lunes, 3 de marzo de 2008

UN BLANCO RADIANTE

EL BARCELONOSAURIO

Amigos, ya lo decía el tío cacahuete de Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Llevábamos siendo líderes limpísimos demasiado tiempo. Fíjense que no nos salpicaban ni las discusiones rabudas con aficionados contrarios: habíamos llegado a conseguir evitar sus perdigones salivales como Keanu Reeves en “Matrix”. Aún así, espero que lo tuviesen claro; esta tranquilidad de “La casa de la pradera” no podía durar. ¿Recuerdan “Parque Jurásico”? En ella, un abuelete muy gracioso y simpático, a la par que millonario, decide revivir a unas cuantas especies de dinosaurio extinguidas hace millones de años. El Real Madrid, en su afán loco de líder sólido y millonario, ha hecho lo mismo. Juntando piezas de ADN encontradas en la rabadilla de Johan Cruyff con diversas derrotas injustificables, el club blanco ha resucitado a un animal desaparecido y más peligroso que la niña de Rajoy: el Barcelonosaurio.

El Barcelonosaurio es una especie de dinosaurio terodópodo que habitó, según han certificado muchos estudios arqueológicos, en los noventa. Debido a las dificultades inherentes a la exploración de una época tan remota (en ese tiempo no existía ni Internet ni el agua de sabores) pocas certezas han quedado de estos carnívoros. La primera, que parece que ganaron algunas ligas y Copas de Europa. La segunda y definitiva, que esperábamos no verlos cerca nunca más. Pues nada, fue montar un lamentable espectáculo contra el Getafe, ¡menudo ridículo!, y allí teníamos a estos reptiles, echándonos el aliento en el cogote. Encima, utilizando su poderío en el divino arte de marcar goles con la zarpa, se subieron a la parra copera tras ¡empatar en casa! contra un equipo “Titanic”, el Valencia.

Pero, lógicamente, quien se extinguió una vez, puede extinguirse dos. Eso le pasó al Barcelonosaurio el sábado en el Calderón. Un par de meteoritos del Kun y los pobres se quedaron para el museo arqueológico de Navalcañete de los Truéjanos. Mientras tanto, el Madrid en un partido complicadísimo (expulsiones, hachazos, un equipo motivado enfrente), resolvió la papeleta como un líder lo haría. Vale, Raúl marcó en fuera de juego… ¿y? Al final, la evolución deja al Barcelonosaurio y al Recre donde les toca. ¿Una pena? No, es lo que tiene el darwinismo.

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