lunes, 7 de diciembre de 2009

EL MADRID NO ES RICHARD GERE

Imagínense que un día despiertan convertidos en productores de cine. No en José Frade o Enrique Cerezo, que huelen a pollo frito. Mejor en Joel Silver o Harvey Weinstein, que son unos asquerosos de Hollywood. Piensen que van a rodar una película romántica. No se me líen. Nos da igual que sea una comedia o un drama. Sólo sabemos que en nuestro filme va a haber “amorinos”, “besinos” y “caricinas”. Veo que me van pillando. Necesitamos un protagonista… pensémoslo… ¿una romanticada?... ¡Richard Gere! Y ahora viene lo fácil. Si contratamos al actor de pelaco gris va todo rodado: necesitamos una actriz salada, una sensibilidad budista muy sensible y, vital, que el Richard aparezca en el cartel “abrazadín”. Con esto no se bromea. ¿Una frase para resumir la cartelería de Gere? “Ahí está el jodido, magreando” (¡incluso con un perro, en “Hachiko”!).

Abrazo nº 1

Sin embargo, el Real Madrid no es previsible, vamos, el Real Madrid no es Richard Gere. Veamos a los chiquillos. CR9, nuestro poligonero favorito. El equipo se transforma con él en el campo hasta que decide autoexpulsarse por razones incognoscibles (y menos mal que el árbitro no mostró la roja directa en la agresión a Ortiz). Pellegrini, el humano que tiene la cara de estar permanentemente en un museo de arte moderno. Sufre la deriva de Sergio Ramos y no reacciona, no entiende que la posición de nuestro discotequero favorito no es la de lateral derecho. Marcelo, el hombre que no estuvo allí (ni aquí). ¿En qué universo paralelo vivimos que permite la incongruencia espaciotemporal de que el brasileño juegue en el Madrid? Drenthe. Bueno, de Drenthe ni hablamos.

Abrazo nº2

Como pueden comprobar, el Madrid (al contrario que la rutinaria carrera de Richard Gere) se construye sobre partículas inestables, proclives a la explosión. Quedaría averiguar si esta temporada hemos montado una plantilla con ese problema o si el Madrid siempre ha sido así. Yo diría que, comprendiendo a Hugo Sánchez y a Mendoza, a Michel y a Toñín el torero, a Juanito y a Tomás Roncero, a Camacho y a Aznar, a Di Stefano y a Calderón, a Gento y al Ser Superior… el Madrid habitó, habita y habitará por los siglos de los siglos el reino de lo improbable, de la cagada monumental (“centenariazo”, Alcorcón), del “ya están estos cabrones otra vez”.

Abrazo nº 3 (y no sigo con "Sommersby", "Oficial y caballero", "Infiel"...)

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