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lunes, 24 de octubre de 2011
VARAS NO ES UN VARAS
No lo digo yo, lo pone el diccionario de la RAE en alguna parte que no he encontrado en “el Internel”. Asusta que estos señores que se llaman como un grupo de atracadores de banco (“Señor ñ mayúscula”) hayan validado la acepción de “varas” cuando se refiere a un ser humano muy cansino. Pero la verdad es que todos lo hemos utilizado. Lean mi pequeña antología del horror brasas. Un pariente de Córdoba que no para de referirse a “lo bien que se come en Asturias”. Un profesor que es impermeable a los “bueno…”, “creo que se me hace tardeeee”. Siempre me he preguntado qué es peor, un pesimista incansable o un pesado incansable. Amigos, mientras que el pesimista solo te puede dejar noqueado, el brasas te roba lo más preciado: tu tiempo.
Con tan malas connotaciones, uno siente en la superficie granulosa de sus pezones la tremenda injusticia de que se apellide así la bella persona que consiguió detener el robo barcelonista del sábado. Fíjense en el penalti fantasma, en la expulsión de Kanuté por culpa del ratonero Cesc y, coronando al horrible Iturralde, en los siete minutazos que descontó ese finstro arbitral al final. Vamos, “Layla” dura 7:13 y ya parece interminable. Compañeros merengues, piensen en las chanzas que tiene que aguantar el gran portero Javier Varas, en el resquemor cotidiano que corona su vida. “Ya está el Varas en el entrenamiento”, “Ya tuvo que llegar al estadio ese Varas”. Horrible descrédito, amigos, para un titán que aguantó las inclemencias de plantearle un partido al Barcelona basándose en el físico y que dejó al equipo hispalense más sudado que Falete en una sauna.
Creo que se debe formar un movimiento blanco que pida, en su honor, la eliminación de la acepción de “varas” del lugar tenebroso en el que se encuentra, justo entre los pesimistas incansables y los asesinos en serie. Movilicémonos con firmas, con manifiestos o, como hacen las indignadas de Nueva York, enseñando las téticas al respetable. ¡No puede durar esta tropelía con D. Javier! Y recuerden que el cambio comienza en uno mismo: cuando vean venir a la pesada de turno, no avisen a las personas cercanas diciendo “ahí viene Verónica, esa varas”. Si son madridistas agradecidos, griten “ahí viene Verónica, esa brasas”. Y por supuesto, eso no ha cambiado, echen a correr en dirección contraria.
lunes, 17 de octubre de 2011
¿15-OCTUBRE O 15-ÖZIL?
El país va muy mal y la gente está muy indignada, lo sé. ¿Qué clase de persona no compartiría los valores de la manifestación de este último 15 de Octubre? 300.000 humanos en la puerta del Sol protestando por la gran estafa del Sistema, por la falta de trabajo, por Pepiño negociando en una gasolinera (¿no hubiese sido mejor en un chino?) y porque “Granjero busca esposa”, lo más positivo de la semana, se termina pronto. La situación española es dramática; hemos llegado a un momento en el que todos los productos que se venden en pack en el supermercado ¡llevan siempre una unidad gratis de regalo! Qué pobre somos, amigos, nos lo dicen las marcas, y la única reacción posible es contactar por redes sociales, armar unas pancartas de protesta (“Aquí huele a chorizo”, “Chorizo tú, no yo” o “Se te acabó choricear, chorizo”) y lanzarse a la calle. Y, al final, la concentración salió perfecta. Seguimiento masivo alrededor del planeta, marchas pacíficas, jóvenes comprometidos… magnífico… pero, solo un detalle, un pequeñísimo detalle os quiero preguntar, ¿era estrictamente necesario poner la manifestación a la misma hora que el partido del Madrid?
“¡Cómo no voy a ir!”, le aseguré a aquella moza de ojos azules. “Nos encontramos allí fijo, dame tu teléfono y yo preparo el texto de la pancarta”. Me lo creía, amigos, redacté mi lema (“Banquero, ¡cara de huevo!”) pensando en agitarlo con violencia frente al Banco de España, junto a mi guapísima compañera. Iba a ir hasta que recordé la hora del Madrid-Betis. Mierda. Con lo que me apetecía disfrutar a Higuaín de titular. Con las ganas que tenía de ver cómo se movía el equipo de Pepe Mel por el Bernabeú. Y el debut en Madrid de Vadillo, al que auguro un gran futuro. Dios, qué dilema. ¿La reivindicación o lo de siempre? ¿Los cánticos agitados o las pipas saladas? ¿El bien de la sociedad o el bien de un sábado tarde? Vamos, ¿el 15-Octubre o el 15-Özil?
¡Qué juego del delantero argentino! Un hat-trick y, ay, por poco, casi un cuarto. Extraordinario. Y la desgracia del pobre Vadillo. Cristiano desacertado, esa cabeza que nunca le funciona. Dios, qué mal rato con el 2-1 de Jorge Molina. Me suena el teléfono. Es mi amiga de ojos azules. “¿Edu, dónde estás?”. “En Sol, ¿no oyes el gentío?”. “¿Y por qué cantan “Así, así, así gana el Madrid”?”. “La emoción, moza, la emoción de soñar un mundo mejor”.
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lunes, 3 de octubre de 2011
MÉTETE EL MADRIDISMO DONDE TE QUEPA
Busque al madridista
Ayer, en la portada de los diarios deportivos, apareció una noticia inquietante. En su afán de tenernos informados con mandanga de calidad, los periódicos blancos abrieron sus ediciones con el siguiente titular: "En el campo del Espanyol piden que los madridistas no se identifiquen". Así, continúa el reportero, "el estadio Olímpico no se convertirá en un Mini Bernabeu". Vamos, que ya que nos invitan a casa de nuestros amigos del Espanyol, más conocido como el "Real Madrid Z", y que nos van a poner unas conservas "Dani", no nos sobremos con ellos. En ese peaso de campo se podría dar una situación "Robocop": que a alguno de los asistentes, desorientado por no saber a quién animar, le estalle la cabeza ante tal incoherencia lógica.
¡Compañeros dirigentes del equipo perico! ¡Yo solo os puedo dar un consejo, siempre a cambio de que me mandéis unas navajas en conserva! ¡No os preocupéis, no aviséis demasiado a esos merengues con sobrepeso que van a ir a ver a su equipo! Si algo llevamos haciendo bien los madridistas desde hace unos años, ¡es evitar que se nos note! Ay, amigos, ¿se acuerdan de los noventa, cuando Lorenzo "El mafioso de los Simpson" Sanz, llevaba el equipo? ¿Se acuerdan que ganamos una Copa de Europa y nos enfrentábamos contra equipos en los que jugaba Munitis? Bueno, puede que lo segundo no haya cambiado demasiado, pero les aseguro que estábamos orgullosos de ser madridistas. Con los periódicos deportivos regalaban zapatillas, marcapaquetes o "Laserdiscs" del Real Madrid y a uno no le daba vergüenza ir al kiosko y soltar un "Manolo, ponme LA NUEVA ESPAÑA, que regalan un "Huevo Pinto" coleccionable con la cara de Suker. ¡Y mañana otro que prueba que Mijatovic no estaba en fuera de juego en el gol de la Séptima!". ¡Que tiempo tan feliz!, que diría María Teresa Campos.
Y siento que esto les sonará raro a los madridistas más alevines. A ver, voy a gritar consignas. Vamos. ¡Chiquillos blancos que todavía no os habéis afeitado esa pelusilla sobre-labial porque vuestros padres os han dicho que "si te la afeitas, te va a crecer más"! ¡Chiquillos blancos que pensáis que el Facebook lo inventó Franco! ¡Chiquillos blancos que pensáis que os vais a quedar ciegos por tocarse! ¡Os digo que hubo una época en la que uno podía estar orgulloso de ser madridista! "Hala, exagerao, viejuno", me contestareis antes de escribirlo en el Whatsapp. ¡No! ¡Os lo digo en serio! ¡Hubo unos años en los que había que esforzarse para ocultar tu madridismo! ¡En los que sudabas como un mono para no gritar "¡Viva Di Stefano y su calva!" cuando veías la menor señal de barcelonismo en el ambiente! Pero ahora todo eso ha cambiado y, que los dirigentes del Espanyol digan que nos metamos el madridismo donde nos quepa, suena a obviedad. Sí, Sánchez Llibre, ya lo llevamos haciendo desde que Pepe (casi) descabeza a Casquero.
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lunes, 26 de septiembre de 2011
CARIÑO, ¡¡HE AGRANDADO AL RAYO!!
Mourinho, siguiendo las instrucciones patafísicas del gran Rick Moranis, ha creado una máquina asombrosa, un aparato capaz de hacer crecer de tamaño a los equipos contrarios. Vaya lío. Juntando unas piezas de Varane, colocando a Sergio Ramos donde Carrillo perdió el mechero y sacando a Lass en un doble pivote loco, loco, loco, loco, loco, loco, el portugués hizo que el Rayo se creyese un gigante en el Bernabeu. Amigos, necesito que tomen perspectiva. Ahora que Mou lo ha convertido en Fernando Romay, les recuerdo cuán diminuto es el equipo vallecano: su estadio se encuentra ¡en la avenida del payaso Fofó!, su antigua presidenta anunciaba flanes, lo entrena un míster con apellido de tertuliano del corazón y, para mayor chifladura, ¡ha conseguido subir a un jugador del Oviedo a Primera!
Mete miedo que sea la segunda vez esta semana. En Santander, ese campazo de Champions, se vivió otro momento estomagante. Del susto y la tortura posterior, a los que estábamos cenando patatas bañadas en alioli, mayonesa, salsa rosa, ketchup y mostaza se nos formó un país asiático en el colon. ¿Me están diciendo que nos pone en apuros un equipo con Munitis, un «futbolisto» del Madrid 2000-01? ¿Me están diciendo que casi nos ganan el partido con gol de?? ¿Óscar Serrano? ¿Me están diciendo que José «El luso» responsabilizó del empate a «las simulaciones» del Racing?
En «Cariño, ¡¡he agrandado al niño!!», un chiquillo enorme destroza las calles de Las Vegas. Moranis, preocupado porque su hijo descomunal no le hace caso, descubre una importantísima verdad: para que los niños respeten a sus padres, éstos últimos deben de tener más estatura que ellos. Entonces, el bueno de Rick utiliza su máquina con su mujer y ella, ya transformada en una gigante, tranquiliza al pipiolo. Ésta es una realidad Disney que Mou no ha asumido todavía. Para controlar a un equipo, debes de ser más grande que tu plantilla. Obviamente, culpando a Khedira de una derrota, dando voces en una rueda de prensa o utilizando el dedo en el ojo de un contrario, uno se vuelve muy, muy pequeño.
lunes, 19 de septiembre de 2011
¿POR QUÉ PITAN A PUYOL?
“Me pitan por ser rico, guapo y gran jugador”, declaró Cristiano Ronaldo después del partido de Champions en Zagreb. Y luego vino el vendaval. En ninguna de las ediciones digitales donde apareció esta frase lapidaria, el número de insultos bajó de los chopocientos. “Creído”, “idiota”, “imbécil”, “poligonero”, “guatanebikonso”, y, en nuestro querido LNE.ES, “fato”. Esa estupenda gente que se dedica a comentar las noticias de los periódicos, se arrejuntó como una enorme liga de supervillanos idiotas contra el bueno de Cristiano. ¡Ay, qué labor más gratificante es masacrarle en Internet! ¿No les encanta el combate cibernáutico entre “Gijondemicorazon_87” y “Prosineckifan78”? ¿Y cuando un conocido te suelta, orgulloso de su majadería, “Galán, ¡cómo puse a parir a Cristiano en lahojaparroquialdeSanMartinDeLosBerruezos.com!”?
Y todo porque, por fin, alguien trae un ñasco de realidad al fútbol español. Estamos demasiado acostumbrados a tonterías de Del Nido (“Este movimiento [12 clubes vs. Madrid y Barça, una broma] no tiene marcha atrás ni para coger impulso”), medias mentiras de Rossell (sobre la Supercopa, “veníamos de la playa y le ganamos el título a un equipo que estaba mucho más preparado”) y vaciladas de Guardiola (“Ya sabemos que Busquets es un inútil”), como para distinguir la maravillosa verdad que esconden las declaraciones de CR7. Deberíamos escribir una estadística de la cantidad de zurriagazos que el portugués recibe en cada partido y, en especial, del hachazo que le costó tres puntos de sutura en Zagreb. Y, encima, le silban. No queda más que concluir, ya que no me puedo creer que humanos tan limpios abucheen a una víctima, que lo hacen por otros motivos.
De las tres razones que apuntaba el luso, creo que la principal es que le gritan porque ¡¡vuelve locas a las fans de Melendi!! Esa quijada y ese pelaco engominado son lo que encabrona al mismo personal que, si le tuviese en su equipo, le aplaudiría. Grande Cristiano… pero hemos encontrado una incoherencia en la teoría. Si solo se silba a los guapos, ¿qué problema hay con Puyol en los campos de España?
Y todo porque, por fin, alguien trae un ñasco de realidad al fútbol español. Estamos demasiado acostumbrados a tonterías de Del Nido (“Este movimiento [12 clubes vs. Madrid y Barça, una broma] no tiene marcha atrás ni para coger impulso”), medias mentiras de Rossell (sobre la Supercopa, “veníamos de la playa y le ganamos el título a un equipo que estaba mucho más preparado”) y vaciladas de Guardiola (“Ya sabemos que Busquets es un inútil”), como para distinguir la maravillosa verdad que esconden las declaraciones de CR7. Deberíamos escribir una estadística de la cantidad de zurriagazos que el portugués recibe en cada partido y, en especial, del hachazo que le costó tres puntos de sutura en Zagreb. Y, encima, le silban. No queda más que concluir, ya que no me puedo creer que humanos tan limpios abucheen a una víctima, que lo hacen por otros motivos.
De las tres razones que apuntaba el luso, creo que la principal es que le gritan porque ¡¡vuelve locas a las fans de Melendi!! Esa quijada y ese pelaco engominado son lo que encabrona al mismo personal que, si le tuviese en su equipo, le aplaudiría. Grande Cristiano… pero hemos encontrado una incoherencia en la teoría. Si solo se silba a los guapos, ¿qué problema hay con Puyol en los campos de España?
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martes, 13 de septiembre de 2011
CERCA Y LEJOS CON VILLA
Yo era un «yonqui» de «Barrio Sésamo». Me levantaba los sábados por la mañana y allí estaban esos monstruitos de peluche que te ayudaban, como niño cabezón, a manejarte por las dificultades de la vida. ¿Que necesitabas el abecedario? Teníamos a la rana Gustavo, con su parecido razonable a Pepiño Blanco, explicándotelo. ¿Que tenías que conocer dónde se colocaban los pasteles en una panadería? ¡Perfecto! ¡La labor de Chema! Eso sí, para un niño desorientado, la gran aportación del programa la trajo, un martes por la tarde, Coco. Coco era un monstruo azul con mucha clase que, mediante un bellísimo plano fijo, nos enseñó la diferencia entre dos conceptos complicados: «cerca» y «lejos». El método era precioso, señores. El bicho se colocaba frente a la cámara y gritaba «¡cerca!». Después, se situaba al fondo y gritaba, en la distancia, «¡lejos!». Ni Schoppenhauer utilizaba razonamientos tan magníficos.
Sencillez y algarabía infantil. Dos cosas por las que Coco triunfó en «Barrio Sésamo». Dos cosas que le faltan a David Villa para triunfar en el Barça. Y es que se puede pensar que el asturiano cree que el equipo se dispone a su alrededor con el objetivo de asistirle constantemente. El error garrafal del segundo gol de la Real no sólo muestra una equivocación sino, más importante, manifiesta una desconexión total del formato de juego barcelonista, siempre tan preocupado por las jugadas grupales y la asistencia de unos a otros. Bendito Aguirretxe, que marcó, y bendito Busquets que, en su maravillosa locura transitoria, intentó parar el balón con la mano. Qué divertido. Los minutos siguientes del delantero fueron como cuando Coco se escapaba de plano tras explicar su división del espacio: desaparecía por un lateral de la pantalla y no se le volvía a ver.
Por eso, siempre gracias a ésta, nuestra gran caridad madridista, le vamos a enviar a Villa un DVD de «Barrio Sésamo's Greatest Hits». A mí Coco me ayudó a salir de «Desorientados anónimos» y creo que al «Guaje» le va a venir bien. Y no estaría mal pasarle una copia también al inoperante Guardiola, un entrenador «muchomejorqueMourinho», que dejó escapar un partido con cero a dos en el marcador.
lunes, 29 de agosto de 2011
EL DEDO DE M.O.U., EL EXTRATERRESTRE
M.O.U. solo quería señalar a "Pito" su casa
Arranca la Liga y, un año más, lo que importa es machacar a Mourinho. La buena imagen de la Supercopa se evaporó en la prensa nacional entre ataques al Real Madrid. Su “dedazo” a “Pito” Vilanova eclipsó todos nuestros esfuerzos y, de la noche a la mañana, nos convertimos en unos genocidas. Que si íbamos a quebrar la selección; que por qué Florentino no se disfraza de Hulk Hogan e interviene; que por qué no se disculpa el “míster” (incluso Joan Gaspart, en el límite de la desfachatez, lo exigió). Si en esos días E.T. hubiese bajado a la tierra, a su índice rojo y prodigioso le prestarían menos atención. Estoy seguro que los culés dirían algo como “ese monstruo fecal podrá hacer volar a prepúberes y bicicletas y descubrir nuevos caminos a la ciencia, pero... ¿tú has visto la agresión del cerdo de Mourinho a “Pito” Vilanova? ¡Menudo sinvergüenza!”.
Mourinho ya ha pedido disculpas al madridismo, detalle que no han imitado “Pito” y sus “apandadores” azulgrana por sus provocaciones en el banquillo del Barça. Pasen página, señores, y recuerden que el bueno de José estuvo trabajando con ustedes durante ¡cuatro años! y no hubo ninguna queja por su personalidad, sobre todo cuando hoy le pintan como una mezcla de Gadafi, el malo de “Avatar” y Teddy Bautista. Aparte, me parece muy exagerado y ventajista llamar “agresión” a una acción que no inmuta ¡ni a un señor de bigote! (sí, ese tipo del fondo de la imagen igualico que Aznar).
Además, no se equivoquen, el gesto de Mou ha sido un servicio al madridismo más increíble que cuando E.T. conectaba sensorialmente con el chaval protagonista. Mi generación ochentera de merengues siempre ha estado marcada por un movimiento de dedo: el de Michel tocando el “paquebote” de Valderrama. No había un partido en el colegio en el que un niño azulgrana no te dijese “jugamos, vale, pero ni me roces la pilila”. Qué graciosos (y que imberbe es la palabra “pilila”) eran mis compañeros culés de una sola ceja. Nuestro profeta Mou ha hecho que, en la limitada memoria de nuestros enemigos acérrimos, el foco táctil de la vergüenza madridista se desplace de una parte del cuerpo a otra. Y, piénsenlo, por muchas tardes de triunfo que te dé esa bendita parte del cuerpo, para aliviar el escarnio infantil y juvenil siempre es mejor que se centren en la segunda y te suelten “jugamos, vale, pero ni me roces el ojo”.
lunes, 23 de mayo de 2011
¡MANCHESTER REAL YA!
¡Os queremos, Manchester!
Una Copa del Rey barriendo al Barça. Ciento dos goles con un equipo «defensivo». Pichichi histórico de Cristiano Ronaldo. Un entrenador que ha revolucionado hasta a TR1 (Toñín el toRero). Vale. Muy bien. No nos basta. El orden del Universo todavía no está en perfecta armonía. Falta un detalle, amigos: que el Barça no gane la Champions. Compañeros de otras escuadras, no se me lancen al cuello y reflexionen. Si los «gremlins» azulgranas arramplan con este título se verán autorizados para darnos la barrila durante todo el resto del siglo con eslóganes que ya se han probado falsos: «Hacemos el mejor fútbol de la historia», «Messi es el mejor jugador de la historia», «Nadie, en la historia, conseguirá igualar los títulos de la época Guardiola». ¿A que les suena? Si queremos evitar esto y las llamadas de los culés y las coñas marineras con Guti y a Shakira cantando «Tot el camp» y a…, es imprescindible que el Manchester se lleve la victoria el sábado.
Sé que por sus cabecitas pasarán cosas del tipo de «Este Galán es un miserable», «¿Por qué no se alegra de que gane un equipo español?», «¡Con lo que molan los partidos del Barcelona!», o «What the F.A.C.! ¡Vaya panzón que tiene Álvarez-Cascos!» (en este caso es que aún no han superado la impresión de admirar la lozanía de D. Francisco al celebrar su victoria electoral). Se equivocan. Les reitero: el Barcelona y su concepción del fútbol es un mal superior a cualquier desacuerdo que tengamos, un mal que ha provocado esta crisis generalizada en el mundo del fútbol: las diferencias cada vez más pronunciadas entre los clubes, los altos números de temporadas sin títulos merengues, la incapacidad de nuestros dirigentes, o el caso islandés (como todo se origina en esa isla, es seguro que algo relacionado con el Madrid tiene que haber ocurrido allí).
A modo de inspiración, deben de recordar esos momentos históricos en los que varios pueblos se juntaron contra terribles amenazas al futuro de la Humanidad: rememoren la colaboración entre los rusos y los norteamericanos en la II Guerra Mundial o la alianza de los Autobots y los Decepticons al descubrir que el malvado Galactus había infectado Las Vegas de zombies. «Friens of de Llunaited», ya sé que nuestro último enfrentamiento en Europa acabó con victoria blanca, ¡no nos lo tengáis en cuenta! Me encantaría felicitar a los jugadores de Manchester, especialmente a los enormes Javier Hernández, Berbatov y Vidic, por su nueva Liga. Van der Saar, Giggs, Ferguson, no lo dudéis, los madridistas estaremos apoyándoos fuera del estadio, acampados por un mundo mejor, libre de barcelonismo.
lunes, 16 de mayo de 2011
COMO EL PORNO DE BIN LADEN
Cuando entraron los SEALS, el porno todavía estaba en la habitación de Bin Laden.
Según parece, al tipo que consideraba la música como “la flauta del diablo”, le gustaba bastante el ritmillo. Pero, en su descargo aparte de sus descargos, recordemos que ¡llevaba cinco años metido en una puñetera habitación! Encima, con la única compañía de sus tres esposas. El infierno. Ni un mal amigote que invitar a casa a ver el fútbol y compartir su riquísima marihuana; ni un día sin oír, con diferentes voces, eso de “Osama, ¡da asco cómo tienes el armario!”. Sinceramente creo que fue él quien acabó filtrando su escondite a los americanos: mejor un cielo con chopocientas vírgenes que un antro (tri)familiar de Abbottabad. Eso sí, lo curioso es que un humano que afirmó en 2002 que USA “explotaba a las mujeres como productos de consumo” y que “exponía a sus hijas desnudas en vallas publicitarias para vender”, guarde un botazo de vaselina en la cómoda y se haya comprado una colección de pelis del estilo de “Desert girls III” o “En el harén sin sostén”.
Se va cerrando la temporada y, al igual que los vídeos de Bin Laden, aún tendremos que aguantar unos cuantos discursos culés sobre lo inmaculado de su fútbol y lo marrano, infernal, asqueroso, insoportable, del nuestro. A pesar de que, a estas alturas, hemos ganado los mismos títulos que ellos (la Supercopa me vale tanto como el Pichichi histórico de CR7), seguirán apelando a ese bien esencial, metafísico, llamado “el buen fútbol”. Ellos, cómo no, son los poseedores, conocedores y certificadores de su patente, y el resto somos la basura que explota a nuestros jugadores como productos de consumo y a nuestras novias desnudas en vallas publicitarias para vender. Con una liga en sus manos y una Champions en la que continúan gracias a las ayudas arbitrales, se permiten el lujo de etiquetar al Madrid de “equipo machetero”. Mascherano, el balonazo de Messi a la grada, las declaraciones de Guardiola, las tontunadas de Piqué o ese Busquets tan conciliador son ejemplos de su especial concepto de la limpieza.
Además de desgranar los mecanismos del pensamiento integrista, “Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón”, estupendo ensayo del filósofo Hubert Schleichert, termina admitiendo que los fundamentalistas son impermeables a cualquier razonamiento lógico, ya que sus proposiciones están corroídas por la no falsabilidad. O sea que, madridistas, relájense: apoyen estos partidos a Mourinho (nuestra gran apuesta) y olvídense, nada se puede hacer por ellos, de los impermeables sermones hipócritas de los azulgranas desde sus habitaciones aisladas del mundo.
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lunes, 9 de mayo de 2011
¡BIN LADEN Y MOURINHO SIGUEN VIVOS!
El posmodernismo ha traído tiempos de relativismo y conspiranoia, camaradas. No nos basta con ver un vídeo con Massiel bailando descocada, que si no vemos delante a Massiel bailando descocada, ¡no nos cabe en la cabeza que la cantante le dé al «drinking»! Ya que María Teresa Campos se lleva ex famosos a «¡Qué tiempo tan feliz!» para que comprobemos que aún viven, considero que es mi deber periodístico repetir su gran labor de investigación con Bin Laden y Mou, dos castrones que resurgirán en cualquier momento. Los paralelismos son evidentes y, si uno todavía respira, no me jodan, ¡el otro también!
1.- A los dos les emboscaron en una residencia de lujo. A Bin Laden, en un complejo «cool» y semivacío de Abbottabad. A Mou, en un hotel carísimo de Barcelona, donde lo había confinado la UEFA durante la vuelta de Champions.
2.- Los dos utilizaron un escudo humano. Bin Laden, a una de sus esposas; Mourinho, a Karanka.
3.- A los dos les formó el enemigo. Se ha revelado que Bin Laden, en los ochenta, realizó varias traducciones a la CIA. Asimismo, todos sabíamos que Mourinho era el traductor de Robson en el Barça.
4.- A los dos les mola verse en vídeo. Este fin de semana se han emitido unas grabaciones en las que aparece Osama disfrutando ¡vídeos de sí mismo! No es difícil pensar que José tenga semejante vicio y le diga a su niño: «¡Vaya si es guapo papá!, ¿eh?».
5.- Sus captores son premios Nobel de la Paz. Bueno, Obama sí, y Guardiola no, pero igual el calvo se lo merece por controlar un vestuario con «futbolistos» como Piqué, Puyol, Mascherano o, en el pasado, Eto'o.
6.- Los dos parecen pakistaníes. No me lo nieguen, si Mou se pusiese un chándal morado y acarrease unos mecheros de bar en bar, lo echarían de su mesa. Por eso, no es muy razonable que se oculte en Finlandia del linchamiento al que está sometido.
7.- A los dos les guía un profeta. Mahoma y Florentino, vidas paralelas.
8.- Cuando se mueran, a los dos les enterrarán con un ritual. Al terrorista, lanzándolo al mar, como manda la tradición islámica; al entrenador, anunciando su destitución en portada del «Marca», como manda la tradición madridista.
9.- Los dos se sustentan por unos radicales. A Bin Laden lo financia Al Qaeda y el mulá Omar, ese hombre que hizo una peineta al satélite norteamericano. A Mou, le pagamos el sueldo los madridistas y el mulá Roncero, ese extraordinario ser que hace peinetas a los barcelonistas en «Punto pelota».
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martes, 3 de mayo de 2011
YONQUIS DE MOURINHO
“Estoy rellenando el agujero/ por donde entra el agua”, cantaba Paul McCartney en “Fixing a hole”, una de las grandes composiciones del gran “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band”. Al Madrid le ha ocurrido con Mourinho como al adicto a una droga dura. Pasado el subidón de la Copa del Rey, llega el periodo de abstinencia y la fiebre alta y los pies pesados y los huesos de ganso, que (d)escribía John Lennon en “Cold turkey”. ¿Va a ser siempre así? ¿Qué vamos a hacer si se pira Mou? ¿Regresaremos a la tristeza, sobrios e impolutos ellos, de Pellegrini o Valdano? Fíjense que hasta Guardiola, animando a los orcos barcelonistas, adoptó el papel del portugués cuando se refirió a él como “el puto amo”. Un tipo con estilo, este Pep, que se asemeja más a nuestro míster de lo que a él (o a los que le siguen) les gustaría admitir.
Sabemos que, ahora, a los madridistas nos toca vagar los aparcamientos de los supermercados para que nos saquen en algún “Callejeros futboleros”. Ya le vale a nuestro entrenador de no rular los gramos que queremos: ojalá se terminen estos tiempos de “No podemos remontar la eliminatoria” o “La culpa de que el equipo no entrara bien contra el Zaragoza es mía”, que tanto recuerdan a la metadona que homenajeaba Warren Zevon en “Carmelita”. No necesitamos cuelgues de esa basura, José; no nos has enganchado a tus espléndidas rajadas o a tu espíritu ganador durante toda la temporada para que nos dejes con medias tintas al estilo de Emery (esta semana me he despertado en medio de la noche, sudado cual mono salido, después de soñar con su patético “he sentido vergüenza” tras perder en el Bernabéu).
Advertía el clásico norteamericano “Cocaine Blues” que “el doctor dice que (la cocaína) te matará/ pero no te dice cuándo”. El madridismo aún desconoce si el estilo Mourinho es lo que le está matando o lo que le mantiene vivo. A estas alturas del campeonato, cuando las cabeceras deportivas cuestionan incluso que el vestuario apoye al luso (los futbolistas, siempre los primeros en abandonar), hay que comenzar a redactar el balance del trabajo del míster. Parece lógico, viendo la persecución arbitral, la búsqueda de un estilo, los avances en el juego (y el machaque reiterado de los poderes establecidos), pedir que Mourinho continúe con tal de que Sergio Ramos siga tirando las copas, endrogado el pobrecico por la victoria inesperada, delante del autobús.
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lunes, 25 de abril de 2011
PIQUETÓN MADRIDISTA
Cuore, siempre con la cultura
Hay que confiar en determinadas reacciones físicas, amigos. Las palpitaciones, dolor de cabeza o la sudoración repentina suelen llevar asociada alguna causa psicológica que ayuda a su aparición. Así, no es suficiente explicar un piquetón basándose en la túnica albugínea, los cuerpos cavernosos o el súbito flujo sanguíneo. Importa el cómo pero, por encima, el por qué. Obviamente, un abrazo de Shakira puede ser el solitario desencadenante del magno evento aunque éste también se entendería tras una serie de victorias sucesivas, como ganar la Copa del Rey o abrasar al Valencia en Mestalla.
En la web humorística ankwardboners.com, unos majaderos estadounidenses recopilan fotos de momentos inadecuados para tener un piquetón. El Real Madrid de Liga merecería aparecer en ese sitio: a pesar del barrido ¡con los suplentes! a los de Emery (“siento vergüenza”, dijo el ruinoso míster), no deberíamos estar muy orgullosos. La distancia con un Barça (casi) campeón, en este nuestro mediocre campeonato nacional, es tan insalvable como la que hay entre Guaita y Casillas o Stankevicius y Carvalho. Eso sí, contribuye esta victoria a animar a Kaká, a reinsertar a Higuaín y a finiquitar a un entrenador valencianista que ya no sabe ni por dónde le vienen.
En cambio, esta nueva Copa del Rey disculpa cualquier reacción física inoportuna, incluso la de nuestro cómico favorito, Sergio Ramos, tirando la Copa del Rey por la borda del autobús. El atasco táctico de Guardiola demostró que Mourinho conoce infinitamente mejor la mecánica del fútbol. Ese gol de Cristiano, ese pase de Di María, ese Marcelo, ese Manolito, ¡grandes! fueron claves para que los madridistas estemos toda la semana con el “Waka-waka” en el cuerpo. Benditos sean porque, en el fondo, han destapado una mentira: el fútbol no se termina en el Barça. Por mucho que ahora se acuerden de la madre de Undiano o criminalicen a un Pepe extraordinario, la única recomendación que se les puede hacer a los culés es una buena dosis de Viagra.
Les vendrá bien, en su decrepitud futbolística, darse un gusto antes de que se despidan de la Champions.
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lunes, 18 de abril de 2011
MADRID-BARÇA II. LA SECUELA.
¿Quién dijo las segundas partes eran peores que las primeras?
En 1991, se nos hundió una de las certezas que asentaban nuestra filosofía cinematográfica. Hasta entonces, toda nuestra educación se basaba en la prohibición de ver “Depredador 2”, “Mad Max 2” o “Kickboxer 2“ con la jodida excusa irrebatible de que “las segundas partes de una peli siempre son malas”. ¡Malditos educadores! Hicieron que nuestra existencia acnófila se corrompiese por una mentira. Eso sí, de vez en cuando, se estrenaba algún filme (“El padrino 2”, “El imperio contraataca”, “Tó er mundo é mejó”), que nos advertía que aquella letanía era una miserable falacia. Está claro. Esas cintas fueron señales proféticas que indicaban la venida de “Este chico es un demonio 2”. Sí, amigos, tuvo que ser el visionario Brian Levant, ese humano que luego crearía las películas del perro Beethoven o la obra maestra “Un padre en apuros” con Schwarzenegger, el genio que demostrase que una secuela puede superar a su original, reescribiéndolo con nuevas, brillantes (y, en este caso, muy bizarras) ficciones.
El sábado se nos hundió una de las certezas que asentaban nuestra filosofía futbolística. Hasta entonces, toda nuestra educación se basaba en la prohibición de decir que al Barça no se le podía ganar con la jodida excusa irrebatible de que “nos machacaron en la ida y son un equipo imbatible”. ¡Malditos imbéciles! Hicieron que nuestra existencia canosa se corrompiese por una mentira, aunque peor es la que se cuentan a sí mismos. Descubrir a Messi lanzando el balón al buen público madridista con mala leche de pendenciero, prueba algo. Mourinho ha sabido canalizar la energía de un equipo a través de ese Pepe reubicado y conseguir, ¡con diez!, el empate frente unos azulgranas anonadados y cabreados. Muñiz se zampó la segunda de Alves pero nos dejó una verdad: ahora mismo el Real Madrid posee el empuje necesario para, a tres partidos vista, enterrar al Barcelona en su pasado mediocre. Recuerden lo que nos enseñó Brian Levant: las secuelas pueden ser mejores que el original. Después de “Este chico es un demonio 2”, se estrenaron “El caballero oscuro” e “Indiana Jones IV” y, después del complicadísimo encuentro del sábado, tenemos muchas posibilidades de celebrar la Copa del Rey y la Copa de Europa en nuestras vitrinas. Sé que, si esto ocurre, solo conservaremos una pena: que quizá eliminemos al gran Raúl y su Schalke.
lunes, 11 de abril de 2011
MOU(HO)UDINI
A esta foto me refiero en el artículo...
¿A quién no le aterrorizaba San Mamés? Sobre todo cuando nos enteramos de que nuestro entrenador, ese humano que jugó a los cambios imposibles contra el Sporting, iba a dejar en el banquillo a Cristiano, Özil, Xabi Alonso y Marcelo. En los minutos previos al partido, en un estadio no muy amable con el Madrid, ¿quién no sintió una cierta obturación de los orificios corporales y pensó «Dios, cómo me molaría aparecer ahora en una fiesta "bunga-bunga" de Berlusconi»?
«El mejor público para actuar, donde más se ilusionan con tus trucos y más te pagan, es el ruso. Como sufren unas vidas tan rutinarias, tan duras, en su día a día en el campo, es muy fácil que se sugestionen rápidamente ante lo inesperado, ante ese giro final del truco en el que irrumpe la simulación de lo sobrenatural», afirmó el mago húngaro Harry Houdini en la primera década del XX. Conociendo la situación del madridismo, ya habituado a la horrible monotonía de las temporadas en blanco, Mourinho sabe que sus triquiñuelas tendrán aún mayor efecto y, así, perpetra sus trucos de manos en el momento exacto. Por eso la victoria ante el Athletic ha espoleado la (senti)mentalidad merengue, ese mecanismo afectivo que nos provoca el moqueo instantáneo al ver la foto de Ramón Mendoza corriendo, de gabardina, al lado de Jesús Gil, de chándal. Poco importa que se queje Caparrós (¿el Joaquín lamentándose por un arbitraje?, ¡menuda jeta de entrenador machetero!), la apuesta del luso por los tres defensas (Pepe, Garay y Albiol) ha sido definitiva en su principal trabajo, que no era detener a Llorente, sino ofrecer muestras de seguridad atrás de cara las próximas citas con los «gremlins» azulgrana.
Como en el extraordinario truco de Houdini la «Celda china acuática de tortura», donde el mago se liberaba inesperadamente de sus ataduras y escapaba de un habitáculo lleno de agua, Mou apela a la épica del ilusionista. Todo está en nuestra contra: los litros de liquido y Guardiola, la falta de oxígeno y Messi, las esposas en las muñecas y Piqué. Inmersos en la rutina de la derrota, los blancos buscamos un pequeño artilugio que nos esperance para el futuro cercano. Tal vez, ¿una llave en la boca del Houdini que le permita zafarse? Tal vez, ¿el golazo de CR7 en San Mamés?
lunes, 4 de abril de 2011
EL REAL MADRID NO SERÁ CANDIDATO
ZP y RM, vidas paralelas
“Nuestro equipo no va a ser candidato en este campeonato de Liga. Gracias por vuestro respeto y por vuestro afecto". Tomen nota de estas palabras, mastuerzos. Dos de abril de dos mil diez: partido contra el Sporting de Gijón en el Bernabeu. Apúntenlo como un día histórico para la democracia: el Real Madrid confirmó que no se presentaría como candidato a la liga. Pero no nos engañemos, éste es un anuncio de una declaración que se venía previendo desde finales de 2010 y que, simplemente, el sábado se hizo pública en el congreso madridista previo al encuentro. "Seguro que no es fácil acertar y hemos pensado que lo mejor era hacerlo ahora para poner fin a una incertidumbre que podía perjudicar a la Champions y la Copa. Vamos a seguir respetando los tiempos y los procedimientos", afirmaron fuentes del club al terminar el duelo contra los gijonudos.
Ya en vestuarios, Sergio Ramos aclaró las especulaciones: "Hemos podido cometer errores, pero hemos dado la cara en todo momento. Nos estamos dejando la piel en la batalla diaria de la liga", ha subrayado el sevillano para ensalzar posteriormente la labor de los madridistas respecto a las otras competiciones. Algunos jugadores también han hecho referencia a la actitud progresista del equipo blanco durante las pasadas temporadas, apuntando que se han "mantenido a salvo las políticas sociales como, por ejemplo, poner a Lass y tatuar a Guti pese a la dureza de la crisis", y han destacado el fichaje de Adebayor o la posible recuperación de Van Nistelrooy como “dos de los hitos más bizarros de los últimos campeonatos”. El Real Madrid ha explicado que cuando contrataron a Mourinho pensaban que nueve años sin perder en casa era un periodo "razonable" y lo más conveniente para el país y su familia, era que “Manolo Preciado le vacilase y luego, le derrotase”. Según confirman fuentes del club, el mazazo del sábado ante un entrenador de pseoudobigote “no ha hecho más que afianzar a Mou en su ánimo” de los últimos meses.
Y, a partir de hoy, ¿quién va a suceder al Real Madrid en la futura lucha por la liga? "El mecanismo del dedazo simplifica mucho las cosas, pero no es el nuestro, ni el de la mayoría de la sociedad española", ha asegurado Florentino Pérez, con el objetivo de dejar claro que no se podía esperar otra "actitud distinta de mí". El presidente ha finalizado su declaración con un prolongado y fuerte aplauso de todos los miembros de su club.
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lunes, 21 de marzo de 2011
¡NOSOTROS SE LA PASAMOS A FORLÁN!
En el fondo, los madridistas somos unos bellos ángeles sin alas, como el gran Michael Landon de “Autopista hacia el cielo”. Cabestros, ¿han olvidado esa serie bizarra de los ochenta? En ella, el ex – protagonista de “La casa de la pradera” (y su careto beato), daba vida a un ser celestial que echaba una manica sobrenatural allí donde la requiriesen (en contraprestación de regresar al cielo cuanto antes, claro). Los blancos vamos de ese palo. ¿Que creemos que el diabólico Roures machaca a nuestros jugadores con los horarios? Ahí aparecen nuestro entrenador y nuestro presidente, todos a una, criticando la labor del magnate de La Sexta. ¿Que sentimos que Sergio Ramos anda demasiado solo y nos interesa que se líe con buenas chavalas? Pues ahí le colocamos a Lara Álvarez, a pie de campo, para que el bueno de Sergio se deje querer.
Ay, ¿recuerdan cuando el ángel Jonathan demostraba a un rico que era mejor gastar su dinero en los necesitados que en putucas? ¿Y cuando su amigo Mark, el barbas, se metía en los sueños del personal? En eso pensamos al enterarnos del caso de Forlán: hay que reconducir esa situación. Al pobre hombre ¡sus propios compañeros no le pasan el balón! Uno se imagina a Reyes en el vestuario soltando indirectas del estilo de aquel monólogo de Gila (“¡Alguien sobra y no me gusta señalar!”). Malditos cerdos. Nosotros queremos ser los ángeles de Diego. Porque esta injusticia no puede ocurrir, especialmente en un filial nuestro como el Atlético, que lleva regalándonos puntos desde tiempos inmemoriales. Nuestros jugadores deberían de haber recibido la orden de darle algún baloncito, a ver si conseguía marcar y remontar su masacrada estima. ¿Ese despeje en falso de Pepe que aterrizó en los pies del delantero atlético? Lo entendemos, portugués loco. ¿Ese salto que no dio Carvalho? Perfecto, maestro.
Bendito sea Forlán, al final le cambiaron y le cayó una pitada de la afición atlética, siempre tan señorial (“Cristiano, muérete” y “Marcelo es un mono” fueron sus himnos-basura). Una vez terminado el partido descubrimos que, Michael Landon lo sabía, no tenemos descanso: todavía hay gente a la que ayudar. El primero, Quique Sánchez Flores, que se quedó tranquilo rajando del arbitraje de Teixeira (“Sería conveniente que no nos volviese a pitar”). No se preocupe el entrenador atlético; con nuestros superpoderes celestiales, conseguiremos que llegue el día en el que él elija qué árbitros le pitan y le eviten baños (y cagadas de De Gea) como el del sábado.
lunes, 14 de marzo de 2011
CARTA DE RUIZ MATEOS A BENZEMA
Va a ser que se conocen...
Querido Karim, desde el aprecio que mi familia y yo te tenemos por la gracia de Dios, como has podido comprobar en la ocasión en la que compartiste con nosotros nuestros Brandys Viejísimos de Jerez y que incluyo en el DVD adjunto a esta carta, en el que aparecemos celebrando esa apacible comida, que tuviste a bien aceptar con mis seis hijos varones (inmejorables) en plena Navidad. A pesar de tu enorme juventud y las malévolas insinuaciones que te unen a prostitutas menores de edad, quedamos sorprendidos del profundo conocimiento de tu profesión, así, como de tu exquisita educación, valía, prudencia, discreción, facilidad de palabra, sencillez, modestia y una madurez mental y psíquica que no corresponde a tu corta edad.
He disfrutado indeciblemente con tu doblete en el partido del sábado: por consideración al cúmulo de la cuantiosa responsabilidad como la que pesa sobre ti, que se ha visto agravada por las críticas de periodistas más malos que nadie, no he querido escribirte antes. Como no creo en la casualidad y sí, por el contrario, en la Providencia Divina, me quedé perplejo que la imagen del Santo con la que te obsequiamos, San Maximiliano de Tebeste, estuviera en la santoral del 12 de marzo, día del partido contra el Hércules, y que el mártir fuese de la tierra de tu familia, Argelia. Ello se me antoja pensar varias cosas: 1) posiblemente que al líder Fidel Castro le queda poca vida; 2) que si van a seguir jugando juntos Lass y Granero, merece la pena encomendarse a un Santo para ganar la liga; 3) probablemente, los árbitros seguirán robando los partidos a los adversarios del Barça en la Champions; 4) Que tendrás la ocasión de propagar la fe “mouriana” bajo su Advocación.
Karim, eres inconmensurable.
Cuanta precisión. Cuanto orden. Cuanta capacidad. Cuanta seriedad. Cuanta eficacia. Cuanto sentido de la responsabilidad. Cuanta entrega. Perdona mi atrevimiento de mandarte estas letras, pero como te valoro, te cotizo, te conceptúo tan excepcional y extraordinario, es motivo por el cual me tomo la libertad de dirigirte esta misiva y desearte toda la suerte para el partido contra el Lyon, esa tierra tan cercana a la Virgen de Lourdes y a sus milagrosas curaciones.
Debes saber que los futbolistas sois los más queridos de la sociedad en la que vivimos.
Una vez más, el abrazo entrañable de siempre,
José María
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lunes, 7 de marzo de 2011
SYED, PITERMAN Y EL MONORRAIL
“Señores, Springfield no tiene elección,/ levanten sus manos y entren en acción,/ ¡Monorraíl!, mas alto, ¡Monorraíl!”
En “Speed”, la película con autobús desbocado, Dennis Hopper soltaba una frase maravillosa cuando Keanu Reaves le acusaba de estar como una cabra: “¡No! Los pobres están locos; los ricos somos excéntricos”. Las historias de millonarios excéntricos siempre han sido mi debilidad: Howard Hughes, que acabó encerrado en un hotel de Las Vegas, sepultado por sus obsesiones; Ruíz-Mateos y sus inyecciones de bótox octogenarias; o el bizarrísimo Richard Lugner, que se monta unos fiestones increíbles en Viena con sus estrellas “freak” favoritas (Ruby, la “putuca” de Berlusconi, Grace Jones, o Dieter Bohlen). Ay, amigos, son personas así, de éxito, las que demuestran que el capitalismo y la competencia son la única forma posible de progreso.
Tengo un congojo dentro que me obtura las vías de ventilación. Necesito averiguar por qué Santander sirve de imán a este tipo de humanos: ¿será la playa, los restaurantes o la bachato-basura de Bustamante (“Cantabria, la tierra que me vio naceeeeeer”)? Lo del Racing ya es vicio: ¿se acuerdan de Piterman, ese potente excéntrico que cogió al equipo racinguista en 2003? Mecenas del Palamós, liante en el Alavés y desnudo en “Interviú”, el ruso se empeñó en cargarse a todos los entrenadores y ponerse él en el banquillo. Ahora, después de la tumultuosa salida de Dimitry (casi embreado y emplumado), ha aterrizado el nuevo propietario del club en Santander, el indio Ali Syed, saltándose semáforos, comprando en boutiques caras que abren para él en domingo (eso es ser rico, camaradas), y ventilando a Miguel Ángel Portugal. Da miedito cuando las declaraciones de Syed y Piterman son intercambiables entre sí; venga, adivínenme quién lanzó al universo indiferente estas majaderías: A) “El Racing puede ser más y mejor que el Depor”, B) “Llevadme a la casa de Botín; quiero comprarla”, C) “Quiero que el Racing sea el tercer grande".
Con estas milongas imposibles, me viene al cabezón el magnífico capítulo de los Simpson titulado “Marge vs. el monorraíl”. En él, la ciudad de Springfield decide qué hacer con un dinero extra de su presupuesto anual. En lugar de utilizar la pasta en arreglar la calle principal, la opción racional de Marge, el pueblo ¿piensa? que será mejor invertirlo en un monorraíl, basándose únicamente en una canción pegadiza del embaucador profesional Lyle Lanley. Será mi psicosis paranoide pero, al ver botar a Syed en el palco con Revilla mientras el personal aplaude los goles del Racing, oigo de fondo “Señores, Springfield no tiene elección,/ levanten sus manos y entren en acción,/ ¡Monorraíl!, más alto, ¡Monorraíl!”.
P.D. El resultado a nuestro juego de hoy. A) Piterman, B) Syed, C) Syed. Las ganadoras pueden escribirme a edugalanmesa@gmail.com
lunes, 28 de febrero de 2011
LOS DE LOS HORARIOS (Y EL PORNO)
Los de los horarios, esa (a)gente secreta
“Mientras que el cine convencional aspira a que el público aguante durante toda la película, el porno busca que el espectador se vaya cuanto antes”. Esta gran declaración de intenciones, atribuida al actor pornobizarro Ron Jeremy, nos valdría también para comparar el juego del Real Madrid y el Barcelona. Después de que el Barça nos mantuviese atados (a pesar del 0-3) al televisor, el Madrid nos echó al poco de comenzar su encuentro. Todo un éxito... La narrativa del equipo de Mourinho funciona como la de las películas porno: sus trozos inconexos cobran más sentido separados que juntos. Si una escena con dos actrices dedicándose al “chiqui-chiqui” posee una mayor entidad (nunca mejor dicho) y solidez (nunca peor dicho) que la película en la que se encuentra (por ejemplo, la versión “goucha” de “Los Simpson”), el Real Madrid nos excita con las individualidades de Cristiano Ronaldo (¿si se lesiona?) y no con el juego del equipo, deslavazado e imposible.
Como cuentan Andrés Barba y Javier Montes en su imprescindible “La ceremonia del porno” (Ed. Anagrama), el senador norteamericano William Hays redactó una ley en 1930 (el “código Hays”) que regulaba la moralidad en el cine: además de la homosexualidad, el incesto o las relaciones interraciales, el texto prohibía mostrar los ombligos de las actrices. Lo maravilloso viene cuando, al divorciarse, la mujer del senador declaró al juez que su marido “siempre había confundido ombligo y sexo femenino”. Grave problema logístico del bueno de William, amigos. En la rueda de prensa posterior al partido, Mou habla de que “los de los horarios” (esa gente misteriosaaaaa y muy cerdaaaaa) le boicotean y confunde lo esencial (el fútbol) con lo accesorio (por mucho que nos gusten los ombligos), cayendo en la peor equivocación de un míster: justificarse con tonterías (práctica habitual en Guardiola; fíjense en cómo se apoyará en los árbitros si pierden la eliminatoria contra el Arsenal). Piénsalo bien, Mou: si quitasen los partidos a las diez de la noche, ¡nos obligarían a sufrir “La noria”! ¡Vivan esos “Men in black”, “los de los horarios”, y, de paso, viva “el de los cuadros”!
“Quizá no podría definir con toda claridad el concepto de porno, pero lo reconozco cuando lo veo”. Estas fueron las palabras del juez Stewart en una sentencia de 1964 sobre el tema pringoso que nos ocupa. Yo tampoco alcanzaría a definir a qué está jugando el Real Madrid de Mourinho, ni si nos va a dar la alegría de la Copa del Rey o la Champions, pero, al ver perderse a Kaká, al aguantar las pijadas de Pepe, al desaprovechar a Xabi Alonso, uno reconoce a este Real Madrid y asume que, de momento, tiene difícil arreglo.
lunes, 21 de febrero de 2011
FUTBOLISTOS
Cromazo...
“Esto es lo que pasa cuando das por el &%$Ç a un desconocido”, gritaba Walter Sobchak (John Goodman) mientras destrozaba el coche equivocado en “El gran Lebowski”. Es imposible no recordar este momentazo cuando a uno le cuentan el “remake” con Juanele. Como en la película de los Coen, el humorismo del instante bizarro no solo reside en los dos protagonistas (Sobchak/el pobre Juanele; y el propietario del auto), sino en El Nota/El guardia de seguridad gijonudo. Ambos secundarios observan atónitos la escena, comprobando cómo su mundo se desbarata a golpes: al personaje de Jeff Bridges le machacan su coche-casa-porruniverso a barrazos; y, si era un fiel sportinguista, al segurata le derrumban a su héroe, a ése titán del equipo rojiblanco, ocupado hoy en el arte del pincheo vehicular. Todo muy doloroso, vamos.
Preocupados por la mentalidad de algunos deportistas, hemos gastado el fin de semana a estudiar si el número de estupideces por persona aumenta significativamente entre la población de futbolistas. Nuestras conclusiones son definitivas: sí y con mayor incidencia en los delanteros. Piensen el lugar común de partida: humanos jóvenes y bienintencionados con, de pronto, mucho dinero para liarla. Güiza y su madre y la Nuria Ber (“mi hijo no é mu lizto”, soltó la señora en un programa del corazón). José Antonio Reyes, multimillonario en Londres y quemado porque “allí no hay nada que hacer” (¡¡¡en Londres, compañeros!!!): es lógico que se dedicase al coleccionismo de coches de lujo. El portugués Miguel y sus disparos al aire al salir de una discoteca. Benjamín escondiéndose de Lopera durante una fiesta de cumpleaños. Pandiani yendo a entrenar en camión y quedándose atrapado en una de las entradas. Donato y su terrible “fuerza pa vivir”. Kaká, su mujer y su “Dios puso el dinero en manos de Florentino para que fichase a mi marido”. Cañizares tiñéndose y parando un bote de colonia con el pie. Oleguer y sus artículos sesudos sobre De Juana Chaos. La lista es interminable: Collymore, Guti y su tatuaje de la capilla sixtina, Julio Salinas en “Mira quién baila”…
Amigos, las barrabasadas son tan inherentes al mundo del balompié como el balón. Yo propondría arrejuntar a estos futbolistas en un solo equipo y probar a ver qué ocurre. ¿Correlacionará inversamente el CI con la calidad de su juego? Ay, no sé qué pensar pero sí puedo sugerir al entrenador perfecto: David Vidal. Ya estamos todos: ¿en qué ventanilla se hace uno socio?
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