lunes, 3 de octubre de 2011

SOMEWHERE

Directora: Sofia Coppola
Intérpretes: Stephen Dorff, Elle Fanning, Chris Portius
Web: http://www.somewhere-lefilm.com/



En el prólogo de “Somewhere”, un Porsche gira y gira por un asfalto circular. Este bucle ensimismado bastaría para explicar el momento vital del actor de Hollywood Johnny Marco (Stephen Dorff). “La fama te hace difícil de tragar”, cantaba David Bowie en el LP “Young Americans”, ligando ese fenómeno a un país (USA) y a una época (el post-warholismo). Alrededor de la fama intragable de Marco, Sofía Coppola retrata un hábitat extraterrestre, atravesado por el hotel “Chateau Marmont” de Los Ángeles y en transcurso permanente de strippers portátiles, de Benicio(s) Del Toro y de cadáveres premonitorios (John Belushi murió en uno de sus bungalows). Por allí se mueve la cámara y, lo más valioso del filme, por allí destapa Sofía Coppola ese extrarradio del celuloide que también intentaron capturar, con amargura, Fellini en “Ocho y medio” y Woody Allen en su pluscuamperfecta “Recuerdos”. Las ruedas de prensa y sus preguntas imposibles, los maquillajes y su “bajo la máscara”, las galas de premios (italianas) y sus esclavitudes por contrato… son manejadas con habilidad por alguien que lo probó, y lo sabe. De fondo queda, como en las obras de Fellini y Allen, la anhedonia y la soledad de quien le sobra lo que todo el mundo desea.

Notable historia móvil de un microcosmos idiotizado (muy alejado del Los Ángeles paradisíaco y ñoño de “El séquito” (HBO)), uno reprocha a Coppola que no se haya enfangado todavía más para regalarnos otra autopsia del “New Hollywood” tan descarnada como el “I’m still here” de Casey Affleck y Joaquin Phoenix. De todos modos, la filosofía Coppola prevalece y, al final, es la familia la única capaz de reinsertar al individuo en una existencia armónica. Esa niña, una brillantísima Elle Fanning, interviene y reafirma las bases morales del cine de Francis y Sofía. La preadolescente irrumpe en su mundo y Johnny Marco, de pronto, descubre la inmiscibilidad entre una partida compartida de “Rock star”, con su irónico “So Lonely” de Police, y el “Photocall”; entre una receta cocinada por tu hija y una entrevista cocinada por tu agente; entre un viaje de promoción y una chiquilla llorando porque huyes de nuevo.

PINA 3D

Directores: Wim Wenders y Pina Bausch
Web: http://www.avalonproductions.es/pina/




Más allá de la vorágine marketiniana del 3D (con producciones 3D, producciones convertidas a 3D o producciones reestrenadas en 3D), se han instalado autores que han parasitado, con sus proyectos personales, a la avalancha de filmes tridimensionales . Hablamos de Werner Herzog y su maravilloso "Viaje a la cueva de los sueños" y de "Pina 3D", dirigida por el cineasta Wim Wenders en colaboración con la bailarina, recientemente fallecida, Pina Bausch. La película del alemán se estructura en una serie de escenas de danza intercaladas con mínimos recuerdos de los principales colaboradores de la artista. En su mosaico diverso de coreografías, se reitera la afición de Wenders por explorar paradojas visuales, integrando a los bailarines en escenarios globales (la fábrica, la piscina, la urbe) mientras, a la vez, les aísla en ellos. Dentro de su compromiso con la experiencia, "Pina" aún consigue esbozar la naturaleza del oficio de su protagonista ausente: desde la luminosidad de la generosísima Bausch hasta esas sombras que surgen de una dedicación constante al físico. Posdata: debemos aplaudir que el 3D busque nuevos caminos donde no se tome al espectador por idiota y, sobre todo, que los cines Yelmo Los Prados se arriesguen a estrenar semejante triple tirabuzón: ¡un largometraje alemán, en versión original, y en 3D!

lunes, 26 de septiembre de 2011

CARIÑO, ¡¡HE AGRANDADO AL RAYO!!



Mourinho, siguiendo las instrucciones patafísicas del gran Rick Moranis, ha creado una máquina asombrosa, un aparato capaz de hacer crecer de tamaño a los equipos contrarios. Vaya lío. Juntando unas piezas de Varane, colocando a Sergio Ramos donde Carrillo perdió el mechero y sacando a Lass en un doble pivote loco, loco, loco, loco, loco, loco, el portugués hizo que el Rayo se creyese un gigante en el Bernabeu. Amigos, necesito que tomen perspectiva. Ahora que Mou lo ha convertido en Fernando Romay, les recuerdo cuán diminuto es el equipo vallecano: su estadio se encuentra ¡en la avenida del payaso Fofó!, su antigua presidenta anunciaba flanes, lo entrena un míster con apellido de tertuliano del corazón y, para mayor chifladura, ¡ha conseguido subir a un jugador del Oviedo a Primera!

Mete miedo que sea la segunda vez esta semana. En Santander, ese campazo de Champions, se vivió otro momento estomagante. Del susto y la tortura posterior, a los que estábamos cenando patatas bañadas en alioli, mayonesa, salsa rosa, ketchup y mostaza se nos formó un país asiático en el colon. ¿Me están diciendo que nos pone en apuros un equipo con Munitis, un «futbolisto» del Madrid 2000-01? ¿Me están diciendo que casi nos ganan el partido con gol de?? ¿Óscar Serrano? ¿Me están diciendo que José «El luso» responsabilizó del empate a «las simulaciones» del Racing?

En «Cariño, ¡¡he agrandado al niño!!», un chiquillo enorme destroza las calles de Las Vegas. Moranis, preocupado porque su hijo descomunal no le hace caso, descubre una importantísima verdad: para que los niños respeten a sus padres, éstos últimos deben de tener más estatura que ellos. Entonces, el bueno de Rick utiliza su máquina con su mujer y ella, ya transformada en una gigante, tranquiliza al pipiolo. Ésta es una realidad Disney que Mou no ha asumido todavía. Para controlar a un equipo, debes de ser más grande que tu plantilla. Obviamente, culpando a Khedira de una derrota, dando voces en una rueda de prensa o utilizando el dedo en el ojo de un contrario, uno se vuelve muy, muy pequeño.

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿POR QUÉ PITAN A PUYOL?

“Me pitan por ser rico, guapo y gran jugador”, declaró Cristiano Ronaldo después del partido de Champions en Zagreb. Y luego vino el vendaval. En ninguna de las ediciones digitales donde apareció esta frase lapidaria, el número de insultos bajó de los chopocientos. “Creído”, “idiota”, “imbécil”, “poligonero”, “guatanebikonso”, y, en nuestro querido LNE.ES, “fato”. Esa estupenda gente que se dedica a comentar las noticias de los periódicos, se arrejuntó como una enorme liga de supervillanos idiotas contra el bueno de Cristiano. ¡Ay, qué labor más gratificante es masacrarle en Internet! ¿No les encanta el combate cibernáutico entre “Gijondemicorazon_87” y “Prosineckifan78”? ¿Y cuando un conocido te suelta, orgulloso de su majadería, “Galán, ¡cómo puse a parir a Cristiano en lahojaparroquialdeSanMartinDeLosBerruezos.com!”?

Y todo porque, por fin, alguien trae un ñasco de realidad al fútbol español. Estamos demasiado acostumbrados a tonterías de Del Nido (“Este movimiento [12 clubes vs. Madrid y Barça, una broma] no tiene marcha atrás ni para coger impulso”), medias mentiras de Rossell (sobre la Supercopa, “veníamos de la playa y le ganamos el título a un equipo que estaba mucho más preparado”) y vaciladas de Guardiola (“Ya sabemos que Busquets es un inútil”), como para distinguir la maravillosa verdad que esconden las declaraciones de CR7. Deberíamos escribir una estadística de la cantidad de zurriagazos que el portugués recibe en cada partido y, en especial, del hachazo que le costó tres puntos de sutura en Zagreb. Y, encima, le silban. No queda más que concluir, ya que no me puedo creer que humanos tan limpios abucheen a una víctima, que lo hacen por otros motivos.

De las tres razones que apuntaba el luso, creo que la principal es que le gritan porque ¡¡vuelve locas a las fans de Melendi!! Esa quijada y ese pelaco engominado son lo que encabrona al mismo personal que, si le tuviese en su equipo, le aplaudiría. Grande Cristiano… pero hemos encontrado una incoherencia en la teoría. Si solo se silba a los guapos, ¿qué problema hay con Puyol en los campos de España?

sábado, 17 de septiembre de 2011

LOS AMOS DE BROOKLYN

Director: Antoine Fuqua
Intérpretes: Ethan Hawke, Richard Gere, Don Cheadle
Web: http://www.brooklynsfinestthemovie.com/



Pareciera como si en la carrera de Antoine Fuqua sus reivindicaciones afroamericanas de videoclip y sus dejes de realizador de grandes producciones solo hubiesen condensado bien en dos proyectos: un documental sobre el Blues (con concierto incluido), “Lightning in a bottle” (2004), y una joya del Nuevo Cine Negro Norteamericano, “Training day” (2001), con Denzel Washington y Ethan Hawke. Las premisas de “Los amos de Brooklyn” remiten a esta última película: en ese barrio de Nueva York conviven tres policías, un infiltrado (Don Cheadle), un corrupto (Ethan Hawke) y un casi-jubilado (Richard Gere).

Desechando el terrible “planteamiento Iñárritu”, donde las tramas confluyen por lo civil o lo criminal, Fuqua estructura su guión trazando tres paralelas que en rara ocasión se cruzan y que casi forman un filme de capítulos independientes. Desgraciadamente, “Los amos de Brooklyn” cae en el principal error de este tipo de películas, la excesiva fragmengación. Fuera del valor de cada uno de los segmentos, Fuqua no encuentra un hilo conductor que pueda sustentar a su metraje de forma global: es ¿un noir? ¿un drama? ¿un cuento moral? De sus capítulos, comandados por un trío de grandísimos actores, se empequeñecen los guiones de Hawke (un previsible descenso a los infiernos) y de Cheadle (huérfano de contenido), al lado de la historia que protagoniza un entonadísimo Richard Gere.

Aunque tropiece con algún tópico (esa prostituta buena de la que se enamora), los minutos de ese policía que intenta salvar, por una vez, al mundo, bastan para reafirmar que el talento del actor budista se expande mucho más allá del cine comercial.

martes, 13 de septiembre de 2011

NOCHE DE MIEDO 3D

Director: Craig Gillespie
Intérpretes: Anton Yelchin, Collin Farrell, Christopher Mintz-Plasse
Web: http://www.welcometofrightnight.com/


Nuestra viejunez rampante, que ya incluye el alquiler en un BETA de la película original de “Noche de miedo 3D” (“Fright night”, Tom Holland, 1985), temía un “remake” infectado de ese vampirismo a lo Stephanie Meyer: asexualidad “cool”, goticismo e impostura. Los nombres de los implicados calmaron rápidamente cualquier prejuicio: Craig Gillespie (el director de “Lars & the real girl” y la subvalorada “Mr. Woodcock”), David Tennant, el gran Christopher Mintz-Plasse y, como el chupasangres antagonista, una buena dosis canallesca de Collin Farrell.

Estos (benditos) ingredientes se reúnen en la historia de un adolescente (Yelchin) que descubre que su vecino es un vampiro (Farrell) y trata de evitar que acabe con su barrio con la ayuda de un cazador principiante (Tennant). Despojada de ese (irrecuperable) encanto suburbial-ochentero que el original compartía con producciones de similar fondo (“No matarás… al vecino”, de Ray Peterson) y ataviada con un innecesario 3D, sí posee el filme de Gillespie otros méritos: proporcionar sabor “teen” a un argumento universal y resucitar el envidiable ritmo de su predecesora. Ese animal salvaje que encarna Collin Farrell con actitud “rock & roll” nos basta, al estilo de una magdalena de Proust mojada en sangre, para hacernos conscientes del por qué nos gustaban los vampiros y, sobre todo, del por qué dejaron de gustarnos. En este sentido, la lucha entre ese depredador insaciable y el cazavampiros al que acude el chaval evidencia las intenciones del cineasta: frente a la sexualidad mantis de Farrell, Gillespie contrapone a un cazador que vive de unos espectáculos en el Hard Rock Hotel de las Vegas con vampiros y vampiras góticos, enamoradizos y grandilocuentes.

Resulta que, casi una empresa heroica, alguien reivindica el vampirismo como maldición y aún no es lo más interesante del filme. Dice mucho del guión original de Tom Holland que el “nerd” interpretado por Christopher Mintz-Plasse (“Supersalidos”) termine pasando a la “wild side” de ultratumba y alcance el sueño de todo empollón de instituto. Aunque siga sin ligar con una chica (¡incluso transformado en el arquetipo por el que suspiran miles de adolescentes!), el buen chaval sí ha conseguido convertirse en una de esas figuritas coleccionables, convertirse en uno de esos personajes de cómic que amontona en casa y que su madre siempre amenaza con tirar.

CERCA Y LEJOS CON VILLA


 Yo era un «yonqui» de «Barrio Sésamo». Me levantaba los sábados por la mañana y allí estaban esos monstruitos de peluche que te ayudaban, como niño cabezón, a manejarte por las dificultades de la vida. ¿Que necesitabas el abecedario? Teníamos a la rana Gustavo, con su parecido razonable a Pepiño Blanco, explicándotelo. ¿Que tenías que conocer dónde se colocaban los pasteles en una panadería? ¡Perfecto! ¡La labor de Chema! Eso sí, para un niño desorientado, la gran aportación del programa la trajo, un martes por la tarde, Coco. Coco era un monstruo azul con mucha clase que, mediante un bellísimo plano fijo, nos enseñó la diferencia entre dos conceptos complicados: «cerca» y «lejos». El método era precioso, señores. El bicho se colocaba frente a la cámara y gritaba «¡cerca!». Después, se situaba al fondo y gritaba, en la distancia, «¡lejos!». Ni Schoppenhauer utilizaba razonamientos tan magníficos.

Sencillez y algarabía infantil. Dos cosas por las que Coco triunfó en «Barrio Sésamo». Dos cosas que le faltan a David Villa para triunfar en el Barça. Y es que se puede pensar que el asturiano cree que el equipo se dispone a su alrededor con el objetivo de asistirle constantemente. El error garrafal del segundo gol de la Real no sólo muestra una equivocación sino, más importante, manifiesta una desconexión total del formato de juego barcelonista, siempre tan preocupado por las jugadas grupales y la asistencia de unos a otros. Bendito Aguirretxe, que marcó, y bendito Busquets que, en su maravillosa locura transitoria, intentó parar el balón con la mano. Qué divertido. Los minutos siguientes del delantero fueron como cuando Coco se escapaba de plano tras explicar su división del espacio: desaparecía por un lateral de la pantalla y no se le volvía a ver.

Por eso, siempre gracias a ésta, nuestra gran caridad madridista, le vamos a enviar a Villa un DVD de «Barrio Sésamo's Greatest Hits». A mí Coco me ayudó a salir de «Desorientados anónimos» y creo que al «Guaje» le va a venir bien. Y no estaría mal pasarle una copia también al inoperante Guardiola, un entrenador «muchomejorqueMourinho», que dejó escapar un partido con cero a dos en el marcador.

lunes, 29 de agosto de 2011

EL DEDO DE M.O.U., EL EXTRATERRESTRE

 M.O.U. solo quería señalar a "Pito" su casa

Arranca la Liga y, un año más, lo que importa es machacar a Mourinho. La buena imagen de la Supercopa se evaporó en la prensa nacional entre ataques al Real Madrid. Su “dedazo” a “Pito” Vilanova eclipsó todos nuestros esfuerzos y, de la noche a la mañana, nos convertimos en unos genocidas. Que si íbamos a quebrar la selección; que por qué Florentino no se disfraza de Hulk Hogan e interviene; que por qué no se disculpa el “míster” (incluso Joan Gaspart, en el límite de la desfachatez, lo exigió). Si en esos días E.T. hubiese bajado a la tierra, a su índice rojo y prodigioso le prestarían menos atención. Estoy seguro que los culés dirían algo como “ese monstruo fecal podrá hacer volar a prepúberes y bicicletas y descubrir nuevos caminos a la ciencia, pero... ¿tú has visto la agresión del cerdo de Mourinho a “Pito” Vilanova? ¡Menudo sinvergüenza!”.

Mourinho ya ha pedido disculpas al madridismo, detalle que no han imitado “Pito” y sus “apandadores” azulgrana por sus provocaciones en el banquillo del Barça. Pasen página, señores, y recuerden que el bueno de José estuvo trabajando con ustedes durante ¡cuatro años! y no hubo ninguna queja por su personalidad, sobre todo cuando hoy le pintan como una mezcla de Gadafi, el malo de “Avatar” y Teddy Bautista. Aparte, me parece muy exagerado y ventajista llamar “agresión” a una acción que no inmuta ¡ni a un señor de bigote! (sí, ese tipo del fondo de la imagen igualico que Aznar).

Además, no se equivoquen, el gesto de Mou ha sido un servicio al madridismo más increíble que cuando E.T. conectaba sensorialmente con el chaval protagonista. Mi generación ochentera de merengues siempre ha estado marcada por un movimiento de dedo: el de Michel tocando el “paquebote” de Valderrama. No había un partido en el colegio en el que un niño azulgrana no te dijese “jugamos, vale, pero ni me roces la pilila”. Qué graciosos (y que imberbe es la palabra “pilila”) eran mis compañeros culés de una sola ceja. Nuestro profeta Mou ha hecho que, en la limitada memoria de nuestros enemigos acérrimos, el foco táctil de la vergüenza madridista se desplace de una parte del cuerpo a otra. Y, piénsenlo, por muchas tardes de triunfo que te dé esa bendita parte del cuerpo, para aliviar el escarnio infantil y juvenil siempre es mejor que se centren en la segunda y te suelten “jugamos, vale, pero ni me roces el ojo”.

sábado, 27 de agosto de 2011

EL PERFECTO ANFITRIÓN

Director: Nick Tomnay
Intérpretes: David Hyde Pierce, Clayne Crawford, Nathaniel Parker
Web: http://theperfecthostmovie.com/



Cuando te acercas a un festival de cortos (y en España hay muchos y, algunos, muy notables), observas que el “efecto sorpresa” es la principal adicción de los jóvenes cineastas en sus trabajos. Pocos medios, pocos personajes, actores “amateur” y un giro de guión. “Éste reamente no era éste”, “nuestro ángulo de cámara del principio no nos descubría dónde estaba realmente el protagonista”, “la conversación se basa en un doble sentido que realmente se revela al final”... una letanía de golpes de efecto que, aunque en contados casos funcionen (por ejemplo, el magnífico “Si o no” de Isabel Poveda Llanos), en la mayoría se diluyen por reiteración.

Eso sí, tranquilícense, parece que este mal es global. Así, no extraña que “El perfecto anfitrión” descienda de un corto de su director, “El anfitrión”, multipremiado en Australia. Producción modesta con el añadido de David Hyde Pierce (Neils en “Frasier”), la cinta desarrolla el encuentro entre un ladrón a la fuga y un conocido que le acoge en su casa. A pesar de que su estructura recuerda, a ratos y en la distancia, a “La Huella” de Joseph L. Mankiewicz y a “Hard Candy” de David Slade, la película se pierde en sus obviedades (quizá la más sangrante sea el mostrar, mediante un montaje grosero, que la cena solo está en la mente del anfitrión) y en su obsesión por dejar al espectador boquiabierto. Quitando sus imposturas y sus excesos (esa escena en la que se corta el cuerpo, casi humorística), la interpretación de Hyde Pierce acaba por capitalizar lo bueno del filme de Tomnay, ya aburridos de un director que confunde un recurso de guión, con un argumento; una sucesión de sorpresas, con un largometraje.

DINERO FÁCIL

Director: Daniel Espinosa
Intérpretes: Joel Kinnaman, Matias Padin, Dragomir Mrsic



Con “Dinero fácil”, Daniel Espinosa propone un terceto de historias que transcurren en ese microcosmos de marginación y delincuencia que crece en paralelo a la existencia cosmopolita, de revista de viajes, de Estocolmo. Un taxista y su hija, un hombre que se ve envuelto en tráfico de cocaina, y un inmigrante latino, componen el cuadro de relaciones que, capital sueca (sí y no) de fondo, funcionan con doble filo: por una parte, un “thriller” interesante y, por otra, un drama mediocre. Es en sus episodios de robo donde la película brilla con mayor intensidad, en especial, al cruzarse los tres personajes con un propósito “noir”: escamotear dinero a un capo mafioso. De aroma al reciente “thriller” norteamericano (“Ciudad de ladrones”), se atranca Espinosa al manejar más elementos genéricos que el estrictamente policiaco. Ninguno de sus actores termina convenciendo porque “Dinero fácil” no les facilita bien alcanzar sus objetivos. De todos modos, es justo aceptar que, aún no siendo su combinación de elementos la mejor para el filme (irregularidad de historias, poca agilidad en su último tercio), sí se nota la labor de alguien que sabe hacer cine, de alguien que puede regalarnos una alegría en cualquier momento.