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sábado, 17 de septiembre de 2011

LOS AMOS DE BROOKLYN

Director: Antoine Fuqua
Intérpretes: Ethan Hawke, Richard Gere, Don Cheadle
Web: http://www.brooklynsfinestthemovie.com/



Pareciera como si en la carrera de Antoine Fuqua sus reivindicaciones afroamericanas de videoclip y sus dejes de realizador de grandes producciones solo hubiesen condensado bien en dos proyectos: un documental sobre el Blues (con concierto incluido), “Lightning in a bottle” (2004), y una joya del Nuevo Cine Negro Norteamericano, “Training day” (2001), con Denzel Washington y Ethan Hawke. Las premisas de “Los amos de Brooklyn” remiten a esta última película: en ese barrio de Nueva York conviven tres policías, un infiltrado (Don Cheadle), un corrupto (Ethan Hawke) y un casi-jubilado (Richard Gere).

Desechando el terrible “planteamiento Iñárritu”, donde las tramas confluyen por lo civil o lo criminal, Fuqua estructura su guión trazando tres paralelas que en rara ocasión se cruzan y que casi forman un filme de capítulos independientes. Desgraciadamente, “Los amos de Brooklyn” cae en el principal error de este tipo de películas, la excesiva fragmengación. Fuera del valor de cada uno de los segmentos, Fuqua no encuentra un hilo conductor que pueda sustentar a su metraje de forma global: es ¿un noir? ¿un drama? ¿un cuento moral? De sus capítulos, comandados por un trío de grandísimos actores, se empequeñecen los guiones de Hawke (un previsible descenso a los infiernos) y de Cheadle (huérfano de contenido), al lado de la historia que protagoniza un entonadísimo Richard Gere.

Aunque tropiece con algún tópico (esa prostituta buena de la que se enamora), los minutos de ese policía que intenta salvar, por una vez, al mundo, bastan para reafirmar que el talento del actor budista se expande mucho más allá del cine comercial.

lunes, 7 de diciembre de 2009

EL MADRID NO ES RICHARD GERE

Imagínense que un día despiertan convertidos en productores de cine. No en José Frade o Enrique Cerezo, que huelen a pollo frito. Mejor en Joel Silver o Harvey Weinstein, que son unos asquerosos de Hollywood. Piensen que van a rodar una película romántica. No se me líen. Nos da igual que sea una comedia o un drama. Sólo sabemos que en nuestro filme va a haber “amorinos”, “besinos” y “caricinas”. Veo que me van pillando. Necesitamos un protagonista… pensémoslo… ¿una romanticada?... ¡Richard Gere! Y ahora viene lo fácil. Si contratamos al actor de pelaco gris va todo rodado: necesitamos una actriz salada, una sensibilidad budista muy sensible y, vital, que el Richard aparezca en el cartel “abrazadín”. Con esto no se bromea. ¿Una frase para resumir la cartelería de Gere? “Ahí está el jodido, magreando” (¡incluso con un perro, en “Hachiko”!).

Abrazo nº 1

Sin embargo, el Real Madrid no es previsible, vamos, el Real Madrid no es Richard Gere. Veamos a los chiquillos. CR9, nuestro poligonero favorito. El equipo se transforma con él en el campo hasta que decide autoexpulsarse por razones incognoscibles (y menos mal que el árbitro no mostró la roja directa en la agresión a Ortiz). Pellegrini, el humano que tiene la cara de estar permanentemente en un museo de arte moderno. Sufre la deriva de Sergio Ramos y no reacciona, no entiende que la posición de nuestro discotequero favorito no es la de lateral derecho. Marcelo, el hombre que no estuvo allí (ni aquí). ¿En qué universo paralelo vivimos que permite la incongruencia espaciotemporal de que el brasileño juegue en el Madrid? Drenthe. Bueno, de Drenthe ni hablamos.

Abrazo nº2

Como pueden comprobar, el Madrid (al contrario que la rutinaria carrera de Richard Gere) se construye sobre partículas inestables, proclives a la explosión. Quedaría averiguar si esta temporada hemos montado una plantilla con ese problema o si el Madrid siempre ha sido así. Yo diría que, comprendiendo a Hugo Sánchez y a Mendoza, a Michel y a Toñín el torero, a Juanito y a Tomás Roncero, a Camacho y a Aznar, a Di Stefano y a Calderón, a Gento y al Ser Superior… el Madrid habitó, habita y habitará por los siglos de los siglos el reino de lo improbable, de la cagada monumental (“centenariazo”, Alcorcón), del “ya están estos cabrones otra vez”.

Abrazo nº 3 (y no sigo con "Sommersby", "Oficial y caballero", "Infiel"...)

sábado, 21 de noviembre de 2009

AMELIA

Directora: Mira Naïr
Intérpretes: Hillary Swank, Richard Gere, Ewan McGregor
Web: http://www.foxsearchlight.com/amelia/



“Como yo, ella tenía el sueño de volar/ Como Ícaro elevándose/ en brazos inconscientes./ Amelia, sólo fue una falsa alarma”, cantaba Joni Mitchell. Si la vida de Amelia Earhart fue un compendio de hazañas y marketing, no es extraño que después de su muerte las mitificaciones de su existencia empezasen a aparecer rápidamente: la canción “Amelia Earhart’s Last Flight” de Red River Dave McEnery (1939) o la adaptación libre “Un encuentro en el Pacífico” de Lothar Mendes (1943).

Hollywood y su eterna afición a los “biopics” de héroes norteamericanos (categoría en la que cohabitan músicos, militares o cómicos) debía ofrecer su perspectiva sobre la aviadora. Tras intentos muy olvidables (en España, aterrizó en DVD “Amelia Earhart, el vuelo final” con una Diane Keaton desubicadísima), Hillary Swank parecía la opción perfecta para el papel. Ella y la realizadora Mira Naïr (“La boda del monzón”, “Salaam Bombay!”) levantan una filme que, en diferentes manos, habría caído en arenas movedizas. Aún con los vicios de estas producciones (cierto, algunas vergonzantes: las convivencias con Gore Vidal, esa gélida disputa entre dos hombres y sus excesivos secundarios de cartón), “Amelia” no merece un vapuleo en automático. Por un lado, Hillary Swank reafirma su condición de “male leading actress” y mimetiza a Earhart en gestos, sonrisas y durezas. Pero quizá una gran parte de la dignidad de “Amelia” sea responsabilidad de Mira Naïr. Maquillando millones de dólares, la directora india vuelve a honrar su mínimo discurso formal como recurso que evita imposturas y engendra dialéctica con la historia narrada. Entiende Naïr (lo entendió antes Joni Mitchell) que de nada serviría retratar a una heroína tan poco heroína con las monumentales rutinas del “biopic” hollywoodiense. Aunque “Amalia” sea una falsa alarma a la espera de la película definitiva sobre Earhart, el esfuerzo de Naïr (con sus evidentes fallos) se valora por su discreción, por su falta de pretensiones. Un mérito inusual en una superproducción, vamos.

sábado, 25 de octubre de 2008

NOCHES DE TORMENTA

Director: George C. Wolfe
Intérpretes: Richard Gere, Diane Lane, Scott Glenn
Web: http://wwws.warnerbros.es/nightsinrodanthe/

Ley no escrita: si Richard Gere aparece en el cartel de una peli sobando a una moza, mala señal. Apliquemos el método hipotético deductivo, amigos: “Oficial y caballero”, besuqueo con la Winger; “Atrapados sin salida”, rozando espalda con la Basinger; “Asuntos sucios”, a la bartola con Faye Grant;”Analisis final”, otro bocao a la Bassinger; “Sommersby”, arrumacos con la Foster; “Mr Jones”, descojone con Lena Olin; “Otoño en Nueva York”, calorcito de Winona Ryder.

¿No les vale como prueba? ¡Pues tomen! En el póster de “Noches de tormenta”, destaca un “ay, que te beso” con Diane Lane. Perdónenme las fans de Richard Gere esta gracieta anterior pero la carrera del actor norteamericano se encuentra en una balanza muy curiosa: oscila entre proyectos arriesgados (la magnifica “I’m not there”) y proyectos caducados (“Noches de tormenta”). El filme no escapa (ni quiere) de la maquinaria romanticoide del cine “major” hollywoodiense. Un atractivo cincuentón huye de sus problemas en un hotelito y, oh, allí choca con una mujer dispuesta a enamorarse. De acuerdo, a partir de este mimbre pueden construirse películas memorables. No es el caso. Una vez una cinta opta por un guión poblado de frases como “¿No recuerdas quién eres realmente?” o “Me has ayudado a recuperar mi vida”, la cosa cae en coma. George C. Wolfe, comprometido con atiborrarnos a cucharadas de glucosa industrial, contribuye al pastel con planos inenarrables: Gere descalzo por la playa, noches lluviosas, conversaciones al sol en la cama, misiones humanitarias... uff, y esa música... Lógico, cuando aterriza el cierre de “kleenex”, estamos tan insensibilizados a los “amorinos” que todo se nos asemeja a un anuncio de seguros.

martes, 8 de enero de 2008

LA SOMBRA DEL CAZADOR

Director: Richard Shepard
Intérpretes: Richard Gere, Terrence Howard, Jesse Eisenberg
Web: http://www.thehuntingpartymovie.com/



A juzgar por sus últimas interpretaciones, Richard Gere está obducido por un rol de maduro desequilibrado y “outsider”; así fue en la desigual “La gran estafa” y así será en la pseudobiografía de Dylan “I’m not there”. Y, completando el pastel, también durante “La sombra del cazador” trata de reforzar esta imagen. Aquí, el canoso actor de Philadelphia da vida a un veterano reportero caído en desgracia tras realizar una tormentosa conexión en directo desde la guerra de los Balcanes. En el transcurso del metraje se nos irán revelando los motivos de su locura transitoria y, sobre todo, de su obsesión por capturar a “El lobo”, uno de los criminales de guerra más buscados por las fuerzas internacionales.

Segundo proyecto importante de Richard Shepard (el primero fue “Matador”), “La sombra del cazador” vive de las formas, deudoras del lado mediocre de la filmografía de Guy Ritchie o, si apuran el vaso, de Kusturica. Lo más frustrante viene cuando divisamos que simplemente les debe eso: títulos de crédito graciosos, unas pizcas de ironía visual, algo de denuncia barata y, por supuesto, muchas sobreimpresiones innecesarias de texto y de “voz en off”. Porque si nos ponemos a analizar su guión el edificio fílmico tiembla: una historia de amor al uso, una caza al hombre bastante sosa y, como cúlmen, una injustificable vuelta de tuerca en el epílogo. Que no les confunda “La sombra del cazador” con sus diversos trucos amontonados. Juntos sólo hacen el paquete. Les falta lo más importante; el regalo de dentro.