domingo, 27 de diciembre de 2009

BIENVENIDOS A ZOMBIELAND

Director: Ruben Fleischer
Intérpretes: Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone
Web: http://www.sites.sonypicturesreleasing.es/sites/zombieland_site/



Si antes de escribir un texto cualquiera sobre fútbol debemos rendir pleitesía a Eduardo Galeano, si en los previos de redactar una ridícula columna alrededor de la música del XX hay que entrometerse en Ian McDonald, en los preliminares de una reseña de “Bienvenidos a Zombieland” es de justicia reconocer las múltiples estaciones “zombie” que el director Ruben Fleischer ha recorrido para construir su universo cadavérico. Sin el inevitable George A. Romero (cómo no nombrar al humano que intuyó, mil novecientos sesenta y ocho entonces, el arquetipo vírico y nihilista de los terrores del veintiuno), sin la aportación postmoderna de “Zombies Party” de Edgar Wright o sin el conglomerado pop de Max Brooks en sus libros “Guía de supervivencia zombie” y “Guerra Mundial Zombie”, nadie hubiese parido una de las aventuras más gozosas de los últimos años: “Bienvenidos a Zombieland”.

La película-novela (tal y como entiende novela Fernando Savater en su estupendo ensayo “Misterio, emoción y riesgo”) de Fleischer se desarrolla acompañando a un héroe “nerd” de siglo XXI, un náufrago de casa “a-familiar”, un personaje de “Supersalidos” que descubre su misión, su destino en el apocalipsis zombie: crear unas reglas universales que nos eduquen, a nosotros espectadores, a ellos aventureros, en el noble arte de sobrevivir a los no-muertos. Honrando a unos diez minutos iniciales deslumbrantes, Fleischer mezcla “gore”, humor negro, comedia gamberra, patafísica e, incluso, metaparodia (ese Bill Murray en el fin del mundo). Además, otro de sus logros, la cinta doma a Woody Harrelson como complemento bárbaro del protagonista híperurbano. En la línea de tantos y tantos exploradores ficcionalizados (asuntos personales, enturbio a este tejano facha con el Michael Douglas de “Tras el corazón verde”), Harrelson interpreta a un capullo intemporal que, en una realidad plagada de “zombies”, forma una pareja inusual (y encantadora) con el chiquillo protagonista.

Divertida y atrevida, de culto y popular, sería un error inexcusable enfocar una crítica de “Bienvenidos a Zombieland” enterrándola como película cerrada y conclusa. No nos olvidemos que el largometraje fue producido como episodio piloto de una serie, un primer esbozo (quizás no de la brillantez de “El arca perdida” o “Parque jurásico”) de un planeta por re-colonizar: baldío, desesperado e inhóspito como “La carretera” de Cormac McCarthy; apasionante, adolescente e inocente como “Los Goonies” de Richard Donner. Los buenos yonquis cinematográficos pedimos, exigimos, rogamos una continuación.

NO ES TAN FÁCIL

Directora: Nancy Meyers
Intérpretes: Meryl Streep, Alec Baldwin, Steve Martin
Web: http://www.itscomplicatedmovie.com/



Una generación de mujeres cineastas de Hollywood, primero, guionistas, después, directoras, han dedicado estos años a darle vueltas a una figura que les es muy familiar: la fémina trabajadora que, en sus cincuenta, se ha independizado de familia, amantes y ex – maridos. En su biblia “El cuello no engaña y otras reflexiones sobre ser mujer” (Ed. Alba), la realizadora Nora Ephron (“Algo para recordar”, “Julie & Julia”) ofrece multitud de recetas con las que afrontar la madurez femenina, asentadas en dos conceptos volátiles y arriesgados: el de “seguridad en sí misma” y el de “inteligencia”. Pero no esta sola en su análisis hollywoodiense de menopáusicas de clase alta. “El club de las primeras esposas” de Hugh Wilson o “Las mujeres perfectas” de Frank Oz, también apoyan a Ephron en su loa a una tipología femenina históricamente insólita y mucho más poliédrica y complicada que la mostrada en estas cintas bicromáticas.

La cineasta Nancy Meyers, que ya bordeó la cuestión en “¿En qué piensan las mujeres?”, se ha metido de lleno en ella en las casi consecutivas “Cuando menos te lo esperas” (2003) y en el estreno de este fin de semana, “No es tan fácil”. Meryl Streep interpreta a una divorciada de “cincuentaytantos” que se debate entre regresar con su ex – marido (Alec Baldwin) o comenzar una relación con un arquitecto que trabaja para ella (Steve Martin). De tono menor, durante la película no se entiende qué quiere Meyers, si entretenernos o tratar con cierta seriedad los vericuetos de la vida de ese tipo de mujeres burguesas, divorciadas, liberadas y, contradictoriamente (esto se intuye de forma muy vaga en el amable metraje), caldo de cultivo de trastornos psicológicos. El gran fuerte del filme (¿cuántas veces hemos dicho esto en ocasiones anteriores?) se encuentra en Meryl Streep y sus compañeros de reparto. Ella y sólo ella, Baldwin y sólo Baldwin, Martin y sólo Martin, proporcionan a un guión de saldo (con sus trucos de vodevil, sus insertos de un “Sexo en Nueva York” caduco y sus diálogos impostados) un empaque que no se merece. Fíjense en la prueba empírica del asombroso talento del trío principal al compartir planos con cualquiera de los mediocres secundarios.

En un punto y aparte y a pesar de que no nos solamos detener en el diseño de vestuario de películas que no sean de época (fallo nuestro o poco espacio o los dos), la referencia a la ovetense Sonia Grande resulta obligada. Una carrera escalonada y trabajada, que combina vestuarios tan deslumbrantes como “La niña de tus ojos” o “Volver”, tan delicados como “Vicky Cristina Barcelona” o “Los otros”, debía dar el salto a una megaproducción hollywoodiense. Atrapa en telares Sonia la afición al azul de Meryl Streep, el elegante desgarbo de John Krasinski y Steve Martin y, esto sí que no es fácil, la gordura “punk” del gran Alec Baldwin. Se agradece, dentro del olvidable total del largometraje de Meyers, la esforzada artesanía de Grande.

lunes, 21 de diciembre de 2009

LAPORTA ES UN AVATAR


Duden de él...

“Nunca se podrá mejorar esto”, declaró Joan Laporta tras ganar al Estudiantes en el minuto ciento diez. Un tipo que maneja conceptos como “nunca” (un espacio de tiempo tan amplio que podrías escuchar todo lo que te dice tu mujer), “barcelonista de mierda” (al presidente de Extremadura) o “Cataluña es una nación”, oculta algo sospechoso. Si se fijan, el “president” es el sueño de cualquier macho alfa: dirige un equipo de fútbol, se embolsa carradas de pasta, tiene una barriguilla atractiva, sus “ex” salen en “Intervíu” y baila de puta madre. ¿Qué mastuerzo pediría más? En “Blanco radiante”, hemos descubierto el secreto de ese ideal masculino: Laporta es realmente un mozo de El Esparragal (Murcia).

Nemesio Luigales, hijo de Antonia Viniciosa y Braulio Luigales, nacido en El Esparragal en 1979, odiaba su vida de camarero en el bar “Las pelufas”. La Francisca, la muy puta, ni caso; el Antonio y el Marciano, demasiado ocupados con el “trator”; sus padres, ancianos y medio sordos. Resumiendo, una existencia de mierda. Hasta que una mañana de Marzo de 2003 la puerta de “Las pelufas” se abre y aparece “un hombre “mu” espigao”, describe Nemesio, “con un plan”. “Hola, Nemesio, soy James Cameron y tengo la pasta por castigo”. “No me preguntes cómo sé hablar español y cómo sé tu historia, imbécil. Da igual. Lo importante es que tu vida va a cambiar. Te vamos a meter en una capsula futurista de la hostia y te vas a convertir en el presidente del Barça”. Nemesio se atusó la boina, nervioso, “¡Hablas español de puta madre, jodío! Camarón, te voy a responder en inglés: ¡okey!”.

Y un rato en la piel de Laporta se volvió dos días y dos días se volvieron tres meses y tres meses se volvieron la de dios de tiempo. Nemesio, tumbado en un habitáculo metálico, cumple hoy sus sueños de murciano agreste: ya puede soltar locuras de nivel seis (total, está criogenizado en Murcia), ya es nacionalista (lógico, ser nacionalista murciano queda de gilipollas), ya le comparan con Poty en las discotecas, ya ficha o echa jugadores a cascoporro y ya puede ofrecer la renovación a Guardiola sin miedo a que no acepte. Ah, y ¡al loro!, cuando Laporta se duerme en un palco, no está dormido. Es Nemesio, que se despierta. Hay que dar de comer a Antonia y a Braulio, los únicos ancianos sordos del sur de España con la camiseta de Barça firmada por toda la plantilla.


... porque realmente se llama Nemesio y es de Murcia

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS

Director: Spike Jonze
Intérpretes: Max Records, Catherine Keener, Mark Ruffalo
Web: http://www.wherethewildthingsare.com/



Escarbando el tono fabulario de su anterior producción (“Cómo ser John Malkovich” y “Adaptation”), no extraña que el tercer largometraje de Spike Jonze como director sea la adaptación de un cuento ilustrado de Maurice Sendak, “Donde viven los monstruos”, publicado en 1963. Ya en el arranque (disfruten los títulos de crédito), cabría analizar no tanto si la versión de Jonze es fiel al original (incluso Sendak actúa de productor), como si mantiene la esencia infantil (amable, inocente) con la que el ilustrador plasmó su obra.

En una de las primeras críticas de la película, escribía Manohla Dargis en “The New York Times” que “hay tantas formas de interpretar “Donde viven los monstruos”, desde un prisma freudiano o colonialista, como de arruinar esta delicada historia de un niño solitario”. Entendemos que Dargis se niegue a olvidar las intenciones originales de Sedak, pero lo que importa aquí es la interpretación de Jonze (que tampoco “arruina” el cuento) y ésta se revela desde el asfixiante prólogo, con su cámara en mano vomitando planos detalle. Un niño sin padre, Max (estupendo Max Records), sufre un día de constantes frustraciones (¿a quién no le aterroriza, por vívida, por vivida, la escena del iglú?) que le llevan a estallar de ira y escapar de casa hacia un mundo de monstruos que le nombran su rey. Desterrados los elementos infantiles (una nebulosa BSO de la deliciosa Karen O y una liviana presentación de los monstruos), el filme opta por la política (creación de una polis) y por el psicoanálisis.

Aunque a ratos se pierda por veredas innecesarias, su sombría reflexión sobre el grupo salvaje (en su hábito, los monstruos no difieren de una tribu) y su organización (conflictiva, violenta, como exigen los cánones) de una sociedad confieren a “Donde viven los monstruos” de una entidad adulta, propensa a la indefensión, a la que sólo aliviaría la sopa caliente de una madre misericorde.

lunes, 14 de diciembre de 2009

NICOLAS CAGE ME DEBE DINERO


¡Nicolas, sucio, devuélveme la pasta!

Nicolas Cage está jodido y no es porque no encuentre peluquines. Es por lo que solemos estar jodidos los humanos (quitando las mozas, el mal tiempo y el exceso de picante). Por pasta. Fíjense. El fisco norteamericano le reclama cuatro millones de euros por evasión de impuestos. Le han embargado su mansión de Nueva Orleans. Y su ex – mujer le pide casi nueve millones por impagos en propiedades comunes. Tonterías, vamos. Lo peor es que ¡¡¡me debe veintitrés euros por ir a sus puñeteras últimas películas!!! Presento las entradas como prueba: “Next”, un desastre, siete euros en Yelmo Los Prados; “Ghost rider”, puñetera pena, ocho en los Cines Callao; y “Bangkok dangerous”, lamentable, ocho en el Palafox.

Espera… ¡¡¡si el Madrid también me debe pasta!!! Doce euros en el Plaká durante el terrible Madrid-Almeria; quince “lereles” en el Quinto viendo el penoso Madrid-Racing; seis “tolfos” por los ganchitos y la cerveza mientras sufría el raquítico dos a cero del Madrid-Getafe en casa de Javi; y… da igual. Después del partido contra el Valencia, les perdono. Ya no me tienen que pagar nada: ni los tranquilizantes que me zampé al leer las declaraciones de Guti (“Ahora soy más humano”, dijo el mamonazo), ni el disgusto con la expulsión de Cristiano en el Nou Camp, ni la frustración de que Pepe se nos lesionase en medio del partido del sábado. A pesar de los defectos habituales (la inseguridad en nuestra pegada, la inconcrección en el medio sin Kaká) y de los inesperados (una tarde al año, Casillas la caga), el Madrid comienza a ensamblar algo semejante a un equipo. Un equipo disminuido (las ausencias del poligonero nos matan) y con jugadores en potencia (Granero y Garay), contuvo al Valencia, marcando los tiempos y (por una vez) hallando la suerte en la chepa de Garay.

Los que sí van dejando deudas por los campos de fútbol son nuestros amigos los culés. A ellos les ocurre como a Nicolas Cage: mucho compromiso artístico (no olvidemos que el sobrino de Coppola protagonizó “Corazón salvaje” o “Arizona baby”), para luego acabar vendiéndose a la industria más cochambrosa, al fútbol más rastrero. He aquí el “master plan” azulgrana. Aquellos que nos comparaban con el Almería en el Nou Camp, deberían analizar cómo ganaron al Espanyol. Un miserable 4-3-3(+1, Iturralde), creo que fue la táctica de Guardiola.

domingo, 13 de diciembre de 2009

MAL DÍA PARA PESCAR

Director: Álvaro Brechner
Intérpretes: Gary Piquer, Jouko Ahola, Antonella Costa
Web: http://www.verticecine.com/maldiaparapescar/



En la carretera, hay que ser un pícaro o rodearse de ellos (y aprender). Con fondo de Onetti, Alvaro Brechner contrapone la atemporalidad de un pueblo uruguayo (fuera del mundo, inocente) con la intemporalidad de un espectáculo ambulante (flexible al mundo, pícara). Un charlatán (Piquer) pregona mil dólares de premio en la diminuta Santa María si un nativo consigue derrotar a su campeón de lucha libre (Ahola).

De tarde en tarde, películas como “Mal día para pescar” prueban lo sencillo (nada fácil) de ganar un combate cinematográfico. A priori, ya posee una historia por la que apetece pelear, una mezcla entre western y tragicomedia, neorrealismo y magia. Métanla en el ring de la producción y que se hostie el equipo a base de recursos y talento. El pueblo inmóvil, maravillosas sus redacciones de máquinas de escribir pulgosas y sus casas de “roulotte” ajadas, ayuda a la idea de encontrarse ante lo insólito: un lugar estanco alterado por la irrupción de esa pareja contrahecha, de esos dos desarraigados sin más hogar que unos asientos de autobús y sin más objetivo que sobrevivir.

Únicamente su (obligadas) limitaciones económicas impiden al largometraje deslumbrar (secundarios “amateurs”, algunas secuencias reiterativas). Aún así, Brechner comprende que en un conjunto mínimo (como en un equipo de fútbol pequeño) alguien debe brillar. En “Mal día para pescar”, se llama Gary Piquer. Actor desconocido al gran público (aquí le reivindicábamos desde “El último viaje de Robert Rylands), Piquer amolda su fisionomía de saltimbanqui ilustrado a un personaje miserable que trata de trampear a la realidad. Seductor de clase baja, trilero de tres al cuarto, sólo cuando está en la encrucijada y descubrimos que le queremos y pedimos socorro, sólo entonces, agradecemos a las buenas personas que aprendan de gentes como él y guarden sus trucos bajo el sombrero.

sábado, 12 de diciembre de 2009

ALGO PASA EN HOLLYWOOD

Director: Barry Levinson
Intérpretes: Robert De Niro, Catherine Keener, Sean Penn
Web: http://www.whatjusthappenedfilm.com/



Como Lynda Obst o Robert Evans, el productor y director Art Linson (“El club de la lucha”, “El desafío” o “Where the buffalo roams”) estaba destinado a escribir sus aventuras dentro de la maquinaria hollywoodiense. “Algo pasa en Hollywood” adapta uno de sus libros, “What just happened?” (2002), trasladando situaciones al “alter ego” fílmico de Linson, el productor Ben (Robert De Niro).

Barry Levinson, director irregular (“Diner” o “La cortina de humo” conviven con “Esfera” o “Acoso”) realiza una película deslavazada en su desarrollo y gruesa en sus conclusiones. Descoloca el manejo de las anécdotas del libro de Linson como motores dramáticos. Resulta muy difícil que una historieta sobre cómo influye en un rodaje que la megaestrella protagonista no quiera afeitarse la barba (el texto se refiere a Alec Baldwin en “El desafío”, aquí sustituido por Willis) sea utilizada en el filme de subtrama, cuando no llega ni a apunte de guión. Este defecto frecuente (ocurre con un agente fallecido, con el “affaire” de la ex – mujer de De Niro, con…) oscurece la menos tibia de sus excusas. Decía Woody Allen que “hagas lo que hagas, ten siempre el corte final”. Del total de “Algo pasa en Hollywood”, se intuye, se adivina fugazmente lo esencial del discurso de Linson: la lucha tectónica que enfrenta al estudio y al director, a los pases previos y a la calidad artística, a la portada de “Vanity Fair” y a la integridad personal. Una pena que el largometraje piense que puede ofrecer prioridad a tantas cosas sin tornar las ácidas vivencias de Linson en nimiedades.

lunes, 7 de diciembre de 2009

EL MADRID NO ES RICHARD GERE

Imagínense que un día despiertan convertidos en productores de cine. No en José Frade o Enrique Cerezo, que huelen a pollo frito. Mejor en Joel Silver o Harvey Weinstein, que son unos asquerosos de Hollywood. Piensen que van a rodar una película romántica. No se me líen. Nos da igual que sea una comedia o un drama. Sólo sabemos que en nuestro filme va a haber “amorinos”, “besinos” y “caricinas”. Veo que me van pillando. Necesitamos un protagonista… pensémoslo… ¿una romanticada?... ¡Richard Gere! Y ahora viene lo fácil. Si contratamos al actor de pelaco gris va todo rodado: necesitamos una actriz salada, una sensibilidad budista muy sensible y, vital, que el Richard aparezca en el cartel “abrazadín”. Con esto no se bromea. ¿Una frase para resumir la cartelería de Gere? “Ahí está el jodido, magreando” (¡incluso con un perro, en “Hachiko”!).

Abrazo nº 1

Sin embargo, el Real Madrid no es previsible, vamos, el Real Madrid no es Richard Gere. Veamos a los chiquillos. CR9, nuestro poligonero favorito. El equipo se transforma con él en el campo hasta que decide autoexpulsarse por razones incognoscibles (y menos mal que el árbitro no mostró la roja directa en la agresión a Ortiz). Pellegrini, el humano que tiene la cara de estar permanentemente en un museo de arte moderno. Sufre la deriva de Sergio Ramos y no reacciona, no entiende que la posición de nuestro discotequero favorito no es la de lateral derecho. Marcelo, el hombre que no estuvo allí (ni aquí). ¿En qué universo paralelo vivimos que permite la incongruencia espaciotemporal de que el brasileño juegue en el Madrid? Drenthe. Bueno, de Drenthe ni hablamos.

Abrazo nº2

Como pueden comprobar, el Madrid (al contrario que la rutinaria carrera de Richard Gere) se construye sobre partículas inestables, proclives a la explosión. Quedaría averiguar si esta temporada hemos montado una plantilla con ese problema o si el Madrid siempre ha sido así. Yo diría que, comprendiendo a Hugo Sánchez y a Mendoza, a Michel y a Toñín el torero, a Juanito y a Tomás Roncero, a Camacho y a Aznar, a Di Stefano y a Calderón, a Gento y al Ser Superior… el Madrid habitó, habita y habitará por los siglos de los siglos el reino de lo improbable, de la cagada monumental (“centenariazo”, Alcorcón), del “ya están estos cabrones otra vez”.

Abrazo nº 3 (y no sigo con "Sommersby", "Oficial y caballero", "Infiel"...)

sábado, 5 de diciembre de 2009

SPANISH MOVIE

Director: Javier Ruiz Caldera
Intérpretes: Alexandra Jiménez, Silvia Abril, Carlos Areces
Web: http://www.spanishmovie.es/



Uno simpatiza con los esfuerzos patrios de españolizar Estados Unidos y su cultura. El burguer “Manolo” de Villalpando, Mike Ríos, el “Saturday Night Live” de Cuatro… son ejemplos de la cópula de la Estatua de la Libertad con nuestro megadotado toro de Osborne. Hasta la fecha, la transducción al español de las comedias “híper-gageadas” de marca ZAZ (Zucker, Abrahams y Zucker, sus padres) como “Agárralo como puedas” o “Hot Shots!” había resultado escasa y mediocre. “Vivancos 3”, con el Gran Wyoming, la prueba perfecta.

“Spanish movie” acompañará a “Vivancos 3” en la lista de lo que pudo haber sido y no fue. Parodiando algunos de los éxitos del cine español, el filme de Ruiz Caldera es una paradoja: se trata de copiar la artesanía de los ZAZ para luego devolver el producto final a su país de origen (si no, no se explica que las películas “homenajeadas” sean aquellas que han tenido cierto éxito en USA). Habría que explicar a los creadores de “Spanish movie” que si ésa es la intención, al menos deberían alcanzar un nivel aceptable. Ni a eso llegan sus chistes deslavazados (sólo un rato memorable a cargo de David el gnomo y un pitufo salido de “El Terrat”) y sus mediocres usos de las armas ZAZ. Hay que ver más o entender mejor este subgénero cómico y, después, lanzarse a la arena. Algo así como lo que hizo Teddy Bautista (sí, a mí también me cae mal) “estadounizando” su “Get on your knees”.

LLUVIA DE ALBÓNDIGAS

Director: Lord & Miller
Web: http://www.sonypicturesreleasing.es/teaser/lluvia_albondigas/



La escritora Judi Barrett imaginó la posibilidad de un pueblo sobre el que lloviese comida en su libro infantil “Lluvia de albóndigas” (1978). Sony Pictures ha madurado treinta años esta idea tan potente y estrena por fin la adaptación mediante animación digital. El largometraje desarrolla las peripecias del inventor Flint Lockwood en el pueblecito de Swallow Falls: desde sus inicios, creando un coche volador o una televisión con patas, hasta el descubrimiento que le va a convertir en la figura más importante (y más peligrosa) del país, un maravilloso aparato que transforma el agua en comida.

Con las tretas habituales, la película de Lord y Miller (sin igualar a genialidades recientes, “Wall E” o “Up”) combina con brío los elementos novelescos suficientes como para entretener a los pipiolos acompañantes. Frente a otras propuestas semejantes que incluyen guiños adultos, resalta que “Lluvia de albóndigas” no reniegue de su carácter infantil. Se agradece que Lord y Miller se decanten por esa faceta (en determinadas cintas, las notas al pie dirigidas a los mayores chirrían un poco) y es en ella donde el filme resulta más agradable: en su encanto “nerd”, en su desmesura aventurera y, cómo no, en su compromiso con los chiquillos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

BUSCANDO A ERIC

Director: Ken Loach
Intérpretes: Steve Evets, Eric Cantona, Stephanie Bishop



“¿Cuál fue tu momento más dulce en el fútbol?”, pregunta a Cantona el pobre cartero protagonista de “Buscando a Eric”. “No fue un gol”, contesta el futbolista, “fue un pase de gol a Irwin contra los Spurs. Como un ofrecimiento al Gran Dios del Fútbol”. La nueva película de Ken Loach es una constante plegaria al Gran Dios del Fútbol. Esa deidad, como buena ficción de bien, escucha a los personajes y en su misericordia infinita les ayuda desde el principio. El cartero Eric acarrea una existencia miserable entre un trabajo rutinario, unos hijos que no comprende y una ex – mujer que no le habla. Y allí interviene el dulce, encantador realismo mágico del guión de Paul Laverty metamorfoseando a Eric Cantona en ilusión psicótica y descojonante. El jugador, con su carácter excesivo, se ofrece de guía para encauzar la vida del protagonista y, a base de intervenciones antológicas, borra a todos los anteriores ángeles de la guarda cinematográficos: ¿quién contrataría ya a Clarence (“Qué bello es vivir”) de asistente celestial, amigos?

Triangulan Loach, Laverty y Cantona y marca Evets, el verdadero descubrimiento del filme. Él conjuga, en su piel quebrada de “working class hero” (lean su biografía, por favor), los numerosos méritos de la película de Loach: un largometraje amable, divertido (¡cuánto hacía que Loach no nos divertía!), mínimo y comprometido. Sin sus habituales discursos grandilocuentes, el realizador británico continúa apostando por la colectividad como única rendija por la que atisbar un futuro mejor. Aunque sea a través de la ficción y de un icono pop “bigger than life” (“No soy un hombre. Soy Cantona”, otra genialidad), la sensación al salir del cine es ésa que dejan las buenas películas. Felicidad porque hay, al menos durante dos horas, un Gran Dios del Fútbol que nos quiere.

lunes, 30 de noviembre de 2009

MANUAL DE SUPERVIVENCIA MADRIDISTA

1) ORGANÍZATE ANTES DE QUE TE ASALTEN: Los barcelonistas siempre vienen preparados (“Os ganamos con diez” o “Vuestro entrenador es penoso”). Parécete a Casillas y no a Valdano. Utiliza respuestas concisas y puteantes (“¿No erais vosotros los que gustaba jugar bien?” o “¿Estaba Messi?”).

Míralos, ¡cómo lo pasan con las bandericas!

2) NO TIENEN MIEDO, ¿POR QUÉ DEBERÍAS TENERLO TÚ?: Son yonquis de la victoria chunga (un gol rácano de Ibrahimovic). Eso sí, luego nos venden que les encanta el fútbol de ataque. Tú mantente firme y sereno. Piensa en Florentino durante la entrevista con los Manolos en Cuatro.


Como Floren

3) UTILIZA LA CABEZA: No hay nada mejor que un barcelonista cabreado. Ahí sí que supura el azulgrana de su piel. Pregúntales: “¿En qué pensaba el gran Busquets cuando sacó la manaza?”.

Busquets, res cogitans

4) NO NECESITAS MÁS ARMA QUE UNA FOTO DE DI STEFANO: Como una estampita, sácala del bolso. Te gritarán. Muéstrala en alto. Guarda silencio un segundo. Dí “este señor solito ha ganado más Copas de Europa que el Barça”. Guarda la foto con cuidado. Continuarán gritando. Aléjate lentamente dando gracias a la alopecia de D. Alfredo.

Imprime ésta

5) PROTECCIÓN IDEAL = UNA IMAGEN DE CR9: Lleva a nuestro poligonero favorito en los calzones o en las “pastis” del “after”. Llévalo, joder.

La llevo en el salpicadero

6) ELIMINA TODOS LOS PUNTOS POR LOS QUE PUEDAN ACCEDER A TI: Los barcelonistas son personal muy brasas… y muy predecible. Sabes donde paran. Esta semana evita bares, no hables con tu compañero de curro y, ¡qué se joda tu tío!, no le cojas el teléfono.

Ahora mismo, están tapiando mi casa

7) NO VEAS OTRA COSA QUE REAL MADRID TV: ¿Para qué quieres el resto de los canales? ¿Necesitas enterarte de algo más?


Total, pa ver estas mierdas...

8) SÉ ÁGIL. SÉ DISCRETO. SÉ SILENCIOSO. ESTÁTE ALERTA: Resumiendo, como Raúl (pero no el Raúl de ayer).

Sí, a éste me refiero

9) NINGÚN LUGAR ES SEGURO, SÓLO ES MÁS SEGURO QUE EL ANTERIOR: No te confíes. Esa chusma puede aparecer en la peña madridista, en el bar madridista. Recuerda la regla seis. Ya dominas cómo te van a increpar. Ten claro que en el derby descubrieron que no son los mismos.

Aquí hay un barcelonista... y no es Roncero...

10) LOS BARCELONISTAS PODRÁN CALLARSE, PERO LA AMENAZA SIGUE VIVA: ¿Ves al bebé (se llama Claudia, en mi caso) al que cantas el Himno del Centenario imitando a Plácido Domingo? No te confíes. Conociendo a su padre, probablemente sea una futura barcelonista.


Sí, es José María Cano con gomina, coleta y frac.

11) LEE “MANUAL DE SUPERVIVENCIA ZOMBIE” (ED. BERENICE), DE MAX BROOKS: Una maravilla para superar este mal trago.

¡Cómo te queremos, Brooks, cómo te queremos!

sábado, 28 de noviembre de 2009

EL BAILE DE LA VICTORIA

Director: Fernando Trueba
Intérpretes: Ricardo Darín, Abel Ayala, Miranda Bodenhofer



En una de las presentaciones de “El baile de la victoria”, Fernando Trueba declaraba que “la cultura no puede ser nacional”. Siguiendo esta máxima, su obra vive en viaje, en permanente tránsito: traspasa fronteras (“Two much”, “El milagro de Candeal”), quema pasaportes (“El sueño del mono loco”) y regresa a casa (“Belle epoque”, “La niña de tus ojos”, “Ópera prima”). El accidentado estreno de “El embrujo de Shangai” dio paso al documental y, sólo al cabo de seis años, vuelve Trueba a atacar una ficción: la adaptación de la novela “El baile de la victoria” de Antonio Skármeta.

Construida a partir de dos personajes, el ladronzuelo Ángel Santiago (Abel Ayala) y el ladrón Nicolás Vergara (Ricardo Darín), el filme opta por lo inmenso: una época histórica tumultuosa (el Chile del encarcelamiento londinense de Pinochet), el reencuentro con una vida anterior, un amor desbordado, un robo a un ex - militar, una venganza en ciernes… Acaso semejante cantidad de elementos narrativos, aquí alineados uno tras otro, abrumaría. Pero no es el caso de la primera hora de metraje. En ese rato se obvia la intención de Trueba de imprimir a cada fotograma, a cada transición, una insoportable trascendencia. Y esto lo consigue “El baile de la victoria” con la alternancia hábil, rítmica de sus dos historias paralelas. Comandadas por el encanto de Ayala y Bodenhofer (especialmente de la segunda, con ese misterio atormentado) y por la solvencia de Ricardo Darín, uno sí se inmerge en la pelea (“lutte”, en francés, por hermanarla con “noir”) que estos personajes disputan con su pasado y su futuro.

La película se trompica y se embarulla en el cruce de caminos de los protagonistas durante el tercio final. Demasiadas aspiraciones (trata de tocar un número inabarcable de géneros), demasiado entramado (no se acaban de entender muchos “por qué” de la resolución) y demasiado efectismo. En este último exceso, uno recuerda la fábula del león enamorado de Esopo, cuento que el director madrileño utilizó en uno de sus cortos de aprendizaje. La dinámica de este Trueba monumental, de intenciones trascendentes (paradójicamente, las menos trascendentes de las intenciones) contrasta con la de aquel cineasta ingrávido, de intenciones intrascendentes (paradójicamente, las más trascendentes de las intenciones). Como si Trueba, cual león enamorado, se hubiese arrancado los dientes y se hubiese cortado las uñas y hubiese dejado de ser él.

PARANORMAL ACTIVITY

Director: Oren Peli
Intérpretes: Kathy Featherston, Micah Sloat, Ashley Palmer
Web: http://paranormalactivity-movie.com/



Quince mil dólares de producción y cien millones de recaudación. Esas son las cifras de “Paranormal activity”, el mayor “sleeper” de la historia del cine. Su director, Oren Peli, aprovechó los recursos que están reescribiendo el modo de filmar en el siglo XXI: cámara digital, actores desconocidos, abundantes interiores, la obligación de un rodaje corto y eficaz y el objetivo puesto en las nuevas formas de distribución (youtube, Itunes, myspace). ¿Qué es lo que suele ocurrir en estos casos? Que nunca despejan en la ecuación la incógnita más importante: el guión. Porque, al final, ese es el punto vital que disuelve el resto en nadería, en la anécdota de una producción limitadísima que alcanza el número uno de taquilla.

El texto de Peli rechina de referencias. Ectoplasmas de “Poltergeist” (1982); relaciones de pareja de “La semilla del diablo” (1968); majaderías teológicas de “El exorcista” (1973) y una dosis de “La bruja de Blair” (1999). Entre el montón de “homenajes” y admitiendo la inteligencia de Peli (esa “cámara-terapia” que nace, crece y muere), uno distingue mínimas novedades, mínimos retos al espectador. El conjunto, aunque haya sorprendido al público de EEUU, suena a sabido, a visto ya, a indiferente.

lunes, 23 de noviembre de 2009

APOLOGÍA DEL GOL DE MIERDA


Un gol de mierda, vamos

Después de muchos años de estudio, el doctor Lewis F. Cheese (Universidad de Virginia Occidental) presentó ayer en un banco del Retiro sus conclusiones sobre una materia vital en fútbol: el gol de mierda, también conocido como gol basura, gol detrito, gol cadáver o “cualquieradelosgolesdeJulioSalinas”. El profesor, rodeado de sus colaboradores y tres palomas, puso las cosas claras antes de arrancar la conferencia: “Entérense, señores, una gran parte de los goles que ustedes cantan los fines de semana son goles de mierda.”. Murmullos en la audiencia. “Mierda, usted y Florentino”, gritó un jubileta del Atleti. “No se me acaloren”, continuó Cheese, “fíjense en la jornada pasada. ¿El primer gol de Huche contra el Osasuna? Bazofia. ¿Y qué me dicen del de Bilic? Una cagada. ¡Ah, tampoco se me olviden del tercero del Valencia!”. Más lío. “Escuchando “Eleanor Rigby” (se refería el profesor a “All the lonely people/ where do they belong?”) lo pensé. ¿Qué ocurre con esos goles que no son ni tan feos ni tan bellos como para recordarlos?”. Tuve que intervenir, emocionado. “¡Profesor, a mí me pasa con los actores mediocres! ¡Andoni Ferreño, Juan Carlos Martín o Lola Baldrich! ¿De dónde vienen? ¿A dónde van? ¿Dónde se han ido?”.

“Ay, amigo Galán, es usted imbécil. Mezcla las partes con el todo”, me respondió cabreado. “Tomemos como ejemplo el partido de ayer (por antesdeayer) del Real Madrid y el gol patético de Higuaín. Revivamos la jugada: centro de Kaká, rechace de Toño a la cabeza de Garay, que la entrega al “Pipita” y éste último marca, trompicado. Un gol lamentable en un partido lamentable. Pero lo que importa no es el gol ni el partido, dos eventos particulares que el espacio-tiempo ya se ha encargado de borrar. El gol basura es un elemento necesario, no suficiente, si quieres lograr el todo, la Liga. Ésos son los goles que te permiten llegar líder al Camp Nou, ésos son los goles que han permitido a este Real Madrid repetir los números de Antic”. Como buen pupilo, le debía responder: “¿Y si un equipo sólo marca goles basura? ¿Podríamos ganar una liga sin saber cómo?”. Mi maestro (siempre hace lo mismo con las preguntas incómodas) empezó a tararear, pupilas en blanco, “Sit on my face (and tell me that you love me)”.


El tercero de Salinas, un gol "bazura"

sábado, 21 de noviembre de 2009

LA SAGA CREPÚSCULO: LUNA NUEVA

Director: Chris Weitz
Intérpretes: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner
Web: http://www.lasagacrepusculo.es/



“¡Son guapísimos!”, gritó una adolescente en la sala. El licántropo Jacob Black (Taylor Lautner) y sus colegas salían del bosque con el torso desnudo (mucho “pechaco” al albor hay en “Luna Nueva”) y esa ficción de perfección masculina postmoderna (nótese la contradicción: femenina, viril, mortuoria, impulsiva, atormentada y depilada) provocaba espasmos entre las mocitas. Porque el interés de “Luna nueva” se encuentra en analizar los mecanismos que la autora mormona Stephanie Meyer ha logrado identificar y manejar para “con-mover” (emoción igual a facturación) a un número increíble de “teenagers” femeninas.

Si eliminamos el componente sociológico (repito, lo importante), ¿cuánto vale la película de Weitz? Muy poco: un culebrón mediocre plagado de amores góticos, frases imposibles, cámaras lentas, poses suicidas y un final ultraconservador. Por tanto, se impone descifrar los elementos que convierten a “Luna Nueva” en un fenómeno planetario. Meyer actualiza el romanticismo decimonónico (las referencias, “Cumbres borrascosas” y “Romeo y Julieta”); lo mezcla con dos o tres arquetipos (el vampiro, el príncipe azul y el metrosexual); y le da una pátina religiosa (de semejante pasión, ¿no debería salir un ratillo de sexo, amigos?).

Con ese entusiasmo del que expande su franquicia, la autora ha entregado a la editorial un libro tras otro. Y ahí está su público, dispuesto a seguir consumiendo los vaivenes en la relación de Bella y Edward. Sólo una duda: ¿está Stephanie Meyer en deuda con Robert Pattinson o viceversa? Un actor limitado (recuerda a Luke Perry) se topa con su personaje definitivo y no necesita nada más. ¿Su futuro? Tener mala suerte y acabar como David Hasselhoff, regurgitando hamburguesas en un suelo de Las Vegas; o tener buena suerte y acabar como Adam West, autoparodiándose en “Padre de familia”.

AMELIA

Directora: Mira Naïr
Intérpretes: Hillary Swank, Richard Gere, Ewan McGregor
Web: http://www.foxsearchlight.com/amelia/



“Como yo, ella tenía el sueño de volar/ Como Ícaro elevándose/ en brazos inconscientes./ Amelia, sólo fue una falsa alarma”, cantaba Joni Mitchell. Si la vida de Amelia Earhart fue un compendio de hazañas y marketing, no es extraño que después de su muerte las mitificaciones de su existencia empezasen a aparecer rápidamente: la canción “Amelia Earhart’s Last Flight” de Red River Dave McEnery (1939) o la adaptación libre “Un encuentro en el Pacífico” de Lothar Mendes (1943).

Hollywood y su eterna afición a los “biopics” de héroes norteamericanos (categoría en la que cohabitan músicos, militares o cómicos) debía ofrecer su perspectiva sobre la aviadora. Tras intentos muy olvidables (en España, aterrizó en DVD “Amelia Earhart, el vuelo final” con una Diane Keaton desubicadísima), Hillary Swank parecía la opción perfecta para el papel. Ella y la realizadora Mira Naïr (“La boda del monzón”, “Salaam Bombay!”) levantan una filme que, en diferentes manos, habría caído en arenas movedizas. Aún con los vicios de estas producciones (cierto, algunas vergonzantes: las convivencias con Gore Vidal, esa gélida disputa entre dos hombres y sus excesivos secundarios de cartón), “Amelia” no merece un vapuleo en automático. Por un lado, Hillary Swank reafirma su condición de “male leading actress” y mimetiza a Earhart en gestos, sonrisas y durezas. Pero quizá una gran parte de la dignidad de “Amelia” sea responsabilidad de Mira Naïr. Maquillando millones de dólares, la directora india vuelve a honrar su mínimo discurso formal como recurso que evita imposturas y engendra dialéctica con la historia narrada. Entiende Naïr (lo entendió antes Joni Mitchell) que de nada serviría retratar a una heroína tan poco heroína con las monumentales rutinas del “biopic” hollywoodiense. Aunque “Amalia” sea una falsa alarma a la espera de la película definitiva sobre Earhart, el esfuerzo de Naïr (con sus evidentes fallos) se valora por su discreción, por su falta de pretensiones. Un mérito inusual en una superproducción, vamos.

TENDERNESS

Director: John Polson
Intérpretes: Russell Crowe, Jon Foster, Sophie Traub
Web: http://www.tenderness.es/



La relación de la carretera y las parejas psicopáticas merecería un capítulo en cualquier estudio serio del “noir” cinematográfico. Entre otros (y cada uno con sus matices psicopatológicos), sería obligado citar a Martha Beck y Raymond Fernández (“The honeymoon killers”, 1969; “Profundo carmesí”, 1996; “Corazones solitarios”, 2005); a Bonnie Parker y Clyde Barrow (“Bonnie & Clyde”, 1967); a Charles Starkweather y Cyril Fugate (“Malas tierras”, 1973; “Asesinos natos”, 1994); a Henry Lee Lucas y Otis Toole (“Henry, retrato de un asesino”, 1986) y a Dick Hickock y Perry Smith (“A sangre fría”, 1967).

En “Tenderness” John Polson adapta la estupenda novela de Robert Cormier y cuenta el viaje sin destino de dos jóvenes: un parricida recién salido del centro de menores y una adolescente enamorada del peligro. El principal reproche que se le puede hacer al filme es su irregular compromiso con el subgénero. En determinados tramos (uno sobresale: el continuo regreso al primer crimen), Polson se revuelca en un lirismo ajado que repele la esencia sucia, parafílica, violenta y devastada de la relación entre los protagonistas y la “carretera-mundo”. Precisamente al abandonar el tono pastel, su obra gana enteros. De una película recomendable, permanecen el implacable retrato de Russell Crowe de un policía obsesionado por un culpable (magnífico texto de Cormier en boca del madero: “Es un adicto a la intimidad del asesinato. A esa ternura”) y la redención del asesino que el propio agente pospone, como un dios terreno, hasta el día del Juicio Final.

sábado, 14 de noviembre de 2009

CUENTO DE NAVIDAD

Director: Robert Zemeckis
Web: http://www.disney.com/christmascarol/



Justo en el cambio de siglo, el director Robert Zemeckis decidió abandonar el cine de acción real. Desde “Locos por ellos” (un recorrido nostálgico por una parte de la historia norteamericana sólo comparable a “American Graffitti”), sus películas se regían por el “craftmanship” de la industria hollywoodiense clásica (léase, por ejemplo, Richard Fleischer): productos muy bien terminados, muy entretenidos y, aquí el truco, obsesionados por emocionar en cada plano (bien a través de la novelesca, “Tras el corazón verde”, “¿Quién engaño a Roger Rabbit”, “Regreso al futuro”; o del drama ligero, “Forrest Gump”, “Contact”, “Náufrago”).

Tratando de expandir los límites de su cine (y sospechamos que con la intención mesiánica de expandir los del Cine), la segunda etapa de la obra de Zemeckis se centra en rodar películas de acción digital (el físico de los actores es monitorizado y posteriormente digitalizado). Mediante una tecnología en ciernes, el cineasta levanta “Polar Express”, un filme desprovisto por el píxel de esa emoción, de ese encanto que rebosaba su producción previa. Aún mejorando la técnica y con un guión adulto, “Beouwolf” tropieza en la misma piedra: el trabajo de sus intérpretes (lo suponemos titánico) no se sobrepone a una frialdad autoimpuesta por la opción formal de Zemeckis.

“Un cuento de Navidad” continúa la aventura digital del director y presenta, a falta de una técnica depurada, similares problemas. Si obviamos la innegable laboriosidad de la estupenda versión 3D, uno aprecia lo mucho que el “cómo” puede enturbiar el “qué”. Con el magnifico (y manoseado) cuento de Dickens ocurre esto: la fábula (y, por tanto, la moraleja) de ese anciano miserable se oscurece tras la enormidad del artificio de la producción Disney. Ni un excesivo Jim Carrey, perdido entre capas y capas digitales, entre papeles y más papeles, es capaz de que nos atrape la esencia del cuento, aquello por lo que el escritor británico peleaba: su enseñanza moral. Definitivamente, con menos medios y con igual objetivo (reinterpetar “Un cuento de Navidad”), preferimos “Los fantasmas atacan al jefe” (Richard Donner, 1988).

lunes, 9 de noviembre de 2009

IN JUANITO NAVARRO WE TRUST

Juanito, you're a crack!

Sí. Lo sé. Es jodido de entender. Me río con Juanito Navarro. Su calva ácida, su puro relamido y sus ojos de presbítero vicioso provocan que me parta el culo moreno. ¡Y no me vengan de gafapastas, so cabestros! Sé que a ustedes (igual) no les pasa con Juanito pero no me jodan: seguro que se estallan al contemplar a Arévalo imitar a un gangoso, a Miguel Caiceo disfrazarse de chacha andaluza o a Marianico el Corto crear (mediante el método Stanislavski) a ese personaje poliédrico que conocemos como “puto paleto maño”. En impactantes declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA a raíz de su “espectaculazo” “Risas sin crisis”, Juanito comentaba que “lo importante de la revista es que tenga mucha risa y mujeres guapas”. Juanito es nuestro John Rambo nacional. Joder, vaya si sabe lo que hace. Por eso se me revienta el huevo izquierdo con él.

En el Real Madrid uno echa de menos una fórmula tan clara como la “navarrista”. Si el sabio Juanito postula que “tetuques” más “comedieta” ye igual a “Revista”, yo todavía no he encontrado a nadie (Valdano lo intenta) que me diga cuál es la fórmula del equipo madridista. El sábado contra el Atlético sacamos a los once elementos necesarios (en mi opinión, a falta de CR9) y aún así no ofrecimos una idea que aportase indicios de equipo compacto que supere sus partes y funcione al ritmo de una totalidad. Fíjense en los comentaristas deportivos (¡por fin algo que me emparenta con Pipi Estrada!): no hemos hablado en toda la temporada del conjunto sino de jugadores individuales con problemas individuales (¿Debe jugar Raúl? ¿Marcelo posee el nivel? ¿Nos libramos de Gago? ¿Cuándo carburará Kaká? ¿Cuánta masa encefálica hay en la cavidad craneana de Sergio Ramos? ¿Por qué no metemos a Guti en “Curso del 63”?).

Sólo se diluyen nuestros problemas al enfrentarnos a equipos menores o muy diezmados. El Atlético de Madrid entra en ambas categorías. La isla que habita Agüero en ese equipo es similar a la de “Perdidos”: el argentino ve “flashbacks” (“¿por qué firmaría yo aquí?”) y “flashforwards” (“¿Me piraré pronto?”). Demasiado poco tiempo lleva Quique y, política habitual del club rojiblanco, demasiado poco tiempo le van a dar para arreglar el lío que tiene montado. Eso sí, con el Atleti habría que utilizar de nuevo la magnífica fórmula Navarro y explicarles que un equipo mediocre más un entrenador notable no equivale a una clasificación europea.

domingo, 8 de noviembre de 2009

JULIE Y JULIA

Directora: Nora Ephron
Intépretes: Meryl Streep, Amy Adams, Stanley Tucci
Web: http://julieandjulia.com/



Winterbottom, engaña. Lynch, nos engaña. Almodóvar, se engaña. Nora Ephron, no engaña. Eso podemos sacar en conclusión mientras recorremos en imdb.com su filmografía: un conglomerado muy desigual que reitera géneros (comedia) y temáticas (la pareja y sus circunstancias). Tras la estela de Woody Allen y Rob Reiner, la cineasta jamás ha repetido su trabajo de referencia: el texto de "Cuando Harry encontró a Sally", una obra maestra que debería estudiarse en cada una de las facultades de Comunicación del mundo mundial. Apartando este caso extraordinario, la suma de sus producciones (uno no se atrevería a distinguir cuándo funciona de guionista y cuándo de directora) resulta irregular: desde la (personalísima) "Se acabó el pastel" o la mediocre "Algo para recordar" hasta las vergonzantes "Michael" o "Embrujada", la filmografía de Ephron apunta siempre al olvido.

"Julie y Julia" se enlista en los quehaceres habituales de la producción de la realizadora. Un reparto dignísimo (Streep y Smart, aquí en compartimentos estancos, ya habían intervenido juntas en "La duda"; Tucci no sabe no deslumbrar) y un planteamiento acertado (un par de historias entrecruzadas, solas no ocuparían un largo), ni siquiera permiten obviar la insensible corrección del total. Existen los "gags" (sus dos tramas interlazadas obligan a alguna media sonrisa) y determinados instantes donde la Streep y Tucci elevan el tono del guión (especialmente, durante un rato de ternura en un sofá). Mínimos detalles que no salvan a "Julie y Julia" del anonimato y que lo único que provocan (así de mal estoy) es recordar a Diane Keaton, una contemporánea de Ephron que, como ella, anda bastante perdida.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

CON FRANCISCO AYALA (1906-2009) EN OVIEDO

INT. AULA MAGNA DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO. 14-06-06.
En el centenario de Francisco Ayala (1906-2009), ¡el propio escritor! se acerca a Oviedo a hablar de su obra y de su (imposible) edad. Charla lúcido, alegre, combativo, tierno (y medio sordo) de su experiencia vital y de la muerte; de Federico García Lorca y de ¡verle! tocar “Los cuatro muleros” al piano; de Ramón Pérez de Ayala y de cómo regresa el pasado cuando menos te lo esperas... Mientras tanto, Eduardo Galán habita generosamente un bancal esperando sacar algo para escribir sobre la relación de Ayala con el cine en “La Nueva España”.

EDUARDO GALÁN (muy, muy acojonado): Querría preguntarle sobre su relación con el cine. Ya sé que ha escrito sobre ella (“Indagación del cinema”, 1929) pero me gustaría que lo abordase desde lo personal: ¿qué ha sido para usted el cine?
FRANCISCO AYALA: Yo ya dije que el cine era una experiencia básica de mi vida porque soy contemporáneo del cine. El cine comienza al mismo tiempo que mi vida y he escrito el primer libro sobre cosas de cine que se publicó en España, “Indagación del cinema”, no recuerdo la fecha pero creo que fue allá en los años veinte. El cine es sustancial en mi vida, como creo que para todos nosotros. No habrá nadie hoy día que viva en el mundo, no sólo en nuestra civilización sino en las otras, que no sienta que el cine forma parte de su experiencia vital, de su vida. El cine puede haber influido en mi literatura y, desde luego, ha influido enormemente en mis valoraciones de la realidad social y de la realidad artística. ¿Qué más voy a decir?

La escena final disponible aquí, justo en el minuto 54:30.

¡FRAN NIXON LO HA VUELTO A HACER!

Impulsado por fuerzas satánicas (no tengo nada que ver, no jodais), el amiguete Fran Nixon se ha vuelto a meter en un barulloquetecagasporlasbragas al hablar de Polanski.

Es nuestro Juanito del Pop.

martes, 3 de noviembre de 2009

TRÍLER(O)

THIS IS IT
Director: Kenny Ortega
Web: www.thisisit-movie.com



Después de ver “This is it”, la filmación de Kenny Ortega de los ensayos póstumos de Michael Jackson, uno se pregunta: ¿qué van a incluir en los “extras” del DVD? Si eliminamos el gigantesco trabajo de postproducción (simultáneamente, representación de lo que pudo haber sido y “re-creación” de sus canciones), el documental se reduce a una serie de cintas de recurso de las que se ensambla un “reality” blando sobre los momentos finales de la vida del “rey del pop”. Esta vertiente del metraje parece la principal motivación de los asistentes al cine: abrillantar al mito y husmear la intimidad del recluso Jackson (Warren Zevon la bautizó “la espléndida soledad de Michael Jackson”) cuando él ya no puede controlarla. Conoce Ortega cómo se “con-mueve” al espectador (emoción igual a facturación) y así expande un material mínimo, aprovechando eso que Fernando de Felipe constata en “La risa oblicua” (Ed. Ocho y Medio): “(En nuestra época se produce la) sacralización de la ilusión a la vez que la deriva de la verdad”.

Cada minuto de “This is it” es una gran mentira. Ahí su gran virtud (filmar es mentir) y su gran defecto (aunque emocionen, no equivalen varios descartes a un filme). No vale que una cámara siluetee la escuálida figura de Jacko y asumamos que rebosaba salud; no vale que de una sala de montaje salgan coreografías impresionantes (extraídas de, al menos, cinco ensayos) y asumamos que las ¡cincuenta! fechas londinenses iban a funcionar; no vale que los efectos digitales llenen la pantalla y asumamos que el resultado se replicaría en el O2 de Londres (quien lo conoce, lo sabe).

Todo esto no vale… y vale. Porque si el objetivo del megaespectáculo era crear un truco final inolvidable (eso repiten los implicados), Michael Jackson lo ha conseguido a la manera de Elvis Presley o Andy Kaufman. Celuloide (Kenny Ortega mediante) y mortaja (“Propofol” mediante) construyen la ilusión (eterna) del “podría haber sido”. Y es éste un artificio mucho más potente que la verdad (demoledora) del “fue”: un pretérito definitivo que, no muerto Jackson, hubiese certificado su último concierto londinense en Marzo de 2010.

Y, ¿la música? Lo mejor de la “mega-post-producción”. Las monumentales “Man on the mirror”, “Billie Jean” o “The way you make me feel” son atacadas por MJ y sus colaboradores con la exacta reverencia. Eso sí, la respuesta no se encuentra en “This is it”. Otro “zombie” incorrupto, John Lennon, nos la regaló refiriéndose a los Beatles: “La gente habla (de nuestra ruptura) como si fuese el fin del mundo. Somos sólo un grupo que se separó: nada importante. Si quieres recordar, ahí tienes nuestros discos”.

Nota al pie: El Sr. Insustancial (ese guionista, periodista, escritor... "punk" y "bon vivant", ¿no son lo mismo?) me ha creado un personaje (llamémosle "GALAN 9000") que siempre dice cosas inteligentes (y supongo que también se ría condescendientemente tal que "jo, jo, jo"). No desmerezcan al Sr. Insustancial cuando me conozcan y les defraude. En su entrada "Ilusiones y realidades" hace referencia a este artículo con más acierto que el propio artículo. Las maravillas del (su) talento y del aprecio que nos tenemos.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡QUEREMOS A GUTI EN "GRAN HERMANO"!

Guti, un monstruo "hípercristiano", "híperfutbolero" y, cáguense, "híperhumano".

Como aconseja Ernesto Sevilla en “La hora chanante”, hay que insultarse más. Al igual que el cómico albaceteño, Guti apuesta por el humor surrealista en una entrevista reciente: "Soy un Guti más humano, cristiano y futbolero". Tipo listo este Chema. ¿Cómo se es más cristiano?: ¿cantando en latín en el “after”? ¿disfrazándose de nazareno en Semana Santa? ¿Cómo se es más futbolero?: ¿siendo menos futbolista? ¿llevando un puro y un bocata al "fúrbol"? Y ¿cómo se es más humano? Eso sí que no me entra en el cabezón. No hay forma de ser "híperhumano", como no existe la "hípergravedad" (salvo cuando ves a Falete caerse) o un "hípermamífero" (salvo cuando ves a Aznar musculándose). Aunque si hubiese que aislar una categoría que nos defina como humanos, yo me decidiría por la empatía.

Ahí es dónde empiezo a pensar que Guti, siguiendo con sus propias categorías mentales y mi apuesta por la empatía, es subhumano. Que Pellegrini admita que tuvo que cambiarle en Alcorcón porque "si no, le iban a expulsar" descalifica al jugador, al entrenador, al director deportivo y al presidente. ¿Estamos en cadetes? No creo, faltaría que Chendo lavase las toallas del equipo. Aún jugando como un "teenager" encabronado, que se descubra que supuestamente José María supuestamente mandó supuestamente a Manuel a supuestamente "tomar por el culo” supuestamente demuestra el compromiso de Guti con Ernesto Sevilla y revela que, aunque nos hayamos gastado un pastonazo este verano, seguimos siendo (con permiso del Atleti, Nanín y Calderón) el club más bizarro del futbol español. En lo que llevamos de temporada (¡dos meses!), Roberto Carlos se ha ofrecido a jugar gratis (y Marcelo vive asustado desde entonces); Sergio Ramos se dedica a presentar Audis; Cristiano canta con una post-producción a lo Madonna y el Milán nos gana en casa con mi abuelo en la alineación inicial. Por eso, continuando nuestra sufrida labor al servicio del club (y del bizarrismo), recomendamos que Guti se presente al casting de "Gran hermano".

Fijénse, si lo tiene todo: le acaba de dejar su mujer, lleva tatuajes, es metrosexual, insulta mucho (y bien), se busca conflictos a cascoporro, curra menos que el mono de Michael Jackson y hace declaraciones incendiarias. Y eso ocurre en un grupo de tíos: imagínense qué pasaría si incluimos en la ecuación a unas cuantas mozucas y a una posible portada de “Interviú”. ¡Milá, prepárate! ¡Here comes José María!

lunes, 26 de octubre de 2009

¿ALGUNA VEZ LES HA NOQUEADO UN ANCIANO?


Aquí Clint da de lo lindo

A mí sí. Fue en el año 99 y es muy duro recordarlo. Era alto y calvo y de Tiñana. ¿El motivo? Me burlé del pelillo que se ondulaba al viento desde su oreja. Él lo escuchó a través de su sonotone y… golpe seco de codo. Me vine al suelo. Pero no vamos a hablar de Eduardo Galán, vamos a hablar de esos pobres humanos traumatizados a los que un viejete cualquiera (bien sea con un callao asesino, el empeine de su mano o sus pies “enzapatillados”) ha hostiado. Me refiero al lamentable chino al que Clint Eastwood machaca en “Gran Torino”. Me refiero al “punk” chuleta que Charles Bronson retira en “Familía de policías III” (su última película: Charles no paró de repartir ni con un diagnóstico de cáncer terminal). En definitiva: ¡sí, me refiero al Real Madrid!

Huele a neftalina

Porque esa fue la sensación del partido de Liga de Campeones contra el Milán. Un equipo viejuno, muy viejuno (¿se han fijado en el tío que se comió a Ronaldinho?), que viene al Bernabeu con el nietín (Pato), nos noquea. No sé si a ustedes les pasó: de pronto, me vi en el geriátrico. Al brasas de Pellegrini le salieron más canas, a Florentino le creció la papada y Kaká se desorientó, creyendo todavía jugaba en el Milán. Únicamente Raúl mantuvo el tipo y ¡tuvo que sacar los córners!

Por cierto, ¿alguna vez les ha noqueado un adolescente?


Joe Pesci siendo re-requemado

A mí sí. Fue en el año 2003 y es muy duro recordarlo. Era bajito y “granudo” y de Tiñana. ¿El motivo? Me burlé del pelillo que emparentaba su labio superior con el de la Pantoja. Él lo escuchó a pesar de los cascos y… golpe seco de codo. Me vine al suelo. Pero no vamos a hablar de Eduardo Galán, vamos a hablar de esos pobres humanos traumatizados a los un chiquillo cualquiera (bien sea con un “skate”, el empeine de su mano o sus pies de Nike) ha hostiado. Me refiero al lamentable Joe Pesci de “Solo en casa”. Me refiero al gangster chuleta al que machacan los “Goonies”. En definitiva: ¡sí, me refiero al Real Madrid!

Sólo le falta el skate

Porque esa fue la sensación del partido en Gijón. Un equipo joven, muy joven (¿se han fijado que sólo pusieron esfuerzo y Juan Pablo?), nos noquea. No sé si a ustedes les pasó: de pronto, regresé al patio del instituto. El brasas de Pellegrini hizo pellas (y dejó sin organizar el once), Valdano se puso a hablar de “buena actitud” (y le faltó “buen comportamiento en el aula”), y Kaká se dedicó a correr a lo loco (como un “teenager” salido). Únicamente Raúl mantuvo el tipo y ¡le anularon un gol legal!

sábado, 24 de octubre de 2009

EL IMAGINARIO DEL DOCTOR PARNASSUS

Director: Terry Gilliam
Intérpretes: Heath Ledger, Johnny Depp, Colin Farrell
Web: http://www.doctorparnassus.com/



El imaginario de Terry Gilliam no entiende de límites. Las pesadillas futuribles de “Brazil”, el viaje alucinado de “Tideland” o las locuras lisérgicas de “Miedo y asco en las Vegas”) componen un universo infinito de inequívoca herencia literaria (Orwell, Carroll o S. Thompson) y de constante referencia a filmografías de “sub-estancia” onírica (Buñuel & Dalí, Tod Browning o Tex Avery). La muerte de Heath Ledger (en otras megaproducciones supondría la cancelación del rodaje) abre, en la gafada “para-realidad” del ex-Monthy Python, nuevos y azarosos y acertados caminos a su película. Realizando las secuencias digitales con sustitutos (Johnny Depp, Collin Farrell y Jude Law), Gilliam completa una visión dualista del personaje coprotagonista, más cercana a su carácter, que no hubiese logrado con la solitaria participación de Ledger.

De decidida vocación fabularia (una moraleja recurrente la corroe), “El imaginario del Dr. Parnassus” relata las desventuras de un viejo mago que intenta deshacer un pacto que le obligará a entregar a su hija al Diablo justo cuando ésta cumpla los dieciséis años. De regreso del cine, debemos aceptar que el filme consigue balancearse entre ese (bendito) encargo titulado “Los hermanos Grimm” (hay directores, Spike Lee es otro, a los que les sienta muy bien el trabajo bajo demanda); y los habituales tropezones y tonterías de la producción “personal” de Gilliam (excesiva duración, estilo manoseado). En su metraje irregular se sufren las múltiples concesiones “toon” (a veces, histriónicas y sin sentido) y se agradecen pequeños detalles: la divertida adaptación de la “troupe” de Parnassus a los tiempos del marketing (chiste “pythoniano” con niño/enano negro incluido) y, por encima de Heath Ledger, la entrañable interpretación de Tom Waits de un personaje que le viene al pelo: un diablo emperrado en perder para poder seguir jugando.

lunes, 19 de octubre de 2009

R7 (Y RICHARD PRYOR)

¿Un homenaje o un funeral?

Este sábado, cuando Florentino Pérez y Jorge Valdano le entregaron a Raúl su trofeo por alcanzar los ¡¡¡711!!! partidos en el Real Madrid, me vino al cabezón la leyenda negra del “Premio Donostia” del festival de cine de San Sebastián. Dicha teoría “freak” (una profecía autocumplida y un chiste cadavérico, “tó” junto) proclamaba que cada vez que se concedía este galardón a alguien, el humano en cuestión la palmaba. Bette Davis (suyo en 1989, no termina ese año), Claudette Colbert (“winner in” 1990, “dead in” 1996), Anthony Perkins (acude en 1991, autopista en 1992) y Robert Mitchum (se lo lleva en 1993, se lo llevan en 1997). Esténseme tranquilos: si se lo dan, acéptenlo; no me jodan. El acto de que un festival guipuzcoano te otorgue un premio no correlaciona con ir a saludar al “Monstruo del Espagueti Volador”. El homenaje a Raúl (cara indiferente de Pérez, semiabrazo con Valdano) se sintió como una maldición oscura, como una despedida prematura. Un jugador acabado, que supuestamente no nos sirve ni en las segundas partes, levantando un premio a su hazaña.

Amigos, Raúl comparte bendita locura con el cómico norteamericano Richard Pryor. En la tarde del 9 del Junio de 1980, a Richard le apeteció fumarse unas bases de cocaína y jalarse una botella de ron. Acto seguido, en un estado de psicosis inducida, se prendió fuego con una lata de gasolina y una cerilla. De pronto, este incidente humeante no sólo provocó una atención renovada por Pryor (le habían cancelado su show en la NBC y había sufrido su tercer divorcio) sino que el propio cómico lo utilizó en su monólogo mítico “Live at the Sunset Strip”. Con Raúl, declarado muerto entre distinciones, pasa un fenómeno similar: para que nos demos cuenta de su grandeza tiene que quemarse a sí mismo marcando dos goles contra el Valladolid y convertirse en uno de los jugadores de la jornada (¿aspiran a eso alguno de los once barcelonistas que jugaron en Valencia?).

No nos valen sus 711 partidos, sus goles, su compromiso. A la mínima, si no replica uno de sus asombrosos espectáculos, a Raúl se le manda fuera del equipo. En cambio, él (como Richard Pryor) utiliza de catarsis su juego abrasado. Entonces, de las botas de Raúl llamean tantos que nos pueden dar la liga y de la inteligencia de Richard llamean chistes que pueden dar sentido a la existencia. “¿Saben lo que es esto?”, pregunta Pryor mientras agita una cerilla encendida en el aire, “Richard Pryor corriendo calle abajo”.


El chiste de la cerilla

sábado, 17 de octubre de 2009

LA HUÉRFANA

Director: Jaume Collet-Serra.
Intérpretes: Vera Fermiga, Peter Sarsgaard, Jimmy Bennett
Web: http://wwws.warnerbros.es/orphan/



Jaume Serra Collet sabe lo que quiere. A los dieciocho años se embarcó en la aventura de instalarse en los Ángeles buscando una industria cinematográfica que, declaraciones suyas, "en España, no existe". Su concepción del cine como espectáculo de masas (nada lejana a la de tantos y tantos pioneros, arrancando por los Meliés o Griffith) merece ese respeto que, en automático, se concede a cualquier "auteur" que reclama la obra artística definitiva en su primer detrito filmado. De todos modos, en paralelo a su explícita (y, repito, respetable) declaración de intenciones, el juicio de sus obras se debería regir por los mismos estándares que su filosofía de mercado cinematográfico impone. Por tanto, no se consigue ver méritos a "Casa de cera" o a "Gol 2" más allá de pobres productos de consumo dirigidos a públicos específicos ("teenagers" o futboleros). En "La huérfana", aún conservando los pros y contras del “market-cinema”, sí permanece un poso de hacia donde, una vez “comprado” el control del montaje final (esa quimera), se podría dirigir la filmografía de Serra-Collet.

Porque dentro de un producto correctamente manufacturado (sugiere metafísica y termina en metamedicina), hallamos detalles de un (cierto) empaque. A pesar de una extrema Isabelle Fuhrman y gracias a una adecuada Vera Farmiga, los tintes psicoanalíticos y el hábil manejo de los terrores inherentes a la adopción de "La huérfana" la salvan de sus obviedades y deshonestidades. Interesa, por encima del rutinario suspense, esa aproximación al "neo-hitchcockiano" (resumiendo, De Palma y compañía), a los miedos globalizados y al doble con los que Serra-Collet adorna el metraje. Deudora de "En nombre de Caín" antes que de "Vestida para matar", "La huérfana" resiste a la anterior producción del cineasta catalán pero su final trilero nos deja deseosos de una contradicción: un filme que mostrase aristas (aquí, sólo se sugieren en la relación padre-hija) que el cine industrial no consiente.

LA CRUDA REALIDAD

Directores: Robert Luketic.
Intérpretes: Katherine Heigl, Gerard Butler, Cheryl Hines
Web: http://www.sonypicturesreleasing.es/sites/lacrudarealidad/index.html



Para alguien que se maravilla con el éxito de una serie con argumentos tan mediocres como "Anatomía de Grey", el fulgurante estallido en cine de Katherine Heigl equivale a un fenómeno paranormal. Sin embargo, tres películas mediante ("Lio embarazoso", "27 vestidos" y esta "La cruda realidad"), la actriz está próxima a entrar en la clase "A" de Hollywood a base de comedias románticas. Eso sí, cabría preguntarse por qué molesta Heigl: ¿por su mínima habilidad como intérprete o por el pastoso subgénero en el que se ha instalado?

A esta pregunta imbécil no se le debería permitir otra respuesta que no fuese dialéctica. Sus comedias románticas molestan por Heigl y Heigl molesta por sus comedias románticas. Seamos justos: está claro que cuando el nivel se eleva ("Lío embarazoso"), la Heigl desentona menos; y está claro que si en su lugar nos colocasen a Meg Ryan (la de los ochenta, no la actriz que hoy trata de colarse, si Larry David no lo impide, en "Curb your enthusiasm"), quizá "27 vestidos" mejorase.

Conjeturas. Nada de lo anterior ocurre en "La cruda realidad". Robert Luketic ("Una rubia muy legal") factura la norma: una historia de enredos entre una soltera y un hombre "inconquistable". No ahondaremos en las connotaciones "psico-socio-antropo-lógicas" (ya las exponen Johnson y Holmes en "Contradictory messages: a content analysis of Hollywood-produced romantic comedy feature films"), sino en las estrictamente fílmicas: con "gags" muy reconocibles ("Cuando Harry encontró a Sally"), una pareja glacial y diálogos imposibles, no vamos a ninguna parte.

domingo, 11 de octubre de 2009

PARIS

Director: Cedric Klapusch
Intépretes: Juliette Binoche, Romain Duris, Fabrice Lucchini
Web: http://www.parislapelicula.es/



En otros esfuerzos con París de fondo (hablamos de la clásica "Paris vu par...", 1965, y la reciente "Paris, j'te aime", 2006), un grupo de cineastas encajaba sus cortos en las calles de la capital francesa con las desigualdades inherentes a este tipo de proyectos. En lugar de un mosaico a muchas manos, el realizador galo Cédric Klapisch (puede que conozcan su mediocre "Una casa de locos") asume la responsabilidad de alimentar varias líneas argumentales que circundan a Pierre (Roman Duris), un bailarín enfermo, y Elíse (Juliette Binoche), su hermana y cuidadora.

Evidencia Klapisch (algo similar se adivinaba en "Casa de locos") que controla los quehaceres técnicos (fotografía, dirección artística, dirección de producción) con soltura. Hay que decir también que en una ciudad nevada, etérea, surreal (fueron bastantes mis diciembres en París) y con la financiación del ayuntamiento, casi cualquier realizador (Garci a la cabeza) remataría esa faena. La partitura que no acaba de acompasar el director es la verdaderamente complicada: la construcción y el manejo de sus tramas. Al igual que si su filme contuviese una serie de cortos apelmazados, que si estuviese dirigido por un colectivo, la globalidad se presenta demasiado inconexa y deslavazada. En su extrema bitonalidad (que disuelve incluso a la policrómica Binoche), encontramos joyas como un taxi que arrastra a la incertidumbre a un moribundo y tonterías como una historia apresurada, muy barata de amor otoñal.

lunes, 5 de octubre de 2009

CRISTIANODEPENDENCIA


¿A que no son lo mismo?

¿Se acuerdan de Daphne Maxwell Reid? ¿A que no? Les refresco la memoria. La buena señora fue la actriz que sustituyó a Janet Hubert-Whitten como tía Viv en “El príncipe de Bel-Air”. En la cuarta temporada, la mujer del tío Phil cambiaba de físico porque los productores de la serie decidieron despedir a Hubert-Whitten (ella asegura que la orden la dio el bueno de Will Smith para que no le ensombreciese). El gran damnificado de esta terrible metamorfosis fue el de siempre. El pobre telespectador. El mismo desgraciado que aguantó todas las fases del duelo cuando la voz de Homer la heredó Carlos Ysbert del fallecido Carlos Revilla o cuando la hija mayor de Roseanne y Dan Conner pasó de Lucy Goranson a Sarah Chalke.

Muy duro. En las últimas semanas, la imagen del Real Madrid se ha ido mimetizando con la de Cristiano Ronaldo. Sus zarpazos de brío y fuerza han funcionado como el “electroshock” perfecto, definitivo en esos minutos en los que el equipo de Pellegrini se hundía en terrenos grisáceos. En el inconsciente madridista, la victoria se ha asimilado a la estampa de Cristiano. Nos falta aceptar que nuestro poligonero favorito desde Andy & Lucas está sujeto a los azares de la vida. En el fondo, los futbolistas comparten géneros con los personajes de televisión: “culebrón” (Guti o Suker), “sitcom” (Tristán o Kiko) o dibujos animados (Messi o Kaká). Pero eso no quita que ambos (personajes y futbolistas) no sean sustentados por humanos que se lesionan, engordan y tocan los bongos, se enamoran de una “chica Interviú” o ““ze” aburren en Londres” aún ganando un pastón (sí, creo que Reyes domina la comedia).

Uno de los grandes retos del chileno impertérrito depende de aplacar las circunstancias con suplentes preparados. La “cristianodependencia” (como la “janethubertwhittendependencia” o la “lucygoransondependencia”) surge del caos y se evita con la previsión. No interesan parches (¿Raúl, la alternativa?), no vale reubicar futbolistas a contrapié (salvo que se llamen Marcelo Da Silva). La idea es prevenir, asentar un banquillo convincente (una asignatura a aprobar en el Madrid) y que si un día nos cambian a Cristiano por Higuaín o a Woody Allen por Larry David, ni nos enteremos.

sábado, 3 de octubre de 2009

KNOPFLER, ÍNTIMO Y COMPROMETIDO


Madrid, Eduardo GALÁN. Un público variopinto se arremolinó la noche del jueves en el Aula Magna del Colegio de Médicos madrileño. Fito Cabrales, Guillermo Fesser y Javier Pons (director de TVE) habitaron entre humanos encorbatados, fotógrafos de la "Madrid night" y periodistas musicales. Mark Knopfler, recién cumplidos los 60, presentaba "Get lucky", su sexto y último disco en solitario, y la ocasión de contemplar en capilla al ex-líder de los "Dire Straits" aparcaba cualquier evento de la nocturnidad capitalina. Sale el guitarrista con dos cosas claras: la intimidad del lugar (que impulsa a él y a su banda a recorrer un temario de canciones "soft") y el compromiso con sus composiciones en solitario.

La improvisación sólo estalla en el arranque del repertorio. El "Happy birthday" a la guitarra, dedicado al batería Danny Cummings, se transforma en "Why aye man", "single" de "Ragpickers dream". Recuerda con dignidad Knopfler el imprescindible "Sailing to Philadelphia" con "What it is" y la canción que da título al disco. El personal, entregado desde el principio, nota por donde van los tiros. Se confirma que Knopfler no viene a agradar sino a ser él (con su desgarbo, su calva y su camisa atropellada), y esa honestidad se agradece una barbaridad en un mundo de rockeros de diseño. La sustitución de "Walk of life" o "Money por nothing" por "Why worry now" o "True love will never fade" reitera su declaración de intenciones: escoger las buenas canciones y no los "hits", una rutina irreplicable en grandes escenarios.

En el epílogo, "Get Lucky" y "Monteleone" componen el solitario testimonio del nuevo disco y "This is goodbye" y "Goin' Home", la inevitable despedida a la hora y cinco de "miniconcierto" (eviten “showcase”) cumplida. En su polimorfismo aplaude junto el público y reclama bises, mientras Knopfler aborda un coche, un avión y una cama caliente quizá en algún lugar de Escocia.

THE DAMNED UNITED

Director: Tom Hooper
Intérpretes: Michael Sheen, Timothy Spall, Colm Meanie
Web: http://www.sonyclassics.com/thedamnedunited/



¿Se puede filmar el fútbol? ¿Por qué nadie ha asimilado en la pantalla (con la emoción debida) los desvaríos herbáceos de jugadores tan diversos como Mágico González, George Best o Zinedine Zidane? "Film editing killed the football star", diría yo. Nada nuevo; eso ya lo había demostrado Carlos Marañon en su monumental y definitivo "Fútbol y cine. El balompié en la gran pantalla" (Ed. Ocho y medio): las triangulaciones, los pases, las tarjetas y los goles son menos triangulaciones, pases, tarjetas y goles tras pasar por la sala de montaje. Alejándose de otros géneros que simulan la experiencia personal previa, el cine deportivo jamás ha mimetizado la espontaneidad (y la honestidad) de un partido de fútbol. Más bien, nos ha ofrecido retratos vacuos de “a-futbolistas” (no se ha dado el caso de un actor que domine el gesto de un buen futbolista). En definitiva, lo que pasa en el campo queda en el campo. Fuera de sus límites es otra historia. "Evasión y victoria" y la huida de un campo de prisioneros nazi; "Un entrenador genial" y su gamberrismo con espinilleras; o "Las ibéricas F.C." y su bizarrismo "ejpañol", cuentan sus minutos por victorias.

Tom Hooper (realizador de la imprescindible "John Adams") lo comprende y en "The Damned United" llega a sustituir sus ratos de fútbol por (efectivas) sobreimpresiones del resultado en pantalla. A lo largo del metraje, el director londinense acierta con sus opciones formales: "flashbacks", elipsis, teatralizaciones... pero quien importa (sobre todo, a sí mismo) es Brian Clough, el fallecido entrenador británico, y las ramificaciones temporales de sus cuarenta y cuatro días como "manager" del Leeds. Aceptando sus licencias (ejemplo: apunta Luis M. Alonso que la derrota de su Derby County contra la Juve no se produjo unicamente por las lesiones); y su afición al maniqueísmo (hay claros demasiado claros, la reconciliación con su ayudante Taylor; y oscuros demasiado oscuros, su alcoholismo); "The Damned United" se ve con mucho agrado. Los galácticos Michael Sheen (Brian Clough), Colm Meanie (Don Revie), Timothy Spall (Peter Taylor) y Jim Broadbent (Sam Longson) podrían levantar casi cualquier película. Unos personajes correctos (sólo el papel de Brian Clough regala algún matiz gracias a ese humor "posh" británico y a sus enfrentamientos con el hermético Revie) son engrandecidos por interpretaciones que repudian la norma. Un mayor juego de ataque (se echa de menos que el metraje adopte el cinismo del propio Clough), un mayor embarramiento de las botas (sin entrar al campo, como mandan los cánones del fútbol filmado que desentraña Marañon) y "The Damned United" dejaría atrás su admirable corrección.