sábado, 9 de febrero de 2008

LA SOLEDAD

Director: Jaime Rosales
Intérpretes: Sonia Almarcha, Petra Martínez, Nuria Mencía



La soledad, esto lo tiene claro Jaime Rosales desde el comienzo de su segunda película, se inocula en las estancias. Estáticas, frías, inmóviles; nada inmuta, ni siquiera el desdoblamiento de la pantalla, la gelidez de lo retratado por el cineasta ganador del Goya: conversaciones habituales, esperanzas banales y retratos lejanos que abren el enfoque, devolviendo al espectador al asfalto rutinario. Poco espacio para los mundos ingrávidos y gentiles deja la mirada antropológica del cineasta catalán; allí se encuentra la realidad con todas sus contradicciones: metástasis e incomprensión, bebés sonrientes al sol, el dolor del dinero,… y dos lugares partidos que remarcan las habitaciones estancas, nosotros y nuestras circunstancias, en las que existimos.

¿Cómo sobrevivir al día a día sin compartir plano?, se pregunta el realizador; cómo aguantan la insoportable agonía de lo habitual dos madres que tratan de salir adelante, acorraladas entre colas de bancos agresivos (su pregunta más dolorosa; “¿está segura?”), autobuses caníbales y, sobre todo, violencia verdadera (ésa que ocurre todos los días en las mesas de bares, ésa que quema a la cara los últimos puentes del amor, ésa que instrumentalizan los componentes de las familias “normales”).

Literaria, arriesgada e implosiva, en “La soledad” suena el silencio y el olvido de lo cotidiano. Rosales resucita, junto a Bergman y a sus descendientes, al mutismo de los momentos definitorios (e imperceptibles) que marcan una vida. Sólo se escapan de los bordes de este, nuestro, silencio y de este, nuestro, olvido alguna pregunta incómoda, alguna muerte dolorosa, alguna risa imparable, algún llanto callado. En definitiva, Rosales rueda, con pulso admirable, con cadencia cardiaca, lo que llamamos vivir (y sus daños colaterales).

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