sábado, 2 de febrero de 2008

SUPERDOG

Director: Frederik Du Chau
Intérpretes: Jason Lee (voz), Amy Adams (voz), James Belushi
Web: http://disney.go.com/disneypictures/underdog/



Adaptación Disney de una serie animada sobre un can con poderes, “Underdog” tiene las de perder con cualquier espectador medio y, más aún, con uno “refalfiau”. Pero, sorprendentemente, el celuloide aguanta el visionado. ¿Las razones de sobrellevar un metraje protagonizado por unos animales parlantes y ese John Belushi vestido de guarda? Quizá sea por una tarde poco exigente, por una cierta agilidad en las situaciones, por un malvado enano (el gran Peter Dinklage) o por el divertido doblaje de Jason Lee en la versión original. El hecho es que los vuelos del perro hablador (torpe y obsesionado con volver a su estado normal) o sus noviazgos con la canina de turno permiten a los barbudos soportar el envite y a los imberbes, suponemos, pasar un buen rato con algo entretenido e inocuo.

lunes, 28 de enero de 2008

UN BLANCO RADIANTE

SE BUSCA SUPERVILLANO


Queremos a alguien tan rabudo como Lex Luthor

Señores y señoras, el final de Enero trae unas cuantas certezas. La primera y más obvia: tenemos poca pasta. Las Navidades, ese invento que permite convertir el dinero en comida y, posteriormente, en grasa corporal sobrante, ha dejado su marca incrustada en nuestras pieles. Segunda: llegan las elecciones. Toca escuchar las declaraciones cómicas de los políticos y sufrir sus supuestas indignaciones con el contrario. Menudo rollo. Tercera… vale, vale… ¿esto no es un artículo sobre el Real Madrid? Sí, lo sé, pero es que últimamente ya no tiene gracia hablar del club blanco. Fíjense qué tostón: siempre abruma al contrario, suele ganar tranquilamente, lleva los galones de un líder sólido, tiene los mejores jugadores de la liga, su presidente combina bien las corbatas, Mijatovic se ha mimetizado con el sonriente muñeco de Michelín, Raúl ha resurgido de sus cenizas, Van Nistelrooy marca hasta estornudando, Guti y Arancha De Benito no se pelean… Dios… ¿no ven mi sufrimiento? ¿No ven cómo padezco en silencio? Qué aburrido es todo, amigos. Necesitamos emoción. Necesitamos un buen meneo (por ejemplo, un amago del estilo del “Centenariazo”). Necesitamos algún escándalo en el club (un jugador díscolo estaría bien o, mejor aún, ¡un video porno de un suplente!). Necesitamos que Calderón se vuelva loco y se pinte el pelo de color rosa. Necesitamos que Sergio Ramos dude si marcharse del club. Pero, sobre todo, necesitamos un supervillano.

Eso, chavales, que surja de las tinieblas algún equipo malvado que nos plante cara. Un club maligno que, como el Joker hacía con Batman o Lex Luthor con Superman, ponga en aprietos al Real Madrid con sus diabólicos planes. Aunque, a estas alturas, reclamar esto resulta tan irreal como lo que pedí a los Reyes en 2002: a Angelina Jolie desenvuelta. Hagamos un “casting”. A los azulgranas no les salen ni los rondos, el Valencia se ha convertido en un ente fantasmagórico de la mano del jugador más importante en la historia culé, el Atlético de Madrid… bueno, no voy a seguir maltratando al personal. Por favor, equipos contrarios, entrenaros más. Poned canciones bizarras antes de salir al campo, como hace Francisco Chaparro en el Betis. Por caridad humana, ¡achantad de una vez al Real Madrid! Si no, me veo publicando esta columna en las páginas verdes del “¡HOLA!”.

domingo, 27 de enero de 2008

HACIA RUTAS SALVAJES

Director: Sean Penn
Intérpretes: Emile Hisch, Marcia Gay Harden, William Hurt
Web: http://www.haciarutassalvajes.es/



Hasta la fecha, el cine de Sean Penn habla de hombres solitarios cercados por los recuerdos: los dos hermanos incomunicados de “Extraño vínculo de sangre”; el atormentado justiciero de “Cruzando la oscuridad” y el detective obsesivo de “El juramento” preparan el camino para Christopher McCandless, el siguiente personaje en su mosaico de varones atormentados. A principios de los noventa, este joven de Virginia decidió abandonar el mundo material (evaporando su identidad personal y familiar) con el objetivo de emprender un viaje hacia Alaska recorriendo las malas tierras norteamericanas. Aunque, en lugar de encontrar un futuro armónico, la Naturaleza indiferente le acorraló en las llanuras del norte mientras le mataba de hambre.

Agreste y bella, poética y dolorosa, “Hacia rutas salvajes” desvela la mirada apasionada del director norteamericano sobre su biografiado. De esta forma, el filme probablemente diga más de Penn que del propio McCandless: su cercanía a Malick, sus referentes ideológicos, su música... A la vez, nuestro “outsider” protagonista es el centro de un estudiado montaje de “flashbacks” que le van descubriendo como “stock” de la clase media norteamericana y, de paso, le emparentan al Benjamin Braddock de “El graduado”. Con una diferencia esencial: esto no son los sesenta; si el primero se escapaba en pareja escuchando al silencio, el joven actual se “busca a sí mismo” dentro de un pasado mítico y salvaje.

La visión naíf del realizador desemboca en una falta de asperezas, de aristas (preexistentes en la historia “real”), que terminan por dar al retrato de McCandless la forma de una fábula bienintencionada (eso sí, impecable y necesaria, ahí rozaría en sentido inverso a “El pequeño salvaje” de Truffaut). Un trazo más fino podría haber convertido al filme en “Grizzly Man” o en “La costa de los mosquitos” pero, eliminada esa fascinación, quizá también se hubiesen obturado los brillantes amaneceres, las terroríficas ciudades, los interminables asfaltos que contemplamos a través de los ojos de Sean Penn.

4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS

Director: Cristian Mungiu
Intérpretes: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov
Web: http://golem.es/4meses3semanas2dias/



De “4 meses, 3 semanas y 2 días” (Palma de Oro en Cannes 2007), lo primero que extraña es su aire cotidiano. Formalmente, la cámara atraviesa diversas habitaciones de una residencia y a sus moradores, unos estudiantes veinteañeros en la Rumanía de Ceaucescu. Entre medias, dos amigas recrean costumbres: preparar visitas, discutir con sus parejas... Poco a poco, lo visible, eso que todos compartimos, se manifiesta con la lentitud de la rutina y el hábito. ¿En qué momento atraviesa el filme la barrera de lo no visible? Mungiu va quitando capas a la cebolla a medida que avanzan los fotogramas: reservas culpables en hoteles acusadores, una cita con un hombre clandestino y, finalmente, la constatación de un aborto ilegal.

“Mira a través de los tulipanes inclinados/ Para ver cómo vive la otra mitad”, advertía Lennon en el “Album blanco”. El encuadre seccionador de “4 meses, 3 semanas y 2 días” muestra/ sugiere, con todo el feísmo necesario, cómo subyace la tectónica de lo inaparente a la “inmutable” realidad, precisamente aquello que ya Lynch ponía de manifiesto en el arranque de “Terciopelo azul”. Prohibido, inmoral, indecente,... etiquetas autistas ajenas y efectismos propios aparte, el largometraje de Mungiu ofrece una oportunidad única al voyeur cinematográfico; auscultar silenciosamente lo no visible justo ciento trece minutos antes de que te descubra con su mirada.

MORTADELO Y FILEMÓN. MISIÓN: SALVAR LA TIERRA

Director: Miguel Bardem
Intérpretes: Pepe Viyuela, Eduard Soto, Berta Ojea
Web: http://www.myfmisionsalvarlatierra.com/



Para que una hipótesis sea validada, se necesita más que DE un solitario experimento. Una vez sufrido el estreno de ayer, podemos afirmar empíricamente que este axioma tan básico no ha llegado a calar en los productores de “Mortadelo y Filemón”. Estos humanos, tras haber comprobado que el primer intento funcionaba perfectamente en pantalla y en taquilla, han establecido que Mortadelo y Filemón son adaptables al fotograma por lo civil o lo criminal. Según ellos, dan igual las condiciones ambientales (el riesgo de la primera es múltiplo del de la segunda); el talento implicado (Bardem no hace ni ligera sombra a los Fesser) o el conocimiento del universo Ibáñez.

Claro, en “Mortadelo y Filemón: salvar la tierra” poseemos todos los cromos necesarios: los dos protagonistas, el hipermalvado, los personajes secundarios… pero nada enlaza. El último recurso de cubrir metraje tirando de personajes digitales (un perro que repite siempre el mismo “gag”), de chistes fáciles (Ofelia y su gordura mil veces) o del encanto de los dos salvables de la función (Pepe Viyuela y Emilio Gavira), no alcanza para remendar el filme. Si quieren recuperarse del susto, cómprense “El gran libro de Mortadelo y Filemón. 50 aniversario” (reverencia a dios Ibáñez incluida) y déjense de tonterías.

jueves, 24 de enero de 2008

NUNCA MUERAS JOVEN

La última noticia sobre Heath Ledger (1979-2008) contrasta, como siempre, con la primera. En «10 razones para odiarte» (1999), un Shakespeare apelmazado con el «high school» norteamericano, nacía un actor más de la eterna terna de jóvenes «light» con dientes blanquísimos. Sólo necesitó dos petardos de alcance comercial («Destino de caballero» y «El patriota») para quemar ese prejuicio y desembocar en un cine diferente, arriesgado, necesario: «Monster's ball», excepcional película de Marc Forster; la clásica y subvalorada «Las cuatro plumas» y el mediocre thriller «Ned Kelly». Un año más tarde, la divertida aventura posmoderna titulada «Los hermanos Grimm» (2005) combina, por fin, sus intereses: el cine independiente (ahí, Terry Gilliam) y los grandes estudios (ahí, la Warner). Aunque la perfecta mezcla de estos dos elementos (y, con ella, la consagración) llega con «Brokeback Mountain», relectura de Ang Lee de la historia pasional y culpable entre dos vaqueros homosexuales durante los sesenta. «Casanova», otro empalagoso Hallstrom, únicamente sirve de contrario a la premonitoria «Candy» y de precedente a la espléndida «I'm not there» (2007). Pendiente de estreno en España, el actor atrapa a un Bob Dylan, el de «Blood on the tracks», y muestra junto a Charlotte Gainsburough cómo duelen las canciones cuando termina el amor.

En suma, permanecen de Heath Ledger unas cuantas interpretaciones memorables, una película póstuma «The Dark Knight» y la sensación, compartida con otros tantos actores jóvenes (Phoenix, Renfro...), de que jamás escuchó a James Taylor cantar eso de «Nunca abandones / Nunca pares / Nunca te vuelvas un viejo / Nunca mueras joven».

lunes, 21 de enero de 2008

UN BLANCO RADIANTE

L KPA


La madre de Stallone, muy rabuda

“S os acbo l kpa. ¿Cmo s siente probar vuestra propia medicina?”. “Ala Madrid”. “¿Q l pasó a Bernardo?”. “Salud y feliz 3plete”. “N erais tn buenos, ¿eh?”… Estos pequeños enunciados, tan jubilosos y alegres, son unas ¡pocas! muestras de los SMS que brotaron en mi móvil tras la eliminación de Copa. Por supuesto, provienen de algunos humanos que, sudorosos en sus sofás, acongojados durante noventa minutos, respiraron relajados al pitar el árbitro el final del Real Madrid-Mallorca copero. Qué mal cuerpo, qué bilis verde, qué dedo rápido hay que tener para, justo en el momento en el que los jugadores enfilan el vestuario, dedicarse a enviar una epístola poética al derrotado madridista. Ni que uno hiciese lo mismo.

Bueno, lo confieso: uno hace lo mismo, pero con más clase. Es decir, cuando duele de verdad. En “¡Alto!... O mi madre dispara” (1992), culmen del arte occidental, Stallone interpreta al sargento Joe Bomowski, un durísimo policía de Los Ángeles. Pues bien, el zagal es capaz de enfrentarse a rateros peligrosos, atrapar a psicópatas asquerosos, encarcelar a sucios criminales… pero cuando aparece su madre, una ancianita de Nueva Jersey, el musculoso galansote se vuelve papilla. ¿Por qué? Su madre sabe presionar donde duele: “Eres un guarro, ¿no te da vergüenza?”, “Menuda camisa sin planchar. ¡Cómo sales así a la calle!” “¿Qué horas son éstas de llegar?”… Amigos, nadie como una madre para descubrir puntos débiles e imperceptibles para el resto de la población mundial.

Pues a eso voy, compañeros “SMSfílicos”, por muchos mensajes que mandéis, la eliminación de la Copa del Rey no es algo que duela. Incomoda, pica, molesta, roza… buscad el término que queráis, pero no duele. Ya, cierto que si eres aficionado de cualquier otro club la cosa empeora: no todo el mundo se llama Real Madrid. Al igual que ser Stallone permite realizar subproductos idiotas y que, en la siguiente película, nos lo sigamos creyendo como Rambo o Rocky; ser el Madrid permite no dar demasiada importancia a la Copa y que, mediada la liga, nos sigamos creyendo campeones. “¿Os a kdado claro?”.

sábado, 19 de enero de 2008

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

Director: Mike Newell
Intérpretes: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamin Bratt
Web: http://www.loveinthetime.com/



Adaptar una novela de García Márquez tiene, a priori, una gran dificultad: adaptar una novela de García Márquez. Además, si el título elegido es “El amor en los tiempos del cólera”, la apuesta de casino se vuelve ruleta rusa y, obviamente, no todo el mundo se atreve a arriesgarse. Asediado por el miedo al fracaso, el triangulo amoroso Ariza (Javier Bardem), Daza (Mezzogiorno) y Urbino (Bratt), con las implicaciones que debería heredar (racionalismo, romanticismo, sexualidad, pasión…), se ve rebajado en sus colores por las témperas aguadas de Mike Newell.

No pretende más el director inglés que realizar un gran telefilme de estudio (por otra parte, empresa muy loable); en definitiva, ensamblar una demostración de saber rodar que no moleste ni a los conocedores de la obra ni aburra a los incautos inconscientes del escritor colombiano. De esta manera, con la asepsia por bandera, el guión de Ronald Harwood recorre muchísimos altiplanos. Lo contradictorio es que los planos no incomodan: ahí se encuentran las seiscientas cuarenta y cuatro aventuras sexuales, la maravillosa Fernanda Montenegro o las peripecias del joven Ariza (Unax Ugalde) para llenar de epístolas a su amada. Pero, lógicamente, cuando Newell se decide por los altos e intenta ser un cálido Ripstein mientras un barco entierra el amor de los protagonistas ¡al ritmo de Shakira!, los fotogramas del largometraje se tambalean tratando de sujetarse a la fotografía de Alfonso Beato.

Entre tanta corrección, los actores, enterrados en un látex inverosímil, poco más pueden hacer que sufrir las consecuencias de un casting desafortunado. No funciona el sobreactuado Leguizamo, pasa desapercibido Bratt (uno de los pilares desaprovechados del original) y rechina Mezzogiorno por su frialdad de modelo. Queda, como ocurrió en “Los fantasmas de Goya”, pasarle la bomba a Bardem, que aguanta de joven y que aguanta de viejo, que aguanta de atormentado y que aguanta de enamorado a una producción mal concebida, correctamente facturada y, he aquí la insuperable distancia con García Márquez, indiferente.

LOS CRÍMENES DE OXFORD

Director: Alex De La Iglesia
Intérpretes: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling
Web: http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/delaiglesia/oxford/index.htm



Martin (Elijah Word) aterriza en Oxford con un claro objetivo: convencer al profesor Arthur Seldom (John Hurt) de que le dirija su tesis. Pero lo que iba a ser un periodo de estudio, se convierte en una locura repleta de asesinatos y de enigmas matemáticos.

Alex De La Iglesia y su colaborador Jorge Guerricaechevarría toman “prestado” un texto de Guillermo Martínez para construir su primera aventura británica con dos metas bien diferenciadas: una superficial y otra esencial. La superficial, pariente de “La huella”, los filmes de la Hammer y la novelesca de Agatha Christie, funciona a medio gas. El uso constante de elipsis arriesgadas, la sucesión de escenas atropelladas y la mediana implicación del espectador con los enigmas de los protagonistas (en ocasiones, barullos poco interesantes), no ayuda a resaltar los méritos del juego de De La Iglesia. Y esos también se encuentran. Al director vasco nadie le podrá negar que no sepa rodar con muchísima inteligencia (sirva de ejemplo su filmografía y, en este metraje, los planos secuencia o la milimétrica música de Roque Baños), pero parece que lo que falla en la cara juguetona de “Los crímenes de Oxford” es el ensamblaje. Por interesantes que sean las ideas (en el filme hay casi tantas como obsesiones), la sensación final no pasa de estar admirando una obra menor que podría mejorar con una rebaja en su artificio.

Diferente impresión produce “Los crímenes...” en su vertiente más dolorosa. La magnifica constatación artística del azar, quizá la única tangible, mediante una reflexión póstuma que, entre lo falso y lo real, enlaza círculos y quema futuros, reitera la certeza matemática que tenemos unos cuantos sobre Alex De La Iglesia; un realizador al que le faltan casualidades (a veces más, a veces menos) para ser el director más importante del cine español.

LA CRIATURA PERFECTA

Director: Glen Standring
Intérpretes: Dougray Scott, Saffron Burrows, Stuart Wilson
Web: http://www.perfect-creature.com/



Habría que plantearse, no en pocas líneas, la existencia de una serie “AB” entre las películas fantásticas. Es decir, buscar un calificativo para el grupo de producciones “scifi” que medran entre el olimpo de los “blockbusters” (“La brújula dorada”) y el infierno de los filmes de saldo (“Planeta Atlon”). Citemos algunas características: presupuesto digno, actores secundarios a porrillo, anuncios que contengan las palabras “de los creadores de” y sana intención de fotocopiar fórmulas conocidas. Y, claro, los ejemplos se multiplican; probemos con nombres actuales: “La sombra del lobo”, “La última legión”, “Invisible”,...

Ah, y que no se nos olvide “La criatura perfecta” en la lista. En su metraje se pueden encontrar todos los síntomas. Están las ideas conocidas: vampiros contra humanos, sociedad secreta (liderada por el gran Stuart Wilson con unos colmillos raros) y protagonista limpísimo. Luego las mezclamos con una pizca de dinero: ciudades generadas por ordenador y pistolas vampíricas. Finalmente, pásenme interpretes semidesconocidos (salvo la salada Burrows) y un guión aburrido. Uy, perdonen, se nos olvidaba poner en el cartel “De los creadores de “El señor de los anillos””. Ya está: ¡¡serie “AB”!!