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lunes, 24 de octubre de 2011
VARAS NO ES UN VARAS
No lo digo yo, lo pone el diccionario de la RAE en alguna parte que no he encontrado en “el Internel”. Asusta que estos señores que se llaman como un grupo de atracadores de banco (“Señor ñ mayúscula”) hayan validado la acepción de “varas” cuando se refiere a un ser humano muy cansino. Pero la verdad es que todos lo hemos utilizado. Lean mi pequeña antología del horror brasas. Un pariente de Córdoba que no para de referirse a “lo bien que se come en Asturias”. Un profesor que es impermeable a los “bueno…”, “creo que se me hace tardeeee”. Siempre me he preguntado qué es peor, un pesimista incansable o un pesado incansable. Amigos, mientras que el pesimista solo te puede dejar noqueado, el brasas te roba lo más preciado: tu tiempo.
Con tan malas connotaciones, uno siente en la superficie granulosa de sus pezones la tremenda injusticia de que se apellide así la bella persona que consiguió detener el robo barcelonista del sábado. Fíjense en el penalti fantasma, en la expulsión de Kanuté por culpa del ratonero Cesc y, coronando al horrible Iturralde, en los siete minutazos que descontó ese finstro arbitral al final. Vamos, “Layla” dura 7:13 y ya parece interminable. Compañeros merengues, piensen en las chanzas que tiene que aguantar el gran portero Javier Varas, en el resquemor cotidiano que corona su vida. “Ya está el Varas en el entrenamiento”, “Ya tuvo que llegar al estadio ese Varas”. Horrible descrédito, amigos, para un titán que aguantó las inclemencias de plantearle un partido al Barcelona basándose en el físico y que dejó al equipo hispalense más sudado que Falete en una sauna.
Creo que se debe formar un movimiento blanco que pida, en su honor, la eliminación de la acepción de “varas” del lugar tenebroso en el que se encuentra, justo entre los pesimistas incansables y los asesinos en serie. Movilicémonos con firmas, con manifiestos o, como hacen las indignadas de Nueva York, enseñando las téticas al respetable. ¡No puede durar esta tropelía con D. Javier! Y recuerden que el cambio comienza en uno mismo: cuando vean venir a la pesada de turno, no avisen a las personas cercanas diciendo “ahí viene Verónica, esa varas”. Si son madridistas agradecidos, griten “ahí viene Verónica, esa brasas”. Y por supuesto, eso no ha cambiado, echen a correr en dirección contraria.
lunes, 19 de septiembre de 2011
¿POR QUÉ PITAN A PUYOL?
“Me pitan por ser rico, guapo y gran jugador”, declaró Cristiano Ronaldo después del partido de Champions en Zagreb. Y luego vino el vendaval. En ninguna de las ediciones digitales donde apareció esta frase lapidaria, el número de insultos bajó de los chopocientos. “Creído”, “idiota”, “imbécil”, “poligonero”, “guatanebikonso”, y, en nuestro querido LNE.ES, “fato”. Esa estupenda gente que se dedica a comentar las noticias de los periódicos, se arrejuntó como una enorme liga de supervillanos idiotas contra el bueno de Cristiano. ¡Ay, qué labor más gratificante es masacrarle en Internet! ¿No les encanta el combate cibernáutico entre “Gijondemicorazon_87” y “Prosineckifan78”? ¿Y cuando un conocido te suelta, orgulloso de su majadería, “Galán, ¡cómo puse a parir a Cristiano en lahojaparroquialdeSanMartinDeLosBerruezos.com!”?
Y todo porque, por fin, alguien trae un ñasco de realidad al fútbol español. Estamos demasiado acostumbrados a tonterías de Del Nido (“Este movimiento [12 clubes vs. Madrid y Barça, una broma] no tiene marcha atrás ni para coger impulso”), medias mentiras de Rossell (sobre la Supercopa, “veníamos de la playa y le ganamos el título a un equipo que estaba mucho más preparado”) y vaciladas de Guardiola (“Ya sabemos que Busquets es un inútil”), como para distinguir la maravillosa verdad que esconden las declaraciones de CR7. Deberíamos escribir una estadística de la cantidad de zurriagazos que el portugués recibe en cada partido y, en especial, del hachazo que le costó tres puntos de sutura en Zagreb. Y, encima, le silban. No queda más que concluir, ya que no me puedo creer que humanos tan limpios abucheen a una víctima, que lo hacen por otros motivos.
De las tres razones que apuntaba el luso, creo que la principal es que le gritan porque ¡¡vuelve locas a las fans de Melendi!! Esa quijada y ese pelaco engominado son lo que encabrona al mismo personal que, si le tuviese en su equipo, le aplaudiría. Grande Cristiano… pero hemos encontrado una incoherencia en la teoría. Si solo se silba a los guapos, ¿qué problema hay con Puyol en los campos de España?
Y todo porque, por fin, alguien trae un ñasco de realidad al fútbol español. Estamos demasiado acostumbrados a tonterías de Del Nido (“Este movimiento [12 clubes vs. Madrid y Barça, una broma] no tiene marcha atrás ni para coger impulso”), medias mentiras de Rossell (sobre la Supercopa, “veníamos de la playa y le ganamos el título a un equipo que estaba mucho más preparado”) y vaciladas de Guardiola (“Ya sabemos que Busquets es un inútil”), como para distinguir la maravillosa verdad que esconden las declaraciones de CR7. Deberíamos escribir una estadística de la cantidad de zurriagazos que el portugués recibe en cada partido y, en especial, del hachazo que le costó tres puntos de sutura en Zagreb. Y, encima, le silban. No queda más que concluir, ya que no me puedo creer que humanos tan limpios abucheen a una víctima, que lo hacen por otros motivos.
De las tres razones que apuntaba el luso, creo que la principal es que le gritan porque ¡¡vuelve locas a las fans de Melendi!! Esa quijada y ese pelaco engominado son lo que encabrona al mismo personal que, si le tuviese en su equipo, le aplaudiría. Grande Cristiano… pero hemos encontrado una incoherencia en la teoría. Si solo se silba a los guapos, ¿qué problema hay con Puyol en los campos de España?
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martes, 13 de septiembre de 2011
CERCA Y LEJOS CON VILLA
Yo era un «yonqui» de «Barrio Sésamo». Me levantaba los sábados por la mañana y allí estaban esos monstruitos de peluche que te ayudaban, como niño cabezón, a manejarte por las dificultades de la vida. ¿Que necesitabas el abecedario? Teníamos a la rana Gustavo, con su parecido razonable a Pepiño Blanco, explicándotelo. ¿Que tenías que conocer dónde se colocaban los pasteles en una panadería? ¡Perfecto! ¡La labor de Chema! Eso sí, para un niño desorientado, la gran aportación del programa la trajo, un martes por la tarde, Coco. Coco era un monstruo azul con mucha clase que, mediante un bellísimo plano fijo, nos enseñó la diferencia entre dos conceptos complicados: «cerca» y «lejos». El método era precioso, señores. El bicho se colocaba frente a la cámara y gritaba «¡cerca!». Después, se situaba al fondo y gritaba, en la distancia, «¡lejos!». Ni Schoppenhauer utilizaba razonamientos tan magníficos.
Sencillez y algarabía infantil. Dos cosas por las que Coco triunfó en «Barrio Sésamo». Dos cosas que le faltan a David Villa para triunfar en el Barça. Y es que se puede pensar que el asturiano cree que el equipo se dispone a su alrededor con el objetivo de asistirle constantemente. El error garrafal del segundo gol de la Real no sólo muestra una equivocación sino, más importante, manifiesta una desconexión total del formato de juego barcelonista, siempre tan preocupado por las jugadas grupales y la asistencia de unos a otros. Bendito Aguirretxe, que marcó, y bendito Busquets que, en su maravillosa locura transitoria, intentó parar el balón con la mano. Qué divertido. Los minutos siguientes del delantero fueron como cuando Coco se escapaba de plano tras explicar su división del espacio: desaparecía por un lateral de la pantalla y no se le volvía a ver.
Por eso, siempre gracias a ésta, nuestra gran caridad madridista, le vamos a enviar a Villa un DVD de «Barrio Sésamo's Greatest Hits». A mí Coco me ayudó a salir de «Desorientados anónimos» y creo que al «Guaje» le va a venir bien. Y no estaría mal pasarle una copia también al inoperante Guardiola, un entrenador «muchomejorqueMourinho», que dejó escapar un partido con cero a dos en el marcador.
lunes, 29 de agosto de 2011
EL DEDO DE M.O.U., EL EXTRATERRESTRE
M.O.U. solo quería señalar a "Pito" su casa
Arranca la Liga y, un año más, lo que importa es machacar a Mourinho. La buena imagen de la Supercopa se evaporó en la prensa nacional entre ataques al Real Madrid. Su “dedazo” a “Pito” Vilanova eclipsó todos nuestros esfuerzos y, de la noche a la mañana, nos convertimos en unos genocidas. Que si íbamos a quebrar la selección; que por qué Florentino no se disfraza de Hulk Hogan e interviene; que por qué no se disculpa el “míster” (incluso Joan Gaspart, en el límite de la desfachatez, lo exigió). Si en esos días E.T. hubiese bajado a la tierra, a su índice rojo y prodigioso le prestarían menos atención. Estoy seguro que los culés dirían algo como “ese monstruo fecal podrá hacer volar a prepúberes y bicicletas y descubrir nuevos caminos a la ciencia, pero... ¿tú has visto la agresión del cerdo de Mourinho a “Pito” Vilanova? ¡Menudo sinvergüenza!”.
Mourinho ya ha pedido disculpas al madridismo, detalle que no han imitado “Pito” y sus “apandadores” azulgrana por sus provocaciones en el banquillo del Barça. Pasen página, señores, y recuerden que el bueno de José estuvo trabajando con ustedes durante ¡cuatro años! y no hubo ninguna queja por su personalidad, sobre todo cuando hoy le pintan como una mezcla de Gadafi, el malo de “Avatar” y Teddy Bautista. Aparte, me parece muy exagerado y ventajista llamar “agresión” a una acción que no inmuta ¡ni a un señor de bigote! (sí, ese tipo del fondo de la imagen igualico que Aznar).
Además, no se equivoquen, el gesto de Mou ha sido un servicio al madridismo más increíble que cuando E.T. conectaba sensorialmente con el chaval protagonista. Mi generación ochentera de merengues siempre ha estado marcada por un movimiento de dedo: el de Michel tocando el “paquebote” de Valderrama. No había un partido en el colegio en el que un niño azulgrana no te dijese “jugamos, vale, pero ni me roces la pilila”. Qué graciosos (y que imberbe es la palabra “pilila”) eran mis compañeros culés de una sola ceja. Nuestro profeta Mou ha hecho que, en la limitada memoria de nuestros enemigos acérrimos, el foco táctil de la vergüenza madridista se desplace de una parte del cuerpo a otra. Y, piénsenlo, por muchas tardes de triunfo que te dé esa bendita parte del cuerpo, para aliviar el escarnio infantil y juvenil siempre es mejor que se centren en la segunda y te suelten “jugamos, vale, pero ni me roces el ojo”.
lunes, 23 de mayo de 2011
¡MANCHESTER REAL YA!
¡Os queremos, Manchester!
Una Copa del Rey barriendo al Barça. Ciento dos goles con un equipo «defensivo». Pichichi histórico de Cristiano Ronaldo. Un entrenador que ha revolucionado hasta a TR1 (Toñín el toRero). Vale. Muy bien. No nos basta. El orden del Universo todavía no está en perfecta armonía. Falta un detalle, amigos: que el Barça no gane la Champions. Compañeros de otras escuadras, no se me lancen al cuello y reflexionen. Si los «gremlins» azulgranas arramplan con este título se verán autorizados para darnos la barrila durante todo el resto del siglo con eslóganes que ya se han probado falsos: «Hacemos el mejor fútbol de la historia», «Messi es el mejor jugador de la historia», «Nadie, en la historia, conseguirá igualar los títulos de la época Guardiola». ¿A que les suena? Si queremos evitar esto y las llamadas de los culés y las coñas marineras con Guti y a Shakira cantando «Tot el camp» y a…, es imprescindible que el Manchester se lleve la victoria el sábado.
Sé que por sus cabecitas pasarán cosas del tipo de «Este Galán es un miserable», «¿Por qué no se alegra de que gane un equipo español?», «¡Con lo que molan los partidos del Barcelona!», o «What the F.A.C.! ¡Vaya panzón que tiene Álvarez-Cascos!» (en este caso es que aún no han superado la impresión de admirar la lozanía de D. Francisco al celebrar su victoria electoral). Se equivocan. Les reitero: el Barcelona y su concepción del fútbol es un mal superior a cualquier desacuerdo que tengamos, un mal que ha provocado esta crisis generalizada en el mundo del fútbol: las diferencias cada vez más pronunciadas entre los clubes, los altos números de temporadas sin títulos merengues, la incapacidad de nuestros dirigentes, o el caso islandés (como todo se origina en esa isla, es seguro que algo relacionado con el Madrid tiene que haber ocurrido allí).
A modo de inspiración, deben de recordar esos momentos históricos en los que varios pueblos se juntaron contra terribles amenazas al futuro de la Humanidad: rememoren la colaboración entre los rusos y los norteamericanos en la II Guerra Mundial o la alianza de los Autobots y los Decepticons al descubrir que el malvado Galactus había infectado Las Vegas de zombies. «Friens of de Llunaited», ya sé que nuestro último enfrentamiento en Europa acabó con victoria blanca, ¡no nos lo tengáis en cuenta! Me encantaría felicitar a los jugadores de Manchester, especialmente a los enormes Javier Hernández, Berbatov y Vidic, por su nueva Liga. Van der Saar, Giggs, Ferguson, no lo dudéis, los madridistas estaremos apoyándoos fuera del estadio, acampados por un mundo mejor, libre de barcelonismo.
martes, 3 de mayo de 2011
YONQUIS DE MOURINHO
“Estoy rellenando el agujero/ por donde entra el agua”, cantaba Paul McCartney en “Fixing a hole”, una de las grandes composiciones del gran “Sgt. Pepper’s lonely hearts club band”. Al Madrid le ha ocurrido con Mourinho como al adicto a una droga dura. Pasado el subidón de la Copa del Rey, llega el periodo de abstinencia y la fiebre alta y los pies pesados y los huesos de ganso, que (d)escribía John Lennon en “Cold turkey”. ¿Va a ser siempre así? ¿Qué vamos a hacer si se pira Mou? ¿Regresaremos a la tristeza, sobrios e impolutos ellos, de Pellegrini o Valdano? Fíjense que hasta Guardiola, animando a los orcos barcelonistas, adoptó el papel del portugués cuando se refirió a él como “el puto amo”. Un tipo con estilo, este Pep, que se asemeja más a nuestro míster de lo que a él (o a los que le siguen) les gustaría admitir.
Sabemos que, ahora, a los madridistas nos toca vagar los aparcamientos de los supermercados para que nos saquen en algún “Callejeros futboleros”. Ya le vale a nuestro entrenador de no rular los gramos que queremos: ojalá se terminen estos tiempos de “No podemos remontar la eliminatoria” o “La culpa de que el equipo no entrara bien contra el Zaragoza es mía”, que tanto recuerdan a la metadona que homenajeaba Warren Zevon en “Carmelita”. No necesitamos cuelgues de esa basura, José; no nos has enganchado a tus espléndidas rajadas o a tu espíritu ganador durante toda la temporada para que nos dejes con medias tintas al estilo de Emery (esta semana me he despertado en medio de la noche, sudado cual mono salido, después de soñar con su patético “he sentido vergüenza” tras perder en el Bernabéu).
Advertía el clásico norteamericano “Cocaine Blues” que “el doctor dice que (la cocaína) te matará/ pero no te dice cuándo”. El madridismo aún desconoce si el estilo Mourinho es lo que le está matando o lo que le mantiene vivo. A estas alturas del campeonato, cuando las cabeceras deportivas cuestionan incluso que el vestuario apoye al luso (los futbolistas, siempre los primeros en abandonar), hay que comenzar a redactar el balance del trabajo del míster. Parece lógico, viendo la persecución arbitral, la búsqueda de un estilo, los avances en el juego (y el machaque reiterado de los poderes establecidos), pedir que Mourinho continúe con tal de que Sergio Ramos siga tirando las copas, endrogado el pobrecico por la victoria inesperada, delante del autobús.
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lunes, 25 de abril de 2011
PIQUETÓN MADRIDISTA
Cuore, siempre con la cultura
Hay que confiar en determinadas reacciones físicas, amigos. Las palpitaciones, dolor de cabeza o la sudoración repentina suelen llevar asociada alguna causa psicológica que ayuda a su aparición. Así, no es suficiente explicar un piquetón basándose en la túnica albugínea, los cuerpos cavernosos o el súbito flujo sanguíneo. Importa el cómo pero, por encima, el por qué. Obviamente, un abrazo de Shakira puede ser el solitario desencadenante del magno evento aunque éste también se entendería tras una serie de victorias sucesivas, como ganar la Copa del Rey o abrasar al Valencia en Mestalla.
En la web humorística ankwardboners.com, unos majaderos estadounidenses recopilan fotos de momentos inadecuados para tener un piquetón. El Real Madrid de Liga merecería aparecer en ese sitio: a pesar del barrido ¡con los suplentes! a los de Emery (“siento vergüenza”, dijo el ruinoso míster), no deberíamos estar muy orgullosos. La distancia con un Barça (casi) campeón, en este nuestro mediocre campeonato nacional, es tan insalvable como la que hay entre Guaita y Casillas o Stankevicius y Carvalho. Eso sí, contribuye esta victoria a animar a Kaká, a reinsertar a Higuaín y a finiquitar a un entrenador valencianista que ya no sabe ni por dónde le vienen.
En cambio, esta nueva Copa del Rey disculpa cualquier reacción física inoportuna, incluso la de nuestro cómico favorito, Sergio Ramos, tirando la Copa del Rey por la borda del autobús. El atasco táctico de Guardiola demostró que Mourinho conoce infinitamente mejor la mecánica del fútbol. Ese gol de Cristiano, ese pase de Di María, ese Marcelo, ese Manolito, ¡grandes! fueron claves para que los madridistas estemos toda la semana con el “Waka-waka” en el cuerpo. Benditos sean porque, en el fondo, han destapado una mentira: el fútbol no se termina en el Barça. Por mucho que ahora se acuerden de la madre de Undiano o criminalicen a un Pepe extraordinario, la única recomendación que se les puede hacer a los culés es una buena dosis de Viagra.
Les vendrá bien, en su decrepitud futbolística, darse un gusto antes de que se despidan de la Champions.
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lunes, 18 de abril de 2011
MADRID-BARÇA II. LA SECUELA.
¿Quién dijo las segundas partes eran peores que las primeras?
En 1991, se nos hundió una de las certezas que asentaban nuestra filosofía cinematográfica. Hasta entonces, toda nuestra educación se basaba en la prohibición de ver “Depredador 2”, “Mad Max 2” o “Kickboxer 2“ con la jodida excusa irrebatible de que “las segundas partes de una peli siempre son malas”. ¡Malditos educadores! Hicieron que nuestra existencia acnófila se corrompiese por una mentira. Eso sí, de vez en cuando, se estrenaba algún filme (“El padrino 2”, “El imperio contraataca”, “Tó er mundo é mejó”), que nos advertía que aquella letanía era una miserable falacia. Está claro. Esas cintas fueron señales proféticas que indicaban la venida de “Este chico es un demonio 2”. Sí, amigos, tuvo que ser el visionario Brian Levant, ese humano que luego crearía las películas del perro Beethoven o la obra maestra “Un padre en apuros” con Schwarzenegger, el genio que demostrase que una secuela puede superar a su original, reescribiéndolo con nuevas, brillantes (y, en este caso, muy bizarras) ficciones.
El sábado se nos hundió una de las certezas que asentaban nuestra filosofía futbolística. Hasta entonces, toda nuestra educación se basaba en la prohibición de decir que al Barça no se le podía ganar con la jodida excusa irrebatible de que “nos machacaron en la ida y son un equipo imbatible”. ¡Malditos imbéciles! Hicieron que nuestra existencia canosa se corrompiese por una mentira, aunque peor es la que se cuentan a sí mismos. Descubrir a Messi lanzando el balón al buen público madridista con mala leche de pendenciero, prueba algo. Mourinho ha sabido canalizar la energía de un equipo a través de ese Pepe reubicado y conseguir, ¡con diez!, el empate frente unos azulgranas anonadados y cabreados. Muñiz se zampó la segunda de Alves pero nos dejó una verdad: ahora mismo el Real Madrid posee el empuje necesario para, a tres partidos vista, enterrar al Barcelona en su pasado mediocre. Recuerden lo que nos enseñó Brian Levant: las secuelas pueden ser mejores que el original. Después de “Este chico es un demonio 2”, se estrenaron “El caballero oscuro” e “Indiana Jones IV” y, después del complicadísimo encuentro del sábado, tenemos muchas posibilidades de celebrar la Copa del Rey y la Copa de Europa en nuestras vitrinas. Sé que, si esto ocurre, solo conservaremos una pena: que quizá eliminemos al gran Raúl y su Schalke.
lunes, 11 de abril de 2011
MOU(HO)UDINI
A esta foto me refiero en el artículo...
¿A quién no le aterrorizaba San Mamés? Sobre todo cuando nos enteramos de que nuestro entrenador, ese humano que jugó a los cambios imposibles contra el Sporting, iba a dejar en el banquillo a Cristiano, Özil, Xabi Alonso y Marcelo. En los minutos previos al partido, en un estadio no muy amable con el Madrid, ¿quién no sintió una cierta obturación de los orificios corporales y pensó «Dios, cómo me molaría aparecer ahora en una fiesta "bunga-bunga" de Berlusconi»?
«El mejor público para actuar, donde más se ilusionan con tus trucos y más te pagan, es el ruso. Como sufren unas vidas tan rutinarias, tan duras, en su día a día en el campo, es muy fácil que se sugestionen rápidamente ante lo inesperado, ante ese giro final del truco en el que irrumpe la simulación de lo sobrenatural», afirmó el mago húngaro Harry Houdini en la primera década del XX. Conociendo la situación del madridismo, ya habituado a la horrible monotonía de las temporadas en blanco, Mourinho sabe que sus triquiñuelas tendrán aún mayor efecto y, así, perpetra sus trucos de manos en el momento exacto. Por eso la victoria ante el Athletic ha espoleado la (senti)mentalidad merengue, ese mecanismo afectivo que nos provoca el moqueo instantáneo al ver la foto de Ramón Mendoza corriendo, de gabardina, al lado de Jesús Gil, de chándal. Poco importa que se queje Caparrós (¿el Joaquín lamentándose por un arbitraje?, ¡menuda jeta de entrenador machetero!), la apuesta del luso por los tres defensas (Pepe, Garay y Albiol) ha sido definitiva en su principal trabajo, que no era detener a Llorente, sino ofrecer muestras de seguridad atrás de cara las próximas citas con los «gremlins» azulgrana.
Como en el extraordinario truco de Houdini la «Celda china acuática de tortura», donde el mago se liberaba inesperadamente de sus ataduras y escapaba de un habitáculo lleno de agua, Mou apela a la épica del ilusionista. Todo está en nuestra contra: los litros de liquido y Guardiola, la falta de oxígeno y Messi, las esposas en las muñecas y Piqué. Inmersos en la rutina de la derrota, los blancos buscamos un pequeño artilugio que nos esperance para el futuro cercano. Tal vez, ¿una llave en la boca del Houdini que le permita zafarse? Tal vez, ¿el golazo de CR7 en San Mamés?
lunes, 24 de enero de 2011
THE WALKING (& AZULGRANA) DEAD
Así debería de haberse comportado Miguel Ángel Portugal y su Racing frente a los zombies azulgrana...
La nueva serie del canal AMC, “The walking dead”, narra la historia del levantamiento zombie y cómo los (pocos) humanos que han sobrevivido se resisten a estas criaturas. Pero, ¿todas aguantan? No, compañeros. En diversos capítulos descubrimos a algunas personas que, frente a la infinita magnitud del desastre, se dejan desaparecer para escapar, por la salida rápida, del horror. Entre ellos, podría encontrarse el bueno de Miguel Ángel Portugal. “Hablar de opciones ante este Barça no está bien”, declaró el míster del Racing de Santander después del 3-0 que le endosó la troupe zombi azulgrana. Menuda estampa de entrenador depresivo, menos mal que no entrena al Oviedo. “Uyyy, no está bien, uyyyy”, suelta el menudero, “qué miedo, no se vayan a cabrear y nos barran del mapa”. Hermanos futboleros, con este plan nuestra Liga no va a ninguna parte.
En el último capítulo de la imprescindible primera temporada de “The walking dead”, un científico, interpretado por Noah Emmerich, opta por el mismo camino que Portugal en el Camp Nou: el suicidio. Vaya elemento peligroso este Miguel Ángel. Con personal de esta calaña, el campeonato español está condenado a un fútbol plagado de zombies y huérfano de héroes, capado de talento. El “sheriff” protagonista, Rick Grimes (Andrew Lincoln), antepone la salvación de su familia a la de un mundo en Apocalipsis y, de esta manera, consigue sacar adelante tanto a su familia como a una (pequeña) parte de su mundo. Esa actitud debería haber adoptado Portugal, la de salvar a su equipo en lugar de dejarse zampar por unos no-muertos azulgrana que ni notaron su presencia.
“Quizá no nos guste vivir juntos, pero morir juntos no va a solucionar nada”, argumentaba una de las protagonistas de “La noche de los muertos vivientes”, esa obra maestra fundacional del maestro George A. Romero. La Liga, por planteamientos como el del amigo Portugal, se está degenerando en una dicotomía que, con el Madrid tanteándose aún, es una dictadura culé. Esteban Vigo, Manolo Preciado, José Luis Oltra, Quique Sánchez Flores, Joaquín Caparros… lo importante no es la derrota, sino la forma de afrontarla. Sólo tenéis que seguir al sheriff Grimes.
lunes, 20 de diciembre de 2010
QTAR LIMPIA Y DA BRILLO
Blatter sabe varias cosas de Qatar: que hace un calor de cojones, que hay pasta a cascoporro y que los gays no les hacen mucha gracia.
Vivir esta liga es vivir atrapado en el tiempo. Uno arranca el fin de semana con la vana esperanza de que nada se repita y, al final, todo continúa igual. El Barcelona arrolla a nuestro querubín, el Espanyol, con la misma contundencia que a nosotros; el Sporting se agarra al bigotaco de Preciado como última arma antes del abismo; el Atlético se lo pasa estupendo con sus ciclotimias y machaca al pobre Málaga; y nosotros sobrevivimos a un Sevilla repleto de macheteros (el hachazo de Dabo a Di María es infame) y a un Clos Gómez que se afianza como uno de los peores árbitros de primera división. A finales de los noventa, se acuñó en España el nombre de “Liga de las estrellas” para designar al campeonato y, poco a poco, ese concepto se ha ido erosionando hasta convertirse en una sonoridad vacua que remite al pasado.
En una realidad previsible, lo único que salvaguardaba al Barcelona de la rutina era ese halo místico con el que envolvía, cual albal pringoso de un bocata de calamares, a su camiseta. ¿Cuántas veces hemos aguantado los madridistas el discursito de que “nuestra camiseta es intocable”, “nuestra camiseta es incorruptible”, “nuestra camiseta es esponjosa”? ¡Y todo porque no tenía un logo! Pero, claro, a estos humanos que van de dignos y limpios y buenos y suaves les ofreces treinta millones de euros y ¡se cargan al “Teletubbie” morado con sus propias manos! Cruyff declaró estos días que “Rossell había manchado la camiseta”. No se le olvide a “Yojan” que el verbo “manchar” es transitivo. Le faltó añadir el con qué: ¿grasa de chorizo, quizá? Mucho peor aún, con una fundación que defiende los valores de un país donde, según el informe anual de Amnistía Internacional de 2009, “se priva arbitrariamente de su nacionalidad a centenares de personas. Las mujeres siguen siendo objeto de discriminación y violencia. Hay al menos 20 personas condenadas a muerte”. Por lo menos, “Teka” sólo fabricaba fregaderos.
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lunes, 6 de diciembre de 2010
EL SÍNDROME POSTBARÇACIONAL
¡Supérelo, amigo mío!
Hermano madridista, contésteme a una serie de preguntas. Durante esta semana, ¿se ha sentido cansado, sin ganas, deprimido por su día a día? ¿Ha notado una apatía generalizada al acudir al trabajo? Mientras hablaba con los miembros de su familia, ¿ha percibido cómo la desidia y la insatisfacción crecían hasta unos niveles superiores a la norma? ¿Espera que no llegue el final de Liga nunca? No se me engañe, so cabestro. Asuma cuanto antes su condición de enfermo mental; hay un hecho que ha trastocado su vida de una forma irremediable, como cuando Bertín Osborne cantó su primera ranchera. El 5-0 del Barcelona nos ha dejado tocados y, encima, nos vemos obligados a ser el pararrayos de todos los gremlins azulgrana que conocemos (uno ya no puede decir la palabra “cinco” sin que le rimen, uno ya no puede defender a Marcelo, uno ya no puede meterse con San Pep). Ay, estimado compañero, recuerde su vida antes del partido. En aquel entonces (siempre me ha gustado esta expresión) éramos felices, vivíamos una existencia de daiquíris, desenfreno y confianza absoluta en nuestro entrenador. Dios, cuán equivocados estábamos.
Ahora eso se ha terminado. El garrotazo del Barça sólo nos ha servido, como se demostró contra el Valencia, para poner el automático y seguir adelante. Hoy nos aferramos a los únicos mitos que todavía se nos sostienen: Casillas o Cristiano Ronaldo soportan el envite que jugadores como Benzema, invisible, o Sergio Ramos, machetero, no fueron capaces de aguantar. No nos olvidemos la importancia de la psicología en partidos decisivos. Si la semana pasada analizábamos cómo el gesto de Guardiola superó, en un movimiento, a la actitud pasiva de Mou, este lunes hay que plantearse lo mismo con nuestro míster y Unai Emery. El bueno del guipuzcoano permaneció congelado ante la imposibilidad (parece que sólo la posee el Barcelona… y de qué manera) de asir al Real Madrid y dejarlo KO, salvando las embestidas brutales del poligonero y compañía.
Recientemente, la sociedad española de Psiquiatría afirmó que el síndrome postvacacional no puede equipararse a una enfermedad mental, sino que es, más bien, una época muy transitoria, caracterizada por una sintomatología (re)construida a partir de unos índices comunes (cansancio, desidia) al regreso al trabajo tras un impás de descanso y dispendio a cascoporro. Nosotros deberíamos seguir la recomendación psiquiátrica y otorgarle a la derrota contra el Barça el sentido que tiene: una etapa en un recorrido que, esperamos, superemos pronto.
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lunes, 29 de noviembre de 2010
GRACIAS A DIOS, NO SOMOS MODESTOS
Los madridistas somos mucho de tocar los huevos
Estos días, nuestro querido gurú, nuestro dios, el hombre al que pediríamos que inseminase a nuestras mujeres, el macho alfa del madridismo, Mourinho declaró que “gracias a dios, no soy modesto” y concluyó que la modestia, “no ayuda en nada”. ¡Extraordinario Mou! Estas palabras, como cabía esperar, crearon una pequeña hecatombe en los medios con boina. Que si es un “sobrao”, que si “no tiene abuela”, que “si se le ha ido la mano”, que “si se dejase bigote, me molaba más que Preciado”, están siendo las frases más escuchadas en los baretos de Farias y DYC en los días previos al clásico. Pero, amigos, quien se extrañe por las palabras de Mou es que no entiende la idiosincrasia del Madrid.
Ahora mismo, orden del sargento Galán, mire a su mujer porque, quizá, sea la última vez que aprecie su figura de Michelín y su sonrisa de forespán. Les voy a meter en una máquina del tiempo, un Delorean como el de “Regreso al futuro”, donde recordaremos las sobradas de madridistas ilustres. “Noventa minuti in Bernabeu son molto longo”, afirmó Juanito con sus “balls” en orden y su italiano de Fuengirola. “El que se lo crea bien, y el que no, que vaya a coger amapolas al campo”, soltó Guti a un periodista incómodo en una rueda de prensa. “Les vamos a chorrear”, enunció nuestro presidente más sudoroso, Boluda, ante uno de los clásicos en los que, mala suerte, nos chorrearon a nosotros. Aparte de su frase del cerdo volando sobre el Bernabéu, habría que enmarcar la siguiente pasada de Toshack cuando fuimos a jugar a Kiev en Liga de Campeones: “¿Chernobil? Creía que era un lateral izquierdo del Dinamo”. Ah, y no nos podemos olvidar del amigo Calderón saltando al campo de La Romareda a celebrar un título que ¡todavía no había conseguido!
Lo que trataba de ilustrar con este artículo es que las vaciladas pertenecen a la genética blanca y, esto es una chulería también, les animo a que las cultiven antes, durante y después del Barcelona-Real Madrid con los gremlins azulgrana que les den la brasa. Porque, si siendo madridista y habiendo ganado miles de millones de títulos, habiendo masacrado a miles de millones de equipos, uno no se puede permitir sobradas antes del derby, no me digan quién puede. ¿Un aficionado del Albacete? ¿Uno del Oviedo? ¡Hombre, por favor! Exageren, diviértanse y el martes, ocurra lo que ocurra, citen al poeta Benito Floro y su “con el p%&/$ nos los f)(&$”. Eso, aunque no se lo crean, es ser madridista y lo demás, pijadas.
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lunes, 25 de octubre de 2010
GUARDIOLA ES ZULÚ
Maximino tiene pelotas
Un señor que viste bien, que no grita, que no eructa, que respeta las colas, que no cree en la lotería primitiva, que no sabe para qué utiliza Leire Pajín sus morritos… no puede ser español. En “La invasión de los ladrones de cuerpos”, el cineasta Don Siegel caracterizaba a unos engendros alienígenas sin emociones que trataban de conquistar el mundo camuflados como seres humanos. ¿Y si la ficción se ha vuelto realidad? ¿Quién nos dice que el teletubbie morado Guardiola no sea uno de ellos? Al final de la película clásica, Kevin McCarthy gritaba a una multitud de automóviles indiferentes que los extraterrestres están entre nosotros. Esa desazón ha creado Maximino Martínez, el presidente de la Federación de Futbol asturiana, al desvelar que Guardiola es “extranjero”.
El etnólogo Martínez (sus estudios transversales en el Vallobín occidental y la famosa frase que pronunció un habitante tribal de La Felguera al verle bajar del Alcotán, “Maximino, supongo”, así lo prueban) ha refrendado nuestras sospechas cuando, este viernes, declaró que el catalán Guardiola no comprendía los premios Príncipe y, por tanto, no permitía a sus jugadores acudiesen porque, como el portugués Mourinho, era “extranjero”. ¡Grande Maximino! Dejen de engañarse, cabestros. Pep es alguien que, si seguimos la etimología de la palabra “extranjero”, viene “de fuera”; en definitiva, Pep pertenece al “exterior”. Y, ¿existe algo más extrínseco (¡y a-español!) que enfundarse “tweeds” púrpura? En lo único que se ha equivocado nuestro presidente es en la posibilidad de que el portugués y el catalán no conozcan los premios Príncipe. Cualquiera que siga las siguientes instrucciones podría hacerlo: 1) vaya a un locutorio; 2) encienda un ordenador; 3) mande que apaguen el “guatanebikonso”; 4) cómprese dos chicles; 5) abra Google; 6) Teclee en el buscador “premios príncipe”.
Al igual que el alegre langreano, todos los grandes genios fallaron por poco: Colón creyó que llegaba a las Indias, Hipatia de Alejandría que explicaba el movimiento de los planetas a Amenábar o Cachero que podría hundir a Gabino. Craso error dentro de una teoría revolucionaria. Puestos a aceptar que Guardiola es extranjero, yo le veo más de Zimbabue. Su piel morena, su acento multicultural y su afición al baile demuestran que al hombre le va la marcha (ordenada) y extranjera. Aunque no haya dado en el clavo, me atrevo a proponer a Max Martínez como nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Un tipo así, que ha planteado un algoritmo que distingue taxativamente quién es extranjero y quién no, se merece semejante galardón. Y, amigos, no duden de que él sí va a venir a la ceremonia, no como Bob Dylan. Bendito sea.
En "Talkin John Birch Paranoid Blues", Dylan veía gente "de fuera" (en este caso, comunistas) por todas partes
lunes, 20 de septiembre de 2010
MOU, ¡TE CEDEMOS DOS PARTIDOS AL BARÇA!
¡Mira cómo dirige!
Muchos dirán “vuelve Galán otro lunes con Mourinho… menudo brasas”. Y llevan razón. Ni la adecuada adaptación de Özil (a pesar de que algunos chisgarabises anden escribiendo que el Barça no le aceptaría como suplente); ni la recuperación de CR7 en Anoeta; ni la alegría que nos dio el golazo de Di María a Bravo. Aquí lo que importa son las milongas de nuestro entrenador. Pasamos de que el Madrid haya ganado en un campo complicadísimo (aún con un gol de churro), pasamos de criticar la primera parte (en la que Xabi Alonso se desapareció) y todavía más, pasamos de ver como Higuaín está lejos de llegar a su mejor forma. Lo esencial es que a Mou le escupieron al entrar en el estadio (uno se acuerda del mítico capítulo de Seinfeld, “El novio”, que toca el mismo tema) y, sobre todo, que la federación lusa le solicitó para dirigir, por la gorra, los próximos dos partidos de la selección portuguesa.
Que los portugueses son gente lista lo sabíamos desde el 91. Mi abuela Luz se trajo de ese gran país un gallo de juguete que cambiaba de color con la temperatura. Aquel artefacto fascinaba por igual a los habitantes y a los visitantes de nuestra casa. Ahora, con avances como el Facebook o el Viagra, les sorprenderá semejante inocencia, pero piensen… eran los noventa: Masip gobernaba y los ovetenses andábamos por la calle enfundados con camisetas de “Zapato veloz”. ¡Ay, en manos de aquel instrumento de plástico resignamos el futuro de nuestra familia! Si se ponía verde, íbamos a la playa de Salinas y, si no, nos encerrábamos en casa. No revelaré su ratio de aciertos: sólo les voy a confesar que el pobre animal acabó saliendo por la ventana. Una movida violenta así debería de haber ejecutado el Real Madrid en el momento en el que la FPF les propuso la cesión de Mourinho. Con lo bien que dice “¡no!” Florentino, es una pena que permita que se den situaciones dantescas como A) que nuestro míster convoque una rueda de prensa bajo un reloj y B) que, desesperados, los portugueses terminen fichando a Paulo Bento, ese mozo que jugó en el Oviedo durante el Pleistoceno.
Ustedes también la bailaron, no me jodan
Eso sí, no me vayan a llamar rata. No dudaría un segundo en ceder dos o tres partidos a Mourinho al Barça. ¡Benditos!, tienen tanta obsesión con el entrenador del Madrid que, como los niños, no nos importaría prestárselo un par de fines de semana para que lo prueben. Seguro que con él aprenderían a jugarle al Atlético de Madrid, al Inter o ¡al Hércules! y recordarían los buenos tiempos en los que el luso le llevaba Fuensanta a Robson. Además, no os preocupéis, amigos culés, creo que esto os va a convencer definitivamente; ¡os lo dejamos gratis! ¡Quietos, locos, no os lancéis!
Sniff, qué tiempos aquellos en los que el Barça jugaba con cinco defensas...
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lunes, 17 de mayo de 2010
¡LOS “SMS” CULÉS ATACAN DE NUEVO!
Así empezaron a escribir ayer...
Como la llegada de los malignos alienígenas reptilianos de “V”, como el ataque del virus zombie de “28 días después”, todo comenzó abruptamente y se propagó por el cielo con un tintineo amenazante (“piii”, “piii”, “piii”). Justo cuando se cumplió el minuto 79 del Barcelona-Valladolid, mi móvil empezó a sonar de continuo, anticipando la turba de SMS que se agolpaba en las ondas con muchas ganas de tocarme el madridismo. Fíjense qué desgracia: el pobre aparato no paró de vibrar durante alrededor de 20 minutos, casi imitando los movimientos convulsivos de David Civera al cantar ese monumento poético: “Que la detengan /que es una mentirosa/ malvada y peligrosa”. Hagamos antropología culé. Mi Nokia se agitó con los socarrones “Gracias florentino” o “El único equipo que gana títulos en Madrid… es el Atleti”; los aliviados “Campeones por fin”, “nos costó pero… ¡joderos!”; o esos mensajes personales que demuestran el cariño que le tienen a esta columna algunos de nuestros lectores, “Galán, a ver q escribes mañana, so cabezón”, “Desde que te dejé por un barcelonista, hay alegría en mi vida, ¡imbécil!” o “¡Vete con tu gurú, Tomás Roncero, a la cofradía del clavo ardiendo! ¡Deformes!”.
Me imagino a esos azulgranas, sobreexcitados después del nerviosismo (Clemente, en el fondo, les da miedito), sin pupilas, como el maestro de “Kung Fú”, del esfuerzo de no apretar “enviar” antes de que el partido no estuviese solucionado y, por supuesto, pensando más en qué iban a escribir a sus amigos madridistas que en celebrar la liga. Nada nuevo bajo el sol: el rasgo definitorio del barcelonismo es una “madriditis” galopante y muy tozuda. En una temporada en la que se vendían como el “mejor equipo del mundo” han acabado ganando (y no nos olvidemos, a tres puntos del Real Madrid) una liga mediocre en la que sólo los blancos les han plantado cara.
Linus Van Pelt, el universal personaje animado de “Snoopy”, se aferraba a su manta de seguridad para tranquilizarse frente al tenebroso mundo exterior. Nuestro club, en lugar de formarse como grupo, en lugar de hacerse adulto, ha basado la campaña en la seguridad de los objetos externos: CR9, Clemente, el Espanyol, el Inter, Mouhrinho… Depender de otros únicamente puede terminar en el desquicio y eso le ocurrió en Málaga: la sinvergonzonería de que Guti se encare con un verdadero gigante del madridismo, Chendo; la desesperación de no atisbar un futuro; la resignación de repetir el pasado.
Linus y el Madrid, primos hermanos
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lunes, 10 de mayo de 2010
MÍCHEL, ¡PIDE PERDÓN A CLEMENTE!
¡JAVI, SI EN EL FONDO TE QUEREMOS, JODER!
A sufrir en Liga y a desaparecer en las otras competiciones. Éste es nuestro sino: primero, con Capello, después, con Schuster y, ahora, con Pellegrini. Resulta que el resto de variables no importa: ni los jugadores, ni el entrenador, ni el presidente, ni los árbitros. Al último Madrid sólo le vale pasarlo mal, muy mal. Y eso cuando el ingeniero chileno ha conseguido (bueno, me adelanto, más bien va a conseguir) ¡noventa y ocho puntacos!
Si se fijan, ésta ha sido una temporada de sacrificios rituales: Pepe se lesionó y se despidió de la competición en Diciembre; Raúl se ha desvanecido y es fácil que se vaya al fútbol inglés en verano; Gutiérrez, llorando como una magdalena, prepara las maletas a Turquía; Kaká no ha demostrado sus cualidades en todo el año; Pellegrini prometía potencial y se ha estancado en eso, en promesa a los cincuenta y tantos… ¿sigo? Tan aficionados que somos los madridistas a la metafísica balompédica, no sabemos bien qué carajo le hemos hecho al dios del fútbol para que nos trate así.
Eso sí, el Real Madrid y sus simpatizantes estamos dispuestos a seguir fustigándonos con tal de ganar la Liga. Y el primero en la lista, el modelo ejemplarizante, debe ser un madridista ilustre. No queremos que Clemente esté intranquilo el próximo fin de semana cuando dependamos de él. El entrenador vasco (Javi, eres una persona venerada en nuestro campo: si la gente te tira objetos a la cabeza, ¡es porque no puede bajar a dártelos!), debe comenzar a recibir “good vibrations” desde hoy mismo. Le necesitamos a él y a su careto enrojecido de mala leche; a él y a sus salidas de tono al ritmo de “¡andalahostia!”; a él y a su afición al séptimo central. A cambio, Javi, para que te quedes tranquilo, como enésimo sacrificio ritual, obligaremos a Michel, un verdadero “maikel nai” y probado madridista, a que te pida perdón por todo aquello que haya hecho y por lo que pudiese hacer en un futuro (con gente del palo de Josemi, nunca pongas la mano en el fuego). ¿Que te molestaron sus comentarios sobre tus aptitudes como seleccionador? Ná, pelillos a la mar, se te manda un ramo de flores de su parte con una foto al lado de Valderrama dedicada por ambos. ¿Que su marca de gomina te da repelús? Sin problema, se le ordena que se deje rastas. ¿Que te jodió que dijese que eras un entrenador mediocre? ¡No, hombre, lo malinterpretaste! Se contrata una tuna y que te cante “Perdóname” del Dúo Dinámico. Ay, amigo Clemente, en Madrid se te quiere y, si eres capaz de frenar al Barça, mandamos que Josemi esculpa un busto tuyo en la puerta cero del Bernabeu.
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lunes, 3 de mayo de 2010
«I LOVE MOURINHO»
¡Si es que tiene clase hasta para gritar!
Siglo tras siglo, la Humanidad se ha enfrentado a cuestiones vitales: ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Dios existe? ¿Por qué los jubiletas llenan los supermercados los sábados cuando tienen toda la semana para comprar? ¿A qué se debe la cancelación de «I love Escassi»? De las preguntas anteriores, la última es la única que no me deja dormir. Se escapa al conocimiento humano que no triunfe un «reality» televisivo con mozas saladas, Jesús Vázquez y un jinetero con careto de endogamia. Amigos, propongo una alternativa a Telecinco que puede romper moldes y audiencias, «I love Mourinho»: trece madridistas en una casa compitiendo por el amor del portugués.
Menudo éxito en la cadena del bendito Paolo: las peleas («¡Es mi tipo de entrenador!», «¡Y yo he llamado a mi bar "el bar de Mou" en su honor!» discutirían dos aficionados cejijuntos de Tiñana), las emociones («¿por qué te dicen que eres el antifútbol, José?, ¡no entienden nada!», «¡eres más luso que las toallas y los gallos meteorológicos!») y, por supuesto, el folleteo («tontorrón, me gustaría cogerte por el cuello como Valdés»). En «Maridos y mujeres», Woody Allen habla de una pareja que «la única vez que consiguió un orgasmo simultáneo fue cuando el juez les concedió el divorcio». El subidón poscoital simultáneo de los madridistas el miércoles tuvo varias vertientes. Al divertimento habitual de cada vez que pierden los de Guardiola (ser blanco, no se engañen, significa ser antibarcelonista: como demostró M. Night Shyamalan en «El protegido», todo héroe debe tener su némesis) y a la alegría excepcional de que ocurriera en la Champions se unieron en esta ocasión a esa especie de alivio cósmico de saber que los azulgranas no van a profanar nuestro limpísimo Bernabeu.
De tanto amor salió un gran beneficiado, Mourinho. Un tipo que posee las esencias de nuestro club: trata de ganar por lo civil o lo criminal (Capello 2.0.), es más chulo que Juanito (el episodio de los aspersores presenta su candidatura a «Momento bizarro» de la temporada), no tiene la tristeza de Pellegrini (¡qué maravilla será ver un partido en el Reyno de Mordor contra el Osasuna con alguien que sale gritando de la bancada!) y ha probado que controla un vestuario de estrellas. Nosotros, esos descerebrados que queremos al bueno de José en el banquillo del Real Madrid, estamos seguros de que el tiempo (y las victorias) convertirán a los agnósticos a la religión «mourinhana». We love you, Mou.
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lunes, 26 de abril de 2010
UNA MORAL “LÓPEZ VÁZQUEZ”
López Vázquez en acción
En una de esas estampas sesenteras que definen los usos del macho ibérico, José Luis López Vázquez acecha a una hembra muy salada que toma el sol al borde de una mítica piscina cualquiera. “Hooolaaa, señorita, a sus pies. ¿Es usted de por aquí?”. La moza le mira detrás de sus enormes gafas de sol y le responde: “no, soy de fuera”. “Muy bien, señoritaaa. A mí me encanta la gente de fuera… mientras no sean chinos, ¡que me dan repelús! Esos ojos…”. Entonces la chica se quita las gafas y descubre sus rasgos asiáticos: “Pues yo soy china”. Rápidamente, López Vázquez contraataca: “nooo, mujer, me refería a los chinos del Japóooon, a los chinos del Japóooon”.
Para este Madrid bajito, feucho y calvo (sin Copa del Rey, sin Champions), la liga es esa moza imposible que hay que ligarse sobre una toalla de rebajas. Comprobamos en Zaragoza (y comprobaremos en semanas sucesivas) que nos toca tirar de los mismos recursos de rapiña “López Vázquez” al mantener el tipo al Barça. De inicio, la violencia a la que se alió el equipo de Gay no debería chocarnos. Suele ser habitual que los contrarios se animen a patadas y codazos (vaya pájaro el Contini, ¿cuántos partidos le caerán?) con tal de salir en la portada del “Marca” el lunes o recibir un jugoso maletín de Laporta (por si no han tenido ocasión, ojeen su último “shit-book”, “Un sueño para mis hijos”, un atentado literario comparable a “Al hijo que no tengo” de Pedro Ruiz). Lesionado Van Der Vaart, acabamos confiando en un Raúl que regresa al escenario del crimen. Dieciséis años después de debutar en La Romareda, el madrileño no sólo se emperró en sacar al once adelante (un palo y un gol) sino que convenció a Kaká de que la gracia de Dios estaba otra vez de su parte.
López Vázquez, Alfredo Landa, Fernando Esteso,… la historia del cine español está plagada de tipos mediocres, perfectos para identificarse con nosotros, espectadores mediocres, que rozaban, gracias a la ficción, las curvas de saladas impresionantes. Sabemos que el Barça es el Patxi Andión, el Máximo Valverde, el Espartaco Santoni de la Liga. El Real Madrid está obligado a currárselo (¡Pellegrini, no nos la líes!), a buscar chinas de Japón, a ofrecer respuestas veloces si queremos conquistar a la belleza del grupo. Imitemos al impolutísimo, caballerosísimo, limpísimo, buenísimo, guapísimo Guardiola. El pobre, “agobiadín” ya por el Inter, no tardó demasiado en denunciar a los árbitros (unos impecables César Muñiz, José Manuel Fernández y Rómulo Álvarez) nada más terminar su partido ¡contra el colista!
lunes, 12 de abril de 2010
VAYÁMONOS CON GUTI A BANGKOK
Guti y la chavalada "cool"
Hoy envío mi columna desde un búnker antinuclear oculto bajo una panera de Sobrescobio. A mi vera se acurrucan Tiger Woods, Jaume Matas, Bigote Arrocet y Conrad Murray, el médico de Michael Jackson. ¡Cabrones! Nos acusaron de crímenes que no habíamos cometido. Ahora, buscados todavía por el gobierno, sobrevivimos como soldados de fortuna. Si tiene usted algún problema, quizá pueda contratarnos. Además, gracias a Matas, vendemos unas escobillas de baño que le encantarían. Muy triste la vida de los que creíamos que lo teníamos todo: un palmarés impecable en golf, un palacete que te cagas, el éxito en películas como “Brácula”, la posibilidad de inyectar a uno de los “Jackson five” o la esperanza de que el Madrid machacase al Barcelona.
Alimentándonos únicamente con latas de conservas “Dani” (¡Espanyol, confiamos en ti!), los cinco asumimos que nuestras existencias han sido destrozadas por el Mal: unas “putucas” de Playboy, un velódromo cutre, la maldita Latoya Jackson o la filosofía de Valdano. Y ayer, mientras Tiger lloraba su desdicha (lógico, no hay mozas en el grupo), yo pensaba en el partido del sábado. La sensación de incapacidad, la inconsistencia del centro del campo (pobre Xabi Alonso), la contraposición Casillas-Valdes que permite a los “gremlins” azulgranas pedir selección para el catalán, el cambio-chiste de Pellegrini, la nebulosa mental de Sergio Ramos, la…
En medio de mi quemazo, Jaume gritó “¡Coyons, aquí está la solución!”, agitando una página que anunciaba la marcha de Guti. No contento con despedirse del Madrid ¡días antes del derby!, el majadero de José María “Jaz” declaraba que quería “vivir otra vida” y no descartaba irse “con la mochila a Bangkok”. A los cinco se nos iluminó el careto. “Cuateee, si resulta que no va a ser tan tonto”, soltó Bigote Arrocet. ¡Ésa era la idea! Evitar las llamadas de los barcelonistas (¡jamás pagarían la tarifa internacional!); soportar con unas bellas tailandesas la sospecha de una final de Copa de Europa azulgrana ¡en el Bernabeu!; reflexionar fumando opio si el “modelo Floren 2.0.” había sido el adecuado. Decidido. Destino Bangkok, con Guti, sus tatuajes y sus ganas de encontrar una luz deslumbrante que no sea la de cuando cortan la música en Pachá. Un momento… pican a la puerta del búnker… ¡es Pellegrini! ¡Que se viene con nosotros! Sólo, le exijo al cogerle por la pechera, si no vuelve.
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