domingo, 21 de marzo de 2010

EL LIBRO DE ELI

Director: Albert & Allen Hughes
Intérpretes: Denzel Washington, Mila Kunis, Gary Oldman
Web: http://www.sites.sonypicturesreleasing.es/sites/ellibrodeeli_site/



“No he venido a traer la paz, sino la espada” (Jesucristo en Mt, 10, 34). Con esta cita a los evangelios, nada bélica, aquí descontextualizada, arrancan Jordi Balló y Xavier Pérez su análisis del arquetipo mesiánico en su ensayo “La semilla inmortal” (Ed. Anagrama). La primera escena de “El libro de Eli” parecería una des-interpretación en cómic cinematográfico de las palabras de Jesús. Corren las cabezas y la sangre, la paz se aniquila a machetazos. Avanza Eli (Denzel Washington) por una carretera apocalíptica y las referencias se agolpan: desde el héroe motorizado de “Mad Max” (el presente ha sustituido el bien más preciado del futuro; en los ochenta, la gasolina, en el XXI, el agua) hasta el padre desesperado de “La carretera” de John Hillcoat.

Mientras que la novela de McCarthy y su adaptación fílmica apostaban por un porvenir reflejado en los ojos de un chiquillo, la película de los hermanos Hughes (ya lo descubre el malvado Carnegie durante el metraje, “nosotros, los de cincuenta, somos el futuro”) busca horizontes en un viejo “black prophet” (en Denzel Washington copula otro arquetipo con el “blaxploitation”) de versos ajados. Sus palabras hablan de trascendencia y de unas metáforas bíblicas que sólo unas pocas personas alfabetizadas pueden controlar. “Ese libro es un arma”, añade Carnegie (Gary Oldman), un sheriff en una ciudad sin ley. A pesar de que coloquen al texto sagrado la etiqueta de “instrumento de guerra” (siempre que se encuentre en manos malignas, claro), la gran lacra de los cineastas es su discurso burdo y simplón (hay una mujer que no encuentra el cuerpo del profeta en su “tumba”, hay un resucitado destinado a leer la palabra de Dios) a favor de la redención de un pueblo de elegidos mediante la Biblia.

Sus hechuras de western-comic a la manera de “Sin City”, su apuesta por Jennifer Beals y sus abrumadores planos secuencia, no rebajan sus desaciertos: una Mila Kunis desubicada y, sobre todo, ese discurso blando y peligroso que acaba aceptando en una misma estantería a libros enfrentados a muerte como el Torah, la Biblia o el Corán. El filme pide a gritos mayores rugosidades, mayores dobleces, justo las que posee esa voz rocosa de Tom Waits. Su pequeña intervención se zampa a este largometraje enorme en producción, enorme en intenciones, enorme en moralina, corto en resultado.

4 comentarios:

Amparo dijo...

No me ha gustado nada la crítica, entre otras cosas porque se centra en el posible mensaje de la película y, realmente, a quien le importa si una película de ciencia ficción sobre el fin del mundo tiene o no menaje. El film tiene una fotografía extraordinaria, es enormente entretenida, algunas escenas de lucha tienen un gran estilismo y la interpretación de Washington y Oldman es excelente. El único mensaje que encuentro es que hasta en las peores situaciones siempre hay alguien que intenta controlar y manipular a través de las ideas, y ese mensaje es tan válido como otro cualquiera.

Edu Galán dijo...

Hola, Amparo! (¿te conozco?). Antes de empezar te admito que está rodada con cierto brío y que su estética de comic-western contiene algún logro, cierto.

Pero vamos al tema.

Ray Bradbury afirmaba que la ciencia ficción dice más del presente que del futuro. Como defiendo en el artículo, sí importa y sí define el mensaje de la película, de cualquier película, y cómo está contado.

Lo que critico no es el mensaje en sí (que existe y no es "posible": es muy manifiesto), sino el cómo está contado, de una forma burda y grosera.

Ese mensaje de "El libro de Eli", la ideología que hay en "El libro de Eli", en mi opinión, va más allá de que alguien malvado (siempre es un malvado, qué raro) intente controlar las "ideas".

El filme juega al arquetipo mesiánico como respuesta al Apocalipsis, a la desesperanza.

Para mí es mucho más respetable (esto ya soy yo y mis circunstancias) el mensaje y el resultado total de "La carretera", que encuentra el horizonte no en la metafísica barata, no en profecias, sino en un chiquillo que sobrevive a su padre. Pero te digo, si el mensaje de "El libro de Eli" estuviese mejor desarrollado, me valdría. Por ejemplo, "La pasión de Cristo" contiene un mensaje muy discutible pero esta muy bien desarrollado.

Fuera de esto, sobre todo, darte las gracias por escribir porque no todo el mundo razona tan bien por qué no le gustan las cosas.

Saludos,

Señor Insustancial dijo...

Parece mentira que estos directores sean los que rodaron aquella maravilla titulada "Rated X".

A mi entender la película cae en dos terribles tendencias actuales:

- Mezclar ciencia (ficción) y religión.

- Venerar esa actitud de la religiosidad combativa, en plan rollo templario, en plan rollo cruzado.

Con lo segundo todo se vuelve torpe porque lo que te están diciendo es: en la mano derecha lleva el crucifijo pero no te olvides de portar en tu izquierda una recortada.

Como película: un asco. Pero Mila Kunis...ay....

Abrazos.

Edu Galán dijo...

Maestro, de mayor quiero ser como tú.

Ahora sí, yo creo que a los autores de ciencia ficción es muy fácil que se les vaya la mano a hablar de la posibilidad o imposibilidad de trascendencia. No creo que sea un fenómeno que se haya vuelto habitual de forma reciente.

Lo de la Biblia en una mano y la recortada en la otra es tan bueno que no se puede añadir nada más.

Ay, Mila Kunis, ay... por cierto, sale en la nueva de Steve Carrell & Tina Fey, la muy esperada "Noche loca".

Enormous abrazo