sábado, 28 de junio de 2008

LOS CRONOCRÍMENES

Director: Nacho Vigalondo
Intérpretes: Karra Elejalde, Nacho Vigalondo, Barbara Goenaga
Web: http://www.loscronocrimenes.com/



Para una generación, casi la primera nacida al lenguaje web en España, elegir el corto favorito de Nacho Vigalondo en Youtube suponía un pasatiempo cinéfilo con el que agotar el tiempo. Rondaban “7:35 de la mañana”, “Choque”, “Código 7”... y, por supuesto, el mordaz “Domingo” (sin que se me noten preferencias, por favor). Después de tan noble cometido, la pregunta que se repetía en esos ambientes era siempre la misma: “¿Cuándo hará Vigalondo una peli?”. Pues la respuesta se titula “Los cronocrímenes”. Héctor (Karra Elejalde) es un hombre corriente que se traslada con su mujer al campo buscando la tranquilidad perdida. En cambio, lo que se encuentra allí difiere bastante: un extraño asesino envuelto en vendas rosas, un ¿cadáver? de una chica y la sensación de que todo eso ya lo ha vivido.

Decía Mastroianni que para referirse a la interpretación le gustaba más el verbo anglosajón “to play” (jugar) que el “actuar” español. A Vigalondo le ocurre lo mismo con la realización. Si en “7:35” jugaba con un musical, en “Los cronocrímenes” se atreve a construir un mecano temporal. En una cirugía zigzagueante de tiempos (que repudia y adora a Hitchcock a la vez), Vigalondo nos pone en manos de un “voyeur” (ahí su “caja de Pandora”) que transita diversos planos de su propia existencia (véanla; esto no es un juego de palabras). El férreo compromiso del cineasta con el espectador (apoyando su transitar en ¿flashbacks?) solidifica un proceso empático que nos impulsa a obviar detalles (interpretaciones; escenarios) remediables con mayor producción. Además, como buen hijo del grupo (definido por Azcona) de directores que hacen “cine sobre el cine”, Vigalondo deja caer con talento múltiples homenajes: desde el Liam Neeson de “Darkman” o la canción de Blondie que parafrasea a “Atrapado en el tiempo” hasta probablemente su momento más emotivo; Karra Elejalde escoge su doble cuerpo y, sin la desesperación de James Stewart, con la omnisciencia de Bill Murray, espera una tormenta que sabe que va a llegar.

No hay comentarios: