lunes, 23 de mayo de 2011

SETENTA CANCIONES PARA LOS SETENTA AÑOS DE BOB DYLAN

(Escrito con Antonio Rico)


"Tangled up in blue", nuestro número 4

El próximo martes, 24 de mayo, Bob Dylan, el más ejemplar de los grandes compositores de canciones que ha producido la aparición de la música grabada a mediados del siglo pasado, cumple 70 años. Quizá a él ese día le pase desapercibido, aunque seguramente el público del probable concierto de esa noche le recordará su aniversario redoblando la pasión insana con la que habitualmente es recibido el viejo alquimista de estilos. Como si de un plan concebido hace cincuenta años se tratara, Dylan va volviendo cada vez más en sus discos y conciertos a las raíces más elementales de su obra y de la música popular norteamericana, dos conceptos cada vez más indistinguibles. Y así cierra un ciclo de blues, rock, folk y pop de una cantidad, calidad y densidad artística que no pudieron alcanzar ninguno de sus compañeros de generación. Setenta años de Dylan: es el momento perfecto para ensayar una de las setenta mil posibles listas diferentes con las mejores setenta canciones de Bob Dylan.

01. Mr. Tambourine Man (1965)

02. Like a rolling stone (1965)
Bruce Springsteen describió la sensación de escuchar por primera vez el trallazo de tambor con el que explota «Like a rolling stone» «como si alguien hubiese abierto la puerta de tu mente». Al Kooper, responsable de acarrear el Hammond en la canción, afina aún más la emoción: «Es como escuchar un golpe del martillo de un juez». En la composición, ese magistrado decide sobre el futuro de una chica pija caída en desgracia, quien, en una primera interpretación del texto, acaba siendo culpable. Los versos de Dylan producen una canción sin nostalgia, una epopeya de liberaciones: la de su protagonista, la del propio Dylan, o la de una generación hippie que la escuchó, amplificada y endiosada en los dedos de un (casi) cadáver llamado Jimi Hendrix durante la quinta jornada del Festival de Monterrey-67.

03. Changing of the guards (1978)

04. Tangled up in blue (1975)
Si Bob Dylan hubiera grabado un único disco y ese disco hubiera sido «Blood on the tracks», ya estarían plenamente justificadas las celebraciones que a lo largo de todo el planeta conmemorarán la semana que viene el septuagésimo aniversario del genio, la concesión del premio «Príncipe de Asturias» y la estatua del músico que próximamente se levantará en Washington Square. En la mitad de la treintena, exactamente en la frontera que su divorcio de Sara Lownds supuso entre dos etapas completamente diferentes de su vida, Dylan compone un disco brutalmente honesto, cuya solidez y clasicismo se mantienen intactos tras ser escuchado a diario durante los últimos treinta y seis años. Se abre con «Tangled up in blue». Si Bob Dylan hubiera grabado una única canción y esa canción hubiera sido «Tangled up in blue», bla, bla, bla...

05. Desolation row (1965)

06. A hard rain's gonna fall (1963)

07. I want you (1966)

08. Idiot wind (1975)

09. Blowin' in the wind (1963)

10. I and I (1983)
Cuenta Leonard Cohen una deliciosa anécdota acerca de esta canción. Charlando tras un concierto, Dylan preguntó al canadiense cuánto tiempo le había llevado escribir «Hallelujah». «Dos años», mintió Cohen, porque le avergonzaba reconocer que escribir esa canción le había ocupado más de tres años. A continuación, le devolvió la pregunta: «Y tú, Bobby, ¿cuánto tiempo tardaste en escribir "I and I"? «Quince minutos», contestó Dylan. «Maldito Dylan», termina Cohen, «estoy seguro de que él también me mintió. Estoy seguro de que la escribió en diez minutos».

11. Gotta serve somebody (1979)

12. Every grain of sand (1981)

13. Dirge (1974)

14. If you see her, say hello (1975)

15. Señor (tales of yankee power) (1978)

16. Sad-eyed lady of the lowlands (1966)

17. Shooting star (1989)
La sequía creativa que ya amenazaba «Empire burlesque» en 1985 se prolongó durante el resto de sus discos de los 80. Hasta que en 1989 de nuevo los planetas volvieron a alinearse, el mejor Dylan entregó «Oh Mercy» y todos respiramos aliviados. «Shooting star» quedó inmediatamente incluida entre los clásicos de su discografía, y nuestro escritor de canciones favorito se permitió sumirse en otra crisis fronteriza. Habría que esperar hasta 1997 y «Time out of mind» para que renaciera Bob Dylan convertido en el anciano y sabio bluesman que es desde entonces. «Vi una estrella errante y pensé en ti».

18. Precious angel (1979)
Aceptémoslo: estas estrellas del rock extravagantes viven durante décadas y décadas en mundos extraños, con fans trastornados revolviendo en los cubos de su basura, cometiendo excesos que se prolongan durante años, contestando entrevistas pseudoprofundas con respuestas pseudomísticas ante las cuales los lectores quedan pseudoboquiabiertos. ¿Cómo no se les va a ir la olla? Y a Dylan se le fue, se le fue del todo. Una mala mujer aprovechó un delicado momento personal para convencer al aturdido Bobby de que Jesús tenía un plan para él que pasaba porque abandonara toda su vida pasada, ingresara en una iglesia de «renacidos» y comenzara a grabar discos bíblicos anunciando la inminencia del Apocalipsis. Dicho y hecho, el ahora septuagenario empezó entonces a grabar estremecedores discazos de rock y gospel amenazando a la audiencia con infiernos ardientes en caso de que siguieran fornicando como venían haciendo. Discos buenísimos, por cierto. ¿Qué pasa?, ¿nos va a dejar de gustar la Capilla Sixtina porque sea católica? No, ¿verdad? Pues igual podemos disfrutar de «Gotta serve somebody», «When he returns», «Saved», «Pressing on» o esta «Precious angel» de una belleza luminosa inaudita. La audiencia siguió fornicando como venía haciendo y a Dylan volvió a parecerle bien cinco años después.

19. Mixed up confusion (c. 1962)

20. Mississippi (2001)

21. Make you feel my love (1997)
Esta canción no supuso ningún avance significativo en la música popular del siglo XX. No cambió el rock, ni el pop, ni el blues, ni el folk. No inaugura una nueva forma de narración dentro del formato de las canciones ni trata sobre un tema inusual en el campo de la música comercial. Es, simplemente, la canción de amor más hermosa escrita en la década de los 90, y sobre ella cayeron como buitres gente tan dispar como Billy Joel, Adele o los aspirantes a entrar en «Operación Triunfo». «Cuando la lluvia golpee tu cara y todo tu mundo quepa en una maleta, yo te daré un cálido abrazo para que sientas cuánto te quiero». Así de sencillo.

22. Lonesome day blues (2001)

23. Where are you tonight (journey through dark heat) (1978)

24. Subterranean homesick blues (1965)

25. Isis (1976)

26. Ring them bells (1989)

27. Forever young (1974)

28. Girl from the north country (1963)

29. Highway 61 revisited (1965)

30. Cold irons bound (1997)

31. Not dark yet (1997)

32. I shall be released (1975)

33. My back pages (1964)

34. Don't think twice, it's all right (1963)

35. Maggie's farm (1965)
«¡No me abucheéis más!», grita Dylan por la ventana de un taxi en el documental «Don't look back» (1966). En este metraje se registran las reacciones del publico británico al descubrir al Dylan electrificado. Ese chico ya no era el que les gustaba a los «folkies», ese chico era el Judas que soltó la guitarra acústica y nos jodió la protesta y los derechos civiles. Me han dicho que Pete Seeger intentó detenerle cortando el cable eléctrico con un hacha. ¿Y la paz mundial?, ¿dónde está la puñetera paz mundial en el «Maggie's farm» que (nos) arruinó el Festival Folk de Newport de 1965? Sí, compañeros, fue ese cabrón el que consiguió que Peter Yarrow pidiese disculpas a la congregación folk por su osadía de empuñar una Gibson con un bajista y un batería y cantar imitando con desgana al Dylan que todos esperaban escuchar.

36. Just like a woman (1966)

37. Knockin' on Heaven's door (1973)

38. Lay, lady, lay (1969)

39. Jokerman (1983)
Como una continuación de «Changing of the guards», Dylan inicia su grandísimo álbum «Infidels» con una avalancha de imágenes surrealistas, referencias eruditas y rimas inesperadas. Es imposible de agotar: no importa cuántas veces se escuche, cada vez sorprende con un detalle en el que antes no se había reparado. E, igual que ocurría en «Changing of the guards», la canción tiene una melodía demasiado hermosa como para que Dylan sea capaz de cantarla en directo. Y eso que a principios de los 80 el tenor todavía tenía algo de voz.

40. Love sick (1997)

41. Visions of Johanna (1966)

42. One too many mornings (1964)

43. Is your love in vain? (1978)

44. Mama, you've been on my mind (c. 1964)

45. When he returns (1979)

46. Wedding song (1974)

47. I threw it all away (1969)

48. Pressing on (1980)

49. Tomorrow is a long time (1962)

50. You're a big girl now (1975)

51. Shelter from the storm (1975)

52. The times they are a-changin' (1964)
El 11 de febrero de 2010 se celebró en la Casa Blanca un concierto que resucitó la banda sonora que acompañó a los manifestantes por los derechos civiles. Esta revuelta ciudadana tuvo su acto más representativo en «La gran marcha sobre Washington» de 1963. Organizada por agrupaciones religiosas a favor de los derechos humanos, y comandada por Martin Luther King y su «He tenido un sueño», lo que allí ocurrió convirtió a Dylan en uno de los iconos de la izquierda norteamericana. Cuarenta y siete años más tarde, en una lujosa sala de la Casa Blanca, frente a un presidente negro, Dylan obvió las tres canciones de la actuación original («Only a pawn in the game», «When the ship comes in» y «Keep your eyes in the prize») para aullar, con voz rasgada y esforzada, una versión emocionante, incomparable, de «The times they are a-changin».

53. Blind Willie McTell (1983)

54. Simple twist of fate (1975)

55. Stuck inside Mobile with the Memphis blues again (1966)

56. When the deal goes down (2006)

57. Just like Tom Thumb's blues (1965)

58. It's all right, ma (I'm only bleeding) (1965)

59. With God on our side (1964)

60. It's all over now, baby blue (1965)

61. Ballad of a thin man (1965)

62. Rainy day women #12 & 35 (1966)

63. Series of dreams (1989)

64. When I paint my masterpiece (c. 1970)

65. Foot of pride (c. 1983)

66. I'm not there (c. 1975)
En «No direction home», el documental de Martin Scorsese, se pueden ver las primeras imágenes del músico en el año 61. Su torpeza ante la cámara, basada en movimientos frágiles y desacompasados, remite a uno de sus héroes confesos, Chaplin. Esta fascinación infantil por el séptimo arte ha provocado que Bob probase suerte en el cine en diversas ocasiones y que, en casi todas, fallase. Hasta que un verdadero maestro como Todd Haynes consiguió rodar una obra maestra a la altura de Dylan. El filme «I'm not there» retrata las múltiples vidas del cantautor de Duluth con la iconoclastia debida a un músico poliédrico que, en una entrevista promocional por el estreno de «Renaldo y Clara» (1978), declaró a un periodista: «Podríamos hacer una película y tú podrías ser Bob Dylan».

67. High water (for Charley Patton) (2001)
«Ayúdanos, Señor, porque conocimos lo peor siendo demasiado jóvenes», recita Dylan a Rudyard Kipling en una entrevista, apuntando una de las inspiraciones de su álbum «Love & theft», publicado el 11-S. Como escribe Sean Wilentz en el esencial «Dylan in America», Bob juega en este LP con «el pasado y el presente, la memoria y la historia». Después de revisar el cancionero norteamericano con «World gone wrong» y «Good as I been to you», Zimmerman compone con «High water (for Charlie Patton)» un puzle de referencias a una memoria capaz, entre el «High water» original del «bluesman» Charlie Patton y Robert Johnson y George Lewes y su amigo Darwin y el Diluvio Universal, de adivinar el (nuestro) futuro: «La gente pierde sus posesiones / la gente se va de la ciudad / Ella me dijo: "No trates de ayudarme, / ¿No ves que yo también me ahogo?" / Está jodido ahí fuera / Inundaciones por todas partes».

68. The lonesome death of Hattie Carroll (1964)

69. 'Cross the green mountain (2003)


70. Song to Woody (1962)
Invierno de 1961. En el psiquiátrico de Greystone (New Jersey) acababa sus días Woody Guthrie, el padre folk de todos los padres de la música norteamericana del siglo XX. Enfermo de Huntington, no está claro que Guthrie se enterase de las composiciones que un postadolescente llamado Robert Zimmerman le susurraba al lado de la cama. Poco después, recién instalado en Nueva York, Zimmerman escribió «Song to Woody», incluida en su elepé de debut «Bob Dylan», dedicada a su ídolo y todas las personas que vienen con el polvo y se van con el viento. Durante la primera entrevista para lanzar el disco, le preguntaron sobre las múltiples referencias de sus textos: «¿Dónde aprendiste estas cosas?». Tras una infancia y adolescencia en Duluth, Minnesota; de padres de clase obrera y sin un dólar, Dylan comenzó a inventarse a sí mismo: «Las aprendí con una feria ambulante. Estuve con ellos unos seis años».

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