viernes, 18 de enero de 2008

SÍ, TODOS VOSOTROS SOIS...

sí, todos vosotros sois muy buenos, muy brillantes, muy guapos, muy limpios,... pero...

¿A QUIÉN LE HAN TRADUCIDO AL HOLANDÉS?... y no me refiero, espabilaos, a que un holandés te entienda cuando pides un porro en Amsterdam...

Aquí teneis mi crítica de "Baraka!" (teatro con Toni Cantó, no comment), traducida al holandés.
http://www.mariagoos.nl/Cloaca-Spaanserecensies.html

Me siento como Pérez-Reverte. Tengo el ego como Sanchez Dragó...

lunes, 14 de enero de 2008

UN BLANCO RADIANTE

MADRID, REAL MADRID


Algunos de los malotes de la serie de 007

Menudo petate esta semana, compañeros. Fue ganar al Zaragoza y descubrir que, según algunos, al Madrid únicamente le está permitido conseguir puntos si se los “merece”. Por supuesto, este “se los merece” requiere un análisis profundo. ¿Cómo valoran eso de merecérselos? Pues, para estos agentes increpadores, el equipo blanco debe jugar bien, debe tener la posesión del balón más tiempo que el contrario, debe defender mejor que la selección alemana de Beckenbauer, debe hacernos olvidar que Casillas existe, debe tirar ochopocientasmil veces a puerta… y, encima, debe cortar el “prao” para dejarlo todo como estaba. Vaya majadería.

Cuando me sueltan estos discursos, adornados por minutos y minutos de agite de manos, movimientos convulsivos y tono de voz estridente, siempre me vienen a la cabeza los enemigos de James Bond. Menudo tipejo extraño este Galán, pensarán. Pues sí. Recuerden a ese pobre Dr. No (“Dr. No”), a Auric Goldfinger (“Goldfinger”) o a Ernst Stavro Blofeld (“Diamantes para la eternidad”) y lo entenderán. Años y años preparando planes maléficos, dejando de dormir muchas horas, sufriendo puteos varios de los proveedores de armas, abandonando a sus familias en casa, estructurando organizaciones devastadoras con sicarios inútiles… para que llegue 007 y, en dos horas, se lo jorobe todo. Qué frustración. ¿Saben ustedes lo que tardó Hugo Drax (“Moonraker”) en formar sus industrias para acabar con el mundo? ¿Y los disgustos que sufrió Max Zorin (“Panorama para matar”) mientras pensaba aniquilar Silicon Valley?

El Madrid se parece muchísimo a James Bond. Llega un equipo que lleva un montón de tiempo preparando el enfrentamiento, que dispone de mil oportunidades y que, al final, se lleva la nada. En dos o tres zarpazos de Van Nistelrooy y de Raúl, sus ilusiones se desvanecen. Me parece que los humanos cabreados con estas situaciones nunca llegarán a comprender a un equipo campeón. De la confianza de saberse vencedor (ésa que nunca tendrán, por ejemplo, el Zaragoza o el Deportivo) nace una forma de juego atemperada, que permite al rival explayarse tanto como los discursos rimbombantes de los enemigos de Bond. Obnubilados por una victoria aparentemente segura, los contrarios no ven que cada vez entran más en la telaraña madridista. Apoyado en ese juego de crear expectativas imposibles, poco más necesita nuestro equipo: dos o tres goles, dos o tres paradas y, sobre todo, llamarse Madrid, Real Madrid.

domingo, 13 de enero de 2008

LEJOS DE ELLA

Director: Sarah Polley
Intérpretes: Gordon Pinsent, Julie Christie, Olympia Dukakis
Web: http://www.awayfromher.co.uk/



La memoria, bien lo ha entendido Sarah Polley, no se funde al negro de la muerte (recuerden “Reservoir dogs”) sino que se integra a un blanco invernal de surcos que se licuan con los copos. Fiona Anderson (Julie Christie), erosionada por el Alzheimer, está desapareciendo entre neuronas moribundas. Tras un mes internada en una institución, Grant Anderson (Gordon Pinsent) descubre que su mujer ya es una extraña.

La tarjeta de presentación de “Lejos de ella” destaca la interpretación de Julie Christie, ahí están su nominación al Globo de Oro, el premio de la “National Board of Review” (USA)... desviando la atención del extraordinario filme que se esconde detrás. Alrededor de la magnífica Christie, y como covaledores de este sencillo triunfo cinematográfico, residen Gordon Pinsent, empujado al amor por la culpabilidad; Olympia Dukakis, mujer sola y casada con el silencio; y el gran Michael Murphy, en un extraordinario papel mudo como inválido enamorado que dibuja rostros jóvenes a su amada. De sus bocas surgen preguntas dolorosas (a la vez, justas y necesarias) sobre el tiempo desvanecido y las oportunidades huidas, retomando el léxico de un cine casi olvidado, ése que repugna al artificio y proyecta emoción en el lienzo.

Un texto espléndido y unos actores con talento, ¡qué fácil y qué difícil es hacer películas!, poco más necesita Sarah Polley para completar su deslumbrante debut en la dirección. Quizá, dentro de su cruenta y naturalista biopsia de la enfermedad, únicamente le sobren unos “flashbacks” juveniles y redundantes. Mínimos detalles disonantes en un conjunto armónico, casi tanto como las bellísimas canciones de Neil Young que lo adornan, dirigiendo líneas poéticas sobre el amor y la culpabilidad desde un pasado que se derrumba al blanco del Alzheimer.

ALIENS VS. PREDATOR 2

Directores: Los hermanos Strause
Intérpretes: Steven Pasquale, John Ortiz, Johnny Lewis
Web: http://www.predalien.es/



Las creaciones de Thomas & Thomas, Predator, y de H. R. Giger, Alien, tenían todas las papeletas para acabar teniendo un rollete. Eso sí, la idea de partida del lío no es nada mala. Parece lógico que el Predator, cazador interestelar, se interesase rápidamente en un ser tan combativo y difícil de atrapar como el Alien de Ripley. Este cruce de extraterrestres, que apareció inicialmente en cómics y videojuegos de desigual fortuna, llegó al cine hace unos años para demostrar el carácter que los estudios de Hollywood quieren darle a la serie: una sucesión de superproducciones dirigidas al público adolescente.

En esta segunda aventura la acción se centra en la Tierra, lugar donde acaban los combatientes tras un accidente de su nave. Allí, lo típico, un montón de humanos que desmembrar. Poco reseñable hay en “Aliens Vs. Predator 2”: la constatación de una saga estancada en la falta de originalidad (una y otra vez las mismas situaciones: detectores de calor, sangre corrosiva, huevos...); los repetitivos castings de actores terciarios y, como solitario riesgo del metraje, la indiferencia de los Alien ante los hiperprotegidos niños de las películas fantásticas.

martes, 8 de enero de 2008

UN BLANCO RADIANTE

EL MOSTACHO DE SCHUSTER

La semana pasada nuestro alemán favorito negaba en un diario todo parecido con el Real Madrid de Capello. Pero, probablemente, las diferencias a las que se refería Schuster no son tan indiscutibles: los cambios en el juego, los fichajes, el silencio del último “punk” (D. Ramón Calderón), el enésimo resurgir de Raúl… blablablabla… nada, tonterías sin importancia. La cosa es muchísimo más evidente: entre Fabio y Bernd hay una sola distancia insalvable. Mide unos dos centímetros de alto por cinco de ancho y es peluda por falta de afeite. La podríamos llamar bigote, bozo, pelillo, pelusilla,… pero aquí, como buenos afrancesados, la bautizaremos “el mostacho de Schuster”. Ustedes también lo saben, grandes estrellas en el mundo del cine han brillado con este don cultivado a base de esfuerzo, tiempo y maña. Burt Reynolds aceleraba más que nadie en “Los locos de Cannonball”; Clark Gable las traía a todas loquitas en los años 30; ¡menudo “canguele” que pasábamos con Vincent Price y Fú Manchú!; y ¿no les parece que, sin bigotazo, Kris Kristofferson, Charles Bronson o Lee Van Cleef no hubiesen matado a ningún bandido en sus pelis?

Aunque el fútbol tampoco se ha quedado corto. Hagamos una breve historia “mostachil”: Del Bosque, un clásico; Sañudo, ¡olé ese oviedista!; Cundi y Joaquín, lo abandonaron con la moda; García Remón, Benito y Miguel Angel, ¡cómo no iba a ganar el Madrid!; Martín Vázquez, desaparecieron su bigote y él casi a la vez; García-Aranda, mostacho impenetrable; Mané, más en el frente que en el techo; Stielike, hoy todavía anclado en los setenta; Artur Jorge, abrumaba el negro al labio; Valderrama, el bravío “latino-velludo”; Gentile, uno estrecho a las tres; De Goey, ya era feo sin pelo; Souness, la alegría del buen bozo; David Vidal, el bigote oscilante del área técnica… de todos modos, esas grandes estrellas han sido eclipsadas por el entrenador rubio del Real Madrid. Dense cuenta y venérenle, porque a él y a su acompañante peludo le debemos muchas alegrías en el final del 2007: un triunfo arrollador en el Nou Camp, un liderazgo sólido a principios de año, unos octavos en Copa del Rey y Champions…

Antes de cerrar la peluquería y barrer el sobrante, les voy a poner unos deberes “Gilette”, amigos. En la próxima rueda de prensa de Rijkaard fíjense atentamente. ¿No les inquieta ver en el labio superior unos pelillos tratando de asomarse a la luz de los focos? Pero lo sentimos, Ruud. Olvídate, chaval. Este año el mostacho (y la Liga) es del Real Madrid.

VIAJE A DARJEELING

Director: Wes Anderson
Intérpretes: Adrien Brody, Owen Wilson, Jason Schwartzman
Web: http://content.foxsearchlight.com/films/node/939



“Si se dobla, es gracioso. Si se rompe, no”, advertía Alan Alda en “Delitos y faltas”. Una vez visto “Viaje a Darjeeing” y su prólogo “Hotel Chevalier”, a Wes Anderson no le vendría nada mal este consejo. Las previas “Rushmore”, “Los Tenenbaums” y “La vida acuática” descubrían a un cineasta entre Chuck Jones y Renoir, empeñado en fabular la realidad con voz “indie” y tonos “kitsch”. Aunque, claro, lo que sorprendía en el pasado (memorables fueron las aventuras del capitán Zissou), ahora a base de repetición termina cansando.

En esta ocasión todo gira alrededor de tres hermanos que realizan un viaje a través de India para superar la muerte de su padre. A medida que avanza el trayecto de un tren teatral, vamos dándonos cuenta de que ninguno de estos personajes aguanta un largometraje. De inicio interesan (ahí la carrera con Bill Murray para alcanzar el tren o la narración suicida de Wilson), pero poco a poco la historia pierde enteros y se convierte en una sucesión de anécdotas. El intento de asimilar el universo “bollywoodiense” dentro de “El río” (1951), es decir, su quimera de base, se diluye en referencias a calzador. Finalmente, los saltos temporales (con ellos, una fácil comparación Occidente/Oriente) y la Houston envejecida (tan fascinante como siempre), no bastan para justificar el visionado de “Viaje a Darjeeing”. Ojalá, nadie duda de su talento, Anderson salga de sí mismo y comience a explorar otros mundos ingrávidos y gentiles.

LA SOMBRA DEL CAZADOR

Director: Richard Shepard
Intérpretes: Richard Gere, Terrence Howard, Jesse Eisenberg
Web: http://www.thehuntingpartymovie.com/



A juzgar por sus últimas interpretaciones, Richard Gere está obducido por un rol de maduro desequilibrado y “outsider”; así fue en la desigual “La gran estafa” y así será en la pseudobiografía de Dylan “I’m not there”. Y, completando el pastel, también durante “La sombra del cazador” trata de reforzar esta imagen. Aquí, el canoso actor de Philadelphia da vida a un veterano reportero caído en desgracia tras realizar una tormentosa conexión en directo desde la guerra de los Balcanes. En el transcurso del metraje se nos irán revelando los motivos de su locura transitoria y, sobre todo, de su obsesión por capturar a “El lobo”, uno de los criminales de guerra más buscados por las fuerzas internacionales.

Segundo proyecto importante de Richard Shepard (el primero fue “Matador”), “La sombra del cazador” vive de las formas, deudoras del lado mediocre de la filmografía de Guy Ritchie o, si apuran el vaso, de Kusturica. Lo más frustrante viene cuando divisamos que simplemente les debe eso: títulos de crédito graciosos, unas pizcas de ironía visual, algo de denuncia barata y, por supuesto, muchas sobreimpresiones innecesarias de texto y de “voz en off”. Porque si nos ponemos a analizar su guión el edificio fílmico tiembla: una historia de amor al uso, una caza al hombre bastante sosa y, como cúlmen, una injustificable vuelta de tuerca en el epílogo. Que no les confunda “La sombra del cazador” con sus diversos trucos amontonados. Juntos sólo hacen el paquete. Les falta lo más importante; el regalo de dentro.

THIS IS ENGLAND

Director: Shane Meadows
Intérpretes: Thomas Turgoose, Stephen Graham, Jo Hartley
Web: http://www.thisisenglandmovie.co.uk/



Aunque parezcan el más remoto de los pasados, los ochenta existieron. Y si aterrizamos en la “Little Britain” el aspecto de los primeros años de aquella década era, cuando menos, bastante peculiar: la Thacher y sus Maldivas, la muerte del punk, la inmigración masiva,… en definitiva, un guirigay sociocultural que revivió, entre otras tribus urbanas, a los “skins”.

El director Shane Meadows cuenta la infancia de Shaun, vástago de los suburbios de una ciudad inglesa, y su particular rito iniciático a través de la integración en una banda de “cabezas rapadas”. En él, este preadolescente descubre el sexo, la violencia y abandona la niñez mientras le afeitan la cabeza. En paralelo al cine social de, pongamos un ejemplo fácil, Ken Loach, Meadows aprovecha para realizar una antropología de esa sociedad hoy asombrosamente arcana. Por ahí pasan sus gustos musicales (“Soft Cell”, “Uk Subs”), su vestimenta (esas botas altas), su tecnología (vinilos, televisiones ¡cúbicas!), sus contradicciones (Marley junto a Hitler) y, sobre todo, su incertidumbre ante el futuro. En medio de este mundo difuso y nihilista, el soberbio Thomas Turgoose nos sirve de lazarillo, a ratos tan miserable como sus amos, para recordar una Inglaterra gélida y enladrillada. De “This is England”, sólo se le debe reprochar a Meadows su excesivo compromiso con las formas y argumentos del “cine social” británico. Estas ataduras, probablemente inconscientes, deslucen el resultado final y le impiden hacer lo mismo que su protagonista: lanzar banderas al mar y dejarse llevar por olas imprevisibles.

HALLOWEEN. EL ORIGEN

Director: Rob Zombie
Intérpretes: Tyler Mane, Sheri Moon, Malcom McDowell
Web: http://www.halloween-themovie.com/



En el brillante (y oscuro) pasado de John Carpenter podemos encontrar un buen puñado de películas excepcionales: “Asalto a la comisaria del distrito 13”, “¡Están vivos!”, “La niebla”, “En la boca del miedo”, “Vampiros”… pero, obviamente, al ser maravillosas y pertenecer a uno de los géneros preferidos del público, todas tienen el peligro de caer en “remakes” vulgares.

Un suceso de esta calaña ocurre con “Halloween. El origen”. Si el metraje original recogía los restos de la factoría Corman y los remezclaba con trozos de cine clásico, el filme de Rob Zombie, plano y burgués, desmerece los logros de su antecesora. Únicamente el primer tercio de la cinta, ése que ocupa la infancia de Myers, posee algún interés. Ahí donde Carpenter mostraba una crueldad psicopática, Zombie se decanta por la sobada maldad gótica. Ese dulce niño de carita rechoncha y hábitos sangrientos, copa el terror de este “remake” pretendidamente “trash”. Eso sí, machetazo a machetazo, la ristra de secundarios de serie “B” que acompañan a Mike Myers, pasa de ser algo circunstancial y divertido (por llamarlo de algún modo), a convertirse en la solitaria motivación para terminar de ver “Halloween. El origen”.

MIMZY, MÁS ALLÁ DE LA IMAGINACIÓN

Director: Bob Shaye
Intérpretes: Timothy Hutton, Joely Richardson, Rainn Wilson
Web: http://www.mimzy.com/



Unos niños encuentran una caja que contiene al último habitante de una galaxia muy, muy lejana. Se llama Mimzy y va a desarrollar en los mozalbetes habilidades asombrosas que abarcan desde incrementar su inteligencia hasta realizar dibujos proféticos.

De producción impecable, de factura correcta, “Mimzy” teclea un relato con excesivas deudas a “E. T” (recordemos, por ejemplo, los nuevos “poderes” de los güajetes al tocar al cacahuete alienígena o la persecución por parte de los servicios secretos). A pesar de esta remezcla, evidente para los maduros, la película de Shaye permite pasar un rato entretenido (obviaremos sus impresentables implicaciones paranormales) si se acercan al cine con un chiquillo de mediana edad. Quizá su acompañante les ayude a comprender pasajes del filme que, entre tanto bicho, tanto pipiolo y tanta cosa rara, no hayan alcanzado a cuadrar del todo.