Mostrando entradas con la etiqueta mourinho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mourinho. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de agosto de 2011

EL DEDO DE M.O.U., EL EXTRATERRESTRE

 M.O.U. solo quería señalar a "Pito" su casa

Arranca la Liga y, un año más, lo que importa es machacar a Mourinho. La buena imagen de la Supercopa se evaporó en la prensa nacional entre ataques al Real Madrid. Su “dedazo” a “Pito” Vilanova eclipsó todos nuestros esfuerzos y, de la noche a la mañana, nos convertimos en unos genocidas. Que si íbamos a quebrar la selección; que por qué Florentino no se disfraza de Hulk Hogan e interviene; que por qué no se disculpa el “míster” (incluso Joan Gaspart, en el límite de la desfachatez, lo exigió). Si en esos días E.T. hubiese bajado a la tierra, a su índice rojo y prodigioso le prestarían menos atención. Estoy seguro que los culés dirían algo como “ese monstruo fecal podrá hacer volar a prepúberes y bicicletas y descubrir nuevos caminos a la ciencia, pero... ¿tú has visto la agresión del cerdo de Mourinho a “Pito” Vilanova? ¡Menudo sinvergüenza!”.

Mourinho ya ha pedido disculpas al madridismo, detalle que no han imitado “Pito” y sus “apandadores” azulgrana por sus provocaciones en el banquillo del Barça. Pasen página, señores, y recuerden que el bueno de José estuvo trabajando con ustedes durante ¡cuatro años! y no hubo ninguna queja por su personalidad, sobre todo cuando hoy le pintan como una mezcla de Gadafi, el malo de “Avatar” y Teddy Bautista. Aparte, me parece muy exagerado y ventajista llamar “agresión” a una acción que no inmuta ¡ni a un señor de bigote! (sí, ese tipo del fondo de la imagen igualico que Aznar).

Además, no se equivoquen, el gesto de Mou ha sido un servicio al madridismo más increíble que cuando E.T. conectaba sensorialmente con el chaval protagonista. Mi generación ochentera de merengues siempre ha estado marcada por un movimiento de dedo: el de Michel tocando el “paquebote” de Valderrama. No había un partido en el colegio en el que un niño azulgrana no te dijese “jugamos, vale, pero ni me roces la pilila”. Qué graciosos (y que imberbe es la palabra “pilila”) eran mis compañeros culés de una sola ceja. Nuestro profeta Mou ha hecho que, en la limitada memoria de nuestros enemigos acérrimos, el foco táctil de la vergüenza madridista se desplace de una parte del cuerpo a otra. Y, piénsenlo, por muchas tardes de triunfo que te dé esa bendita parte del cuerpo, para aliviar el escarnio infantil y juvenil siempre es mejor que se centren en la segunda y te suelten “jugamos, vale, pero ni me roces el ojo”.

lunes, 16 de mayo de 2011

COMO EL PORNO DE BIN LADEN


Cuando entraron los SEALS, el porno todavía estaba en la habitación de Bin Laden.

Según parece, al tipo que consideraba la música como “la flauta del diablo”, le gustaba bastante el ritmillo. Pero, en su descargo aparte de sus descargos, recordemos que ¡llevaba cinco años metido en una puñetera habitación! Encima, con la única compañía de sus tres esposas. El infierno. Ni un mal amigote que invitar a casa a ver el fútbol y compartir su riquísima marihuana; ni un día sin oír, con diferentes voces, eso de “Osama, ¡da asco cómo tienes el armario!”. Sinceramente creo que fue él quien acabó filtrando su escondite a los americanos: mejor un cielo con chopocientas vírgenes que un antro (tri)familiar de Abbottabad. Eso sí, lo curioso es que un humano que afirmó en 2002 que USA “explotaba a las mujeres como productos de consumo” y que “exponía a sus hijas desnudas en vallas publicitarias para vender”, guarde un botazo de vaselina en la cómoda y se haya comprado una colección de pelis del estilo de “Desert girls III” o “En el harén sin sostén”.

Se va cerrando la temporada y, al igual que los vídeos de Bin Laden, aún tendremos que aguantar unos cuantos discursos culés sobre lo inmaculado de su fútbol y lo marrano, infernal, asqueroso, insoportable, del nuestro. A pesar de que, a estas alturas, hemos ganado los mismos títulos que ellos (la Supercopa me vale tanto como el Pichichi histórico de CR7), seguirán apelando a ese bien esencial, metafísico, llamado “el buen fútbol”. Ellos, cómo no, son los poseedores, conocedores y certificadores de su patente, y el resto somos la basura que explota a nuestros jugadores como productos de consumo y a nuestras novias desnudas en vallas publicitarias para vender. Con una liga en sus manos y una Champions en la que continúan gracias a las ayudas arbitrales, se permiten el lujo de etiquetar al Madrid de “equipo machetero”. Mascherano, el balonazo de Messi a la grada, las declaraciones de Guardiola, las tontunadas de Piqué o ese Busquets tan conciliador son ejemplos de su especial concepto de la limpieza.

Además de desgranar los mecanismos del pensamiento integrista, “Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón”, estupendo ensayo del filósofo Hubert Schleichert, termina admitiendo que los fundamentalistas son impermeables a cualquier razonamiento lógico, ya que sus proposiciones están corroídas por la no falsabilidad. O sea que, madridistas, relájense: apoyen estos partidos a Mourinho (nuestra gran apuesta) y olvídense, nada se puede hacer por ellos, de los impermeables sermones hipócritas de los azulgranas desde sus habitaciones aisladas del mundo.

lunes, 9 de mayo de 2011

¡BIN LADEN Y MOURINHO SIGUEN VIVOS!


El posmodernismo ha traído tiempos de relativismo y conspiranoia, camaradas. No nos basta con ver un vídeo con Massiel bailando descocada, que si no vemos delante a Massiel bailando descocada, ¡no nos cabe en la cabeza que la cantante le dé al «drinking»! Ya que María Teresa Campos se lleva ex famosos a «¡Qué tiempo tan feliz!» para que comprobemos que aún viven, considero que es mi deber periodístico repetir su gran labor de investigación con Bin Laden y Mou, dos castrones que resurgirán en cualquier momento. Los paralelismos son evidentes y, si uno todavía respira, no me jodan, ¡el otro también!

1.- A los dos les emboscaron en una residencia de lujo. A Bin Laden, en un complejo «cool» y semivacío de Abbottabad. A Mou, en un hotel carísimo de Barcelona, donde lo había confinado la UEFA durante la vuelta de Champions.

2.- Los dos utilizaron un escudo humano. Bin Laden, a una de sus esposas; Mourinho, a Karanka.

3.- A los dos les formó el enemigo. Se ha revelado que Bin Laden, en los ochenta, realizó varias traducciones a la CIA. Asimismo, todos sabíamos que Mourinho era el traductor de Robson en el Barça.

4.- A los dos les mola verse en vídeo. Este fin de semana se han emitido unas grabaciones en las que aparece Osama disfrutando ¡vídeos de sí mismo! No es difícil pensar que José tenga semejante vicio y le diga a su niño: «¡Vaya si es guapo papá!, ¿eh?».

5.- Sus captores son premios Nobel de la Paz. Bueno, Obama sí, y Guardiola no, pero igual el calvo se lo merece por controlar un vestuario con «futbolistos» como Piqué, Puyol, Mascherano o, en el pasado, Eto'o.

6.- Los dos parecen pakistaníes. No me lo nieguen, si Mou se pusiese un chándal morado y acarrease unos mecheros de bar en bar, lo echarían de su mesa. Por eso, no es muy razonable que se oculte en Finlandia del linchamiento al que está sometido.

7.- A los dos les guía un profeta. Mahoma y Florentino, vidas paralelas.

8.- Cuando se mueran, a los dos les enterrarán con un ritual. Al terrorista, lanzándolo al mar, como manda la tradición islámica; al entrenador, anunciando su destitución en portada del «Marca», como manda la tradición madridista.

9.- Los dos se sustentan por unos radicales. A Bin Laden lo financia Al Qaeda y el mulá Omar, ese hombre que hizo una peineta al satélite norteamericano. A Mou, le pagamos el sueldo los madridistas y el mulá Roncero, ese extraordinario ser que hace peinetas a los barcelonistas en «Punto pelota».

martes, 3 de mayo de 2011

YONQUIS DE MOURINHO



“Estoy rellenando el agujero/ por donde entra el agua”, cantaba Paul McCartney en “Fixing a hole”, una de las grandes composiciones del gran “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band”. Al Madrid le ha ocurrido con Mourinho como al adicto a una droga dura. Pasado el subidón de la Copa del Rey, llega el periodo de abstinencia y la fiebre alta y los pies pesados y los huesos de ganso, que (d)escribía John Lennon en “Cold turkey”. ¿Va a ser siempre así? ¿Qué vamos a hacer si se pira Mou? ¿Regresaremos a la tristeza, sobrios e impolutos ellos, de Pellegrini o Valdano? Fíjense que hasta Guardiola, animando a los orcos barcelonistas, adoptó el papel del portugués cuando se refirió a él como “el puto amo”. Un tipo con estilo, este Pep, que se asemeja más a nuestro míster de lo que a él (o a los que le siguen) les gustaría admitir.



Sabemos que, ahora, a los madridistas nos toca vagar los aparcamientos de los supermercados para que nos saquen en algún “Callejeros futboleros”. Ya le vale a nuestro entrenador de no rular los gramos que queremos: ojalá se terminen estos tiempos de “No podemos remontar la eliminatoria” o “La culpa de que el equipo no entrara bien contra el Zaragoza es mía”, que tanto recuerdan a la metadona que homenajeaba Warren Zevon en “Carmelita”. No necesitamos cuelgues de esa basura, José; no nos has enganchado a tus espléndidas rajadas o a tu espíritu ganador durante toda la temporada para que nos dejes con medias tintas al estilo de Emery (esta semana me he despertado en medio de la noche, sudado cual mono salido, después de soñar con su patético “he sentido vergüenza” tras perder en el Bernabéu).



Advertía el clásico norteamericano “Cocaine Blues” que “el doctor dice que (la cocaína) te matará/ pero no te dice cuándo”. El madridismo aún desconoce si el estilo Mourinho es lo que le está matando o lo que le mantiene vivo. A estas alturas del campeonato, cuando las cabeceras deportivas cuestionan incluso que el vestuario apoye al luso (los futbolistas, siempre los primeros en abandonar), hay que comenzar a redactar el balance del trabajo del míster. Parece lógico, viendo la persecución arbitral, la búsqueda de un estilo, los avances en el juego (y el machaque reiterado de los poderes establecidos), pedir que Mourinho continúe con tal de que Sergio Ramos siga tirando las copas, endrogado el pobrecico por la victoria inesperada, delante del autobús.

lunes, 11 de abril de 2011

MOU(HO)UDINI

A esta foto me refiero en el artículo...

 ¿A quién no le aterrorizaba San Mamés? Sobre todo cuando nos enteramos de que nuestro entrenador, ese humano que jugó a los cambios imposibles contra el Sporting, iba a dejar en el banquillo a Cristiano, Özil, Xabi Alonso y Marcelo. En los minutos previos al partido, en un estadio no muy amable con el Madrid, ¿quién no sintió una cierta obturación de los orificios corporales y pensó «Dios, cómo me molaría aparecer ahora en una fiesta "bunga-bunga" de Berlusconi»?

«El mejor público para actuar, donde más se ilusionan con tus trucos y más te pagan, es el ruso. Como sufren unas vidas tan rutinarias, tan duras, en su día a día en el campo, es muy fácil que se sugestionen rápidamente ante lo inesperado, ante ese giro final del truco en el que irrumpe la simulación de lo sobrenatural», afirmó el mago húngaro Harry Houdini en la primera década del XX. Conociendo la situación del madridismo, ya habituado a la horrible monotonía de las temporadas en blanco, Mourinho sabe que sus triquiñuelas tendrán aún mayor efecto y, así, perpetra sus trucos de manos en el momento exacto. Por eso la victoria ante el Athletic ha espoleado la (senti)mentalidad merengue, ese mecanismo afectivo que nos provoca el moqueo instantáneo al ver la foto de Ramón Mendoza corriendo, de gabardina, al lado de Jesús Gil, de chándal. Poco importa que se queje Caparrós (¿el Joaquín lamentándose por un arbitraje?, ¡menuda jeta de entrenador machetero!), la apuesta del luso por los tres defensas (Pepe, Garay y Albiol) ha sido definitiva en su principal trabajo, que no era detener a Llorente, sino ofrecer muestras de seguridad atrás de cara las próximas citas con los «gremlins» azulgrana.

Como en el extraordinario truco de Houdini la «Celda china acuática de tortura», donde el mago se liberaba inesperadamente de sus ataduras y escapaba de un habitáculo lleno de agua, Mou apela a la épica del ilusionista. Todo está en nuestra contra: los litros de liquido y Guardiola, la falta de oxígeno y Messi, las esposas en las muñecas y Piqué. Inmersos en la rutina de la derrota, los blancos buscamos un pequeño artilugio que nos esperance para el futuro cercano. Tal vez, ¿una llave en la boca del Houdini que le permita zafarse? Tal vez, ¿el golazo de CR7 en San Mamés?

lunes, 28 de febrero de 2011

LOS DE LOS HORARIOS (Y EL PORNO)


Los de los horarios, esa (a)gente secreta

“Mientras que el cine convencional aspira a que el público aguante durante toda la película, el porno busca que el espectador se vaya cuanto antes”. Esta gran declaración de intenciones, atribuida al actor pornobizarro Ron Jeremy, nos valdría también para comparar el juego del Real Madrid y el Barcelona. Después de que el Barça nos mantuviese atados (a pesar del 0-3) al televisor, el Madrid nos echó al poco de comenzar su encuentro. Todo un éxito... La narrativa del equipo de Mourinho funciona como la de las películas porno: sus trozos inconexos cobran más sentido separados que juntos. Si una escena con dos actrices dedicándose al “chiqui-chiqui” posee una mayor entidad (nunca mejor dicho) y solidez (nunca peor dicho) que la película en la que se encuentra (por ejemplo, la versión “goucha” de “Los Simpson”), el Real Madrid nos excita con las individualidades de Cristiano Ronaldo (¿si se lesiona?) y no con el juego del equipo, deslavazado e imposible.

Como cuentan Andrés Barba y Javier Montes en su imprescindible “La ceremonia del porno” (Ed. Anagrama), el senador norteamericano William Hays redactó una ley en 1930 (el “código Hays”) que regulaba la moralidad en el cine: además de la homosexualidad, el incesto o las relaciones interraciales, el texto prohibía mostrar los ombligos de las actrices. Lo maravilloso viene cuando, al divorciarse, la mujer del senador declaró al juez que su marido “siempre había confundido ombligo y sexo femenino”. Grave problema logístico del bueno de William, amigos. En la rueda de prensa posterior al partido, Mou habla de que “los de los horarios” (esa gente misteriosaaaaa y muy cerdaaaaa) le boicotean y confunde lo esencial (el fútbol) con lo accesorio (por mucho que nos gusten los ombligos), cayendo en la peor equivocación de un míster: justificarse con tonterías (práctica habitual en Guardiola; fíjense en cómo se apoyará en los árbitros si pierden la eliminatoria contra el Arsenal). Piénsalo bien, Mou: si quitasen los partidos a las diez de la noche, ¡nos obligarían a sufrir “La noria”! ¡Vivan esos “Men in black”, “los de los horarios”, y, de paso, viva “el de los cuadros”!

“Quizá no podría definir con toda claridad el concepto de porno, pero lo reconozco cuando lo veo”. Estas fueron las palabras del juez Stewart en una sentencia de 1964 sobre el tema pringoso que nos ocupa. Yo tampoco alcanzaría a definir a qué está jugando el Real Madrid de Mourinho, ni si nos va a dar la alegría de la Copa del Rey o la Champions, pero, al ver perderse a Kaká, al aguantar las pijadas de Pepe, al desaprovechar a Xabi Alonso, uno reconoce a este Real Madrid y asume que, de momento, tiene difícil arreglo.

lunes, 31 de enero de 2011

(NON) NOS DEIXARON SEM O TÍTULO


El vídeo del lío...

Prólogo. Empiezo este artículo con una frase que me define como persona. Columna. Me cae bien Del Nido. Esto es como empezar una escrito y teclear “me cae bien Charlie Sheen”, “me cae bien Riopedre” o “me cae bien Rafi Camino”. Junto con “me ha salido un bulto en un testículo” o “mi mujer es aficionada al bondage”, son sentencias que dejan a uno tocado de por vida. El problema es cuando humanos inconscientes las utilizan. Disponer de un buen eslogan podría igualarse a poseer una espada láser o un pechaco musculado, al final, todos ellos son artilugios que te pueden llevar a muchos lugares divertidos. Los periodistas lo saben: un buen titular, una buena referencia, un buen Güikileaks… en nuestro mundo, lo que cotizan son las palabras (clave).

“Vamos deixar-te sem o titulo”. Ésta fue la frase que se le ocurrió a un publicitario de Dos Hermanas o Jaén para calentar el partido de Copa frente al Sevilla y, por consiguiente, a nuestro entrenador portugués. Seamos serios. A Del Nido se la han metido en una agencia de publicidad y, como me cae bien, me veo en el deber de avisarle. Lee, Chema: N-O-n-o-s-d-e-j-a-s-t-e-i-s-s-i-n-t-í-t-u-l-o. Tranquilos, lectores, creo que José María ya habrá llegado a esta conclusión tras ver el partido de Copa en el que les barrimos (¿fue gol? ¿no fue gol? Conclusión: da igual).

“Casarse por lo civil resulta más leve que contratar un móvil”, soltó Martínez Camino, ese monseñor soltero, esta semana. ¿Hostia? ¿Sí? Como saben los lectores de LA NUEVA ESPAÑA, me he casado cuatro veces (dos tailandesas, una jiennense y una rumana) y he pedido la portabilidad en dos ocasiones. Por tanto, les puedo asegurar que Juan Toni tiene razón. Es más fácil dejar a una mujer y a tus hijos que irse a Vodafone. “Tranquilo, se lo hacemos todo”, me aseguró María, mi nueva teleoperadora de Orange al pasarme a su compañía. ¿Cuándo os han dicho esto vuestras mujeres? ¿Será lo que te propongan tus querubines si les abandonas?

“A veces, las palabras se posan sobre las cosas como una mariposa sobre una flor, y las recubren de colores nuevos”, escribía Ángel González. Del Nido es feliz con la vacuidad de sus palabras. ¿Son ciertas, como las de Martínez Camino? No, pero son novedosas y, aunque el Sevilla tenga un equipo mediocre, corrupto y machetero, le (re)cubren de colores nuevos. Aquí, amigos, el poder de las palabras justas: como una candela un día lluvioso, aparecen cuando necesitas maquillar la realidad.

lunes, 10 de enero de 2011

(POR AHORA) NO NECESITAMOS A DI STEFANO

No se preocupe, D. Alfredo, tenemos a CR7

Por fin se ha terminado nuestra semana en la ruta del Bakalao valenciana. Menuda locura, amigos. Acuérdense; el trámite del Levante en Copa del Rey se saldó con una derrota inerte del Real Madrid “B” y ese conciliador “Mourinho, muérete” que entonó el Ciutat de Valencia, emocionado con la visita de un míster de ese nivel a la (casi) Segunda División. Ahora, como solemos arrasar a los contrarios, la diversión del personal, hastiado con su equipo, es tocar las pelotas al entrenador del Real Madrid quien, con sus inoportunas declaraciones (la última, maravillosa: “Tampoco Jesucristo era simpático para todos, así que imagínate yo”), ha contribuido a convertirse en el Fernán-Gómez del fútbol español. Si no le provocan en una rueda de prensa, le provocan en los vestuarios; si no le provocan a la entrada de un restaurante, le provocan en los baños. Todo un poema en el que debería intervenir el presidente, por el bien de la imagen del club.

Nada que ver el mediocre Levante con la visita del espléndido Villarreal, tan obsesionado como siempre con el conjunto blanco. Se añora a Higuaín, se duerme la defensa en la primera parte (¿sintieron que nos estaban vacilando?), y ahí tenemos a Rossi, Marco Rubén, Cani y Cazorla haciendo lo que les daba la gana. Pero si en algo ha acertado el Madrid, ha sido en fichar al poligonero. Nuestra situación recuerda esa película bizarra de los ochenta, “La mujer explosiva” del gran John Hughes, en la que unos adolescentes feos (y salidos) construyen a una moza estupendísima (y biónica) que, con el cuerpazo de Kelly LeBrock, les arregle los problemas de popularidad en el instituto.

A base del talonario del tito Floren, hemos programado al jugador biónico perfecto que nos haga parecer populares en Liga. Su triplete y la victoria contra el Villarreal concluyeron en un estado amnésico-eufórico del madridismo, como si fuésemos adolescentes feos y salidos con novia salada de pega, bastante perjudicial en nuestra situación actual. Se nos olvidaron, por arte de magia, las carencias de Benzema, el aturdimiento de Pedro León, el autismo de Marcelo, la recuperación lenta de Kaká o la desaparición de Sergio Ramos. Le preguntaron estos días al octogenario Di Stefano si habría que fichar a algún delantero para sustituir a Higuaín. “Sí, a mí”, respondió el sabio. Siento mucho decirle a D. Alfredo que, con CR7, ya no le necesitamos. Bueno, por lo menos, hasta que el portugués se lesione.

lunes, 13 de diciembre de 2010

EL EFECTO SCOOBY DOO

Antes...

En la serie animada “Scooby Doo”, cinco adolescentes y un Gran Danés bobalicón resuelven misterios alrededor de Norteamérica. En cada episodio, un monstruo horrible se dedica a espantar a los habitantes de un pueblo con sus poderes fantasmagóricos y son estos chiquillos, con sus dotes lógicas (y con las trompadas de Shaggy y Scooby), los que descubrirán que, bajo el atemorizador del lugar, no se esconde un ente sobrenatural, sino uno de los miembros de esa comunidad que busca sacar algún tipo de tajada del resto. Además de divertirnos con sus aventuras, “Scooby Doo” alberga otros méritos monumentales: su apología del racionalismo (los fantasmas, la metafísica, no caben en la explicación del capítulo); y uno muy específico de las ficciones tipo “whodunit” (“¿Quién es el asesino?”), el desenmascaramiento del malvado de entre las personas que menos se espere el espectador que puedan ocupar este papel, es decir, de entre las personas más respetables del grupo.

La realidad mediática y, como buen espectáculo de masas, la realidad deportiva, se organiza al estilo de un capítulo de “Scooby Doo”. En 2008, Tiger Woods era un bendito padre de familia, el perfecto “Uncle Tom” que consagraba su vida a comportarse como los blancos que le rodeaban. En 2009, quién lo iba a imaginar de un multibillonario treintañero heterosexual, el “National Inquirer” destapó que el buen hombre tenía una clara vocación por las prostitutas y pasó a la liga de los grandes infieles: ¡120 mujeres, oiga! En 2009, Marta Domínguez era la campeona inmaculada de los 3000 metros, vicepresidenta de la Federación Española de Atletismo y candidata por el Partido Popular. En 2010, quién lo iba a imaginar de unas marcas deportivas (sin que nuestro cuerpo evolucione hacia el de un avatar color pitufo) que mejoran imparables cada año, la policía la detuvo por ser la presunta “dealer” de una compaña de atletas españoles sobre los que, por favor, pido que alguien ruede una serie al estilo “The wire”.

... y después

Deberían plantearse los lectores si, bajo la mácula incorrupta de los personajes blanquísimos o coronando la roña pestilente de los personajes maléficos, no existirá una explicación racionalista y desmitificadora que incluya, como solución al crimen, a personas con múltiples e inevitables contradicciones. Por eso, en el Madrid, necesitamos que Scooby Doo levante la careta al “Special one” y Mourinho se nos revele de una vez con todas las aristas humanas, ésas que vimos en el 5-0 contra el Barça, con las que no nos lo vendieron.

¿Antes?

lunes, 6 de diciembre de 2010

EL SÍNDROME POSTBARÇACIONAL


¡Supérelo, amigo mío!

Hermano madridista, contésteme a una serie de preguntas. Durante esta semana, ¿se ha sentido cansado, sin ganas, deprimido por su día a día? ¿Ha notado una apatía generalizada al acudir al trabajo? Mientras hablaba con los miembros de su familia, ¿ha percibido cómo la desidia y la insatisfacción crecían hasta unos niveles superiores a la norma? ¿Espera que no llegue el final de Liga nunca? No se me engañe, so cabestro. Asuma cuanto antes su condición de enfermo mental; hay un hecho que ha trastocado su vida de una forma irremediable, como cuando Bertín Osborne cantó su primera ranchera. El 5-0 del Barcelona nos ha dejado tocados y, encima, nos vemos obligados a ser el pararrayos de todos los gremlins azulgrana que conocemos (uno ya no puede decir la palabra “cinco” sin que le rimen, uno ya no puede defender a Marcelo, uno ya no puede meterse con San Pep). Ay, estimado compañero, recuerde su vida antes del partido. En aquel entonces (siempre me ha gustado esta expresión) éramos felices, vivíamos una existencia de daiquíris, desenfreno y confianza absoluta en nuestro entrenador. Dios, cuán equivocados estábamos.

Ahora eso se ha terminado. El garrotazo del Barça sólo nos ha servido, como se demostró contra el Valencia, para poner el automático y seguir adelante. Hoy nos aferramos a los únicos mitos que todavía se nos sostienen: Casillas o Cristiano Ronaldo soportan el envite que jugadores como Benzema, invisible, o Sergio Ramos, machetero, no fueron capaces de aguantar. No nos olvidemos la importancia de la psicología en partidos decisivos. Si la semana pasada analizábamos cómo el gesto de Guardiola superó, en un movimiento, a la actitud pasiva de Mou, este lunes hay que plantearse lo mismo con nuestro míster y Unai Emery. El bueno del guipuzcoano permaneció congelado ante la imposibilidad (parece que sólo la posee el Barcelona… y de qué manera) de asir al Real Madrid y dejarlo KO, salvando las embestidas brutales del poligonero y compañía.

Recientemente, la sociedad española de Psiquiatría afirmó que el síndrome postvacacional no puede equipararse a una enfermedad mental, sino que es, más bien, una época muy transitoria, caracterizada por una sintomatología (re)construida a partir de unos índices comunes (cansancio, desidia) al regreso al trabajo tras un impás de descanso y dispendio a cascoporro. Nosotros deberíamos seguir la recomendación psiquiátrica y otorgarle a la derrota contra el Barça el sentido que tiene: una etapa en un recorrido que, esperamos, superemos pronto.

lunes, 29 de noviembre de 2010

GRACIAS A DIOS, NO SOMOS MODESTOS

Los madridistas somos mucho de tocar los huevos

Estos días, nuestro querido gurú, nuestro dios, el hombre al que pediríamos que inseminase a nuestras mujeres, el macho alfa del madridismo, Mourinho declaró que “gracias a dios, no soy modesto” y concluyó que la modestia, “no ayuda en nada”. ¡Extraordinario Mou! Estas palabras, como cabía esperar, crearon una pequeña hecatombe en los medios con boina. Que si es un “sobrao”, que si “no tiene abuela”, que “si se le ha ido la mano”, que “si se dejase bigote, me molaba más que Preciado”, están siendo las frases más escuchadas en los baretos de Farias y DYC en los días previos al clásico. Pero, amigos, quien se extrañe por las palabras de Mou es que no entiende la idiosincrasia del Madrid.

Ahora mismo, orden del sargento Galán, mire a su mujer porque, quizá, sea la última vez que aprecie su figura de Michelín y su sonrisa de forespán. Les voy a meter en una máquina del tiempo, un Delorean como el de “Regreso al futuro”, donde recordaremos las sobradas de madridistas ilustres. “Noventa minuti in Bernabeu son molto longo”, afirmó Juanito con sus “balls” en orden y su italiano de Fuengirola. “El que se lo crea bien, y el que no, que vaya a coger amapolas al campo”, soltó Guti a un periodista incómodo en una rueda de prensa. “Les vamos a chorrear”, enunció nuestro presidente más sudoroso, Boluda, ante uno de los clásicos en los que, mala suerte, nos chorrearon a nosotros. Aparte de su frase del cerdo volando sobre el Bernabéu, habría que enmarcar la siguiente pasada de Toshack cuando fuimos a jugar a Kiev en Liga de Campeones: “¿Chernobil? Creía que era un lateral izquierdo del Dinamo”. Ah, y no nos podemos olvidar del amigo Calderón saltando al campo de La Romareda a celebrar un título que ¡todavía no había conseguido!

Lo que trataba de ilustrar con este artículo es que las vaciladas pertenecen a la genética blanca y, esto es una chulería también, les animo a que las cultiven antes, durante y después del Barcelona-Real Madrid con los gremlins azulgrana que les den la brasa. Porque, si siendo madridista y habiendo ganado miles de millones de títulos, habiendo masacrado a miles de millones de equipos, uno no se puede permitir sobradas antes del derby, no me digan quién puede. ¿Un aficionado del Albacete? ¿Uno del Oviedo? ¡Hombre, por favor! Exageren, diviértanse y el martes, ocurra lo que ocurra, citen al poeta Benito Floro y su “con el p%&/$ nos los f)(&$”. Eso, aunque no se lo crean, es ser madridista y lo demás, pijadas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

APRENDA A INCREPAR A MOU USTED MISMO

¡Manos arriba!

¡Qué bien lo “estemos” pasando! Durante una mesa redonda con Jorge Valdano, el filósofo Gustavo Bueno nos recordaba que el fútbol se divide en dos partes; el núcleo, que comprende aquello que ocurre dentro del terreno de juego, y el cuerpo, que es el espectáculo que lo rodea. El primer problema filosófico, por tanto, radica en desenmadejar las relaciones entre ambos. Y, ¿a qué viene este rollo filosófico, Galán? No se me apuren, sólo intento introducir el gran problema de nuestra semana futbolística y, seguramente, el gran reto de toda la temporada: analizar los usos del verbo florido y fluido de nuestro entrenador portugués. La antepenúltima chifladura de nuestro míster (y que relaciona espectáculo y campo de juego) fue sugerir que Manolo Preciado manejó mal a su Sporting contra el Barcelona y solventó la labor de Guardiola. “Es un canalla”, le reprendió el bigote más poblado del fútbol español. “Si por mi fuese, no le colocaría en el palco, le sentaría con los Ultra Boys”, remató. Ay, qué talento innato tiene Manolo para insultar, pero esta habilidad no es compartida por muchos de sus colegas, tímidos y pacatos ellos (y no hablo de Pochettino, Guardiola o Caparrós), a los que Mou va a faltar al respeto sí o sí.

Hay varias normativas imprecativas en el fútbol que condensaré, por espacio, en cinco. Primera. Dele donde duele: en el Madrid, se titula acosar a los débiles de la plantilla; me refiero, claro, de Pedro León, Higuaín y Canales… un momento… eso ya lo ha hecho Mourinho. Empezamos mal. Segunda. No insulte con esdrújulas: aprendan de Preciado, hágalo siempre con palabras llanas o agudas (canalla, montón de mierda o calamidad), nunca esdrújulas (parafílico, parásito o aerófago). Tercero. Sea agorero; lleve el “Ahora está muy acostumbrado a ganar, veremos cuando pierda…” del preparador esportinguista a límites puteantes: “Ahora se cree muy guapo… veremos cuando tenga ochenta y tres años”. Cuarta. Sugiera una supuesta homosexualidad. De enorme efectividad en este deporte, fíjense en la teoría conspiranoide que unía a Guardiola y Manel Estiarte o ¿eran Ibrahimovic y Piqué? en los baños turcos de un búnker situado bajo el Camp Nou, justo donde Laporta celebraba sus “secret parties”. Quinta. La más importante y complicada de administrar: gradúe sus insultos. Si el partido ha alcanzado una temperatura aceptable (lo que busca Mou constantemente), con tal de que no se le vaya de las manos y que tampoco el de enfrente note la impostura tele-dirigida a calentarle, añada a sus tacos los sufijos “-uco”, “-in” o “-ito”. ¿No creen que al luso no le resultará hasta adorable que otro míster le llame “cabronzuco”, “mariconín” o “capullito”?

lunes, 4 de octubre de 2010

EL MADRID, EN SEGWAY

Si bebes, no conduzcas

Estos días se ha producido un par de disturbaciones en la fuerza que reafirman esa frase hipersobada que me soltó la hipersobada hermana de mi novia en la oscuridad de un cine: «Ten cuidado con lo que deseas, porque puede hacerse realidad». La primera alteración, en el cuerpo del bueno de Felechosa, ex concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. El mozo escribe una carta de apoyo a Cascos, inocente donde las haya (¿no es lo que esperan hacer los niños en Navidades?), y se lo cargan alegando trapicheos artísticos. A él, al pobre de él, que toda la vida anheló ser concejal y, luego, alcalde, y luego, jedi. En «Foot of pride» cantaba Bob Dylan que «¿sabes lo que dicen sobre adular a la gente adecuada cuando subes? / Que a esos mismos te los vas a encontrar cuando caigas». El que se cayó fue el pobre Jimi Heselden. El empresario se compra la compañía Segway (esos biciclos en los que todos, en un futuro bizarro, nos moveríamos, como íbamos a usar el laserdisc, Second Life o los magnetizadores de agua) y, mientras da un paseo por un monte subido en, orgulloso de, una de sus máquinas, se estrella y, ¡oh, my God!, se mata.

Cómo queríamos a Mou. Le queríamos tanto que ahora que está aquí echamos de menos a Pellegrini. Sí, a ese triste, a ese ingeniero que nos arrastró a la ruina de ganar todo y no ganar nada. Por lo menos, dicen los espabilados, marcábamos goles. Por lo menos, dicen los alumnos aventajados, CR7 estaba contento y enseñaba la quijada como «Imperioso». Por lo menos, dicen esos pecadores, el Pipita vivía en racha y podíamos depender de él.

Madridistas del alma, en todos los clubes hay personal como el que acabo de retratar. Evítenlos más que el presidente Bances a un miembro de los Symmachiarii. Cuando se escoge a Mou, como cuando se escoge a tu novia, como cuando se escoge ser concejal, se escoge todo el paquete. Te toca a la suegra, a las puñeteras de sus amigas, a su perro «Toby» y al anormal de su hermano. Con el portugués, nos llevamos sus desplantes, sus imbecilidades (jamás al nivel de las de Stoitchkov), y las enormes posibilidades de ver miles y miles y miles de partidos del palo del Auxerre-Real Madrid.

Sabíamos que iba a pasar, nos picaba todo al ver los partidos de Mou en el Inter; sabía que iba a pasar, Felechosa lo notaba cuando sus compañeros le miraban raro en los plenos; sabía que iba pasar, Jim Heselden lo sospechaba al trastabillarse en su nuevo Segway. Lo sabíamos, lo queríamos, lo escogimos, y Floren nos lo regaló. Ahora no andemos jodiendo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

MOU, ¡TE CEDEMOS DOS PARTIDOS AL BARÇA!

¡Mira cómo dirige!

Muchos dirán “vuelve Galán otro lunes con Mourinho… menudo brasas”. Y llevan razón. Ni la adecuada adaptación de Özil (a pesar de que algunos chisgarabises anden escribiendo que el Barça no le aceptaría como suplente); ni la recuperación de CR7 en Anoeta; ni la alegría que nos dio el golazo de Di María a Bravo. Aquí lo que importa son las milongas de nuestro entrenador. Pasamos de que el Madrid haya ganado en un campo complicadísimo (aún con un gol de churro), pasamos de criticar la primera parte (en la que Xabi Alonso se desapareció) y todavía más, pasamos de ver como Higuaín está lejos de llegar a su mejor forma. Lo esencial es que a Mou le escupieron al entrar en el estadio (uno se acuerda del mítico capítulo de Seinfeld, “El novio”, que toca el mismo tema) y, sobre todo, que la federación lusa le solicitó para dirigir, por la gorra, los próximos dos partidos de la selección portuguesa.

Que los portugueses son gente lista lo sabíamos desde el 91. Mi abuela Luz se trajo de ese gran país un gallo de juguete que cambiaba de color con la temperatura. Aquel artefacto fascinaba por igual a los habitantes y a los visitantes de nuestra casa. Ahora, con avances como el Facebook o el Viagra, les sorprenderá semejante inocencia, pero piensen… eran los noventa: Masip gobernaba y los ovetenses andábamos por la calle enfundados con camisetas de “Zapato veloz”. ¡Ay, en manos de aquel instrumento de plástico resignamos el futuro de nuestra familia! Si se ponía verde, íbamos a la playa de Salinas y, si no, nos encerrábamos en casa. No revelaré su ratio de aciertos: sólo les voy a confesar que el pobre animal acabó saliendo por la ventana. Una movida violenta así debería de haber ejecutado el Real Madrid en el momento en el que la FPF les propuso la cesión de Mourinho. Con lo bien que dice “¡no!” Florentino, es una pena que permita que se den situaciones dantescas como A) que nuestro míster convoque una rueda de prensa bajo un reloj y B) que, desesperados, los portugueses terminen fichando a Paulo Bento, ese mozo que jugó en el Oviedo durante el Pleistoceno.


Ustedes también la bailaron, no me jodan

Eso sí, no me vayan a llamar rata. No dudaría un segundo en ceder dos o tres partidos a Mourinho al Barça. ¡Benditos!, tienen tanta obsesión con el entrenador del Madrid que, como los niños, no nos importaría prestárselo un par de fines de semana para que lo prueben. Seguro que con él aprenderían a jugarle al Atlético de Madrid, al Inter o ¡al Hércules! y recordarían los buenos tiempos en los que el luso le llevaba Fuensanta a Robson. Además, no os preocupéis, amigos culés, creo que esto os va a convencer definitivamente; ¡os lo dejamos gratis! ¡Quietos, locos, no os lancéis!

 Sniff, qué tiempos aquellos en los que el Barça jugaba con cinco defensas...

lunes, 13 de septiembre de 2010

MOURINHO CONTRA NEIRA

Para mi bródel Gerardo, otro gran fan de Jesús Neira


¡¡Así queremos ver a Mourinho y a Jesús Neira!!

Una de las mejores tradiciones de Japón, si dejamos a un lado los “Love hotels”, el sushi o a Shin-chan, son, sin duda, las películas de Godzilla. Siguiendo la filosofía de la cumbia “El cocodrilo” (Un animal malévolooooo/ al que hay que tenerle pánicooooo) que cantaban “Fito Olivares y la pura sabrosura”, ese “peaso” de lagarto se dedicaba a destrozar ciudades del Imperio del Sol Naciente con la misma soltura con la que los Morancos sueltan chistes “pa’ rise muncho”. Una de las subvariantes de estos filmes era aquella en la que Godzilla se enfrentaba a otros animales mitológicos como Gigan, un dinosaurio con alas, o Mothra, un mariposón gigante. En estas luchas sólo había dos damnificados: la ciudad de Tokyo, que acababa como Madrid después de La Noche En Blanco, y los operarios que se disfrazaban de los monstruos, que acababan más sudados que “El golosina” después de una fiesta en “Cantora”.


Un animal malévolooooo/ al que hay que tenerle pánicooooo

“Ha sido un partido fácil de ganar, sin problemas”, declaró Mourinho al terminar el encuentro del sábado contra el Osasuna. Les reto a que busquen en las hemerotecas unas declaraciones semejantes de un entrenador “post-unpartidode1-0”. Donde Guardiola o Sánchez Flores dirían “peleamos mucho” o “fueron un digno rival”, nuestro amigo portugués se marca una sobrada del estilo de “jugamos contra cuatro fantoches de Pamplona”. Menuda huevada, amigos. Y como los madridistas (salvo los que pitaban en el Bernabéu) le hemos subido a nuestro “altar Charles Bronson” (con Juanito o Capello), le perdonamos todo. Eso sí, con esta tontunada contra los habitantes del Reyno de Mordor, se le ha ido la mano.

Que los Neiras son grandes lo sabe hasta Ernesto

De nada sirve que yo, un pobre columnista cabezón y gordito, le diga a Mou que se está pasando de la raya. Me hostiaría sin piedad y no me quedaría otra que llorar “a lo Belén Esteban”. Necesitamos a un monstruo de su altura que le ponga en su sitio para que no nos hunda la liga con sus bravuconerías. ¡Aleluya, “brodels”! ¡Ha aparecido el candidato perfecto! Un titán que, tras ir borracho al volante, haciendo eses por la carretera (uno se imagina al hombre practicando algún tipo de baile en la M40), declaró que “si me quito la cerveza, le voy a decir al médico que me voy a matar” y desafió a su jefa, la, asimismo, muy rabuda Esperanza Aguirre, a “que le eche”. Sabíamos por otros Neiras (Chus, periodista, y Ernesto, bailarín), que ese linaje era grande… pero nunca tanto. Jesús Neira tiene que ser el Mothma de Mourinho en una batalla a muerte sobre la ciudad de Seseña. Piensen que todos saldríamos ganando: por fin, borraríamos Seseña del mapa y, por fin, uno de los dos se callaría (un poco) la boca.

lunes, 3 de mayo de 2010

«I LOVE MOURINHO»

¡Si es que tiene clase hasta para gritar!

Siglo tras siglo, la Humanidad se ha enfrentado a cuestiones vitales: ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Dios existe? ¿Por qué los jubiletas llenan los supermercados los sábados cuando tienen toda la semana para comprar? ¿A qué se debe la cancelación de «I love Escassi»? De las preguntas anteriores, la última es la única que no me deja dormir. Se escapa al conocimiento humano que no triunfe un «reality» televisivo con mozas saladas, Jesús Vázquez y un jinetero con careto de endogamia. Amigos, propongo una alternativa a Telecinco que puede romper moldes y audiencias, «I love Mourinho»: trece madridistas en una casa compitiendo por el amor del portugués.

Menudo éxito en la cadena del bendito Paolo: las peleas («¡Es mi tipo de entrenador!», «¡Y yo he llamado a mi bar "el bar de Mou" en su honor!» discutirían dos aficionados cejijuntos de Tiñana), las emociones («¿por qué te dicen que eres el antifútbol, José?, ¡no entienden nada!», «¡eres más luso que las toallas y los gallos meteorológicos!») y, por supuesto, el folleteo («tontorrón, me gustaría cogerte por el cuello como Valdés»). En «Maridos y mujeres», Woody Allen habla de una pareja que «la única vez que consiguió un orgasmo simultáneo fue cuando el juez les concedió el divorcio». El subidón poscoital simultáneo de los madridistas el miércoles tuvo varias vertientes. Al divertimento habitual de cada vez que pierden los de Guardiola (ser blanco, no se engañen, significa ser antibarcelonista: como demostró M. Night Shyamalan en «El protegido», todo héroe debe tener su némesis) y a la alegría excepcional de que ocurriera en la Champions se unieron en esta ocasión a esa especie de alivio cósmico de saber que los azulgranas no van a profanar nuestro limpísimo Bernabeu.

De tanto amor salió un gran beneficiado, Mourinho. Un tipo que posee las esencias de nuestro club: trata de ganar por lo civil o lo criminal (Capello 2.0.), es más chulo que Juanito (el episodio de los aspersores presenta su candidatura a «Momento bizarro» de la temporada), no tiene la tristeza de Pellegrini (¡qué maravilla será ver un partido en el Reyno de Mordor contra el Osasuna con alguien que sale gritando de la bancada!) y ha probado que controla un vestuario de estrellas. Nosotros, esos descerebrados que queremos al bueno de José en el banquillo del Real Madrid, estamos seguros de que el tiempo (y las victorias) convertirán a los agnósticos a la religión «mourinhana». We love you, Mou.