norte de España llamada Oviedo». Además, ¿por qué querría Juan Antonio ir a ese sitio? Muy fácil: el artista necesita visitar una talla que le inspiró hace mucho tiempo: el Cristo románico de San Julián de los Prados, cosa que ocurrirá durante una escena en la que reviven los claroscuros del templo. Aterriza el avión tras un accidentado vuelo, y la «voz-en-off» omnipresente describe el paseo de los personajes alrededor de la ciudad. Fotos en las calles ovetenses; agradable comida en San Nicolás de Bari de Avilés (transportado al centro de Oviedo); pasteles en la deslumbrante Camilo de Blas (maravillosa fotografía de Aguirresarobe), y vuelta a su hotel, el Reconquista, en el que pasan un buen rato hablando del amor y sus consecuencias.

No termina aquí el idilio de «Vicky Cristina Barcelona» con Asturias. Al día siguiente, sin una convaleciente Cristina (Johansson), Juan Antonio muestra a Vicky las maravillas de Santa María del Naranco y del faro de Avilés, revelando que él «nació cerca de allí».

El mar soleado y las figuras de Bardem y Hall sentadas junto al oleaje reiteran la obsesión de Allen por descubrir una Asturias «de cuento», recordando las palabras con las que el propio director se refirió a Oviedo al recibir el premio «Príncipe de Asturias». Como el pintor no tiene suficiente con la compañía de la bella norteamericana, le propone ir a visitar a su padre, poeta, en una preciosa casa de Tiñana (Siero), a la que regresarán en otro momento, y a cenar en la Corrada del Obispo. Únicamente faltaba un concierto de flamenco a la luz de las velas en el parque de Ferrera avilesino y el enamoramiento de Vicky por el galán ya es completo.

Alrededor de treinta minutos utiliza Woody Allen a Asturias con dos propósitos: mostrarla de una forma desconocida hasta la fecha (seductora, etérea, «a-lluviosa») y plantear los conflictos que se desarrollarán en la siguiente etapa barcelonesa del filme mediante la llegada de la tempestuosa María Elena (Penélope Cruz). Ella, Bardem y Scarlett Johansson atraviesan en bicicleta las «caleyas» y acaban en una merienda en el Naranco. Aunque, gracias a la magia del cine, Allen convierte la «caleya» y el Naranco en un «camí» y un «forest» catalanes. Aun así, no se puede dudar del compromiso del neoyorquino con el Principado: no sólo porque el nombre de Oviedo se repita una y otra vez a lo largo del metraje, una promoción impresionante, sino porque Asturias, con sus calles, su mar, sus campos, constituye la esencia de esta aproximación naturalista al amor titulada «Vicky Cristina Barcelona».

sábado, 10 de mayo de 2008

SPEED RACER

Directores: Andy & Larry Wachowsky
Intérpretes: Emile Hirsch, Christina Ricci, John Goodman
Web: http://speedracerthemovie.warnerbros.com/

Tras exprimir (bien exprimida) la trilogía de “Matrix” y supervisar “V de Vendetta”, los hermanos Wachowski deciden ahora adaptar una serie de dibujos animados japonesa, “Meteoro”. En un mundo futurista y colorido, Speed Racer (Emile Hirsch) es un prometedor piloto de carreras automovilísticas. Siempre acechado por el recuerdo de su hermano fallecido en la pista, la nueva promesa tendrá que superar ese miedo y ayudar a su familia a desenmascarar la conspiración del malvado Royalton (Roger Allam).

Aficionados a crear mundos paralelos (esto no es un juego de palabras), los hermanos Wachowski apuestan por un cosmos pastel y molón para los imberbes. Eso sí, seguro que muchos cinéfilos, como ya pasó con “Matrix”, intentarán encontrar vueltas de tuerca al largometraje: algunas pictóricas, otras fílmicas y la mayoría filosóficas. Pues, pensándolo mejor, probablemente ésa sea la mejor tarea a la que se pueda dedicar un adulto maduro con un filme así, a buscarle las entrañas. Y allí están, escondidas entre “flashbacks” infantiles y John Goodman vestido de Super Mario: las carreras intracibernáuticas de “Tron”, el recargo “manga” de la serie original, las postales a medio camino entre Gaudí y Warhol, la inocencia de los superhéroes de Marvel...

El gran problema de “Speed racer” aparece cuando nos damos cuenta de que es inadmisible justificar un celuloide a base de referencias. Aún con la etiqueta petarda de “cine infantil” colgada, a cualquier humano que pague una entrada por sufrir ¡unas carreras de bólidos coloreados! los cineastas responsables le deberían dar una cosa muy sencilla: entretenimiento. Pero a los Wachowski, ensimismados desde su impecable debut “Lazos ardientes”, eso les importa bien poco. Como buenos aficionados al cine de Almodóvar, prefieren meternos un buen chutazo de “kitsch” en cada plano, un montón de guiños “cool” en cada escena y que todos aquellos seres racionales que sobrevivan a su aburridísima tontería se pregunten mil veces qué narices acaban de ver.

lunes, 28 de abril de 2008

LARS Y UNA CHICA DE VERDAD

Director: Craig Gillespie
Intérpretes: Ryan Gosling, Patricia Clarkson, Emily Mortimer
Web: http://www.larsandtherealgirl-themovie.com/

Definitivamente, Lars es un tipo raro. No visita a su hermano (y eso que ocupa la casa de enfrente), no quiere saber nada de sus pretendientes (y eso que le tiran los tejos sin parar), no le interesa su trabajo (y eso que le da dinero para vivir). Atascado en una existencia monótona, cuando descubre a Bianca en una página de Internet, Lars cree encontrar a su media naranja. ¿El único problemilla? Bianca es una muñeca de látex.

Previa a la desaprovechada “Cuestión de pelotas”, el director norteamericano Craig Gillespie debutó en cine con “Lars y una chica de verdad”, una tragicomedia costumbrista que remite en la distancia al “Tamaño natural” de Berlanga y en la cercanía al “Guys and dolls” de Nick Holt (bájenla en Google Video). Con Ryan Gosling en vena, absorbido por un protagonista infantiloide y trastornado, el filme funciona a la perfección demostrando empíricamente cómo un Quijote forja su ilusión gracias a que, a la vez, ésta es adoptada por sus vecinos del pueblo. Además, la irrupción de su novia plástica pone de manifiesto la extraña realidad (diseccionada en “Doctor en Alaska”, “¡Qué bello es vivir!” o “Atrapado en el tiempo”) que inunda el hábitat rural estadounidense. Amable, pequeña, “hippie”, azconiana... “Lars y una chica de verdad” deja, disimulando el sabor de un desarrollo previsible, la certeza de que Craig Gillespie puede llegar a convertirse en un cineasta esencial.

domingo, 20 de abril de 2008

EXPEDIENTE ANWAR

Director: Gavin Hood
Intérpretes: Jake Gyllenhal, Reese Witherspoon, Meryl Streep
Web: http://www.renditionmovie.com/

El cine del siglo XXI, lo evidencia De Palma en “Redacted”, posee tal inmediatez y tal maleabilidad formal que se solapa con acontecimientos que todavía forman parte del presente. Además, en un mundo de noticias caníbales y evanescentes, multiplica su capacidad de denuncia mediante su representación estable y “realmente” íntima de la existencia. Con esas características (inmediatez y denuncia) germina “Expediente Anwar” mientras saca a la luz, terrible paradoja, las cárceles secretas que EEUU mantiene alrededor del globo gracias a la connivencia de los gobiernos del planeta. El guión de Keleey Shane narra la historia de un ciudadano egipcio residente en USA que, tras un atentado y sin muchas preguntas, es secuestrado como sospechoso y torturado en una cárcel de Medio Oriente. A lo largo de sus fotogramas aparece el mosaico circundante: los senadores estadounidenses y sus ciudadanos, los suicidas y sus captores,...

Por supuesto, resulta muy complicado sostener esta diversidad de tramas, especialmente cuando una de ellas destaca sobre las demás. La disección kafkiana de la "intervención excepcional" a la que hace referencia el título original, asusta no tanto por desconocimiento (¿quién no sabe a estas alturas que esas detenciones se producen?) sino por la sensación de que esas torturas están ocurriendo en este momento en alguna celda paralela a los organismos internacionales. De mayor impacto emocional que la CNN o la BBC, el asfixiante recordatorio fílmico de que el mundo funciona así (con políticos psicópatas, extraordinaria Meryl Streep, con funcionarios torturadores), eleva a "Expediente Anwar" un escalón por encima de sus congéneres. Y esto olvidando lo que desmerecen en su mensaje los innecesarios juegos temporales, las sobadas historias de amor que, menos mal, no consiguen silenciar los gritos para que el dolor pare.

JINDABYNE

Director: Ray Lawrence
Intérpretes: Gabriel Byrne, Laura Linney, Chris Haywood
Web: http://www.vertigofilms.es/jindabyne/

El problema del cine con Carver (y especialmente con los lectores de Carver) emerge cada vez que se filma una adaptación de uno de sus escritos. Robert Altman lo entendió al milímetro uniendo diversos cuentos del autor estadounidense y acercándolos con mano firme, con inteligencia soberbia, a su universo (“Nashville”) de historias entrelazadas. La dificultad surge cuando es uno sólo de estos textos el elegido para ocupar un largometraje. “Tanta agua tan cerca de casa”, aparecido en el imprescindible “De qué hablamos (cuando hablamos de amor)” (Ed. Anagrama), inocula en pequeños fogonazos una situación cotidiana (hombres de pesca) que encuentra un dilema (cadáver) y desarrolla la continuación de sus vidas tras su decisión de obviar el cuerpo. Como quien sufre un pequeño contratiempo, los personajes principales no cambian, siguen siendo unos humanos corrientes, pero su hábitat tambalea entre el perdón y la condena.

Por supuesto, aunque resulte inevitable que aquello que proviene del relato de Carver (costumbres habituales, descubrimiento de la muerta y remordimientos posteriores) sobresalga al conjunto, el buen hacer de Ray Lawrence y su guionista Beatrix Christian consiguen convertir “Jindabyne” en una entidad sólida y propia. Con los mismos instrumentos que en “Lantana” (gusto literario, fotografía destacable, música de Paul Kelly) y la impagable colaboración de dos actores magnéticos (Laura Linney y Gabriel Byrne), la película desdobla la tinta de diferentes formas. Las más desdibujadas la componen las relaciones entre Laura Linney y su grupo de amigas y la inclusión de algún personaje de excusa como la madre del protagonista. Aún así, la impecable argumentación central (¿qué define a un ser humano?) pervive en este celuloide de reproches y de culpa, de decisiones equivocadas y de remordimiento.

LAS RUINAS

Director: Carter Smith
Intérpretes: Jonathan Tucker, Jena Malone, Laura Ramsey
Web: http://www.ruinsmovie.com/

En “Las ruinas” no sorprende nada ni nadie. Un grupo de turistas incautos, ¡oh, pasmo!, se acercan a un templo maldito, ¡no fastidies!, donde se lía la marimorena, ¡jolín! Van unos nativos, les rodean allí e impiden que se salgan del monumento en cuestión. Pues bueno, a pesar de su arranque tardío, de su previsibilidad, de su nihilismo creativo, el filme de Carter Smith renquea y, como sus protagonistas, sobrevive el visionado. Probablemente esto se deba a un día propicio, a la hábil utilización de un “gore” de medio pelo o, simplemente, a que la cosa entretiene con mucha serie “B” benigna. Eso sí, quizá mañana uno se la encuentre en Telecinco a las 15:30 y sea obligado a pagar bula papal por cada una de estas líneas que finalizan ahora.

ROMPIENDO LAS REGLAS

Director: Jeff Wadlow
Intérpretes: Sean Faris, Djimon Hounsou, Amber Heard
Web: http://www.rompiendolasreglas.es/

Un chaval mamporreando de seguido. ¿No querían una sinopsis de “Rompiendo las reglas”? Pues no busquen más: esta peli trata básicamente de materia noble. Cañonazos laterales, patadas de canto, hostias con la frente, capones saltando, tortas a mano abierta... con semejantes argumentos racionales se abre camino Sean Faris en su pelea por convertirse en el más gallito del barrio. Acompañándole están Djimon Hounsou, en plan maestro Miyagui versión afro y sosa, y Cam Gigandet, como malo “morritos”. De todo el metraje, sucedáneo de aquel “Kickboxer” de Van Damme, únicamente pueden llegar a llamar la atención dos cosas: las saladas que lo pueblan y esa psicopatía generalizada de grabar el sufrimiento en el móvil, de notar cómo la sangre se torna aséptica en el píxel.

domingo, 13 de abril de 2008

21. BLACKJACK

Director: Robert Luketic
Intérpretes: Jim Sturgess, Kate Bosworth, Kevin Spacey
Web: http://www.sonypictures.com/movies/21/index.html

Un chaval (Jim Sturgess) con gran capacidad lógica es captado por su profesor universitario (Kevin Spacey) con un objetivo: pasar a formar parte de su grupo de superdotados entrenados en el arte de desvalijar casinos. El principal obstáculo del camino se llama Cole Williams (Lawrence Fishburne), el encargado de seguridad de las catedrales del juego de Las Vegas.

“21. Blackjack”, versión “teen” de una película de póker, descentra desde su inicio. Frente a un mundo sórdido, adicto, tahúr y cutre, el filme de Robert Luketic funciona como una adaptación juvenil, una suerte de “O.C.” o “90210”, dentro del universo retratado por Scorsese en “Casino”. Y obviamente esa es una rebaja excesiva (nunca han cuadrado bien los gordos sudorosos con los niños de papá) que disuelve la mínima verosimilitud exigida y provoca que rápidamente perdamos el interés por el metraje. Ni siquiera la presencia de un Kevin Spacey prototípico, acompañado en su lustrosa labor por Lawrence Fishburne, logra rehabilitar a la interminable alternancia de actores planos. Unos y otros se agolpan en una serie de secuencias aptas para todos los públicos que tratan de suavizar, aquí lo chocante, lugares oscuros para (muy) mayores de edad.

lunes, 7 de abril de 2008

JOE STRUMMER. VIDA Y MUERTE DE UN CANTANTE

Director: Julien Temple
Web: http://www.avalonproductions.es/joestrummer

El hippismo, el punk y Joe Strummer nacieron en una misma clase social, la burguesía. Hijo de familia diplomática, el futuro líder de “The Clash” sufrió una infancia dickensiana (internados, suicidios, desamparos) en donde sólo se podía sobrevivir a base de hostias e imaginación. De la mezcla de esos dos factores distantes y constantes, surge un joven cabreado con el mundo, un chiquillo rebelde que Julien Temple exorciza en su nuevo documental.

Desde la suciedad de la adorada Newport a los lustrosos estadios norteamericanos, la existencia del músico británico es tratada en el metraje como una perla (ahora frágil, ahora enloquecida) alrededor de la cual se arremolinan sus amigos en pequeñas hogueras. Ellos (algunos oportunos, otros de marketing) acuden a la figura de un creador de canciones definitivas (“London calling”, “Rock the Casbah”), de LPs esenciales (“The Clash”, “London calling”, “Streetcore”) y de dos grupos tan diferentes como propios (“The Clash”, “Joe Strummer y los Mescaleros”). Tampoco, y eso se agradece, evita Temple las críticas ni las oscuridades del biografiado por mucho que éstas se diluyan en una estrella cercana, en un padre cálido o en un líder celoso de la intimidad de su banda.

“Joe Strummer. Vida y muerte de un cantante”, remembranza “folk” de un hombre deseoso de música y anonimato, deconstruye al personaje que profetizaba el hundimiento de Londres o la gran revuelta blanca en lo alto del púlpito del “rock and roll”. Más allá de su propio “alter ego”, más allá de “The Clash”, Joe Strummer aparece en la piel de una buena persona, de un hippie “pre-punk” que pincha canciones latinas para que sus amigos bailen, que celebra lo maravilloso de estar vivo.

martes, 25 de marzo de 2008

LLAMADA PERDIDA

Director: Eric Valette
Intérpretes: Shannyn Sossamon, Edward Burns, Ana María Talancón
Web: http://wwws.warnerbros.es/onemissedcall/

Últimamente, cada poco aterriza una adaptación norteamericana de cine de terror japonés. La semana pasada, “The Eye”, hace un tiempo, “The Ring”… con “Llamada perdida” seguimos esta tendencia. Además, existe otra característica soterrada que une a (casi) todas ellas: no aportan nada al original. El filme de Valette no podía ser una excepción a la regla. Aquí lo que importa es replicar una historia (pero sin ojos rasgados), para eso contratamos a la salada Sossamon, al plasta de Edward Burns y a la perdida Talancón. ¿El resto? La misma cantinela de siempre… por ahí se sacan cerezas de la boca, por el otro lado surgen niñas fantasmagóricas y en los fondos habitan objetos punzantes perfectos si no estás acostumbrado a los sustos. Verdaderamente, y haciendo un esquema fácilmente comprensible, “Llamada perdida” es una pérdida de tiempo para aquellos que no son estrictamente fans de género. ¿El resto de humanos? Se pueden bajar el politono que anuncia la distribuidora. Da mucho miedo.

sábado, 15 de marzo de 2008

LOS FALSIFICADORES

Director: Stefan Ruzowitzky
Intérpretes: Karl Markovicz, August Diehl, Devid Striesow
Web: http://www.thecounterfeitersfilm.com/



“Oscar” a la mejor película extranjera, “Los falsificadores” retrocede en su montaje desde los guetos burgueses de postguerra hasta el campo de concentración de Sachsenhausen. El nexo de tiempos es Salomon Sorowitsch (Karl Markovicz), un extraordinario timador judío al que se le “encomienda” una enorme responsabilidad: replicar el dólar y la libra. Durante el Apocalipsis nazi, el barracón de la ‘Operación Bernhard’ permanece como un edén de sábanas limpias, fuera del horror gracias a un plan que puede acabar con la economía del enemigo.

A medida que avanzan, los agobiantes e incesantes planos medios de “Los falsificadores”, construyen un filme desigual. Su esfuerzo en desvelar departamentos estancos de la existencia (un casino de clase alta, un bar clandestino y una jaula dorada) por mucho que evidencie su honestidad, no consigue imbuir en el espectador la sensación de estar delante de un relato sólido. Y, llega lo raro, nadie le va a negar a Ruzowitzky que no ponga todo de su parte: ahí está su actor principal (obsérvenle en la mimesis del derrumbamiento), sus escenas terribles (la denigración mingitoria de un prisionero) o su extraña habilidad, quizá en su uso de la cámara, quizá en nuestro recuerdo del Holocausto, para dejar la pantalla sucia de cenizas humanas. Incluso, Ruzowitzky rueda unos minutos inolvidables que desbordan al metraje total: en la liberación del campo, los prisioneros “burgueses” descubren el más allá. Con lo dicho hasta ahora, ¿qué le falta a “Los falsificadores”? Puede que sea una excesiva autoconciencia, quizá algún recurso dramático muy sobado… el caso es que, cuando llegan los títulos de crédito, uno sabe que le ha gustado sin entender por qué no más.

LAS CRÓNICAS DE SPIDERWICK

Director: Mark Waters
Intérpretes: Freddie Highmore, David Strathairn, Mary-Louise Parker
Web: http://www.spiderwickchronicles.com/



Mark Waters, experto en comedias ñoñas (“Ponte en mi lugar” u “Ojalá fuera cierto”), da un ¿giro? de género y se apunta a la fábula infantil con “Las crónicas de Spiderwick”. La sinopsis no debería maravillar a nadie: dos niños gemelos (interpretados por Freddie Highmore) se mudan a una casa familiar en el campo junto a su madre y su hermana adolescente. Un libro escrito por su tío Arthur con sus “fantasías” servirá para ir revelando la existencia de una dimensión paralela donde habitan criaturas extraordinarias, pero también peligrosos monstruos dispuestos a controlar nuestro mundo.

Este cuento, rodado con presupuesto “major” y corrección aplastante, se ubica en la corriente actual hollywoodiense de rodar grandes relatos para niños fuera de la animación (“Stardust”, “Harry Potter”, “Las crónicas de Narnia”...). De esta manera, lo que lo que en la antigüedad eran producciones de dibujos, ahora ha sido suplido, con la aparición de las enormes productoras de efectos digitales, por un inmenso despliegue de criaturas sobre pantalla verde. Un asombroso Nick Nolte digitalizado y verosímil (recuerden “Beowoulf”), representa perfectamente la fusión entre las técnicas de creación 3D y el cine de acción real, entre píxel y carne. Aunque no se engañen, el gran reto de este tipo de producciones sigue siendo exactamente el mismo que el de sus progenitoras: contar una historia atractiva. Esto lo alcanza “Las crónicas de Spiderwick” casi en el “photo finish”. Freddie Highmore, en dos papeles arquetípicos, no repugna como protagonista (¡gran logro!) y las diversas aventuras transcurren con la agradable estandarización de este tipo de productos. Además, es esencial poner las cartas sobre la mesa: si se le añadiese la fuerza necesaria, el riesgo deseado o una rebaja en el almíbar, “Las crónicas de Spiderwick” dejaría de pertenecer a la industria de Hollywood y pasaría a ser un filme checo.

HORTON

Director: Hayward/ Martino
Web: http://www.hortonmovie.com/



“Robots” e “Ice age” fueron los dos primeros proyectos de la factoría Blue Sky, precisamente la que hoy acomete su asalto al primer nivel del cine de animación digital: “Horton”. El elefante que da título a la película protagoniza un incidente fuera de lo normal cuando descubre que en una pequeña molécula de una flor habita toda una ciudad, Villaquién, de pequeños seres sometidos a las inclemencias del devenir de los gigantes. Esa microscópica población está conducida con mano de hierro por su Alcalde, un tipo inconsciente, como todos sus congéneres, de su reducido universo.

A pesar de estar basada en un cuento del insufrible Dr. Seuss (quien le conoce, lo sabe), “Horton” demuestra la madurez de la factoría Blue Sky. Su interesante juego de cristales microscópicos retiene el interés durante un buen rato y, probablemente uno de sus puntos fuertes, ayuda a los pipiolos acompañantes a acostumbrarse a esa extraña relación de fenómenos causa-efecto. Valorándola desde su versión original (con Jim Carrey y Steve Carell), “Horton” sólo merece alabanzas: certificado su estricto conocimiento de los tempos animados y su brillante creatividad (fíjense cómo entra en casa el minúsculo protagonista), no nos podemos dejar en el tintero un detalle. De entre tanta capacidad, ¿por qué alguien no es capaz ya de decir a la factoría Seuss que sus muñecos de cabeza acapullada, cansan mucho, muchísimo?

VAYA PAR DE PRODUCTOREX

Director: Stephen Surjik
Intérpretes: Tom Riley, Tom Burke, Carmen Electra
Web: http://www.iwantcandymovie.com/



Ningún aficionado a la comedia gamberra podrá reprochar a Stephen Surjik su punto de partida: unos frikis obsesionados con ser directores de cine, encuentran el camino de entrada al séptimo arte a través de la industria del porno. Sin pasta para la producción guarra, no se les ocurre mejor idea que pedir el parné a unos mafiosos con la falsa promesa de contratar a Candy Orificios, la mayor estrella del cine para adultos.

Con semejantes elementos (pareja de extraños, mozas saladas, equívocos a tutiplén…), uno se espera pasar un buen rato a base de groserías acumuladas cual moscas sobre un trozo de detrito. Pues la verdad es que eso no acaba de pasar y la explicación empírica parece obvia: para ser considerada como tal, la comedia gamberra tiene que proceder del mismo país que el “rock ‘n’ roll”, Pamela Anderson y Hugh Hefner. “Vaya par de productorex”, una serie de aceptables gracias costumbristas y mínima escatología (vamos, “Full Monty 2”), posee un déficit genético con respecto a maravillas como “Supersalidos” o “Aquellas juergas universitarias”: se ha gestado en Inglaterra. Atufados por lo “cool”, en Europa todavía necesitamos tiempo para alcanzar la armonía entre el fluido seminal y la carcajada babeante, entre la reflexión sobre la inmadurez masculina y el escroto aprisionado por una cremallera asesina.

THE EYE

Director: Moreau/ Palud
Intérpretes: Jessica Alba, Alessandro Nivola, Parker Posey
Web: http://www.theeyethefilm.com/



Después de pasar sin pena ni gloria por nuestras materias grises, “The Eye”, la película japonesa en la que se basa este “remake” norteamericano, convierte en titánico el esfuerzo para entrar en el cine y ver esta nueva versión fotocopiada. Claro, las dos sarandongas cuentan lo mismo: una chica ciega recibe un transplante de córnea y comienza a tener ¡visiones extrañas! (léase con voz grave y en la oscuridad). Vamos, que esos globos oculares tienen mucho peligro: ahora divisan un niño raro (¿por qué siempre hay niños raros?), ahora sufren un susto barato (¿no lo son aquellos que podemos preveer?), ahora desenfocan una estancia llena de gente (¡igualito que en la disco!). La sucesión de aberraciones es tal que sorprende que nos sorprenda la desvergüenza de un epílogo trilero y horroroso.

Desengáñense, este filme hecho a cuatro manos (probablemente una decisión del estudio al admirar el guapísimo resultado final) no pasa de lamentable. Ni siquiera compensa disfrutar un ratico a la majísima Jessica Alba: con alquilarse “Los cuatro fantásticos”, “Inmersion letal” o “Sin City” ya nos bastaba.

domingo, 9 de marzo de 2008

10.000

Director: Roland Emmerich
Intérpretes: Steven Strait, Camilla Belle, Cliff Curtis
Web: http://wwws.warnerbros.es/10000bc



Condicionados por el turgente recuerdo de las formas de Raquel Welch en “Hace un millón de años”, la entrada al cine para ver “10.000” se hace menos cuesta arriba. ¿Podría ser de otra forma? En el trailer, como único reclamo de la producción megasúperextragrande de Roland Emmerich, aparece la majísima Camilla Belle. Vale, lo que esperábamos era una aventura kitsch, novelesca (aquí la Historia importa bien poco) e inexcusablemente entretenida. Y la cosa, en principio, poseía la fórmula: chica lozana deambulando por un rollete de peripecias de alto presupuesto. Perfecto, diría cualquiera.

Pues no. En el nuevo estreno de Emmerich no funciona nada (y van…). Su arranque infantil, con la habitual milonga de un “pipiolo destinado a salvar a su pueblo por una anciana fea y casi ciega”, comienza a cansar. Después, la absurda carrera de juventud con mamuts digitales produce bostezos inacabables. Finalmente, el rescate de la salada protagonista de “una malvada tribu de rabudos que construyen pirámides más grandes que el palacio de Calatrava”, huele a un plagio malo de la espléndida “Apocalypto”. Porque no existen las motivaciones verosímiles (antes de dar el garrotazo a las mancebas, ¿el amor era lo importante para los mozos prehistóricos?); porque nunca se teje una narración coherente (¿no creen que el montaje se hizo con un programa aleatorio?); porque el atrezzo y las circunstancias son de vergüenza ajena (¿unos trogloditas de sonrisa “profiden” que hablan “inglish”?), podemos nominar ¡un año antes! a “10.000” como candidata a los premios “Razzie” en la categoría de peor película del año. Faltaría, a la búsqueda de algo positivo entre tanto despropósito, felicitar a Emmerich por el que parece su único talento: el casting de chavales y chavalas guapas. Aunque, pensándolo bien, eso también lo hacen en “Míster y Miss España”.

LOS PERROS DORMIDOS MIENTEN

Director: Bobcat Goldthwait
Intérpretes: Melinda Page, Bryce Johnson, Geoffrey Pierson
Web: http://www.sleepingdogsliethemovie.com/



Como las fábulas de Samaniego, “Los perros dormidos mienten” tiene como protagonistas a dos animales: un cánido y una humana. La historia es muy simple; una tarde universitaria, mientras Amy disfruta de su ocio de clase media, no se le ocurre mejor forma de compartir tan agradable momento con su perro que regalándole un poco de sexo oral. Años después, comprometida y casadera, a Amy se le planteará un dilema moral: ¿debe apostar por la verdad y revelarle este incidente a su novio?

En un mundo donde la sinceridad paranoide se contagia de los libros de autoayuda a las parejas, Bobcat Goldthwait escribe un manifiesto a favor de la omisión. El imaginario de las “medias naranjas”, del “uno hecho para la otro” (y viceversa) o, su vertiente más miserable, del “hombre/ mujer de mi vida”, halla su respuesta “punk” en la tinta de la perversa mano del director norteamericano. Cada uno de los personajes de “Los perros dormidos mienten” guarda algún secreto imperfecto detrás de su silenciosa perfección: cópulas rockeras, puestazos inconfesables, necrofilia bizarra... El derrumbamiento de esas máscaras (que, en mayor o menor medida, todos llevamos puestas) deja en evidencia lo absurdo de sacar a flote, cual mojón perruno, la verdad y nada más que la verdad. Aunque debido a una idea tan llamativa el desarrollo se empequeñezca, a la obra de Goldwaith nunca se le podrá reprochar su intención: hacernos mejores. Porque ¿acaso no es ese el objetivo de las buenas fábulas?

ENFRENTADOS

Director: Daniel Von Ackerman
Intérpretes: Pierce Brosnan, Liam Neeson, Anjelica Houston
Web: http://www.sonypictures.com/movies/seraphimfalls/index.html



Una persecución marca el “tempo” del western “Enfrentados”: Carver (Liam Neeson) y sus hombres acechan a Gideon (Pierce Brosnan) a lo largo de un viaje sin destino. De formación televisiva (“CSI”, “Numb3rs” o “Californication”), Daniel Von Ackerman abandona este medio y pasa al cine con todos los vicios y virtudes del anterior. Entre lo más endeble destaca una sensación: el relato no supera nunca los cuarenta y tantos minutos de interés. Esa reiteración vacua en la escapada, a veces sin mayor objetivo que rellenar escenas, se hace más obvia cuando se desvelan los verdaderos motores del relato. Algunos narrativos (su certificación de lo poliédrico de la maldad y la bondad) y, por encima de éstos, los interpretativos. Pierce Brosnan y Liam Neeson, enganchados en un juego de vencedores perdidos, aportan lo necesario para que unos personajes planos tomen dimensión inflándoles talento interpretativo. Sus diversos cruces, especialmente en ese desierto mefistofélico de epílogo, reiteran la impresión de estar ante lo mejor de los noventa minutos de rollo.

Eliminado el sobrante, la modesta y olvidable “Enfrentados” demuestra que, ya transcurridos muchos años desde Lumet o Frankenheimer, la vía rocosa y difícil de transitar sigue siendo la que lleva a los creadores desde la televisión a la gran pantalla; vamos, desde la 1ª División a la Liga de Campeones. Frente a aquellos que definen a las series como el nuevo reducto de calidad ante un cine inutilizado volvemos, perdonen las sensibilidades catódicas, al maestro Wilder: “Antes, trabajar en el cine era una vergüenza. Hasta que inventaron la televisión”.

lunes, 3 de marzo de 2008

UN BLANCO RADIANTE

EL BARCELONOSAURIO

Amigos, ya lo decía el tío cacahuete de Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Llevábamos siendo líderes limpísimos demasiado tiempo. Fíjense que no nos salpicaban ni las discusiones rabudas con aficionados contrarios: habíamos llegado a conseguir evitar sus perdigones salivales como Keanu Reeves en “Matrix”. Aún así, espero que lo tuviesen claro; esta tranquilidad de “La casa de la pradera” no podía durar. ¿Recuerdan “Parque Jurásico”? En ella, un abuelete muy gracioso y simpático, a la par que millonario, decide revivir a unas cuantas especies de dinosaurio extinguidas hace millones de años. El Real Madrid, en su afán loco de líder sólido y millonario, ha hecho lo mismo. Juntando piezas de ADN encontradas en la rabadilla de Johan Cruyff con diversas derrotas injustificables, el club blanco ha resucitado a un animal desaparecido y más peligroso que la niña de Rajoy: el Barcelonosaurio.

El Barcelonosaurio es una especie de dinosaurio terodópodo que habitó, según han certificado muchos estudios arqueológicos, en los noventa. Debido a las dificultades inherentes a la exploración de una época tan remota (en ese tiempo no existía ni Internet ni el agua de sabores) pocas certezas han quedado de estos carnívoros. La primera, que parece que ganaron algunas ligas y Copas de Europa. La segunda y definitiva, que esperábamos no verlos cerca nunca más. Pues nada, fue montar un lamentable espectáculo contra el Getafe, ¡menudo ridículo!, y allí teníamos a estos reptiles, echándonos el aliento en el cogote. Encima, utilizando su poderío en el divino arte de marcar goles con la zarpa, se subieron a la parra copera tras ¡empatar en casa! contra un equipo “Titanic”, el Valencia.

Pero, lógicamente, quien se extinguió una vez, puede extinguirse dos. Eso le pasó al Barcelonosaurio el sábado en el Calderón. Un par de meteoritos del Kun y los pobres se quedaron para el museo arqueológico de Navalcañete de los Truéjanos. Mientras tanto, el Madrid en un partido complicadísimo (expulsiones, hachazos, un equipo motivado enfrente), resolvió la papeleta como un líder lo haría. Vale, Raúl marcó en fuera de juego… ¿y? Al final, la evolución deja al Barcelonosaurio y al Recre donde les toca. ¿Una pena? No, es lo que tiene el darwinismo.

sábado, 1 de marzo de 2008

EN EL PUNTO DE MIRA

Director: Pete Travis
Intérpretes: Dennis Quaid, Matthew Fox, Forest Whitaker
Web: http://www.sonypicturesreleasing.es/sites/enelpuntodemira/main.html



Un mismo hecho y varios puntos de vista. Esta oportunidad deífica que inauguró en cine "Rashomon" se mezcla con la actualidad televisiva ("24", "The Wire", "Prison Break") y, maravillas del postmodernismo, termina produciendo la remezcla titulada "En el punto de mira". Un atentado contra el presidente norteamericano en una Salamanca mejicanizada es diseccionado mediante episodios en "flashback" de cada uno de los personajes (lo único tosco, esos rebobinados de introducción): una realizadora, un escolta, el dirigente, un testigo,...

Si la pensamos como un entretenimiento, así se debe considerar y así trata de mostrarse ella, a "En el punto de mira" no hay demasiado que reprocharle. Ni a su divertido mecano (en su agilidad, en su uso de la elipsis), ni a sus intérpretes (un casting dignísimo sin estrellonas), ni a sus momentos de acción (sorprende la habilidad de una persecución automovilística por Salamanca). Eso sí, en el doloroso (e innecesario) instante que agarramos el bisturí, con pinchar mínimamente la superficie inmaculada sale la bilis verde y mentirosa. Resulta injustificable (y de trilero inexperto) el juego de manos con el presidente, la poca consistencia del papel de Eduardo Noriega o un final atropellado e inverosímil. Aunque, al estilo de “showmen” inteligentes, esto no le importa a Pete Travis y a sus chicos. ¿Que nos han engañado burdamente? Sí. ¿Que se le nota en exceso el cartón al metraje? También. ¿Que nos lo hemos pasado muy bien? Sobre todo.