GUTI, AL RANCHO RELAJO
Ira. Cabreo. Cólera. Enojo. Enfado. Hervor. Furia. Irritación. Rabia. Furor. Reconcoleo. Enfurruñe. Palpitación. Regurgite. En definitiva, mala hostia. Mala baba. Mala saña. Mala leche. Mala samba. Mal tomar. Mala cáscara. Hoy hablamos de todo aquello que produce reacciones como «¡Por qué no te callas!», «¡a la mierda!», «¡lo haces por mis criadillas!», «¡gochón, eso no me lo dices en la calle!», «¡tu madre es una libertina!» o la patadita con roja incluida que Guti soltó a Arzu durante el Murcia-Real Madrid.
El doctor Buddy Ryddell, prestigioso terapeuta de Los Ángeles, lo explica muy bien: «hay dos tipos de personas enfadadas, las explosivas y las implosivas. Un individuo explosivo es el tipo que ves gritando a la cajera del supermercado porque no acepta su cupón de descuento. Una persona implosiva es esa cajera que se calla día tras día y, al final, acaba matando a todos en la tienda». En fútbol, Zidane valdría como ejemplo de sujeto implosivo y Guti sería el caso contrario, una persona explosiva. Sólo hace falta que le rasquen el cogotillo y salta cual mandril en celo. No le pitan una falta y se le entorna la cabeza como a la niña de «El exorcista». No le convocan y convulsiona al estilo de la Pantoja frente a un paparazzi.
No niego la necesidad de jugadores con carácter, eufemismo interesante para disimular a personal de fácil cabreo, ni la obviedad de que Movilla le estuvo martirizando durante todo el partido sin ver tarjeta hasta el minuto 69, pero tampoco se pueden sacrificar dos encuentros por una idiotez semejante. Además, aunque espero que no hagan lo mismo en el vestuario, tiene guasa que Schuster y sus compañeros resuman públicamente ese comportamiento, después de tantas repeticiones de la jugada, con un «él es así». «To er mundo e güeno», vamos.
En el capítulo «Homer solo» de «Los Simpson», Marge, tras sufrir una gran presión, acaba estallando de furia. Su familia le regala un viaje al sitio perfecto: el Rancho Relajo. Masajes, silencio, vistas magníficas... ésa puede ser una buena opción para el rubio madridista. Desde aquí también le recomendamos la música new age, los programas de Punset y, cómo no, realizar cantos tántricos antes de salir al campo. Practiquemos. Mmmmmmmmmmm. Mmmmmmmmmmm. Mmmmmmmmmmm. ¿Ven qué tranquilos estamos ya? De nada.
lunes, 26 de noviembre de 2007
sábado, 24 de noviembre de 2007
REC
Directores: Jaume Balagueró y Paco Plaza
Intérpretes: Manuela Velasco
Web: http://www.recmovie.com/
Una reportera y un cámara se disponen a grabar un especial sobre una brigada de bomberos en Barcelona. Esa noche tranquila se altera con una sirena que avisa de un incidente en un edificio cercano.
Lo que podría haber acabado en una de zombies más (su guión no evita esa descripción), en las manos de Plaza & Balaguero se convulsiona violentamente. Con un amplio conocimiento del formato, entrenado en “OT. La película”, los cineastas y sus cantos de sirena consiguen crear un “verdadero reportaje” de televisión local donde confluyen todos los elementos formales necesarios para construir esa ilusión: ancianos “plastas”, madres gritonas, cortes, preparación del plano o piropos a la periodista. Una vez ensimismado el espectador, la “grabación” desemboca en la irrupción de los infectados. Y ahí abandona la pareja de realizadores al público, encerrado entre referentes inevitables, “El proyecto de la bruja de Blair”; menos obvios, los videojuegos de “Doom”; literarios, “La peste” de Camus; o directamente lúdicos, las casas de terror de los parques de atracciones. Al situarse la sala de cine en el más acá de la cámara, termina siendo inevitable la identificación activa (saltos, gritos,…) de los asistentes con lo que pasa en pantalla. Ni William Castle podría mejorarlo.
Asumiendo la nomenclatura de la nueva concepción de Internet, “REC” es una película de terror 2.0. El espectador está en el centro del espacio y por ahí se mueve inconsciente, pensándose tan libre como un perro amarrado. Ponen Balagueró y Plaza la sabiduría necesaria para preservar la verosimilitud y el terror, trabajo complicado en este siglo de imágenes, derivando entre planos en movimiento, uso de antorchas, cámaras nocturnas, rebobinados… y mutan, contaminados por un virus extraño llamado “talento”, un correcto guión de terror en una cita indispensable con el género.
Intérpretes: Manuela Velasco
Web: http://www.recmovie.com/
Una reportera y un cámara se disponen a grabar un especial sobre una brigada de bomberos en Barcelona. Esa noche tranquila se altera con una sirena que avisa de un incidente en un edificio cercano.
Lo que podría haber acabado en una de zombies más (su guión no evita esa descripción), en las manos de Plaza & Balaguero se convulsiona violentamente. Con un amplio conocimiento del formato, entrenado en “OT. La película”, los cineastas y sus cantos de sirena consiguen crear un “verdadero reportaje” de televisión local donde confluyen todos los elementos formales necesarios para construir esa ilusión: ancianos “plastas”, madres gritonas, cortes, preparación del plano o piropos a la periodista. Una vez ensimismado el espectador, la “grabación” desemboca en la irrupción de los infectados. Y ahí abandona la pareja de realizadores al público, encerrado entre referentes inevitables, “El proyecto de la bruja de Blair”; menos obvios, los videojuegos de “Doom”; literarios, “La peste” de Camus; o directamente lúdicos, las casas de terror de los parques de atracciones. Al situarse la sala de cine en el más acá de la cámara, termina siendo inevitable la identificación activa (saltos, gritos,…) de los asistentes con lo que pasa en pantalla. Ni William Castle podría mejorarlo.
Asumiendo la nomenclatura de la nueva concepción de Internet, “REC” es una película de terror 2.0. El espectador está en el centro del espacio y por ahí se mueve inconsciente, pensándose tan libre como un perro amarrado. Ponen Balagueró y Plaza la sabiduría necesaria para preservar la verosimilitud y el terror, trabajo complicado en este siglo de imágenes, derivando entre planos en movimiento, uso de antorchas, cámaras nocturnas, rebobinados… y mutan, contaminados por un virus extraño llamado “talento”, un correcto guión de terror en una cita indispensable con el género.
LA SOMBRA DEL REINO
Director: Peter Berg
Intérpretes: Jamie Foxx, Jennifer Garner, Chris Cooper
Web: http://www.lasombradelreino.es/
Con la sombra de Michael Mann oscureciendo oportunamente el turbio metraje, explota el nuevo filme de Peter Berg. Anclado en una irregular carrera de actor (“Leones por corderos”, “Collateral”…), al cineasta neoyorquino se le había olvidado “Very bad things”, su negrísimo debut como director, donde descubría a machetazos los sótanos de la soleada clase media. Desde el mismo reverso horrible y azaroso de la realidad, ése que convierte una despedida de soltero en un descuartizamiento o una tarde de béisbol en una matanza terrorista, arranca “La sombra del reino” con toda la fuerza del mejor Mann. Un ataque suicida en Arabia Saudí provoca que un grupo del FBI (el estandarizado Foxx junto a los magníficos Cooper, Garner y Bateman) se adentre en el país árabe para encontrar a los autores.
Este thriller geopolítico asalta, en sus compases iniciales, la macrohistoria. Aún con trazo liviano que el género requiere, para mejores referencias vayan a “Fahrenheit 9/11” de Michael Moore o a “House of Saud” de Jihan El-Tahri, el largometraje consigue transmitir la compleja red de contradicciones que emergen de la confrontación entre Oriente Medio y Occidente. Mucho más afortunada resulta “La sombra del reino” en su vertiente microhistórica. Ahí Berg se comporta como un alumno digno de Mann facturando un thriller trepidante (las diversas persecuciones retoman la buena impresión inicial) y un poco pasado de vueltas en su resolución final. La falta de cohesión entre ambos niveles de narración, quizá el principal defecto de esta dignísima película, queda de manifiesto en el único lugar donde uno y otro conviven brutalmente. Durante el extraordinario epílogo, dos susurros unen esos dos universos mientras torrentes de sangre los separan.
Intérpretes: Jamie Foxx, Jennifer Garner, Chris Cooper
Web: http://www.lasombradelreino.es/
Con la sombra de Michael Mann oscureciendo oportunamente el turbio metraje, explota el nuevo filme de Peter Berg. Anclado en una irregular carrera de actor (“Leones por corderos”, “Collateral”…), al cineasta neoyorquino se le había olvidado “Very bad things”, su negrísimo debut como director, donde descubría a machetazos los sótanos de la soleada clase media. Desde el mismo reverso horrible y azaroso de la realidad, ése que convierte una despedida de soltero en un descuartizamiento o una tarde de béisbol en una matanza terrorista, arranca “La sombra del reino” con toda la fuerza del mejor Mann. Un ataque suicida en Arabia Saudí provoca que un grupo del FBI (el estandarizado Foxx junto a los magníficos Cooper, Garner y Bateman) se adentre en el país árabe para encontrar a los autores.
Este thriller geopolítico asalta, en sus compases iniciales, la macrohistoria. Aún con trazo liviano que el género requiere, para mejores referencias vayan a “Fahrenheit 9/11” de Michael Moore o a “House of Saud” de Jihan El-Tahri, el largometraje consigue transmitir la compleja red de contradicciones que emergen de la confrontación entre Oriente Medio y Occidente. Mucho más afortunada resulta “La sombra del reino” en su vertiente microhistórica. Ahí Berg se comporta como un alumno digno de Mann facturando un thriller trepidante (las diversas persecuciones retoman la buena impresión inicial) y un poco pasado de vueltas en su resolución final. La falta de cohesión entre ambos niveles de narración, quizá el principal defecto de esta dignísima película, queda de manifiesto en el único lugar donde uno y otro conviven brutalmente. Durante el extraordinario epílogo, dos susurros unen esos dos universos mientras torrentes de sangre los separan.
LA CAMARERA
Directora: Adrienne Shelly
Intérpretes: Keri Russell, Nathan Fillon, Cheryl Hynes
Web: http://www.foxsearchlight.com/waitress
La actriz Adrienne Shelly repite tras las cámaras con esta propuesta de cine “indie” sobre una camarera (irregular Keri Russell) que evade su aburrida vida imaginando las recetas de las tartas que preparará al día siguiente. Apegada a una realización de telefilme monótona y de “voz en off” melosa, la directora pocas veces trata de separar su película de lo rutinario. Sin demasiado que contar y con estereotipos groseros como personajes (el marido malvado, el doctor bueno, las amigas inestables pero honradas, el abuelo sabio…), “La camarera” no pasa de una anécdota de hora y media. Solamente se degustan como ideas sabrosas las metáforas de una vida en tartas (muy lograda la “Tarta de Earl asesinándome”) y, sobre todo, la constatación en celuloide de que el adorado Andy Griffith todavía está vivo. Ojalá siga mucho tiempo con nosotros.
Intérpretes: Keri Russell, Nathan Fillon, Cheryl Hynes
Web: http://www.foxsearchlight.com/waitress
La actriz Adrienne Shelly repite tras las cámaras con esta propuesta de cine “indie” sobre una camarera (irregular Keri Russell) que evade su aburrida vida imaginando las recetas de las tartas que preparará al día siguiente. Apegada a una realización de telefilme monótona y de “voz en off” melosa, la directora pocas veces trata de separar su película de lo rutinario. Sin demasiado que contar y con estereotipos groseros como personajes (el marido malvado, el doctor bueno, las amigas inestables pero honradas, el abuelo sabio…), “La camarera” no pasa de una anécdota de hora y media. Solamente se degustan como ideas sabrosas las metáforas de una vida en tartas (muy lograda la “Tarta de Earl asesinándome”) y, sobre todo, la constatación en celuloide de que el adorado Andy Griffith todavía está vivo. Ojalá siga mucho tiempo con nosotros.
ENCHANTED
Director: Kevin Lima
Intérpretes: Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden
Web: http://disney.go.com/disneypictures/enchanted/
Si para algo sirve “Enchanted” es para comprobar la conversión de la factoría Disney con el paso de los años. Basada en los cuentos de princesas, príncipes y malvadas brujas que sustentan los parques de atracciones de la multinacional, la vuelta de tuerca que utilizan estos estudios para alcanzar mayor público es una combinación postmoderna de animación e imagen real. Convierten los trazos de los personajes en la salada Amy Adams, en el petardo Patrick Dempsey y en una Susan Sarandon preocupadísima últimamente por conjugar el verbo “cobrar”. Con nula gracia, pocas películas no animadas de Disney la tienen (salvemos a “20.000 leguas de viaje submarino”, “Tron”, “Herbie va a Montecarlo” y la bizarra “La computadora jugadora”), el velo autoparódico de “Enchanted” no basta para ocultar a la bruja fea de debajo, una total falta de originalidad.
Intérpretes: Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden
Web: http://disney.go.com/disneypictures/enchanted/
Si para algo sirve “Enchanted” es para comprobar la conversión de la factoría Disney con el paso de los años. Basada en los cuentos de princesas, príncipes y malvadas brujas que sustentan los parques de atracciones de la multinacional, la vuelta de tuerca que utilizan estos estudios para alcanzar mayor público es una combinación postmoderna de animación e imagen real. Convierten los trazos de los personajes en la salada Amy Adams, en el petardo Patrick Dempsey y en una Susan Sarandon preocupadísima últimamente por conjugar el verbo “cobrar”. Con nula gracia, pocas películas no animadas de Disney la tienen (salvemos a “20.000 leguas de viaje submarino”, “Tron”, “Herbie va a Montecarlo” y la bizarra “La computadora jugadora”), el velo autoparódico de “Enchanted” no basta para ocultar a la bruja fea de debajo, una total falta de originalidad.
LOS TRES FANTÁSTICOS
Fernández, Sánchez y Gona. Los “tres fantásticos” del cine asturiano, faltaba un cuarto que bien podría haber sido Garci, Suárez o Sopeña, se reunían en la Delegación del Principado en Madrid para hablar de cine, moderados por Iván Luque y convocados por ASMA (“Asturianos en Madrid”).
Lo primero, y en lo que todos estaban de acuerdo, la maravillosa oportunidad de trabajar en Asturias. Sánchez agradecía a los obreros de Llanes su silencio mientras rodaban, Tom Fernández recordaba, con mucha gracia, la comodidad de filmar en zapatillas y, por último, Gona, paisano de Morcín, sacaba a escena las interminables comidas con Gabino De Lorenzo para cercar “Oviedo Express”.
Poco después emergieron dos formas de concebir dos cines diferentes: el de Gona y el de Fernández. El productor admitía que sus proyectos, no olvidemos que es un hombre comprometido con el riesgo (“Vete de mí” o “Dama de Porto Pim”), necesitan de ayuda pública y solicitó que ésta, como pasa en Francia o Alemania, sea reglada por organismos públicos específicos, llamémoslos “Film commissions” o similares. Por la otra parte, Fernández defendía una concepción más industrial del cine y menos dependiente de ayudas. En el medio, Sánchez lidiaba entre ambas posturas sólo contrarias en apariencia.
Al final, pocos temas se quedaron en el tintero. Luque condujo a los tres cineastas a hablar de gestación de guión, dirección de actores, posibles “Oscar” y “Goya”... Únicamente quedó una duda, planteada muy oportunamente por Sergio G. Sánchez. Si “El orfanato” viene de “Suspense” de Clayton y “La torre de Suso” enlaza con “Reencuentro” de Kasdan; ¿de qué imaginación desbordante puede venir “Oviedo Exprés”? En su ausente presencia durante la charla, Gonzálo Suárez callaba.
Lo primero, y en lo que todos estaban de acuerdo, la maravillosa oportunidad de trabajar en Asturias. Sánchez agradecía a los obreros de Llanes su silencio mientras rodaban, Tom Fernández recordaba, con mucha gracia, la comodidad de filmar en zapatillas y, por último, Gona, paisano de Morcín, sacaba a escena las interminables comidas con Gabino De Lorenzo para cercar “Oviedo Express”.
Poco después emergieron dos formas de concebir dos cines diferentes: el de Gona y el de Fernández. El productor admitía que sus proyectos, no olvidemos que es un hombre comprometido con el riesgo (“Vete de mí” o “Dama de Porto Pim”), necesitan de ayuda pública y solicitó que ésta, como pasa en Francia o Alemania, sea reglada por organismos públicos específicos, llamémoslos “Film commissions” o similares. Por la otra parte, Fernández defendía una concepción más industrial del cine y menos dependiente de ayudas. En el medio, Sánchez lidiaba entre ambas posturas sólo contrarias en apariencia.
Al final, pocos temas se quedaron en el tintero. Luque condujo a los tres cineastas a hablar de gestación de guión, dirección de actores, posibles “Oscar” y “Goya”... Únicamente quedó una duda, planteada muy oportunamente por Sergio G. Sánchez. Si “El orfanato” viene de “Suspense” de Clayton y “La torre de Suso” enlaza con “Reencuentro” de Kasdan; ¿de qué imaginación desbordante puede venir “Oviedo Exprés”? En su ausente presencia durante la charla, Gonzálo Suárez callaba.
martes, 20 de noviembre de 2007
lunes, 19 de noviembre de 2007
EN IDIOMA Y DEPORTE
El gran Jesús Castañon, probablemente el tipo que más sabe sobre los vericuetos que esconde el idioma tras el deporte, tiene la enorme generosidad de nombrarme en su web.
Con él he aprendido términos que, como decía el replícante de "Blade Runner", no os podríais ni imaginar.
Mi gratitud a través de este humilde enlace:
www.idiomaydeporte.com
Con él he aprendido términos que, como decía el replícante de "Blade Runner", no os podríais ni imaginar.
Mi gratitud a través de este humilde enlace:
www.idiomaydeporte.com
UN BLANCO RADIANTE
VIDAS CRUZADAS
Hace dos semanas, Schuster hablaba con Robinho en el vestuario. «Te quieren traspasar a final de año. Espabila». Espabila. El alemán entiende perfectamente ese concepto. Él mismo, en su época de jugador, tuvo que espabilar muchas veces. En su selección, en el Atlético, en el Real Madrid, en el otro club... Bernd nació a base de espabilar. Por eso, sabía lo que le podría pasar al brasileño.
El carioca, totalmente inspirado, volvió en el partido del Mallorca. Tocado por la mano de Schuster, resolvió un partido complicadísimo utilizando la cabeza. Por fin ha llegado al esquema del equipo blanco. Un año de vapuleo le había dejado noqueado. Fiestas, bicicletas que no salían, banquillos frustrantes... losas para hundir al brasileño en una cesión o en un regreso a su país. La jornada demostró que es una pieza indispensable en el equipo titular del Real Madrid. Sólo falta que su conexión en la banda, Marcelo, espabile también y todos nos sentiremos seguros. Hasta Ramón Calderón, esta temporada desaparecido, suspiraba de tranquilidad al verle jugar desde el palco.
Toda la tranquilidad del mundo necesitaba el presidente para una semana ajetreada. Sin partidos por culpa de la aburridísima selección, afrontaba unos días de compromisos alrededor del mundo. El primero de todos, un encuentro con el presidente de México destinado a entregar un donativo para las víctimas de las inundaciones de Tabasco y Chiapas. Sentado en el avión, justo una hora después de despegar, le supongo preparado para descansar, colocándose el típico antifaz de «El zorro». En ese momento, suena la voz del comandante avisando de que se veían obligados a dar la vuelta porque un pasajero estaba «pelín» pasado.
El pasajero en cuestión se llama Ramón Melendi Espina. Según su bizarro comunicado, el cantante «optó por tomar un par de copas» (¿optó?) para «desinhibirse» (¿para qué?) de «algo más o menos común y conocido que personalmente padece». Ese «algo más o menos común y conocido que personalmente padece» se llama «miedo a volar» y para aplacarlo del todo pidió otro «combinado» (¿un qué?). Dejémoslo. Esto es una columna sobre fútbol y el resto, historia de sobra conocida. Así la contaron Javier Blanco y Chus Neira en LA NUEVA ESPAÑA y aquí me tienen, ahora miro a una chica de Ipanema, leyéndola.
Hace dos semanas, Schuster hablaba con Robinho en el vestuario. «Te quieren traspasar a final de año. Espabila». Espabila. El alemán entiende perfectamente ese concepto. Él mismo, en su época de jugador, tuvo que espabilar muchas veces. En su selección, en el Atlético, en el Real Madrid, en el otro club... Bernd nació a base de espabilar. Por eso, sabía lo que le podría pasar al brasileño.
El carioca, totalmente inspirado, volvió en el partido del Mallorca. Tocado por la mano de Schuster, resolvió un partido complicadísimo utilizando la cabeza. Por fin ha llegado al esquema del equipo blanco. Un año de vapuleo le había dejado noqueado. Fiestas, bicicletas que no salían, banquillos frustrantes... losas para hundir al brasileño en una cesión o en un regreso a su país. La jornada demostró que es una pieza indispensable en el equipo titular del Real Madrid. Sólo falta que su conexión en la banda, Marcelo, espabile también y todos nos sentiremos seguros. Hasta Ramón Calderón, esta temporada desaparecido, suspiraba de tranquilidad al verle jugar desde el palco.
Toda la tranquilidad del mundo necesitaba el presidente para una semana ajetreada. Sin partidos por culpa de la aburridísima selección, afrontaba unos días de compromisos alrededor del mundo. El primero de todos, un encuentro con el presidente de México destinado a entregar un donativo para las víctimas de las inundaciones de Tabasco y Chiapas. Sentado en el avión, justo una hora después de despegar, le supongo preparado para descansar, colocándose el típico antifaz de «El zorro». En ese momento, suena la voz del comandante avisando de que se veían obligados a dar la vuelta porque un pasajero estaba «pelín» pasado.
El pasajero en cuestión se llama Ramón Melendi Espina. Según su bizarro comunicado, el cantante «optó por tomar un par de copas» (¿optó?) para «desinhibirse» (¿para qué?) de «algo más o menos común y conocido que personalmente padece». Ese «algo más o menos común y conocido que personalmente padece» se llama «miedo a volar» y para aplacarlo del todo pidió otro «combinado» (¿un qué?). Dejémoslo. Esto es una columna sobre fútbol y el resto, historia de sobra conocida. Así la contaron Javier Blanco y Chus Neira en LA NUEVA ESPAÑA y aquí me tienen, ahora miro a una chica de Ipanema, leyéndola.
domingo, 18 de noviembre de 2007
PABLO MORO Y EL KARMA
Si el lunes se acercaba a Radio 3 a participar en uno de sus programas, el jueves a Pablo Moro le tocaba traer a escena “Smoking Point” en un local cercano a la plaza del Sol. Primero, los teloneros “Los niños perdidos”, deudores de “Tequila”, fueron calentando a un público que tenía claro lo que quería: carne de cantautor ovetense.
Y llegó el momento. Poco a poco, los “Chicos listos”, guardaespaldas de Moro, fueron apareciendo en el escenario. Batería, teclas, bajo, guitarra y un Álvaro Bárcena a la eléctrica que, como los grandes, toca sentado (aunque sea por una lesión). Con sus instrumentos fueron anunciando la llegada del asturiano quien, al poco de empezar, ya lo tenía claro. Ésta iba a ser “Una noche especial”. Observando a Pablo Moro salir, cigarro en boca más aspecto tejano próximo al Earl de Jason Lee, la verdad es que parece que tenga el karma a su favor. Eso significa que está haciendo las cosas bien o que se está enmendando. Su nuevo disco, del que fueron cayendo la referencia vital a Scorsese “El último vals”, “Perdedores sinceros”, “Smoking Point”, “Palos de ciego”, “El rey de la noche” (mejorada sin Dark LaEme)… demuestra una evolución sólida y reseñable desde el embrionario “Emepetreses”, del que tocó radiofórmulas como “Sirena varada” o “Álbumes de fotos”. Frente a la candidez “single” de aquél, “Smoking point”, sólo hace falta comparar lo que implican ambos títulos, revela un artista de referencias (“quién sólo de música sabe ni de música sabe”), adulto, de producción magnífica (hay que nombrar a Bárcena de nuevo), de compromiso folk-rock y, sobre todo, todavía en ebullición.
La doble cara de Moro, una ligeramente repelente, la de la “fan” chillona, y otra imprescindible, ésa que desaloja a la banda y se queda en pelotas con Bárcena y De Miguel, descubre los mejores cortes del LP al final del concierto: “Pídeme”, una variación deliciosa del dylaniano “You ain’t going nowhere”, y la bipolar “Tic-tac”. Pasado el descanso acústico, regresa el “rockshow” y Pablo, siempre sonriente y kármico, finiquita “Chicos listos”, una divertida geografía humana que el ovetense estira, y estira, y estira, regalando música candente a la silenciosa, son las doce y cuarto, calle Preciados.
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