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lunes, 30 de agosto de 2010

EL ZARA DEL FÚTBOL

Mi verano ha sido muy bizarro, amigos. Después amenazar durante toda la temporada, he estado los tres últimos meses en Bangkok, el lugar al que el bueno de Guti se quería ir para recuperarse del “injustísimo” mundo del fútbol. Allí, encerrado en un monasterio de la secta “Chu-Lin” (una buena gente cree en un dios mono que llegará a la tierra a tocar el “guatanebikonso”), me pasé los días olvidando la temporada de Pellegrini y, qué jodido, pensando en frases subordinadas. Desconectado del mundo, mi única obsesión era que nuestro nuevo tótem, el magnífico Mourinho (guapo, bueno, salao, esbelto, inteligente, fresquísimo…) nos ayudase a devolver la Liga a los manos de su verdadero dueño, el Real Madrid.

Por eso al desembarcar en Barajas y leer las noticias, el “shock” me dejó tan noqueado que unos viandantes me confundieron con Massiel recién salida de una boda. ¿España, campeona del mundo? ¿Raúl, al Schalke 04? ¿Los toros, prohibidos en Barcelona? ¿Camilo Sexto, vuelve a cantar? Dios, el universo se ha vuelto tarumba. Y más aún cuando comienzas a leer los titulares: la COPE y la SER, enfrentadas por culpa de Paco González. Páginas y más páginas hablando de las “putadillas” que le hicieron al pobre de Paco y las “putadillas” que el pobre de Paco tuvo que hacer. Menudo lío. Ah, y Rossell diciendo que Laporta era un pufista y que no tienen un duro. Ah, y el Atlético ganando la Supercopa de Europa contra un Inter de pandereta. Ah, y Anelka declarando que los miembros de la federación son “unos payasos” por sancionarle por su comportamiento en la Copa del Mundo. Rápidamente, busqué la única solución que tengo para cuando me quedo sin respuestas: la bebida.

¿Dónde estaba el Madrid? ¿No ha hecho pretemporada? ¿Cuáles son sus fichajes? ¿Hay vida más allá de Mou? El bueno de José Luis Moreno, ese impulsor de la cultura desde sus tiempos de los desfiles de verracos y verracas en lencería, declaró al tomar las riendas de la Laboral de Gijón que iba a convertir a este centro en el “Zara de la cultura”. Vamos, que fuera los “gafapastas” y pa’ dentro la Pantoja y Manolo Royo. En la prensa deportiva de este verano parece como si hubiese ocurrido algo semejante: dejémonos de tonterías cultas, es decir, de hablar de fútbol, y vamos a ponernos a mil con el morreo de Carbonero a Casillas. Esperemos que, con el movimiento centrífugo del balón, con la belleza del saque inicial, se acaben las tonterías y nos dediquemos a esa amante habitual que vuelve siempre, bendita sea, a finales de agosto.

lunes, 1 de marzo de 2010

MOVIDÓN EN TENERIFE


El Madrid y los Butabi, vidas paralelas.

Podréis quitarnos nuestros móviles y podréis quitarnos nuestras llaves, pero no podréis quitarnos nuestros sueños” (Steve Butabi en “Movida en el Roxbury”). Los madridistas cada vez nos parecemos más a los hermanos Butabi. Noche tras noche, estos dos majaderos incansables (Will Ferrell y Chris Kattan) salen en busca de discotecas y mozas con ilusión insana, con adicción al fracaso. El sábado me sentí parte de la familia Butabi cuando marcó Valdo. Puse “What is love” de Haddaway y comencé a menear el cabezón: éramos casi líderes, “I have a dream”, Martin Luther, ¡se acaba la dominación oscura azulgrana!, grité agitando mi réplica del diente de Raphael en señal de victoria. Alegría comprimida en tres minutos, como una buena canción, como un buen sueño.

Puñetero Xavi… El problema de sublimar la energía es que se va a sitios insospechados. Lo lógico hubiese sido que los madridistas no pensásemos en el Barça. Lo lógico hubiese sido que estuviésemos acojonados: ¡viajábamos a nuestra “Shutter Island”! Pues nada. Aunque, la verdad, yo ya sabía que nuestras obsesiones habitarían en el Nou Camp. Me lo habían revelado esas extraordinarias declaraciones de ese extraordinario futbolista que ha jugado en extraordinarios clubes. ¿Maradona? No. Pier.


Alternativamente, a lo largo del día, Pier ve este gol y se lava las manos

El bueno de Luigi Querubino dijo esta semana: “veo casi todos los días el gol que le metí a Buyo”. Ha regresado el dadaísmo. Me imagino a Pier como Bill Murray en “Atrapado en el tiempo”, levantándose y, en lugar de escuchar el “I got you” de Sonny & Cher, apretando el botón del mando y viendo el jerol pétreo de Buyo una y otra vez. ¿Que estalla la guerra en Zimbawe? ¡Toma gol a Buyo! ¿Que ha muerto el periquito? ¡Toma gol a Buyo! Lo dicho, hay que sublimar energía, amigos. Actitudes así sirven para probar varias cosas: que el último Howard Hughes no estaba tan loco y que la maldición de Tenerife, por pasada, por caduca, ¡porque es lo único que ve Querubino en la tele!, se ha disuelto como un terrón de azúcar en la baba de un zíngaro.

Después del gol de Messi, asumí la realidad. El Madrid está al lado de los Butabi, en una cola de discoteca eterna, a la espera de entrar en el fiestón de los de Guardiola. Proponían los hermanos una revolución: que la cola fuese la discoteca y que la discoteca fuese la cola. Lo complicado es que, de momento, eso no depende de nosotros. Depende del dueño de la discoteca, depende de los dueños de la liga.

lunes, 30 de noviembre de 2009

MANUAL DE SUPERVIVENCIA MADRIDISTA

1) ORGANÍZATE ANTES DE QUE TE ASALTEN: Los barcelonistas siempre vienen preparados (“Os ganamos con diez” o “Vuestro entrenador es penoso”). Parécete a Casillas y no a Valdano. Utiliza respuestas concisas y puteantes (“¿No erais vosotros los que gustaba jugar bien?” o “¿Estaba Messi?”).

Míralos, ¡cómo lo pasan con las bandericas!

2) NO TIENEN MIEDO, ¿POR QUÉ DEBERÍAS TENERLO TÚ?: Son yonquis de la victoria chunga (un gol rácano de Ibrahimovic). Eso sí, luego nos venden que les encanta el fútbol de ataque. Tú mantente firme y sereno. Piensa en Florentino durante la entrevista con los Manolos en Cuatro.


Como Floren

3) UTILIZA LA CABEZA: No hay nada mejor que un barcelonista cabreado. Ahí sí que supura el azulgrana de su piel. Pregúntales: “¿En qué pensaba el gran Busquets cuando sacó la manaza?”.

Busquets, res cogitans

4) NO NECESITAS MÁS ARMA QUE UNA FOTO DE DI STEFANO: Como una estampita, sácala del bolso. Te gritarán. Muéstrala en alto. Guarda silencio un segundo. Dí “este señor solito ha ganado más Copas de Europa que el Barça”. Guarda la foto con cuidado. Continuarán gritando. Aléjate lentamente dando gracias a la alopecia de D. Alfredo.

Imprime ésta

5) PROTECCIÓN IDEAL = UNA IMAGEN DE CR9: Lleva a nuestro poligonero favorito en los calzones o en las “pastis” del “after”. Llévalo, joder.

La llevo en el salpicadero

6) ELIMINA TODOS LOS PUNTOS POR LOS QUE PUEDAN ACCEDER A TI: Los barcelonistas son personal muy brasas… y muy predecible. Sabes donde paran. Esta semana evita bares, no hables con tu compañero de curro y, ¡qué se joda tu tío!, no le cojas el teléfono.

Ahora mismo, están tapiando mi casa

7) NO VEAS OTRA COSA QUE REAL MADRID TV: ¿Para qué quieres el resto de los canales? ¿Necesitas enterarte de algo más?


Total, pa ver estas mierdas...

8) SÉ ÁGIL. SÉ DISCRETO. SÉ SILENCIOSO. ESTÁTE ALERTA: Resumiendo, como Raúl (pero no el Raúl de ayer).

Sí, a éste me refiero

9) NINGÚN LUGAR ES SEGURO, SÓLO ES MÁS SEGURO QUE EL ANTERIOR: No te confíes. Esa chusma puede aparecer en la peña madridista, en el bar madridista. Recuerda la regla seis. Ya dominas cómo te van a increpar. Ten claro que en el derby descubrieron que no son los mismos.

Aquí hay un barcelonista... y no es Roncero...

10) LOS BARCELONISTAS PODRÁN CALLARSE, PERO LA AMENAZA SIGUE VIVA: ¿Ves al bebé (se llama Claudia, en mi caso) al que cantas el Himno del Centenario imitando a Plácido Domingo? No te confíes. Conociendo a su padre, probablemente sea una futura barcelonista.


Sí, es José María Cano con gomina, coleta y frac.

11) LEE “MANUAL DE SUPERVIVENCIA ZOMBIE” (ED. BERENICE), DE MAX BROOKS: Una maravilla para superar este mal trago.

¡Cómo te queremos, Brooks, cómo te queremos!

lunes, 9 de noviembre de 2009

IN JUANITO NAVARRO WE TRUST

Juanito, you're a crack!

Sí. Lo sé. Es jodido de entender. Me río con Juanito Navarro. Su calva ácida, su puro relamido y sus ojos de presbítero vicioso provocan que me parta el culo moreno. ¡Y no me vengan de gafapastas, so cabestros! Sé que a ustedes (igual) no les pasa con Juanito pero no me jodan: seguro que se estallan al contemplar a Arévalo imitar a un gangoso, a Miguel Caiceo disfrazarse de chacha andaluza o a Marianico el Corto crear (mediante el método Stanislavski) a ese personaje poliédrico que conocemos como “puto paleto maño”. En impactantes declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA a raíz de su “espectaculazo” “Risas sin crisis”, Juanito comentaba que “lo importante de la revista es que tenga mucha risa y mujeres guapas”. Juanito es nuestro John Rambo nacional. Joder, vaya si sabe lo que hace. Por eso se me revienta el huevo izquierdo con él.

En el Real Madrid uno echa de menos una fórmula tan clara como la “navarrista”. Si el sabio Juanito postula que “tetuques” más “comedieta” ye igual a “Revista”, yo todavía no he encontrado a nadie (Valdano lo intenta) que me diga cuál es la fórmula del equipo madridista. El sábado contra el Atlético sacamos a los once elementos necesarios (en mi opinión, a falta de CR9) y aún así no ofrecimos una idea que aportase indicios de equipo compacto que supere sus partes y funcione al ritmo de una totalidad. Fíjense en los comentaristas deportivos (¡por fin algo que me emparenta con Pipi Estrada!): no hemos hablado en toda la temporada del conjunto sino de jugadores individuales con problemas individuales (¿Debe jugar Raúl? ¿Marcelo posee el nivel? ¿Nos libramos de Gago? ¿Cuándo carburará Kaká? ¿Cuánta masa encefálica hay en la cavidad craneana de Sergio Ramos? ¿Por qué no metemos a Guti en “Curso del 63”?).

Sólo se diluyen nuestros problemas al enfrentarnos a equipos menores o muy diezmados. El Atlético de Madrid entra en ambas categorías. La isla que habita Agüero en ese equipo es similar a la de “Perdidos”: el argentino ve “flashbacks” (“¿por qué firmaría yo aquí?”) y “flashforwards” (“¿Me piraré pronto?”). Demasiado poco tiempo lleva Quique y, política habitual del club rojiblanco, demasiado poco tiempo le van a dar para arreglar el lío que tiene montado. Eso sí, con el Atleti habría que utilizar de nuevo la magnífica fórmula Navarro y explicarles que un equipo mediocre más un entrenador notable no equivale a una clasificación europea.

lunes, 5 de octubre de 2009

CRISTIANODEPENDENCIA


¿A que no son lo mismo?

¿Se acuerdan de Daphne Maxwell Reid? ¿A que no? Les refresco la memoria. La buena señora fue la actriz que sustituyó a Janet Hubert-Whitten como tía Viv en “El príncipe de Bel-Air”. En la cuarta temporada, la mujer del tío Phil cambiaba de físico porque los productores de la serie decidieron despedir a Hubert-Whitten (ella asegura que la orden la dio el bueno de Will Smith para que no le ensombreciese). El gran damnificado de esta terrible metamorfosis fue el de siempre. El pobre telespectador. El mismo desgraciado que aguantó todas las fases del duelo cuando la voz de Homer la heredó Carlos Ysbert del fallecido Carlos Revilla o cuando la hija mayor de Roseanne y Dan Conner pasó de Lucy Goranson a Sarah Chalke.

Muy duro. En las últimas semanas, la imagen del Real Madrid se ha ido mimetizando con la de Cristiano Ronaldo. Sus zarpazos de brío y fuerza han funcionado como el “electroshock” perfecto, definitivo en esos minutos en los que el equipo de Pellegrini se hundía en terrenos grisáceos. En el inconsciente madridista, la victoria se ha asimilado a la estampa de Cristiano. Nos falta aceptar que nuestro poligonero favorito desde Andy & Lucas está sujeto a los azares de la vida. En el fondo, los futbolistas comparten géneros con los personajes de televisión: “culebrón” (Guti o Suker), “sitcom” (Tristán o Kiko) o dibujos animados (Messi o Kaká). Pero eso no quita que ambos (personajes y futbolistas) no sean sustentados por humanos que se lesionan, engordan y tocan los bongos, se enamoran de una “chica Interviú” o ““ze” aburren en Londres” aún ganando un pastón (sí, creo que Reyes domina la comedia).

Uno de los grandes retos del chileno impertérrito depende de aplacar las circunstancias con suplentes preparados. La “cristianodependencia” (como la “janethubertwhittendependencia” o la “lucygoransondependencia”) surge del caos y se evita con la previsión. No interesan parches (¿Raúl, la alternativa?), no vale reubicar futbolistas a contrapié (salvo que se llamen Marcelo Da Silva). La idea es prevenir, asentar un banquillo convincente (una asignatura a aprobar en el Madrid) y que si un día nos cambian a Cristiano por Higuaín o a Woody Allen por Larry David, ni nos enteremos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

BASTARDOS MALDITOS

¡A POR ELLOS, CABRONES!

Tengo algo que deciros, panda de guerreros aficionados. Bajo mi mando, adquirís una deuda. Una deuda personal conmigo. Cada uno de vosotros me debe cien cabelleras nazis”.

En “Malditos bastardos”, el nuevo pasote de Quentin Tarantino, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) alienta a su pelotón de soldados y les recuerda por qué y para qué combaten en la Francia ocupada de 1944. Torturar y matar nazis. Cuantos más, mejor. Punto. Y sus hombres, los soldados Donny Donowitz, Hugo Stiglitz o Smithson Utivich, atacan su cometido. Mujeres, familias, lealtades, países… nada, nadie. El único motivo de su existencia se resume en masacrar a los seguidores de un “maníaco asesino en masa” llamado Adolf Hitler.

La concienzuda labor exterminadora del Barcelona, reiterada en el partido contra los teleñecos rojiblancos, necesita ser detenida por el bien del fútbol. Esa superioridad manifiesta (¿cómo no se iba a acoplar bien Ibrahimovic?), esas demostraciones megalomaníacas de Laporta en la Diada (sí, sí importan), no las puede parar un club pequeño repleto de guerras internas. Kün y… Abel, Forlán y… Roberto, Jurado y… Pablo. Como la resistencia francesa del 44, el Atlético no posee la suficiente estructura, la suficiente claridad de ideas, la suficiente entidad frente a un ejército demoledor.

Entonces hay que llamar a los norteamericanos, a los profesionales, a los malditos bastardos. Y en la primera división española, este batallón es el Real Madrid. En su partido contra el Xerez (escribo el domingo por la mañana), la plantilla tiene una deuda personal con todos los aficionados madridistas. Los jugadores deberían traernos al menos cinco goles de diferencia con el equipo andaluz. No nos vale otra. Cristiano, Kaká, Raúl, Casillas, Benzema… están obligados a liderar la clasificación. El resto, un fracaso. Nosotros, que hemos soportado la ocupación del club blanco, que sufrimos la dictadura azulgrana, confiamos en estos bastardos y en que sus habilidades asesinas cambien la historia. Ojalá que el espíritu de Aldo Raine ocupe el cuerpo de Pellegrini y el argentino grite en el vestuario: “Cabrones, se acabó ya la misión de nenazas en Zurich. Toca, panda de guerreros aficionados, olvidar la puñetera publicidad, los atletas de Cristo, los tatuajes gilipollas, los Audis, las malditas revistas, los árbitros, el Barcelona… y entregarme el puto liderato de la liga. ¿Está claro?

lunes, 14 de septiembre de 2009

KAKÁ KLAN


¡Perdóname, Caroline, pensaba que estabas como una puta cabra!

Dice Caroline Celico, la bendita parienta de Kaká, que Dios puso la pasta en las manos del Real Madrid para que fichase a su chavalote. Y, la verdad, pensé que estaba chiflada, muy chiflada.

Amigos, reconozco mi tremendo error. Lo siento, Caroline, yes una santa moza y un ángel moreno de la creación. Reniego de Richard Dawkins, Bill Maher, Sam Harris y Christopher Hitchens. Son unos ateos de mierda y, encima, no les gusta el fútbol. He visto la luz: el de allí arriba (no me refiero a Ibias) tuvo que ser el cajero automático, omnipotente, omnipresente y omnisciente que colocó la pastona del fichaje de Ricardo Izecson Dos Santos Leite en las manos de su enviado en la tierra, Florentino Pérez. No se explica, si no, que un jugador cejijunto (con respeto, aprecio mucho a Induráin, a Güiza y a Trancas), ultrarreligioso (con respeto, aprecio mucho a Donato, a Lopera y a Aramís Fuster) y multimillonario (con respeto, aprecio mucho al Pocero, a Jose Luis Moreno y a Emilio Aragón), haya abierto los mares de un Real Madrid capaz, hoy, ¡hasta de hacer rotaciones!

Rotaciones, amigos, repito, rotaciones. ¿A que les suena esto a “deflagración de protones” o “kilombamiento de trácanos”? Recuerden el año pasado, leñe: ¡Drenthe no sabía rotar sobre sí mismo! Si Dios es el motor inmóvil de lo existente (incluidos, no lo perdonen, los sofás de cuero, Juan J. Alonso y el “Malibú” con piña), Kaká agita todo a su alrededor. Su juego transforma a chavales solteros y de barba (Granero) en profetas inesperados de su palabra y a entrenadores dubitativos (Pellegrini, ¡encuentra tu sitio, truhán!) en escribas de sus buenas nuevas. Como en cualquier religión, que la teología madridista asuma certezas sin mirar por el retrovisor, trae sus consecuencias. Ya que el Altísimo (no me refiero a Roberto Dueñas) ha puesto pasta “pa uno”, ¿Caroline, eso no significa que también la ha puesto “pal’ resto”? ¿Qué ocurre con jugadores ensombrecidos por Kaká (Cristiano Ronaldo) que deberían funcionar divinamente? Paciencia, hermanos, paciencia. Los caminos del dios blanco son insospechados. El sábado no nos bastó con un gol del poligonero portugués. Todavía le queda (quizá por no aclarar a qué juega fuera de sus acciones individuales) que nos convirtamos a su religión. Démosle tiempo y estoy seguro de que, milagrosamente, nos curará la ceguera.

lunes, 31 de agosto de 2009

MARKETING ES MARKETING

Con tácticas de un “Blockbuster” hollywoodiense, la liga explotó en el Bernabeu. Háganse a la idea: Florentino Pérez maneja los mismos mecanismos que Michael Bay, el director de “Transformers” o “Armaggedon”. El espectáculo pirotécnico de fichajes, salidas, declaraciones y presentaciones produjo el efecto buscado: crear una nebulosa (emocional) sobre los tres títulos del Barcelona (y, de paso, sobre Calderón y compañía). Estos “tempos” de marketing globalizado, éstos que cabrean a Laporta o Busquets, son los que dominan el presidente y los directivos del Real Madrid. Y son los que provocan que los aficionados nos parezcamos a los protagonistas de “Resacón en Las Vegas”. Hay pruebas suficientes de que la temporada pasada existió (las vitrinas obesas del Barça, los infiltrados a las asambleas de Calderón) pero ya no la recordamos. Los focos de un mundo “youtube” dirigen hoy su luz (efímera, artificiosa, “impactante”) hacia Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká, Xabi Alonso o Arbeloa. Eso sí, ¿durará?

Lo gritaba el cómico Bill Hicks: “profesionales del marketing, ¡suicídense!”. Es esencial que hablemos de fútbol cuanto antes y “suicidemos” a los comerciantes. En “Robocop”, la corporación OCP ofrecía solucionar los problemas de seguridad de Detroit con la fórmula perfecta: un “robo-policía” ensamblado del cadáver de Alex Murphy, un agente asesinado en servicio, y piezas de tecnología robótica. Esa vorágine de cables y carne representa perfectamente al Madrid de Pellegrini. Un “robo-equipo” que posee restos de la anterior campaña (Marcelo, Raúl, Lass) incrustados en un esqueleto metálico de última generación (Kaká, CR, Xabi Alonso).

La “neoplantilla” que se enfrentó al voluntarioso y limitado Depor de Lotina, sufrió las carencias de estos experimentos. En un lado de la báscula, se materializan futbolistas reinventados (enorme Lass) y jugadas impecables (el segundo gol o el palo de Benzema). Y en el otro, como le atormentaban a Alex Murphy/Robocop los recuerdos de su vida anterior, pesan las memorias de tiempos pretéritos: una defensa quebradiza y jugadores heridos por la duda. Sí, me refiero a Raúl. ¿Se mantiene el capitán por marketing o porque es la pieza futbolística que solidifica a un Madrid heterogéneo, desconcertante, inestable?

lunes, 18 de mayo de 2009

POCOMADRID

La nueva plantilla del Madrid

En estos momentos el Real Madrid se encuentra perdido en un universo blanco, similar al que ocupan Elly, Pato o Pocoyó durante sus divertidas aventuras en la serie animada “Pocoyó”. Es la situación actual del club un lugar incoloro en el que se distinguen figuras pero no hay fondo; una especie de infierno aséptico sobre el que resaltan unos personajes (Juande “Pajaroto”, Boluda “Elly”, Raúl “Pocoyó”, Casillas “Loula”) huérfanos de perspectiva, de pasado y de horizontes.

La primera en sufrir esta desorientación espacial es la plantilla. Ayer se emitieron las imágenes del banquillo del Madrid en Villarreal. Los amigos Royston Ricky Drenthe y Julien Faubert confirmaron con su actitud infantil el estatus del resto de los jugadores: una mezcla entre pasotismo y espera. Al sufrir ese documento audiovisual uno deslizó su vergüenza hacia la esperanza terapéutica. Si “freaks” así llegaron al Real Madrid, ¡estoy a tiempo de cumplir mi sueño de jugar en el equipo blanco!

Aunque las cosas no son tan fáciles. Con ese subidón de moflete que padece todo aquel que no está acostumbrado a ganar, Laporta ya comienza a dinamitar: “creo que el Real Madrid va a remolque”. Menudo diagnóstico, ¡premio Nobel para el intelectual catalán! Obviamente, Joan, vamos a remolque; Florentino tendrá que lidiar una situación complicada. En mi opinión, no hablamos de los trescientos millones de euros que nuestro tío Gilito favorito dice que necesita la entidad. Se trata más de saber a quién fichar: recuerden al (todavía) director deportivo del club, Mijatovic, y el dineral malgastado en contrataciones bizarras.

Antes de su lanzamiento, los creadores de “Pocoyó” albergaban serias dudas sobre si los niños serían capaces de entender una serie sin fondos. Incluso los repetitivos escenarios de “Los Picapiedra” (un bucle por donde corrían Pedro y Pablo), ofrecían alguna referencia a los chiquillos. Ese riesgo en apostar por elementos nuevos e innovar es lo que le pedimos a Florentino. Ojalá haya aprendido a combinar fichajes desconocidos (espero, ahí participarán activamente Valdano & Zidane) con futbolistas contrastados (no comparto esa obsesión con Kaká). Ojalá se decidan por un entrenador que nos saque de este limbo blanco (no Mourinho) y consiga reconstruir los escenarios habituales del Real Madrid: victorias, campeonatos, goles.

lunes, 27 de abril de 2009

EPEP

¡¡Aquí está Pepeeeeeee!!

Un chiste. Le pregunta una abuela a su nieto, “Manolín, ¿cómo se llama ese alemán que dices que me hace olvidar las cosas?”. Le responde el chaval: “Alzheimer, abuela, alzheimer”. Vale, ya sé que se lo sabían. Vale, ya sé que es malo. Lo bueno de este “chistemaloqueyasabían” es que describe perfectamente la reacción de Pepe en el Real Madrid-Getafe del jueves pasado. Se le fue tanto la pinza que ni siquiera él supo a dónde se le fue. Un rollo Jack Nicholson en “El resplandor” pero eliminando el cementerio indio. La presión de alcanzar a un Barcelona intratable te aísla como una nevada apocalíptica y la soledad de encontrarse rodeado por una defensa mediocre, solo ante el peligro, termina de rematarte. Lo siguiente es multiplicar “redrum” en rojo sangre a través de las paredes del Bernabeu y enganchar un hacha para atacar a tu propio hijo o al delantero del Getafe que tienes delante.

Por mucha maldición “watusi” o cabreo monumental que enloquezca a uno, no se justifica la reacción de Pepe. Aquello que en un hotel de jubiletas de Benidorm podría convertirse en un baile molón (“pierna al aire, ¡todos conmigo!”), en un campo de fútbol resulta inaceptable y merecedor de la sanción que el comité de Competición le ha impuesto. Esperemos que nuestro amigo Boluda, ese señor que se parece un montón a Manolo de “Manos a la obra”, no recurra la sanción de una agresión que hubiese convertido a Casquero en el jinete sin cabeza de “Sleepy Hollow”.

Eso sí, muchos de ustedes lo habrán sufrido, en el “mundo fútbol” ni el arrepentimiento ni la sanción bastan. En una escena de la imprescindible “La vida de Brian” de los Monthy Python, vemos cómo varias mujeres se ponen una barba falsa para participar en una lapidación, un evento reservado a hombres. Estos días hemos descubierto a mucha gente colocándose barbas falsas y hablando con voz grave (cuadra con la descripción de Ángel Torres) con tal de lapidar a Pepe y al Real Madrid. Se olvidan, obviamente, de qué hablamos cuando hablamos de fútbol (emociones irracionales, jugadores inconscientes, presión constante) y, sobre todo, se olvidan de que esta situación puede darse en su equipo en cualquier momento. Por eso, se les quedaron las caras lívidas al intuir un combate “Iniesta vs. Marchena” durante el partido del sábado. Por eso, guardan silencio al recordarles a Stoichkov pisando a Urízar, calzado con la misma idiotez de Pepe.

lunes, 20 de abril de 2009

M.A.R.C.E.L.O.

"M.A.R.C.E.L.O." a la caza del Barça

El nuevo Marcelo resume perfectamente al Real Madrid de Juande Ramos. Un lateral derecho que formatea su posición y se reconvierte en extremo con tal de atrapar al Barcelona. Si el brasileño saliese en una película del estilo de “Terminator”, interpretaría al cyborg (“M.A.R.C.E.L.O”: “Mechanical Armoured Robot Capable of Eliminating Lots of Objects”) que es enviado desde el futuro con el objetivo de aniquilar a la protagonista por lo civil o lo criminal. Fíjense; incluso un carioca bailongo se transforma, en manos de un Juande asfixiado, en un robot cargado de tutoriales de “Caza al culé v. 2.0”. A nuestro Madrid poco le importa dónde juegues (sólo Casillas se salvaría) si eres capaz de aportar al equipo los bytes necesarios para ganar de cualquier manera.

Otro cazador postmoderno, el agente Smith, replicaba con voz metálica a Neo en “Matrix Revolutions”: “¿Por qué, Señor Anderson? ¿Por qué lo hace? ¿Por qué levantarse? ¿Por qué seguir luchando?”. Eso preguntan los culés a los desdichados madridistas con los que se encuentran. El Real Madrid, este Real Madrid de Gagos, Higuaínes y Pepes, contesta lo mismo que Neo: “Porque escogí hacerlo”. Juande Ramos ha construido un ejército de robots intercambiables que, al mejor estilo de los Transformers, adapta su forma a un estilo táctico predeterminado. Robben, artista entre trabajadores, se ha reiniciado a sí mismo tantas veces que no distingue en qué lugar jugar y cuándo soltar el balón. Pero ésas son las consecuencias de vivir en un equipo que te exige (ya le pasó a Bender en un capítulo de “Futurama”) que borres tus conocimientos previos con tal de arramplar tres puntos.

Eso sí, no me acepten desmanes de unos señores que ficharon a Bobby Robson, a Mourinho o a “Fan Jal” y que ahora se creen “Cybertronics”, la compañía inventora de los humanoides perfectos de “Inteligencia Artificial”. Los blancos actuales habitan en un mundo en ruinas, derruido por gestiones desastrosas. Que varios de ellos se rebelen a su propio funeral, como los replicantes de "Blade Runner", como los robots de “Yo, robot”, es una celebración del fútbol y la solitaria alegría una liga mediocre. Los que hoy piensan que somos R2D2, deberían tener más cuidado: ¿quién sabe si mañana observaremos la liga con el monóculo rojo, tiránico, de HAL 9000?

lunes, 6 de abril de 2009

EQUIPO MUERTO ANDANDO

No, no sirve para hacer esparragos a la plancha

“¡Dead man walking!” (“¡Hombre muerto andando!”), aúllan los carceleros de muchas penitenciarías estadounidenses mientras un condenado a muerte atraviesa pasillos hacia la silla eléctrica. Renqueante, atontado, ¿arrepentido?, el reo arrastra sus pies, enganchado por un guarda, y espera con toda la entereza posible a que alguien apriete esa llave, esa palanca maldita, que le entierre. En Málaga, los espectadores podrían haber gritado “¡equipo muerto andando!” al Real Madrid.

Sean Penn sentía la ejecución cercana en “Pena de muerte” pero peleaba por evitarla a costa de mentirse a sí mismo. Higuaín nos revive con sus mentiras de culpable. Su gol, incrustado dentro de un equipo autómata, obsesionado con el resultado, revela que todavía podemos mover piezas en esta liga de Pasión. El Madrid se dirige al Calvario con varias cruces en la espalda: la resistencia del Barcelona (unos “cyborgs” adaptados a la victoria), la desigualdad de nuestra plantilla (lo de Sjneider es tremendo…) y la inestabilidad de un club sísmico (“Norm” Boluda me produce estertores de vergüenza ajena). Como Susan Sarandon, Juande interpreta al abogado defensor del acusado. Solitario y convencido de su inocencia, el entrenador manchego comprende lo que tiene (¡cómo lo comprende, amigos!) y, con su cara de cadáver prematuro, alienta las esperanzas del jurado madridista invocando al espíritu de Capello.

En uno de los maravillosos capítulos de “Alfred Hitchcock presenta” titulado “Colapso”, un hombre es dado por muerto cuando realmente se encuentra en un estado catatónico. Tumbado en una camilla, se le comienza a preparar para el ataúd. Como en un cuento de Poe, el tipo intenta avisar a las personas que le amortajan agitando su meñique, única parte del cuerpo que consigue mover. “¡Todavía estoy vivo!”, grita con su dedo. Nadie le ve, todo el mundo sigue inconsciente su trabajo funerario. Así es el Real Madrid. Un equipo obsesionado por demostrar a la multitud indiferente que todavía puede dar guerra. Sólo un problema; que el público nos condene a la horca, que la afición no nos vea agitar el meñique y nos dé por muertos antes de tiempo.

lunes, 16 de marzo de 2009

¡MICKEYROURKEANO!

Mickey Rourke antes y después de jugar en San Mamés.

Entre el Real Madrid que entró a San Mamés y el que salió, hay la misma distancia que entre el Mickey Rourke patético que se dio de hostias en la Real (esa oscura y, por tanto, divertida ex-discoteca ovetense) y el tipo que el mes pasado estuvo a punto de ganar el Oscar. Recordemos un poco la historia de este actor norteamericano. En los ochenta, Rourke enlazó varias películas de desigual calidad pero esenciales para comprender aquellos tiempos en los que los hombres llevaban hombreras y Madonna tenía cejas: “Nueve semanas y media”, “La ley de la calle”, “Manhattan sur”… En cambio, llegaron los noventa y las drogas y la chifladura del boxeo y una peli con Denis Rodman & Van Damme y Mickey Rourke se acabó… hasta “El luchador” (2008), donde recuperó el reconocimiento del mundo del cine.

El Real Madrid es hoy un equipo “mickeyrourkeano” (según la RAE, “adj. Que sobrevive a sus propias cagadas”). En lugar del “chorreo” que imaginaba nuestro presidente, ese señor mofletudo igualico al Norm de “Cheers”, el Liverpool nos dejó como Amy Winehouse recién salida de la clínica. Fíjense; los días posteriores a Anfield fueron similares a todas las eliminaciones madridistas: una turba de blaugranas pidiendo un ERE en el Bernabeu. ¡Hay que echar a los recogepelotas!

Aullaba Bob Dylan en “Like a rolling stone”, que “cuando no tienes nada,/ no tienes nada que perder./ Eres invencible”. Eso hicieron los blancos el sábado mientras los leones descubrían, de repente, que agredir a un contrario te regala una tarjeta roja. Pues sí, amigos, así lo dice la regla XII desde que el fútbol es fútbol. Aunque poca relación hay entre eso y un partido muy serio de los de Ramos: uno espera que Huntelaar sea una de las soluciones de esta temporada, que Casillas no se equivoque de nuevo y que Robben la pase a un compañero de una puñetera vez. Evidentemente, esta liga (muy, muy mediocre) es un asunto entre dos contendientes: nosotros y ellos. En “El luchador”, a Randy “The ram” Robinson (Mickey Rourke) le dan por muerto si se atreve a disputar su última pelea contra el “Ayatolá”. Randy toma aire, mira al “ring” y camina hacia él. Ojalá el Real Madrid siga sus pasos.

lunes, 9 de marzo de 2009

PENALTIES VOLADORES NO IDENTIFICADOS

"¿Ye un pájaro? ¿Ye un avión? No. Ye un cerdo volando sobre el Bernabeu"

Según Agüero, el Bernabeu es como un cementerio indio, el hotel Overlook de “El resplandor” o el coche de Carlos Sainz. Un lugar maldito, vamos. En él, ocurren sucesos extraños que Iker Jiménez debería investigar ya. “Es más fácil ver un cerdo volando por encima del Bernabéu a que yo rectifique”, dijo Toshack para echarse del Real Madrid. ¿Sugirió con sus palabras el rosado entrenador galés la posibilidad de un objeto volante no identificado sobre las cabezas madridistas? ¿Y si Juande Ramos tiene esa cara triste porque, rollo Bruce Willis en “El sexto sentido”, es un espectro que quiere decirnos algo? ¿Boluda proviene de una larva que sustituye presidentes de clubs de fútbol por extraterrestres humanoides sin emociones?

Al terminar el Real Madrid-Atlético, nuestro cantante de hip-hop favorito, DJ Kun Agüero, hizo unas declaraciones ectoplásmicas. Refiriéndose a un supuesto penalty de Sergio Ramos, el “yernísimo” declaró: “Es jodido, justo faltando pocos minutos, cobrar un penalti en el Bernabéu”. Tiemblo como Shaggy en “Scooby Doo”: ¿existe algún tipo de maldición, se acuerdan de “Terror en Amityville”, que impida a los árbitros señalar los puntos de pena máxima en el Bernabeú? ¿Hay una conspiración, al estilo de “El mensajero del miedo”, que implante a los trencillas aparatos que les inhiban de pitar penales contra el equipo visitante? La de Agüero parece una rabieta de un jugador impotente tras fallar todas las ocasiones del mundo (y más). Si en vez de hacer parapsicología, el Atlético (ese equipo entrenado por ¡Abel Resino!, repito, ¡Abel Resino!) hubiese convertido en goles los tiros de Forlán, Sinama o el propio Agüero, ahora estaríamos hablando de otra cosa.

También fue muy divertido observar el careto de Laporta mirando hacia el videomarcador del Camp Nou y esbozar una pequeña sonrisa al marcar el primer gol el Atleti. ¿Cree el presi del Barça en fenómenos paranormales? ¿Por qué no se preocupa de su equipo? Como una protagonista buenorra de “Viernes 13”, el Barça sabe que hay alguien al acecho. Por mucho que traten esconderse bajo frases rimbombantes o fútbol de diseño, esa medio sonrisa nerviosa, esa gota de sudor inoportuna revela que, para ellos, hay algo más allá.

lunes, 2 de marzo de 2009

SALVEMOSALESPANYOL.COM

Sólo le falta la camiseta del Madrid para ser perfecto

Esteso sólo podría existir en el mismo universo que Pajares. ¿Habría Yuste sin Salcedo? ¿Y Tip sin Coll? ¿Y Seinfeld sin Costanza? Asimismo, el Real Madrid se borraría, como la familia de Marty McFly en “Regreso al futuro”, si algún acontecimiento espaciotemporal eliminase al Espanyol de la realidad. En dos semanas, los periquitos nos han convertido en candidatos a la liga. “¡Cómo os queremos! ¡Cómo os queremos!”, grité el sábado a los jugadores del Espanyol a lo Héctor del Mar. Cual orcos al servicio de Saruman, el equipo blanquiazul se levanta siempre que el Madrid lo necesita y se atempera cuando los blancos pedimos unos “punticos” extra. Incluso, ocurrió el sábado, veneran a los mismos futbolistas: Raúl y Guti (¡menudo golazo!), iconos del madridismo, revivieron en Montjuic.

Don Quijote prometió a Sancho Panza una ínsula si alcanzaban la gloria con sus aventuras. Batman no cobró ni un euro a Robin por vivir en su “peaso” mansión de Gotham. George Harrison no se enfadó con Eric Clapton cuando éste se casó con su ex–mujer. Es obligado que el equipo blanco haga un gesto que demuestre lo mucho que nos importa el Espanyol. ¿Una declaración de amor en un Parador Nacional? ¿Segarle el campo gratis todos los domingos? ¿Comprar dos toneladas de conservas “Dani”? No, amigos. Los madridistas debemos arrancar una campaña para que el Espanyol se salve. Piénsenlo: son seis puntos más y seis puntos menos del Barça cada año. Además, el cosmos futbolístico está descompensado: mientras que el Espanyol es un equipo hermano, el Atlético de Madrid da mil y un problemas al Barça (y a nosotros nos asegura otras dos victorias).

Hay que comenzar a concienciar al personal. Compañeros, abramos salvemosalespanyol.com y organicemos varios actos de apoyo. Lo primero, un concierto benéfico a favor de los pericos. Mandaríamos a varios músicos madridistas (David Summers, Victoria Beckham, Álvaro Benito) que compongan un nuevo “jit”: “We are the Espanyol”. Después, una recaudación por SMS con el objetivo de robar a Ribery al Barça. Y, finalmente, un telemaratón con el gran Luis García chutando a gol una y otra vez hasta que vuelva a marcar. Amigos, salvemos al Espanyol. ¿Se imaginan el terrible futuro? La próxima temporada sería como “Aída” sin Aída. O, ¿eso ya está pasando?

lunes, 23 de febrero de 2009

EL CURIOSO CASO DEL REAL MADRID

¿Estamos rejuveneciendo?

¿Recuerdan cómo estaba el Real Madrid el 9 de Diciembre del año pasado? Schuster se despedía por una puerta y, segundos después, por la otra entraba Juande Ramos. Con un entrenador para seis meses, con un presidente de saldo, con un equipo derruido, el Real Madrid se asemejaba a un viejo a punto del epílogo. “A ver si nos clasificamos para la Champions…”, me repetía un amiguete encorvado en nuestro bar favorito. “Juande ye un triste”, decían unas líneas fúnebres en un periódico local. “¿Dónde vamos con un equipo de “lesionaos”?”, agitaban sus bastones un par de ancianos.

Eso fue meses atrás. Hoy todo ha cambiado. En “El curioso caso de Benjamin Button”, Brad Pitt interpreta a un hombre que nace viejo y, retando al reloj, rejuvenece cada día. El Madrid ha vivido un fenómeno parecido. Disfrutando de la goleada al Betis, desbordante juventud de Raúl o de Sergio Ramos, uno no puede asegurar que sean los mismos jugadores de hace unas semanas. Repito; recuérdenlos tras los desastres en liga contra el Getafe y el Sevilla, recuérdenlos tras el hundimiento ante la Juve…

En cambio, el Barça arrastra la biología habitual; ya está comenzando a notar la vejez. Lógico, hay que sumar Liga, Copa y Copa de Europa. Comparen el Espanyol-Barcelona de Septiembre con el Barcelona-Espanyol del sábado. En la ida, los culés funcionaron como un equipo jovial, capando al rival, controlando al árbitro. Por el contrario, el Barcelona de la vuelta sonó con los pasos lentos de la tercera edad. Depresivos, obsesionados con Delgado Ferreiro, lo único reseñable de los blaugranas fue que permitieron a De La Peña marcar su primer gol ¡en dos años! y a Pochettino recuperar su cabeza de la bandeja de plata de Sánchez Llibre.

En una escena de “El curioso caso de…”, Daisy (Cate Blanchett) le dice a Benjamin Button (Brad Pitt): “Eres tan joven…”. Él responde: “Sólo en el exterior”. El Real Madrid ha sufrido una temporada de lesiones, contratiempos, derrotas… que le ha permitido ganar una sabiduría reservada a la vejez. A la vez, enfrentados a la lógica del tiempo (ésa que les dejaría fuera de todas las competiciones), han adquirido un cuerpo adolescente que debería dar (mucho) miedo al Barcelona (y al Liverpool).

lunes, 16 de febrero de 2009

PROBABLEMENTE EL BARÇA NO EXISTE

¿Eto'o o Yahveh?

“Probablemente el Barcelona no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Este eslogan debería colocarse en el autobús con el que Real Madrid se dirige a sus partidos. Razónenlo; el equipo con el que nos sermonean desde los púlpitos culés tiene tantas posibilidades de existir como un hada o un orco (robo esta comparación al sabio ateo Richard Dawkins). Despiecemos las características de este club metafísico: entrenador, presidente y capitán forman un ente “cool”, uno y trino a la vez; el arcángel “pichichi” y el profeta “Zamora” completan sus filas; han superado veintidós de veintitrés pruebas de fe; llevan un maná de goles a estas alturas de temporada; Dios Maradona se refiere a ellos como “el mejor equipo que ha visto en los últimos tiempos”…

Contra un adversario mitológico así, lo único que puede hacer el Madrid es relajarse y jugar al fútbol. Sabemos quiénes somos, Juande entiende quiénes somos: somos, ¡bendito Ángel González!, “un escombro tenaz que se resiste a su ruina”. Robben, Raúl, Guti o Casillas aguantan con la firmeza de Mark Twain cuando decía que “la fe es creer lo que sabes que no es verdad” o con la certeza de Einstein cuando escribía que “la palabra “Dios” es, para mí, una expresión de las debilidades humanas”.
No se nos olvide que la metafísica, la religión y la mitología provienen de la fragilidad y, paradójicamente, son muy frágiles ante la realidad. Ese club que se nos vendía como la causa inmanente del todo futbolístico, el sábado chocó con un Betis darwinista que demostró que los dioses son débiles frente a la gravedad. Sorprendidos por once hombres que desafiaron a la divinidad blaugrana, el Barça se aferró a una actitud humana (y criticadísima desde sus altares): el esfuerzo sin talento. Eto’o, despojado de trascendencia, alcanzó un objetivo terrenal: empatar a cualquier precio.

¡Aleluya, hermanos! En ese momento, los madridistas nos dimos cuenta. No hay un mago de Oz, sino un anciano manejando cables; no hay una “Respuesta”, sino muchas preguntas esperando a ser resueltas racionalmente; no hay Dios, sino hombres primitivos escribiendo fábulas; no hay un Barcelona divino, sino sudor de Eto’o peleando un mísero punto. Ahora, dejemos de preocuparnos y disfrutemos del fútbol o, lo que es lo mismo, de la vida.

lunes, 3 de marzo de 2008

UN BLANCO RADIANTE

EL BARCELONOSAURIO

Amigos, ya lo decía el tío cacahuete de Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Llevábamos siendo líderes limpísimos demasiado tiempo. Fíjense que no nos salpicaban ni las discusiones rabudas con aficionados contrarios: habíamos llegado a conseguir evitar sus perdigones salivales como Keanu Reeves en “Matrix”. Aún así, espero que lo tuviesen claro; esta tranquilidad de “La casa de la pradera” no podía durar. ¿Recuerdan “Parque Jurásico”? En ella, un abuelete muy gracioso y simpático, a la par que millonario, decide revivir a unas cuantas especies de dinosaurio extinguidas hace millones de años. El Real Madrid, en su afán loco de líder sólido y millonario, ha hecho lo mismo. Juntando piezas de ADN encontradas en la rabadilla de Johan Cruyff con diversas derrotas injustificables, el club blanco ha resucitado a un animal desaparecido y más peligroso que la niña de Rajoy: el Barcelonosaurio.

El Barcelonosaurio es una especie de dinosaurio terodópodo que habitó, según han certificado muchos estudios arqueológicos, en los noventa. Debido a las dificultades inherentes a la exploración de una época tan remota (en ese tiempo no existía ni Internet ni el agua de sabores) pocas certezas han quedado de estos carnívoros. La primera, que parece que ganaron algunas ligas y Copas de Europa. La segunda y definitiva, que esperábamos no verlos cerca nunca más. Pues nada, fue montar un lamentable espectáculo contra el Getafe, ¡menudo ridículo!, y allí teníamos a estos reptiles, echándonos el aliento en el cogote. Encima, utilizando su poderío en el divino arte de marcar goles con la zarpa, se subieron a la parra copera tras ¡empatar en casa! contra un equipo “Titanic”, el Valencia.

Pero, lógicamente, quien se extinguió una vez, puede extinguirse dos. Eso le pasó al Barcelonosaurio el sábado en el Calderón. Un par de meteoritos del Kun y los pobres se quedaron para el museo arqueológico de Navalcañete de los Truéjanos. Mientras tanto, el Madrid en un partido complicadísimo (expulsiones, hachazos, un equipo motivado enfrente), resolvió la papeleta como un líder lo haría. Vale, Raúl marcó en fuera de juego… ¿y? Al final, la evolución deja al Barcelonosaurio y al Recre donde les toca. ¿Una pena? No, es lo que tiene el darwinismo.

martes, 19 de febrero de 2008

UN BLANCO RADIANTE

EL HOMBRO DE JUANFRAN

“Además de “E.T” y “Tiburón”, “Indiana Jones” es de las pocas películas que he hecho en las que, si quería presentar al personaje principal, sólo necesitaba su silueta”. Esto comentaba Spielberg la semana pasada en un video promocional del nuevo filme de Indiana Jones. Poco más hay que añadir a la sombra de un hombre con sombrero y látigo para que el público sepa de quién se trata.

Al público futbolero nos pasa lo mismo. Únicamente necesitamos ver la silueta de un equipo que gana los partidos gracias a penalties por controlar el balón con el hombro para saber de quién estamos hablando: el Barça. Tras una pena máxima fallada por Diego Milito y un error estrepitoso de Sergio, al club blaugrana le quedaba un arma letal, la ametralladora arbitral. Un centro facilísimo desde la izquierda se dirige hacia Juanfran. Con una extraña posición corporal, probablemente a contrapié, el jugador gallego detiene el esférico con el hombro, a la vez que hace un movimiento extraño de brazo. Menudo drama: la silueta de alguien controlando el balón en área del Barcelona es rápidamente interpretada como penalti por el asistente de González Vázquez. Al final, los humanos periféricos se van a casa creyéndose Indiana Jones cuando, en realidad, no llegan a Superlópez.

Mientras tanto, en la irreductible aldea madridista hemos comprobado que no todos los fines de semana se puede ganar siete a cero. Lo que molesta es la forma de perder de un Madrid inconsistente: Van Nistelrooy, después de su lesión, estuvo desaparecido; la defensa rozó lo lamentable (¡Marcelooooo!) y encima no tuvimos a nadie que nos regalase un penalti. Estos partidos son los que demuestran que el Real Madrid todavía no tiene la silueta de un campeón. Aunque también deberían saber los barcelonistas que no siempre les van a cambiar un hombro inocente por tres puntos.

lunes, 11 de febrero de 2008

UN BLANCO RADIANTE

LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA

“La tentación vive arriba” (Billy Wilder, 1955), o mejor aún su título original “El picor del séptimo año”, narra la historia de Richard Sherman, un lamentable rodríguez que envía a su familia de vacaciones mientras él se pasa el verano trabajando. Solo en casa, su libidinosa imaginación se desboca cuando descubre a una guapísima, etérea y blanca vecina (Marilyn Monroe).

Es gracioso porque al Barcelona, ese club, también se le ha desbocado la imaginación al descubrir a una tentación blanca en el piso de arriba. La semana pasada, en un momento de debilidad merengue, se acortó la distancia entre el líder y el eterno segundón. Ya la hemos armado: han visto nuestra belleza al fondo de la escalera y empiezan a hacer cábalas. Que os podemos alcanzar, que Messi (¿les recuerdo quién es?) renacerá ahora mismo tras dos meses sin marcar y, la más cachonda, ¡¡que somos igual que vosotros el año pasado!! Aunque, si soy sincero (y obviando cierta vergüenza ajena), daba gusto verlos felices. Si Richard Sherman se escapaba de su cuerpo de mediocre editor, estos humanos azulgranas se escaparon durante siete días de sus trajes de perdedores crónicos (así son si medimos los trofeos de por medio). Fíjense a dónde alcanzó la locura transitoria que incluso hablaban de ¡¡fichar a Mourinho el año que viene!! Pero, ¿no defendían la belleza de su fútbol?

Claro, finalmente llegó la realidad en forma de Sevilla Fútbol Club y empate lamentable. El sueño se acaba y, a la vez, reitera la única certeza de esta Liga: con algunos baches evidentes (repetimos desde aquí: ¿qué pasa con un suplente sólido de Van Nistelrooy?), el Real Madrid sigue siendo líder. Doce meses sin perder en el Bernabeu, Raúl y Guti imparables (pero no en la selección), Sergio Ramos demostrando su futuro…

El metro recorre la ciudad y, a través de una rejilla traicionera, levanta la falda inmaculada de Marylin Monroe. Como al Madrid, todos la miran con deseo. Como al Madrid, nadie puede alcanzarla.