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lunes, 19 de septiembre de 2011

¿POR QUÉ PITAN A PUYOL?

“Me pitan por ser rico, guapo y gran jugador”, declaró Cristiano Ronaldo después del partido de Champions en Zagreb. Y luego vino el vendaval. En ninguna de las ediciones digitales donde apareció esta frase lapidaria, el número de insultos bajó de los chopocientos. “Creído”, “idiota”, “imbécil”, “poligonero”, “guatanebikonso”, y, en nuestro querido LNE.ES, “fato”. Esa estupenda gente que se dedica a comentar las noticias de los periódicos, se arrejuntó como una enorme liga de supervillanos idiotas contra el bueno de Cristiano. ¡Ay, qué labor más gratificante es masacrarle en Internet! ¿No les encanta el combate cibernáutico entre “Gijondemicorazon_87” y “Prosineckifan78”? ¿Y cuando un conocido te suelta, orgulloso de su majadería, “Galán, ¡cómo puse a parir a Cristiano en lahojaparroquialdeSanMartinDeLosBerruezos.com!”?

Y todo porque, por fin, alguien trae un ñasco de realidad al fútbol español. Estamos demasiado acostumbrados a tonterías de Del Nido (“Este movimiento [12 clubes vs. Madrid y Barça, una broma] no tiene marcha atrás ni para coger impulso”), medias mentiras de Rossell (sobre la Supercopa, “veníamos de la playa y le ganamos el título a un equipo que estaba mucho más preparado”) y vaciladas de Guardiola (“Ya sabemos que Busquets es un inútil”), como para distinguir la maravillosa verdad que esconden las declaraciones de CR7. Deberíamos escribir una estadística de la cantidad de zurriagazos que el portugués recibe en cada partido y, en especial, del hachazo que le costó tres puntos de sutura en Zagreb. Y, encima, le silban. No queda más que concluir, ya que no me puedo creer que humanos tan limpios abucheen a una víctima, que lo hacen por otros motivos.

De las tres razones que apuntaba el luso, creo que la principal es que le gritan porque ¡¡vuelve locas a las fans de Melendi!! Esa quijada y ese pelaco engominado son lo que encabrona al mismo personal que, si le tuviese en su equipo, le aplaudiría. Grande Cristiano… pero hemos encontrado una incoherencia en la teoría. Si solo se silba a los guapos, ¿qué problema hay con Puyol en los campos de España?

lunes, 28 de febrero de 2011

LOS DE LOS HORARIOS (Y EL PORNO)


Los de los horarios, esa (a)gente secreta

“Mientras que el cine convencional aspira a que el público aguante durante toda la película, el porno busca que el espectador se vaya cuanto antes”. Esta gran declaración de intenciones, atribuida al actor pornobizarro Ron Jeremy, nos valdría también para comparar el juego del Real Madrid y el Barcelona. Después de que el Barça nos mantuviese atados (a pesar del 0-3) al televisor, el Madrid nos echó al poco de comenzar su encuentro. Todo un éxito... La narrativa del equipo de Mourinho funciona como la de las películas porno: sus trozos inconexos cobran más sentido separados que juntos. Si una escena con dos actrices dedicándose al “chiqui-chiqui” posee una mayor entidad (nunca mejor dicho) y solidez (nunca peor dicho) que la película en la que se encuentra (por ejemplo, la versión “goucha” de “Los Simpson”), el Real Madrid nos excita con las individualidades de Cristiano Ronaldo (¿si se lesiona?) y no con el juego del equipo, deslavazado e imposible.

Como cuentan Andrés Barba y Javier Montes en su imprescindible “La ceremonia del porno” (Ed. Anagrama), el senador norteamericano William Hays redactó una ley en 1930 (el “código Hays”) que regulaba la moralidad en el cine: además de la homosexualidad, el incesto o las relaciones interraciales, el texto prohibía mostrar los ombligos de las actrices. Lo maravilloso viene cuando, al divorciarse, la mujer del senador declaró al juez que su marido “siempre había confundido ombligo y sexo femenino”. Grave problema logístico del bueno de William, amigos. En la rueda de prensa posterior al partido, Mou habla de que “los de los horarios” (esa gente misteriosaaaaa y muy cerdaaaaa) le boicotean y confunde lo esencial (el fútbol) con lo accesorio (por mucho que nos gusten los ombligos), cayendo en la peor equivocación de un míster: justificarse con tonterías (práctica habitual en Guardiola; fíjense en cómo se apoyará en los árbitros si pierden la eliminatoria contra el Arsenal). Piénsalo bien, Mou: si quitasen los partidos a las diez de la noche, ¡nos obligarían a sufrir “La noria”! ¡Vivan esos “Men in black”, “los de los horarios”, y, de paso, viva “el de los cuadros”!

“Quizá no podría definir con toda claridad el concepto de porno, pero lo reconozco cuando lo veo”. Estas fueron las palabras del juez Stewart en una sentencia de 1964 sobre el tema pringoso que nos ocupa. Yo tampoco alcanzaría a definir a qué está jugando el Real Madrid de Mourinho, ni si nos va a dar la alegría de la Copa del Rey o la Champions, pero, al ver perderse a Kaká, al aguantar las pijadas de Pepe, al desaprovechar a Xabi Alonso, uno reconoce a este Real Madrid y asume que, de momento, tiene difícil arreglo.

lunes, 10 de enero de 2011

(POR AHORA) NO NECESITAMOS A DI STEFANO

No se preocupe, D. Alfredo, tenemos a CR7

Por fin se ha terminado nuestra semana en la ruta del Bakalao valenciana. Menuda locura, amigos. Acuérdense; el trámite del Levante en Copa del Rey se saldó con una derrota inerte del Real Madrid “B” y ese conciliador “Mourinho, muérete” que entonó el Ciutat de Valencia, emocionado con la visita de un míster de ese nivel a la (casi) Segunda División. Ahora, como solemos arrasar a los contrarios, la diversión del personal, hastiado con su equipo, es tocar las pelotas al entrenador del Real Madrid quien, con sus inoportunas declaraciones (la última, maravillosa: “Tampoco Jesucristo era simpático para todos, así que imagínate yo”), ha contribuido a convertirse en el Fernán-Gómez del fútbol español. Si no le provocan en una rueda de prensa, le provocan en los vestuarios; si no le provocan a la entrada de un restaurante, le provocan en los baños. Todo un poema en el que debería intervenir el presidente, por el bien de la imagen del club.

Nada que ver el mediocre Levante con la visita del espléndido Villarreal, tan obsesionado como siempre con el conjunto blanco. Se añora a Higuaín, se duerme la defensa en la primera parte (¿sintieron que nos estaban vacilando?), y ahí tenemos a Rossi, Marco Rubén, Cani y Cazorla haciendo lo que les daba la gana. Pero si en algo ha acertado el Madrid, ha sido en fichar al poligonero. Nuestra situación recuerda esa película bizarra de los ochenta, “La mujer explosiva” del gran John Hughes, en la que unos adolescentes feos (y salidos) construyen a una moza estupendísima (y biónica) que, con el cuerpazo de Kelly LeBrock, les arregle los problemas de popularidad en el instituto.

A base del talonario del tito Floren, hemos programado al jugador biónico perfecto que nos haga parecer populares en Liga. Su triplete y la victoria contra el Villarreal concluyeron en un estado amnésico-eufórico del madridismo, como si fuésemos adolescentes feos y salidos con novia salada de pega, bastante perjudicial en nuestra situación actual. Se nos olvidaron, por arte de magia, las carencias de Benzema, el aturdimiento de Pedro León, el autismo de Marcelo, la recuperación lenta de Kaká o la desaparición de Sergio Ramos. Le preguntaron estos días al octogenario Di Stefano si habría que fichar a algún delantero para sustituir a Higuaín. “Sí, a mí”, respondió el sabio. Siento mucho decirle a D. Alfredo que, con CR7, ya no le necesitamos. Bueno, por lo menos, hasta que el portugués se lesione.

lunes, 20 de diciembre de 2010

QTAR LIMPIA Y DA BRILLO


Blatter sabe varias cosas de Qatar: que hace un calor de cojones, que hay pasta a cascoporro y que los gays no les hacen mucha gracia.

Vivir esta liga es vivir atrapado en el tiempo. Uno arranca el fin de semana con la vana esperanza de que nada se repita y, al final, todo continúa igual. El Barcelona arrolla a nuestro querubín, el Espanyol, con la misma contundencia que a nosotros; el Sporting se agarra al bigotaco de Preciado como última arma antes del abismo; el Atlético se lo pasa estupendo con sus ciclotimias y machaca al pobre Málaga; y nosotros sobrevivimos a un Sevilla repleto de macheteros (el hachazo de Dabo a Di María es infame) y a un Clos Gómez que se afianza como uno de los peores árbitros de primera división. A finales de los noventa, se acuñó en España el nombre de “Liga de las estrellas” para designar al campeonato y, poco a poco, ese concepto se ha ido erosionando hasta convertirse en una sonoridad vacua que remite al pasado.

Hoy, el interés del aficionado se ha trasladado del campo a sus afueras. Si se fijan, hemos gastado la semana garruleando sobre si a Cristiano no le quiere el resto de sus compañeros. ¡Ay, amigos, cómo es posible que alguien piense eso! ¿Quién no podría adorar a un poligonero musculado? ¿Qué podría crear mal rollo con él? ¿Que le gusta “La excepción” y “Andy y Lucas”? ¿Que le molan las joyas de oro y las putucas de fin de semana? Uno no entiende que un ser humano con ese jolgorio encima pueda caer mal. Cabestros, dejen al portugués respirar y presten atención al tema más importante de la semana, el recién estrenado patrocinio del Barça por parte de la Qatar Foundation.

En una realidad previsible, lo único que salvaguardaba al Barcelona de la rutina era ese halo místico con el que envolvía, cual albal pringoso de un bocata de calamares, a su camiseta. ¿Cuántas veces hemos aguantado los madridistas el discursito de que “nuestra camiseta es intocable”, “nuestra camiseta es incorruptible”, “nuestra camiseta es esponjosa”? ¡Y todo porque no tenía un logo! Pero, claro, a estos humanos que van de dignos y limpios y buenos y suaves les ofreces treinta millones de euros y ¡se cargan al “Teletubbie” morado con sus propias manos! Cruyff declaró estos días que “Rossell había manchado la camiseta”. No se le olvide a “Yojan” que el verbo “manchar” es transitivo. Le faltó añadir el con qué: ¿grasa de chorizo, quizá? Mucho peor aún, con una fundación que defiende los valores de un país donde, según el informe anual de Amnistía Internacional de 2009, “se priva arbitrariamente de su nacionalidad a centenares de personas. Las mujeres siguen siendo objeto de discriminación y violencia. Hay al menos 20 personas condenadas a muerte”. Por lo menos, “Teka” sólo fabricaba fregaderos.

martes, 30 de noviembre de 2010

EL GESTO DE GUARDIOLA


Hablo de ésto...

Hay determinados gestos que marcan la Historia. Rodrigo de Triana señalando tierra a bordo de La Pinta, Tejero disparando al techo en el Congreso o Massiel, hípercolocada, agitando sobre su cabeza un mantón en un bodorrio. Si algo definió el partido de ayer fue un momentazo en el que el público catalán y madrileño se encabronó a un tiempo, en diferente dirección, como en un orgasmo coreografiado. Cristiano se acercó a la banda a coger un balón que agarraba Guardiola y éste, en un movimiento chungo del estilo “ay-que-te-lo-doy-ay-que-no-te-lo-doy”, le cabreó hasta tal punto que nuestro poligonero, el pobre, se vio obligado a empujarle. Eso nos hizo el Barça desde el principio: nos enseñó el balón, nos vaciló un poco y, cuando pensábamos que íbamos a conseguir el esférico, nos lo quitó de las narices. Obviamente, la única reacción posible fue el pataleo, fue el empujón, fue el decir “mecachis en la mar, que te doy de canto y te dejo suave”.

Amigos, esperábamos que el amigo Mou no cayese en la equivocación de sus predecesores pero, como al tratar de ligar en un after, así lo hizo. Permitió moverse a Xavi y a Iniesta y volvió a insistir con uno de los males endémicos del Real Madrid: jugar sin delantero. Desde Van Nistelrooy no ha tenido el equipo blanco un verdadero “killer” del área y ni Higuaín ni, mucho menos, Benzema, son futbolistas capacitados para imaginar maravillas como las que Messi perpetró ayer: aparecer en un rebote, redefinir los espacios o encarar a un contrario y acojonarle más que con el nuevo disco de Ainhoa Arteta. Eso sí, nadie puede dudar que el Barça, si no hubiese ganado con esta contundencia, habría adoptado la gestualidad de una banda de cuatreros con Victor Valdés, un chulillo cutre, barato, de barriada, a la cabeza.

Mostrarlos como la turba de bandoleros que realmente son: ésa y sólo ésa debería de haber sido la misión de Mourinho. Parece mentira que el luso sea el mismo hombre que el año pasado que, cuando el Barcelona daba pavor, supo contenerlo, leñazos y defensa por medio, con el Inter. Se quedó el portugués helado en el Nou Camp, rictus sobrio y asombrado, superado por el pijerío de un Guardiola convertido en señor barbudo y “cool” por un día. Muchas veces los partidos se ganan por gestos: alguien levantando las manos, alguien gritando “¡vamos a por ellos, joder!” o alguien saltando a la grada a hostiar a un espectador gordo. Cálculo táctico, gestos emocionales y un goleador. Todo, vamos. Eso le faltó al Madrid.

lunes, 15 de febrero de 2010

…PERO ES NUESTRO POLIGONERO

No se equivoquen: esta foto la sacaron el sábado a las seis de la mañana

“Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. No chiflen: ésta no es una frase de Esperanza “Darth Vader” Aguirre, amigos. Así se refirió el secretario de Estado estadounidense, Cordell Hull, al sátrapa nicaragüense Anastasio Somoza en la década de los cuarenta. Poco le importaban al gobierno de Estados Unidos los asesinatos o las conspiraciones. Somoza era un “buen dictador” que se declaraba anticomunista y, malditos rojos, por eso le adoraban. No se me justifiquen con sus golazos o con su lío pixelado con Paris Hilton: en verano no queríamos a Cristiano Ronaldo para nuestras hijas. Lógico, hemos sufrido a especímenes similares: Arturo de “Gran Hermano”, Lucas de “Andy & Lucas” (sí, el delgado) o el “chavalqueinterpretóaelBola”. ¿Han vomitado ya? Aunque quizá haya que perdonarle porque ¿del polígono naces o te haces?

Cantaba Leonard Cohen en “Tower of song”: “nací así/ no tuve elección/ nací con el don/ de una voz dorada”. La afición de Cristiano Ronaldo a Chimo Bayo, a las chandaleras y al “tuning” le viene de cuna, de la misma manera que Maradona heredó la locura de Villa Fiorito. Y no vamos a luchar contra eso. Como el anticomunismo que disculpaba las tropelías de Somoza, Cristiano posee, entre tatuajes y collares y pendientes y Audi chungo y quijada de percherón, el talento innato de una (mala) bestia futbolística. No se confundan, el portugués no habla en el idioma de Guti y su religiosidad molona y su “megustaríanohabersidofamoso”. Lo resumió Pipi Estrada en la zona de prensa del Bernabeu mientras charlaba con dos chiquillas monas y desencantadas del poligonero: “No os equivoquéis. Cristiano es potencia y velocidad, como yo”. A Pipi, mi filósofo de cabecera, sólo le faltaba añadir “y trabajo” (pero igual le fastidiaba la comparación).

A pesar de las expulsiones injustas, a pesar del acoso de la prensa rosa, CR9 se ha cargado el Madrid en su espalda tatuada. Sin el portugués, uno entiende la victoria frente el Espanyol o el Málaga o el Xerez. El problema surge cuando empiezas comprobar que, en su ausencia, la victoria en partidos “reales” (Champions, Valencia, Sevilla) se pone cuesta arriba. Si Pellegrini no despierta del coma, la dependencia de nuestro poligonero se puede tornar en adicción. Y, en este sentido, la discusión la cerró el músico errante, el vagabundo carnavalesco, Porter Irving en 1905. “Los médicos dicen que la cocaína mata/ pero no dicen cuándo”.

lunes, 5 de octubre de 2009

CRISTIANODEPENDENCIA


¿A que no son lo mismo?

¿Se acuerdan de Daphne Maxwell Reid? ¿A que no? Les refresco la memoria. La buena señora fue la actriz que sustituyó a Janet Hubert-Whitten como tía Viv en “El príncipe de Bel-Air”. En la cuarta temporada, la mujer del tío Phil cambiaba de físico porque los productores de la serie decidieron despedir a Hubert-Whitten (ella asegura que la orden la dio el bueno de Will Smith para que no le ensombreciese). El gran damnificado de esta terrible metamorfosis fue el de siempre. El pobre telespectador. El mismo desgraciado que aguantó todas las fases del duelo cuando la voz de Homer la heredó Carlos Ysbert del fallecido Carlos Revilla o cuando la hija mayor de Roseanne y Dan Conner pasó de Lucy Goranson a Sarah Chalke.

Muy duro. En las últimas semanas, la imagen del Real Madrid se ha ido mimetizando con la de Cristiano Ronaldo. Sus zarpazos de brío y fuerza han funcionado como el “electroshock” perfecto, definitivo en esos minutos en los que el equipo de Pellegrini se hundía en terrenos grisáceos. En el inconsciente madridista, la victoria se ha asimilado a la estampa de Cristiano. Nos falta aceptar que nuestro poligonero favorito desde Andy & Lucas está sujeto a los azares de la vida. En el fondo, los futbolistas comparten géneros con los personajes de televisión: “culebrón” (Guti o Suker), “sitcom” (Tristán o Kiko) o dibujos animados (Messi o Kaká). Pero eso no quita que ambos (personajes y futbolistas) no sean sustentados por humanos que se lesionan, engordan y tocan los bongos, se enamoran de una “chica Interviú” o ““ze” aburren en Londres” aún ganando un pastón (sí, creo que Reyes domina la comedia).

Uno de los grandes retos del chileno impertérrito depende de aplacar las circunstancias con suplentes preparados. La “cristianodependencia” (como la “janethubertwhittendependencia” o la “lucygoransondependencia”) surge del caos y se evita con la previsión. No interesan parches (¿Raúl, la alternativa?), no vale reubicar futbolistas a contrapié (salvo que se llamen Marcelo Da Silva). La idea es prevenir, asentar un banquillo convincente (una asignatura a aprobar en el Madrid) y que si un día nos cambian a Cristiano por Higuaín o a Woody Allen por Larry David, ni nos enteremos.

lunes, 31 de agosto de 2009

MARKETING ES MARKETING

Con tácticas de un “Blockbuster” hollywoodiense, la liga explotó en el Bernabeu. Háganse a la idea: Florentino Pérez maneja los mismos mecanismos que Michael Bay, el director de “Transformers” o “Armaggedon”. El espectáculo pirotécnico de fichajes, salidas, declaraciones y presentaciones produjo el efecto buscado: crear una nebulosa (emocional) sobre los tres títulos del Barcelona (y, de paso, sobre Calderón y compañía). Estos “tempos” de marketing globalizado, éstos que cabrean a Laporta o Busquets, son los que dominan el presidente y los directivos del Real Madrid. Y son los que provocan que los aficionados nos parezcamos a los protagonistas de “Resacón en Las Vegas”. Hay pruebas suficientes de que la temporada pasada existió (las vitrinas obesas del Barça, los infiltrados a las asambleas de Calderón) pero ya no la recordamos. Los focos de un mundo “youtube” dirigen hoy su luz (efímera, artificiosa, “impactante”) hacia Cristiano Ronaldo, Benzema, Kaká, Xabi Alonso o Arbeloa. Eso sí, ¿durará?

Lo gritaba el cómico Bill Hicks: “profesionales del marketing, ¡suicídense!”. Es esencial que hablemos de fútbol cuanto antes y “suicidemos” a los comerciantes. En “Robocop”, la corporación OCP ofrecía solucionar los problemas de seguridad de Detroit con la fórmula perfecta: un “robo-policía” ensamblado del cadáver de Alex Murphy, un agente asesinado en servicio, y piezas de tecnología robótica. Esa vorágine de cables y carne representa perfectamente al Madrid de Pellegrini. Un “robo-equipo” que posee restos de la anterior campaña (Marcelo, Raúl, Lass) incrustados en un esqueleto metálico de última generación (Kaká, CR, Xabi Alonso).

La “neoplantilla” que se enfrentó al voluntarioso y limitado Depor de Lotina, sufrió las carencias de estos experimentos. En un lado de la báscula, se materializan futbolistas reinventados (enorme Lass) y jugadas impecables (el segundo gol o el palo de Benzema). Y en el otro, como le atormentaban a Alex Murphy/Robocop los recuerdos de su vida anterior, pesan las memorias de tiempos pretéritos: una defensa quebradiza y jugadores heridos por la duda. Sí, me refiero a Raúl. ¿Se mantiene el capitán por marketing o porque es la pieza futbolística que solidifica a un Madrid heterogéneo, desconcertante, inestable?